De todas las formas que existen de tomar drogas, probablemente la que se realiza por vía nasal sea una de las más habituales.

por Claudio Vidal, Energy Control

Sin embargo, dado que nuestras fosas nasales no fueron concebidas para la administración de polvos o cristales, desde una óptica de reducción de riesgos es importante conocer sus riesgos y adoptar las precauciones oportunas. De esto trata el artículo que tienes entre manos.

Pongámonos en situación. Estamos de fiesta en una discoteca. Un colega y yo nos miramos y, con un leve movimiento de cabeza, ya sé que tenemos que ir hacia el lavabo. Allí mi colega saca la bolsita, la abre, vuelca y prepara dos rayas de cocaína mientras yo me encargo de sacar un billete de la cartera y enrollarlo. Se lo doy. Esnifa. Me lo devuelve. Esnifo. Salimos contentos de allí.

No cabe duda de que el esnifado es una de las formas más habituales de consumir aquellas drogas que lo permiten (el clorhidrato de cocaína, el speed –sulfato de anfetamina– o la metanfetamina, la ketamina, la heroína o, incluso, la propia MDMA o éxtasis en cristal) aunque no pensemos que esta vía de administración a través de las fosas nasales es exclusiva de los consumidores de drogas: también es empleada para la administración de fármacos como, por ejemplo, los descongestionantes nasales o algunos fármacos para el tratamiento de la migraña o la osteoporosis.

Dado que las fosas nasales son una zona muy vascularizada, la vía nasal presenta algunas ventajas sobre otras vías, especialmente cuando se busca que la sustancia se absorba hacia el torrente sanguíneo para que haga su efecto. Así, es una vía más rápida que la vía oral y su eficacia es similar a la de la vía parenteral (inyectada) con la ventaja de que es un método no invasivo. Por tanto, se trata de una vía especialmente atractiva para conseguir un efecto rápido. De hecho, este efecto suele aparecer a los pocos minutos de haber esnifado. Una importante desventaja, desde el punto de vista de los riesgos, es que las drogas administradas de esta manera no pasan por el hígado una vez están en el torrente sanguíneo. Es el llamado paso hepático que elimina una parte de la sustancia o medicamento antes de llegar a los lugares donde ejercerá su acción.

El  instrumento: el turulo

La manera más habitual de esnifar en nuestro contexto es preparando rayas y esnifándolas mediante un turulo, aunque existen otras maneras como, por ejemplo, usar la punta de una llave y esnifar “puntitas”. De hecho, en un estudio que realizamos con personas consumidoras de ketamina, cerca del 40% dijo esnifar habitualmente de esta forma la sustancia. En otros países, el esnifado de puntitas es una práctica mucho más habitual que el preparar rayas.

Para el turulo se pueden usar muchas cosas pero, sin duda alguna, la que más tradición tiene es el billete. Es difícil saber de dónde viene esta “tradición” pero lo cierto es que se trata de lo que más se utiliza para esnifar rayas. De hecho, existen numerosos estudios que documentan trazas de cocaína y otras sustancias en ellos (ver, por ejemplo, Oyler et al., 1996; Jenkins, 2001). En nuestro país, un estudio sobre 120 billetes de euro en las Islas Canarias encontró cocaína en el 90% de ellos, derivados anfetamínicos en el 75%, opiáceos en el 35% y benzodiacepinas en el 15% (Luzardo et al., 2011). En otro estudio que analizó billetes procedentes de ocho países europeos diferentes incluso se encontraron trazas de THC (Wimmer y Schneider, 2011). Puede que sea porque se trata de algo que siempre se suele llevar encima o por simple imitación de lo que hacen otros. Pero el caso es que el billete es lo que más se usa como turulo.

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Los billetes pasan de mano en mano por muchas personas lo que los convierte en un objeto muy poco higiénico. Además, existen estudios que muestran la presencia de virus y bacterias en los mismos, lo que podría significar que serían medios que faciliten la transmisión de enfermedades infecciosas (ver, por ejemplo, Kesavan et al., 2016).

