Big Bud vs HempFlax

por Sensi Seeds

Con una planta tan versátil como el cannabis, no hay límites aparentes a la diversidad de formas en las que puede expresarse. A veces las diferencias son solo visibles para el ojo experimentado. Otras, en cambio, son tan pronunciadas que los no iniciados pensarían que están observando dos especies completamente diferentes y sin relación entre sí. Durante milenios, la evolución y adaptación del cannabis fue causada por su gradual expansión por todo el mundo, con los ejemplares que sobrevivieron en las regiones más cálidas o frías y que se convirtieron en el fenotipo dominante. Llegados a ese punto, más adelante fueron identificadas por los primeros botánicos como ramas separadas del mismo árbol genealógico.

¿Qué hay en un nombre?

En la más reciente obra definitiva sobre la historia natural del cannabis, Cannabis: Evolution and Ethnobotany (Cannabis: evolución y etnobotánica), los autores Robert Connell Clarke y Mike D. Merlin han redefinido gran parte de aquello que pensábamos que sabíamos sobre la taxonomía de la planta. En lugar de seguir clasificando a los dos tipos principales como indica y sativa, postulan que el cáñamo de hoja ancha (Broad-leaf Hemp / BHL) y el cáñamo de hoja angosta (Narrow-leaf Hemp /NLH) son descriptores más precisos para el cáñamo industrial, mientras que la droga de hoja ancha (Broad-leaf Drug /BLD) y la droga de hoja angosta (Narrow-leaf Drug /NLD) lo son para el cannabis psicoactivo.

Dentro de las expresiones diferenciadas con el que estamos más familiarizados (tales como el cáñamo industrial, la sativa psicoactiva, la índica o el híbrido) estas clasificaciones se refieren a los nombres científicos Cannabis índica subespecie chinensis, Cannabis sativa subespecie sativa, Cannabis índica subespecie afgana y Cannabis índica subespecie indica respectivamente.

El resultado más revolucionario de esta investigación es que todas las variedades NLD que han sido denominadas sativas desde que comenzó la taxonomía del cannabis, son en realidad subespecies índicas de tendencia principal índica.

Solo con eso, esta nueva información podría hacer aún más confusa la Cannabis Cup, ya que todas las categorías serían, de repente, mejor índica.

Los orígenes de la ingeniería genética se remontan al cultivo del cáñamo

La diversidad de propósito es el factor principal que conduce a la diversidad de tipo. Desde los primeros inicios de la agricultura, la humanidad ha elegido los mejores especímenes para sus necesidades específicas y los han criado, aumentando el grado de precisión y efectividad. Este fue el nacimiento de la ingeniería genética (un proceso muy diferente a la modificación genética, donde los genes de una especie se introducen artificialmente en los genes de otra, aunque actualmente a menudo se confundan los dos términos e incluso se usen indistintamente).

Durante cientos de años, este fue un proceso gradual que, ayudado por la selección natural, avanzó  lento pero seguro. Sufrió un grave revés a principios del siglo pasado, cuando la marihuana y por lo tanto el cáñamo, se convirtieron en ilegales y fueron, en su mayor parte, reemplazados por otros materiales tales como algodón, plásticos y fibras sintéticas. Sin embargo, unos cincuenta años más tarde, los avances en cultivo interior propulsaron la cría del cannabis psicodélico a una dimensión de nuevas posibilidades. Un par de décadas más tarde, el descubrir lo que estábamos haciendo a nuestro planeta, consumiendo insaciablemente sus recursos finitos, provocó un nuevo interés en el más sustentable de los cultivos: el cáñamo.

En la actualidad, somos suficientemente afortunados como para ser capaces de explorar el potencial de ambos extremos dentro del abanico del cannabis. Es interesante comparar los ciclos de vida de dos excelentes ejemplos desde sus inicios: Big Bud de Sensi Seeds, cultivada en interior y la más científicamente denominada USO-31, la variedad de cáñamo industrial cultivada por HempFlax. No solo son radicalmente diferentes, sino que el mismo holandés y pionero en el negocio del cannabis, Ben Dronkers, está detrás de ambas empresas. Aquí está el resumen de un año en la vida de dos distintos, aunque estrechamente relacionados, tipos de cannabis.

