Como os comentábamos en el artículo anterior, cuando comienza el año muchos cultivadores ya están pensando en cómo llevarán a cabo sus exteriores. Preparan el lugar en cuestión, empiezan a pensar en todo el material que necesitan, en qué tipo y cuántas semillas plantarán y otras muchas elucubraciones por el estilo.

Por Bill Harrington

En la península y Baleares no existen grandes alternativas, debemos esperar hasta abril o mayo para aprovechar los días más largos y dar una buena etapa de crecimiento vegetativo a nuestras plantas.

Por eso, bastará que empecemos la andadura durante los primeros días de abril. Tiempo suficiente para germinar las semillas en cuestión, hacerlas crecer un poco en una pequeña maceta –resguardadas de las noches frías, los depredadores y otros peligros– y llevarlas al lugar elegido para que echen raíces y se hagan grandotas.

Años atrás, en medio de esas crisis invernales, se nos ocurrieron diferentes formas de comenzar nuestros exteriores antes de lo estipulado. Con un poco de imaginación, llevamos a cabo diferentes métodos, unos más ingeniosos y prácticos que otros. Aquí os explicaremos los que nos dieron mejor resultado.

Marihuana ideal para ser seleccionada
Marihuana ideal para ser seleccionada

En el número 112 os explicábamos dos sencillas formas de empezar a cultivar entorno a mediados de febrero. Por una parte hablamos de la posibilidad de hacer crecer nuestras plantas en interior, practicar una o más podas, y luego pasarlas a exterior, obteniendo plantas de grandes o muy grandes proporciones, que crecen mucho a lo ancho y menos a lo alto.

Y, por otra, para aquellos que descartáis los esquejes y vais a ocupar un espacio amplio en exterior, unificado, os explicábamos la forma de plantar una o dos plantas en interior, para hacerlas crecer y luego pasarlas a exterior, convirtiéndolas en plantas gigantes.

*Esta práctica está pensada para llevar las plantas directamente a la tierra, no a una maceta. La planta debe tumbarse progresivamente a lo largo de su crecimiento, hasta estar paralela al suelo. De ella saldrán ramas en vertical. Cada una de estas ramas tendrá el aspecto de una planta mediana.

En el artículo de este mes os explicaremos un proceso fundamentado en la selección. Esta forma de comenzar nuestro exterior en un interior nos proporcionó una de las mejores cosechas de exterior que recordamos.

Recién comenzado febrero ya estábamos germinando decenas de semillas feminizadas para llevar a cabo una exhaustiva selección de los mejores ejemplares. Posteriormente realizamos diferentes podas y obtuvimos plantas grandes y horondas.

Lo primero que se necesita para hacer esto es una gran cantidad de semillas, a poder ser feminizadas –para ahorrarnos el engorroso proceso de seleccionar sexos– y un lugar amplio en interior, donde proporcionar las primeras semanas de vida a nuestras potenciales plantas de exterior.

No resulta sencillo tener grandes cantidades de semillas feminizadas sin invertir cierta cantidad de dinero. Si queremos tener entre 40 y 60 ejemplares y realizar una selección que marque la diferencia, por baratas que sean las semillas, implicará que gastemos unos 200€ o 300€.

Nosotros, de cuando en cuando, recurrimos al cruce doméstico, produciendo grandes cantidades de semillas feminizadas. Como estas semillas no son de una calidad comparable a las de las casas de semillas, la selección nos viene como anillo al dedo, nos quedamos con los ejemplares que se intuyen mejores y obtenemos, en la práctica totalidad de los casos, grandes producciones y una calidad a la altura de cualquier semilla a la venta.

Ejemplo de CFL
Ejemplo de CFL

¿Cómo produzco semillas de marihuana feminizada?

Para producir semillas feminizadas sin usar productos químicos –a gigantescos rasgos- sólo tenéis que elegir a una hembra (o a varias) que esté empezando a florecer y os guste, la estresáis profundamente regándola poco y llevando a cabo cambios bruscos en el fotoperiodo –como dejarla a oscuras durante largos periodos de tiempo después de cortos periodos de luz– hasta que salgan las primeras flores macho.

Una vez concebidas estas flores cuidadlas, salen muy pocas. Cuando maduren y se abran, debéis recogerlas con unas pinzas y depositarlas en un papel para que se sequen. Pasados unos días podéis llevarlas al lugar donde tengáis las hembras que queréis polinizar. Estas deben encontrarse en plena floración.

