MDMA
Reduciendo riesgos con cristales y pastillas
por Claudio Vidal y José López, Energy Control
Tras estar unos años prácticamente desaparecidas, las pastillas de MDMA han vuelto para quedarse. Con infinidad de formas, colores y logotipos, muchas de ellas tienen una característica en común: las elevadas cantidades de MDMA que contienen. Además, el cristal sigue siendo una opción en el mercado. Tanto para unas como para otro, en este artículo nos centraremos en algunas recomendaciones básicas para gestionar placeres y riesgos del éxtasis.
La MDMA es una de las drogas favoritas de muchas personas o, cuando menos, está en un selecto grupo de sustancias de efectos muy apreciados. No es de extrañar que sea la tercera sustancia ilegal más consumida en Europa, con 2,6 millones de personas usuarias en el último año y 13,5 millones alguna vez en la vida. En el mercado, la MDMA puede encontrarse generalmente de dos maneras: como cristales o como pastillas. En el primer caso, se trata de exactamente eso: cristales, normalmente blancos pero que también pueden ser de otros colores, sin que eso esté relacionado con su pureza. Así que no, el Coca-Cola no es el más puro. El otro formato, las pastillas, tuvieron su gran momento en los años noventa, pero luego prácticamente desaparecieron del mercado hasta hace unos tres años en que han vuelto y, de momento, parece que para quedarse con un número desconocido pero muy amplio de formas, colores y logos diferentes y también con unas concentraciones de MDMA que no paran de aumentar de un año a otro.
Para hacernos una idea, basta con echarle un vistazo al último informe del Drug Information and Monitoring System (DIMS), uno de los primeros proyectos de análisis de sustancias en el continente europeo y que ofrece datos tan interesantes como que el 65 % de las pastillas analizadas contenían más de 150 miligramos de MDMA y que la concentración media fue de 165 miligramos. En los análisis que realizamos en Energy Control a pastillas que circulan por el mercado español encontramos resultados parecidos. La concentración media de las pastillas no ha dejado de aumentar y, a día de hoy, no es difícil encontrar pastillas que pueden estar doblando y hasta triplicando una dosis que podríamos considerar como suficiente para que la mayoría de las personas experimenten sus efectos: de 1 a 1,5 gramos por kilogramo de peso. Tomando esto como referencia, una persona de 80 kilogramos de peso podría moverse entre los 80 y los 120 miligramos, en función de lo intensa que desee la experiencia. Muchas de las pastillas analizadas superan ese rango por lo que es imprescindible el dividirlas en dos, tres o cuatro partes incluso para evitarse sustos.
Como es normal, las razones de que las pastillas vengan tan “cargadas” son difíciles de discernir. Que la producción sea ilegal, y por tanto en manos de organizaciones criminales, implica que poco podamos saber (o, al menos, sea muy complicado el saber) las diferentes dinámicas que en este mercado y en cualquier otro que sea ilegal acontecen y que, además, pueden tener un impacto negativo en la salud de las personas consumidoras. No obstante, se acepta que en los últimos años estamos asistiendo a una sobreproducción de MDMA debido a innovaciones realizadas por los grupos criminales en los precursores y en la síntesis. Así las cosas, lo cierto es que el mercado europeo de la MDMA se ha inundado de pastillas con cantidades demasiado elevadas de éxtasis lo que, dicho sea de paso, se ha presentado como posible responsable del aumento de fallecimientos relacionados con la MDMA. Por ejemplo, el número de muertes anuales en el Reino Unido ha aumentado de 9 en 2010 a 76 en 2015 y en situación similar encontramos otros países donde recogen estos datos, como Australia y Estados Unidos (Rigg y Sharp, 2018).
Éste ha sido uno de los motivos por los que, desde Energy Control, se ha elaborado un nuevo spot con la intención de dar a conocer unas pautas básicas para todas aquellas personas que vayan a tomar pastillas de éxtasis. La idea de usar este formato para transmitir mensajes de reducción de riesgos ya se había explorado con anterioridad con la campaña No Jodas la Fiesta (https://youtu.be/jOXWYyLrVtY). En esta ocasión, para el spot eMeDeMorcillA (https://youtu.be/DPQ8zkjnayk) se ha contado con Amparo Moreno, Pilar Martínez, Margarita Ponce y Xus Estruch, cuatro grandes actrices que se prestaron para representar a cuatro señoras que, en una peluquería, nos hablan de sus intenciones de fiesta para el fin de semana.

Por otra parte, el cristal siempre ha tenido unos niveles elevados de pureza (en torno al 70-80 %). A diferencia de las pastillas, en las que la concentración de MDMA es la que es, con el cristal las dosis se las debe preparar la persona que lo vaya a tomar y, si conoce la pureza, prepararlas con la concentración deseada. Sin embargo, esto no siempre se hace y hay veces en que la persona pierde el control de las cantidades consumidas aumentando con ello el riesgo de sufrir problemas, especialmente por acabar tomando demasiado. Así que, por ese motivo, vamos a exponer una manera de dosificar correctamente el cristal de MDMA de manera que las dosis permitan experimentar los efectos deseados, pero reduciendo a la vez los riesgos.