Primavera

Por supuesto, uno de los beneficios del cultivo de interior es la libertad para iniciar tu cultivo cuando quieras. En aras de esta comparación, sin embargo, asumimos que nuestro (hipotético) cultivador de Big Bud está germinando cuidadosamente sus semillas en Marzo. Un proceso relativamente sencillo que ocupa poco espacio, tiempo y energía, siempre y cuando las semillas sean revisadas con frecuencia para detectar signos de deshidratación y eso se resuelva inmediatamente. Tan pronto como el pequeño brote que, eventualmente, se convertirá en la raíz principal, tenga unos pocos milímetros de largo, las semillas se sembrarán en su primer medio de cultivo. Mucho cuidado con dañar las semillas germinadas, cada una debe recibir atención individual. A estas alturas, el contraste entre los procesos es enorme. En HempFlax, millones de semillas son cultivadas en campos masivos por varias máquinas y luego, simplemente, se dejan para poder empezar el trabajo.

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Cuando la primavera comienza a dar paso al verano, los campos de cáñamo se tornan de un tono marrón verdoso. La alfombra de plántulas aparece tan rápidamente que las plantas jóvenes alejan a las malas hierbas. De otro modo, éstas competirían por el espacio y la luz del sol. En el cuarto de interior de Big Bud, las plantas de semillero son lo suficientemente grandes como para mostrar su preflor y poder revelar su sexo. Una vez comprobado, se eliminan los machos sin piedad y las hembras son devueltas a su ciclo vegetativo con el fin de poder desarrollarse más. Ahora pueden hacer uso del espacio anteriormente ocupado por sus hermanos machos y son nuevamente puestas en macetas más grandes para sacar provecho de ello. En HempFlax, las plantas jóvenes son alimentadas por el sol, el aire y el sustrato enriquecido por materia de raíz convertida en compost de la cosecha anterior.

Verano

A principios del verano el período de vegetación está en pleno apogeo para Big Bud y USO-31. El sol baña los campos y la luz brilla durante 18 horas al día en interior. El cultivo industrial, hasta el momento, tiene desarrollados sistemas de raíces que pueden alcanzar hasta dos metros de largo, manteniéndolas firmes frente a los fuertes vientos y asegurándoles un suministro suficiente de agua. Gracias a su patrimonio afgano, Big Bud es también capaz de formar el tipo de sistema radicular heredado de sus antepasados, anclados en las laderas de las montañas y azotados por el viento. En cuanto el solsticio de verano anuncia el regreso de noches más largas, realizaremos el último trasplante, que otorgará a Big Bud la oportunidad de un desarrollo máximo, ya que continuará creciendo durante el período de floración.

Cuando el verano se acerca a su fin y el cáñamo (de algunos metros de altura) madura en los campos, la prefloración da paso a la plena floración y tanto las flores masculinas como las femeninas comienzan a formarse alrededor de los, ampliamente espaciados, entrenudos de los altos tallos. En interior, la Big Bud se somete a un dramático cambio de apariencia ya que la totalidad de sus entrenudos muestran, de repente, explosiones a cámara lenta de racimos de flores que inevitablemente, y de manera magnífica, se convertirán en cogollos enormes. Los mismos que han otorgado a esta variedad múltiples premios y el amor de los cultivadores comerciales en todas partes.

Otoño

Nuestros dos cultivos están llegando al final de la floración y nuestros jardineros están empezando a hacer planes para la época de la cosecha. Big Bud está desarrollando gigantescas colas. Las flores vírgenes, cuidadosamente mantenidas libres de polen, generalmente están, en este momento, necesitadas de apoyo adicional, con palos desde abajo o con cuerdas desde arriba. A veces ambas cosas son necesarias, especialmente si las plantas han sido podadas y, por ello, se han convertido así en fantásticos candelabros verdes que hacen que aquellos que cultivan desde semilla estén muy satisfechos.

Los campos de cáñamo se han convertido en un gran bosque de plantas de cáñamo de metros de altura que muestran una enorme y gloriosa ondulación plateada cuando el viento sopla a través de ellas. Cada una de ellas es alta y delgada, más que tupida, con una esbeltez flexible que desmiente su fuerza gracias a sus fibras largas que la hacen un cultivo de valor inestimable. La otra diferencia más radical entre las dos variedades en esta etapa es la de los millones de semillas que pueblan cada yema en las hectáreas de cáñamo. Obviamente, es lo último que quiere nuestro cultivador de Big Bud, pero en HempFlax las semillas son una parte esencial de la cosecha.