Depositad las flores dentro de un colador y este sobre los cogollos. Moved un poco las flores. Podréis apreciar como el polen se deposita sobre los cogollos. Podéis reforzar el proceso una vez terminado este paso, dejando las flores macho sobre los cogollos. En unas 6 o 7 semanas tendréis tus semillas feminizadas en el momento óptimo para ser recogidas.

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Recordad guardar estas semillas en botes herméticos, en lugares frescos y lejos de la humedad. Podéis utilizar sílica gel o granos de arroz para controlar este último aspecto. Pasados tres meses estarán listas para ser germinadas.

Pues bien. Suponiendo que tenéis entre 40 y 60 semillas feminizadas, listas para llevar a cabo el proceso de selección, debéis germinarlas directamente en un recipiente con agua, junto a unas gotas de agua oxigenada.

Existen personas contrarias a este método, haciendo alusión a su falta de “naturalidad” puesto que las semillas eclosionan en la tierra. Nosotros creemos que muchos procesos se han “desnaturalizado” en el cultivo de interior y lo mejor que podemos hacer, si queremos obtener una marihuana “natural”, es alejarnos de los agentes químicos, no de los procesos que no imitan a la naturaleza. Muchos procesos se han modernizados para optimizar el cultivo, sin ir más lejos, el cultivo hidropónico de cannabis es un ejemplo difícilmente hallable en la naturaleza y, sin embargo, produce una marihuana considerablemente más potente que la que proviene de los cultivos orgánicos.

Marihuana floreciendo
Marihuana floreciendo

Lo cierto es que nuestro recipiente con agua (y unas gotas de agua oxigenada) permitirá que el porcentaje de correcta germinación sea muy elevado. Una vez germinadas las semillas, cuando tengan una raíz apreciable, debéis pasarlas a pequeños tiestos. Bastará que sean el doble de grandes que un yogurt.

Estos tiestos permitirán que el ejemplar crezca lo suficiente en ellos, hasta el 3.º o 4.º nudo, como para juzgar sus progresos y llevar a cabo la selección.

 ¿Cómo debe ser mi interior?

En este caso, el espacio debe ser amplio, aunque tampoco excesivamente. Vamos a manejar un máximo de 60 ejemplares pequeños, que sólo tendrán la rama principal y alguna secundaria comenzando a crecer. Eso sí, necesitaremos dejar un espacio prudencial entre las plantas. Además debemos poder movernos tanto alrededor como entorno a todas las plantas. Por ello, una habitación mediana/grande será lo ideal.

Como sólo queremos que nuestras plantas crezcan, el lugar que acondicionemos no tiene que ser tan perfectamente sellado e impenetrable a la luz como si fuéramos a provocar también la floración en él, pero siempre es recomendable que no entre luz durante las horas que las plantas están a oscuras.

Nosotros preferimos usar bombillas CFL de bajo consumo pero podéis decantaros por vuestros sodios híbridos en desuso u otros nuevos. Dependerá del consumo que estéis dispuestos a pagar.

Usando el las bombillas de bajo consumo nos aseguramos poder controlar adecuadamente el crecimiento y las condiciones óptimas del habitáculo sin tener que usar extracción. En el caso del sodio se complicarían bastante las cosas, pero no es inviable y producirá un crecimiento más rápido.

Lo cierto es que esto no nos interesa demasiado puesto que preferimos gastar menos y prolongar más el tiempo de crecimiento vegetativo. Tenemos tiempo de sobra y no necesitamos que las plantas espiguen y crezcan más rápido.

Para ejemplificarlo, detallemos una situación óptima. Usaríamos entre 2 y 4 bombillas de bajo consumo CFL de 150 vatios o más distribuidas de manera que arrojen luz a todo el espacio donde se encuentren nuestras plantas. Para ello necesitaremos también porta lámparas reforzados con reflector, pues el peso de estas bombillas es considerable.

Es recomendable que el lugar esté acondicionado con papel reflectante específico para cultivo. Además de esto necesitaremos, al menos, dos ventiladores enfrentados en extremos opuestos de la habitación, renovar el aire del habitáculo, sustrato específico para cannabis, abono de crecimiento y todo aquello que cada cultivador quiera añadir (o añada habitualmente) a los periodos de crecimiento de sus plantas.

Marihuana con unas semanas en exterior
Marihuana con unas semanas en exterior

 ¿Qué fotoperiodo uso?