Como dosificar correctamente el cristal de MDMA
Imaginemos por un momento que los 24 gramos de ibuprofeno que hay en una caja de 40 pastillas de 600 mg nos lo vendieran a granel y que, cuando nos doliera algo, nos chupáramos un dedo, lo metiéramos en la bolsa del ibuprofeno y lo que se impregnara en el dedo es lo que nos tomamos para calmar el dolor. O que lo echáramos a ojo en un vaso de agua o que, simplemente, lo echáramos sobre la palma de la mano y a lametones, nos lo tomáramos. Sencillamente, sería algo impensable. Pues para el cristal de MDMA ésa es una de las maneras más habituales de tomarlo, sin ningún tipo de control sobre las dosis o de las frecuencias con las que estas se consumen.
Es cierto que cogiendo la MDMA directamente de la bolsa, bien con el dedo impregnado en saliva, bien colocándola en la mano o echándola directamente a la copa, es una manera fácil de consumir, que no requiere de parafernalia como para las rayas y que permite el consumo casi en cualquier lugar y dando muy poco el cante. Sin embargo, por lo general también supone consumir más cantidad de la que es necesario, aumentando tanto los riesgos para la salud como, todo sea dicho, el coste económico de la fiesta. Y es que, por ejemplo, medio gramo de MDMA puede parecer poco a alguien que va chupando la MDMA o volcándola en la copa sin mirar cuánto vuelca o chupa. Muchas personas nos refieren que, con las mojaítas, es fácil tomar más de medio gramo en una sola sesión de consumo lo que supone superar con creces una recomendación básica: la de no consumir más de un cuarto de gramo por ocasión de consumo de MDMA.
Así, desde una perspectiva de gestión de placeres y riesgos que trata de experimentar los primeros reduciendo lo más posible los segundos, se pueden seguir las siguientes orientaciones si se va a tomar cristal de MDMA:
- En primer lugar, se comenzará preparando el cristal. Suele venir en cristales de diferente tamaño. Para facilitar el hacer las dosis y, de paso, a nuestro estómago a la hora de absorberlo, se tratará de machacar todos los cristales hasta que tengamos un polvo cristalino más o menos homogéneo y sin cristales grandes.
- Si disponemos de una báscula que nos permita pesar en miligramos y, si sabemos cuál es su pureza, ya solo quedaría ir preparando las dosis a la concentración deseada. Pero si no disponemos de báscula y/o no conocemos la composición, se recomienda dividir un gramo en ocho o diez partes más o menos iguales, dependiendo de lo intensa que queramos la experiencia. Así, con un cristal con una pureza del 80 %, diez partes resultan en diez dosis de unos 80 miligramos, y ocho partes en ocho dosis de unos 125 miligramos. Cada parte se puede colocar en un papel de fumar: es lo que se conoce como bombita.
- Recordad siempre que las dosis de MDMA deben mantenerse en el rango de 1 a 1,5 miligramos por kilo de peso. Es una regla fácil de recordar y que nos hace conscientes de que, en esto de las drogas, la dosis es una cuestión básica a la que prestar constantemente atención tanto para los placeres como para los riesgos. Así, desde una perspectiva de gestión de ambos, se recomienda el consumo de una dosis inicial un poco más elevada que procure un efecto de entre tres o cuatro horas más una segunda de mantenimiento, no antes de las tres horas desde la primera, que permitirá alargar la experiencia unas horas más. Así, un cuarto de gramo debería ser más que suficiente para una sesión de consumo de unas ocho horas.
- Las dosis o bombitas pueden tomarse de diferentes maneras, pero siempre por vía oral. Se puede tragar la bombita directamente (el papel de deshacer en el estómago sin mayor problema y la MDMA se libera) o el contenido se puede poner en una bebida y disolverla allí. La vía esnifada se desaconseja totalmente. No sólo hay que machacar muy bien los cristales, sino que también se considera una vía más arriesgada porque evita el paso de la MDMA por el hígado (que es un filtro protector de nuestro organismo) y porque facilita el acabar tomando más cantidad, ya que los efectos tienden a irse más rápido que con la administración oral.
Existen algunas desinformaciones relacionadas con esta manera de consumir el cristal. Hay quienes afirman que las bombitas dañan el estómago o que no es muy recomendable tragar el papel de fumar. Sin embargo, se trata de afirmaciones que no acaban de ser totalmente ciertas. Aunque pueda haber personas a quienes les duela el estómago, si el cristal está bien pulverizado, la mayoría de gente no experimentará problemas de este tipo. El papel de fumar se disuelve en el estómago sin causar mayor problema. Más arriesgado es tomarlo por la nariz o mediante mojaítas, con las que se tiene un control bastante pobre de las dosis.
