Las asociaciones son la alternativa a la ley antitabaco. Ya existen en las que se puede fumar hasta cannabis.

Agudizar el ingenio es ahora mismo la tarea a la que muchos hosteleros dedican gran parte de su tiempo para intentar bordear la reciente aplicación de la ley antitabaco. Las consecuencias de la prohibición de fumar en establecimientos públicos se notan en la clientela. 

Mientras la mayoría hacen planean la instalación de terrazas donde no había o la compra de estufas para que los clientes puedan fumar y consumir en su establecimiento también en invierno, otros han buscado soluciones en la propia ley. Y es que una de las posibilidades que la propia norma, que entró en vigor el pasado 2 de enero, permite es la de las asociaciones privadas. La mayoría está centrada en la gastronomía, en  algún deporte, toros o cualquier otro hobby, pero en el municipio de Paracuellos del Jarama hay una muy especial. Es el  «Private Cannabis Club», donde no sólo se puede fumar el ahora prohibido tabaco, sino que además los socios también pueden consumir cannabis.

El pasado 4 de noviembre fue constituído como asociación privada destacando por dos aspectos muy importantes; en primer lugar, porque ha sido pionero  en la región al permir fumar marihuana de forma legal; y por otro lado porque está sirviendo de cobijo para los fumadores habituales de tabaco. Caracterizada por ser una asociación «sin  ánimo de lucro» y que no está abierta al público,  «en este club se puede fumar marihuana sin temor a saltarse la ley, puesto que ésta permite el consumo en ámbitos privados» explica el presidente de la asociación. En el club hay socios tanto fumadores «por recomendación médica», como fumadores que lo hacen por afición.

¿Cómo han logrado torear dos leyes distintas? Es sencillo: «somos un club privado», asegura Zamora. La lista de espera para acceder a esta asociación cada día es más larga. «Private Cannabis Club» se ve como una oportunidad para poder sortear la ley para los fumadores de tabaco y para los de marihuana o hachís, una sustancia sólo permitida para «consumo propio». Desde el pasado 2 de enero las percauciones son aún mayores. El funcionamiento del club se encuentra de puntillas en la delgada línea que separa la ilegalidad y la ilegalidad. Su dueño afirma que «la ley no nos afecta porque nosotros somos un lugar privado», y explica que tienen la misma consideración «casi» que una casa propia. De todas maneras,  añadió, «estamos estudiándolo para ver qué medidas nos afectan para cumplir la ley de forma estricta».

Pases de día
El «truco» es la de mantener   el concepto de club privado y cumplir lo que eso significa de una manera más estricta de lo que se  había aplicado antes de la aparición de la ley. Se ha reservando  el derecho de admisión, ninguna persona que no pague la cuota puede acceder al interior de las instalaciones. Ni siquiera de visita. Eso lo haría público. Por ese motivo han pensado crear «pases de día» que te de la consideración de socio durante 24 horas, pero aún tienen que estudiar su validez jurídica frente a la ley.

Además, el club funciona «sólo» para a sus socios como bar y comedor. Tiene también un espacio para que los usuarios puedan  optar, desde comerse una hamburguesa, entretenerse con una partida de «play station», jugar una partida de billar o futbolín o asistir a charlas sobre el tratamiento terapeútico de la marihuana. Otro de los objetivos que tiene marcados la asociación pasa por la creación de  una parcela en el mismo espacio del local, donde plantar la hierba que fuman, pero  la ley prohibe su cultivo ¿Lograrán encontrar una fórmula para hacerlo? Denles tiempo.

Fuente