El proceso de cosecha es el mismo solo en la  medida en que las plantas se cortan. Con el cáñamo entre en juego la vanguardista maquinaria de cosecha para vagar por cada hectárea. Estas máquinas suponen una de las mayores innovaciones. Utilizan tecnología de ‘doble-corte’ que corta las copas llenas de semillas de los tallos, momentos antes de que éstos se corten por la parte inferior. Las semillas y los tallos se separan inmediatamente cuando la máquina se mueve a través del campo, recogiendo las semillas y cortando las innumerables plantas de cáñamo para dejarlas en hileras. A medida que los días son más fríos y las noches más húmedas, la lluvia y el rocío enrían el cáñamo.

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Esta parte del cultivo del cáñamo ha permanecido totalmente inalterable durante milenios, ya que es tan simple, eficaz y libre que no hay necesidad ni razón para intentar mejorarla. El enriado natural provoca que las fibras comiencen a separarse del núcleo interior leñoso de los tallos de cáñamo, preparándose para su posterior procesamiento. Una vez que el cáñamo ha tenido tiempo de enriarse, se reúne y se embala por más maquinaria a medida y los fardos son trasladados a la fábrica.

La cosecha de Big Bud también comienza simplemente cortando las plantas (en lugar de dejarlas enriando, algo que destruiría la cosecha de cogollos) para luego colgarlas boca abajo en un cuarto oscuro y bien ventilado. Cuándo retirar las hojas es un punto que se ha debatido entre los cultivadores de cannabis probablemente desde que la humanidad comenzó cultivando con fines psicoactivos, y que no muestra ningún signo de que vaya a concluir pronto. De todos modos, lo cierto es que, en algún momento, nuestro jardinero las quitará.

Cuando los cogollos están visiblemente secados, pero antes de que se vuelvan crujientes y frágiles, se recortan cuidadosamente de la planta. Esto podría considerarse un eufemismo en el caso de Big Bud, ya que las colas son de un tamaño tan enorme que son básicamente ramas por derecho propio. Debemos convertir estas densas masas de flores en trozos más pequeños, reduciendo tanto el riesgo de putrefacción de los cogollos como el tiempo de secado.

Invierno

Los cogollos atentamente cuidados de Big Bud ahora están curándose en botes, que se abren concienzudamente una vez por semana para permitir que el aire circule. Con toda honestidad, esto es también para permitir que los cogollos sean admirados, olidos e incluso exprimidos suavemente. Existen muy pocos cultivadores que puedan resistirse a los halagos sobre los frutos de su trabajo. Llegado el solsticio de invierno, deberían estar listos para ser consumidos. Si el agricultor ha podido esperar tanto tiempo o no, ese es otro asunto.

En HempFlax, aunque los campos estén ahora desnudos y a menudo el suelo esté congelado, el trabajo de procesar su cosecha (que crece más cada año) continúa a buen ritmo. El decorticador es tan impresionante como su nombre, un mastodonte desmonta-cannabis hecho a medida. La máquina en la que esos pequeños dispositivos automáticos para cortar cannabis sueñan convertirse. En los salones de la gran fábrica de HempFlax, dos líneas de procesamiento, de más de 70 metros cada una, convierten fardos en componentes.

Otra diferencia entre los grados de cannabis  industriales y  psicoactivos es que en el cultivo industrial se utiliza casi toda la planta. Las fibras son peinadas y cardadas en dos grados  diferentes. Las semillas se presionan para aceite, se muelen para alimentación y se limpian para nutrición, reservándose algunas para la siembra de la primavera siguiente. Las agramizas leñosas tienen una gran variedad de usos, desde lechos estables a plástico de cáñamo hasta componentes para la construcción. Big Bud se cultiva para un único producto final, el tricoma y los frutos de sus flores. Sin embargo, esto también es un producto con variadas aplicaciones potenciales, muchas de las cuales son evidentes cada día en la ciencia y la medicina, donde se hacen cada vez más descubrimientos excitantes sobre la biología y la química del cannabis.

El futuro parece verde brillante

Jack Herer afirmaba con rotundidad que el cáñamo puede salvar el mundo. Aunque esta declaración optimista no es técnicamente cierta, el espíritu detrás de ella se muestra bastante acorde a la realidad por la comparación de Big Bud y USO-31 y sus usos radicalmente diferentes pero igualmente valiosos. Si, como especie, en toda nuestra diversidad creativa y fabulosa, podemos seguir explorando y explotando la diversidad, igualmente fabulosa, del cannabis – ya sean las variedades NLD, BLD, NLH o BLH– a saber cuántos problemas podrían resolverse y cuánto sufrimiento podría aliviarse.