¿Y qué pasa con las pastillas?
Ya dijimos antes que las pastillas que actualmente circulan en el mercado contienen cantidades de MDMA demasiado altas como para ser consumidas enteras, de golpe. Por tanto, hay que dividirlas entre dos, tres o hasta cuatro partes. Ante una pastilla nueva, lo recomendable es comenzar con un cuarto de pastilla y valorar los efectos.
A partir de ahí, también son válidas las recomendaciones presentadas para el cristal: esperar al menos tres o cuatro horas antes de volver a tomar otro trozo de pastilla. Una regla básica a la hora de tomar drogas es no tomar una segunda dosis hasta que los efectos de la primera no empiezan a desaparecer. Además, parece que dosis pequeñas pero repetidas son más perjudiciales que dosis únicas más elevadas. Así que hay que evitar comer trozos de pastilla como si fueran pipas. Pocas dosis bien preparadas se disfrutan más y con menos riesgo que muchas dosis pequeñas.
Además, también hay que tener en cuenta otra circunstancia que es propia de las pastillas de éxtasis y que tiene que ver con cómo se elaboran. Dado que su fabricación no se hace en laboratorios con normas de calidad que aseguran que todas las pastillas de un mismo lote contendrán la misma cantidad de principio activo, pastillas que tienen un mismo logo, misma forma, color y procedencia pueden contener cantidades distintas de MDMA. Por tanto, la experiencia previa con un tipo de pastilla debe considerarse siempre como orientativo y, en ningún caso, debe hacer relajar la actitud de prudencia.
¿Y ya está?
Pues no. No sólo hay que tener en cuenta las dosis. Hay otras recomendaciones básicas que conviene recordar:

- Mantener una buena hidratación con agua y evitar o moderar el consumo de alcohol.
- No estar muchas horas seguidas bailando. Hacer pausas para descansar, refrescarse e hidratarse.
- Evitar o moderar el consumo de otros estimulantes.
- Descansar tras la fiesta para recuperar fuerzas.
- No consumir MDMA a menudo. Se recomienda dejar pasar al menos 4 semanas entre consumos.
En términos de composición, el mercado de la MDMA en España no parece excesivamente adulterado. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que, en ocasiones, en lugar de MDMA se venden otras sustancias como éxtasis. Una de estas sustancias es la N-etil-pentilona, una catinona sintética de características físicas muy similares al cristal de MDMA y que en los últimos años ha aparecido en diferentes zonas del país. Por su consumo se han notificado intoxicaciones y fallecimientos. Por ejemplo, la DEA norteamericana ha informado de que aproximadamente 150 muertes en Estados Unidos entre 2014 y 2018 se relacionaron con esta sustancia (DEA, 2018). Además, altas dosis de N-etil-pentilona se han relacionado con síndrome serotoninérgico, rabdomiolisis, daño renal, acidemia y otras complicaciones graves (Krotulski et al., 2018). Por tanto, no debe bajarse la guardia y ser prudente; y, como hemos dicho ya varias veces, para reducir los riesgos derivados de tomar algo que no es lo que se quiere tomar, tener siempre presente que, si algo no sube cuándo y cómo debería, no se debe tomar más.
Referencias
DEA (2018). Schedules of Controlled Substances: Temporary Placement of N-Ethylpentylone in Schedule I. Disponible online en: https://goo.gl/xkSaju.
Krotulski, A. J., Papsun, D. M., De Martinis, B. S., Mohr, A. L., & Logan, B. K. (2018). N-Ethyl Pentylone (Ephylone) Intoxications: Quantitative Confirmation and Metabolite Identification in Authentic Human Biological Specimens. Journal of analytical toxicology, 42, 7, 467-475.
Rigg, K. K., & Sharp, A. (2018). Deaths related to MDMA (ecstasy/molly): Prevalence, root causes, and harm reduction interventions. Journal of Substance Use, 23(4), 345-352.
No. Según el artículo, el cristal puede presentar distintos colores sin que exista una relación directa con su pureza.
No necesariamente. Pastillas con el mismo logotipo, forma, color y procedencia pueden contener cantidades diferentes de MDMA.
El artículo menciona la N-etil-pentilona, una catinona sintética de aspecto similar al cristal de MDMA y asociada a intoxicaciones graves.
Preguntas frecuentes
¿El color del cristal de MDMA indica su pureza?
¿Dos pastillas con el mismo aspecto contienen igual cantidad de MDMA?
¿Qué sustancia se ha vendido en ocasiones como MDMA?
Acerca del autor
Equipo editorial de Cannabis Magazine especializado en actualidad, cultura, industria, ciencia, salud, cultivo y regulación del cannabis y del cáñamo.



