Resulta adecuado darle 18 horas de luz y 6 de oscuridad desde el primer día de vida. Aunque hay cultivadores que se decantan por mayores periodos de luz, afirmando que se obtienen mejores resultados (Algunos ejemplos son 20/4, 20/6, 22/6, 24/4, etc.)

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Es importante que las plantas tengan, siempre, periodos de oscuridad considerables, sino mermamos el crecimiento, al contrario de lo que se piensa popularmente. Los ciclos de 24 horas de luz sin oscuridad son perjudiciales a medio y largo plazo puesto que las plantas no pueden realizar la fotosíntesis de manera adecuada.

El CFL nos permitirá acercar considerablemente la luz a las plantas, así que no os cortéis, siempre y cuando todas ellas reciban un aporte lumínico suficiente y lo menos diferenciado posible. Rotad las plantas y cambiadlas de sitio, para que se alimenten de forma homogénea.

¿Cómo realizo la selección?

Lo normal es que, incluso trabajando con semillas compradas, podamos descartar entre un cuarto y un tercio de nuestras pequeñas plantas. En el caso de usar semillas de producción casera estaremos entorno al 50% de semillas descartadas.

El criterio a seguir para llevar a cabo la selección debe fundamentarse en:

  1. La vigorosidad de la planta.
  2. Fortaleza de hojas y rama principal.
  3. Rapidez de crecimiento.
  4. Tamaño y proporciones adecuadas en relación al tiempo de vida.
  5. Aspecto verde intenso y saludable.
  6. Se descartarán las plantas raquíticas y aquellas con malformaciones, despigmentaciones, deficiencias, etc.

Muy probablemente, la mayoría de las plantas que descartaremos podrían convertirse en hermosos ejemplares. Sin embargo, resulta igual de probable que las que seleccionamos serán más productivas, más grandes y se adaptarán mejor a las podas, los cambios y el estrés.

Podemos regalar aquellas plantas que hayamos decidido dejar fuera de nuestro exterior, seguro que muchas personas agradecen el regalo en abril, cuando ya pueden llevarlas a su patio, terraza, jardín o finca y dejarlas hacer a su ritmo, lo más probable es que cobren un tamaño inesperado para los padres adoptivos.

¿Cómo y cuándo realizo la poda?

Si todo ha ido como debería, tendremos entre 20 y 30 plantas seleccionadas a finales de marzo. A su vez, ellas tendrán entre 4 y 6 nudos, una vigorosidad y aspecto inmejorable y estarán en perfectas condiciones para ser trasplantadas a una maceta mayor o, si vivís en un clima peninsular más cálido o en las Islas Canarias, directamente a exterior.

Una vez en su nueva maceta o emplazamiento donde echar raíces, dejaremos que transcurran unos días y se adapten a su nueva casa. Este será el mejor momento para proceder a una primera poda.

Bud casera de exterior
Bud casera de exterior

Cada cual debe decidir qué poda hacer. Si os decantáis por una poda FIM, podéis hacerla un poco más tarde y no practicar ninguna poda más. Yo, por temas de precisión y porque no tenéis ninguna prisa si seguís los consejos aquí descritos, os recomendaría hacer una poda normal, en la que cortéis el ápice por completo y dejéis que tomen el relevo las dos ramas laterales inmediatamente inferiores.

Una o dos semanas después de la poda (si habéis comenzado a principios de febrero ya estaréis a mediados de abril) podéis practicar la segunda poda en cada una de estas ramas que ya debieran tener, al menos, dos internudos más. Cortarías de nuevo el ápice respectivo de cada una de ellas y obtendrías, en total, cuatro cabezas principales.

Estaréis comenzando mayo con unos ejemplares inmejorables, pequeños, compactos y muy frondosos, con cierto parecido a los típicos setos podados. Con el tiempo y siempre y cuando aún falten unos días para mediados de agosto –momento en el que empiezan a florecer- podéis realizar más podas para modificar el aspecto o camuflar vuestros ejemplares.

También es recomendable los atados e inclinaciones de la rama principal. Tened muy en cuenta que, llegado la cúspide de la floración, cuando la planta apenas crece y se centra en sus flores, puede que vuestras plantas alcancen tamaños mucho más grandes de lo que habíais visto hasta la fecha en cultivos de exterior ordinarios. Tenéis que estar preparados para afrontar esta situación.

Estas plantas también son adecuadas para cultivos de guerrilla, puesto que ya se encuentran en un estado resistente a depredadores e inclemencias del tiempo.

En el próximo artículo invertimos la fórmula y acabamos nuestro exterior en un interior, cultivando algunas plantas con periodos de floración más extensos.