Por otra parte, desde hace unos años hay una creciente preocupación ante la posibilidad de transmisión de la Hepatitis C por el hecho de compartir el turulo (Scheinmann et al., 2007) aunque no todos los estudios confirman esa posibilidad (por ejemplo, Hermanstyne et al., 2012). Aun así, la propia Organización Mundial de la Salud reconoce que, entre los grupos de población más expuestos al riesgo de infección por el virus de la Hepatitis C se encuentran los consumidores de drogas por vía intranasal (OMS, 2016).

El billete: un icono ritualizado

A pesar de ser un objeto poco higiénico, el billete tiene una larga tradición entre los consumidores por vía esnifada. De hecho, forma parte del ritual del esnifado no sólo el usarlo, sino también el compartirlo entre varias personas. Así, como hemos visto, se produce la exposición a dos potenciales riesgos: los que tienen que ver con los posibles contaminantes presentes en el billete y los procedentes del hecho de compartirlo. Aún así, es un elemento que forma parte del ritual de consumo: reunirse varias personas, preparar las rayas, enrollar el billete, esnifar….

Sin embargo, lo que no ayuda nada a este respecto es que el billete se ha convertido en todo un icono a la hora de hablar de la cocaína o de sus consumidores en los medios de comunicación. Son una apabullante minoría las noticias, documentales o películas que muestren a personas esnifando con algo diferente de un billete. De hecho, sería bueno que los medios, en un ejercicio de ética periodística, seleccionaran imágenes que eviten la representación del billete como turulo y contribuyan de esta manera a generar una imagen distinta de cómo se consume por vía esnifada. Tengamos en cuenta que los medios de comunicación son potentes actores capaces de generar representaciones no sólo sobre las personas (por ejemplo, estereotipos) sino también sobre formas de conducta que son interiorizadas por el público general.

Reducción de riesgos

Quienes usen o deseen usar la vía esnifada, a continuación encontrarán una serie de recomendaciones para un uso de menor riesgo. Hay que tener en cuenta que la naturaleza no nos dotó de unas fosas nasales para que se le introdujeran polvos o rocas sino que su cometido principal es otro, por lo que es importante adoptar una serie de precauciones para que se dañen lo menos posible.

  1. Cuando prepares las rayas o las puntitas, asegúrate de no dejar rocas o cristales que puedan producir cortes u otras lesiones cuando aspires. Tómate tu tiempo en la preparación. Esto es muy importante con aquellas sustancias que son cristales, como la MDMA o la ketamina. Además, un picado fino hará que se absorba más rápidamente y no quede sustancia dentro de la nariz o vuelva a salir de ella.
  2. Normalmente hay una persona encargada de preparar las rayas. No estás obligado a tomar la tuya entera si no quieres. Si piensas que te han puesto demasiado, dilo. Si piensas que te han puesto poco, pues ya verás si lo dices o no.
  3. Procura que la superficie donde se vayan a preparar las rayas esté lo más limpia posible. Las cisternas de los servicios o la propia tapa del wáter no son lugares muy higiénicos que digamos. Puede haber en ellos bacterias y gérmenes que no queremos que pasen a nuestra sangre.
  4. Si estás de fiesta y vas a usar tu DNI, tu tarjeta sanitaria o la del banco para preparar las rayas, recuerda guardártela cuando termines. No mola nada dejársela tirada por ahí llena de restos de droga o que, al día siguiente, tengamos que estar preguntando a todos los y las colegas si la tienen.
  5. Si la sustancia está húmeda (por ejemplo, y lamentablemente, como suele pasar en muchas ocasiones con el speed), ten en cuenta que deberás secarlo previamente. Las rayas de speed húmedo son muy difíciles de dosificar y existe el riesgo de tomar mucha cantidad además de aspirar el líquido que contiene que, a veces, pueden ser disolventes usados en su elaboración.
  6. A la hora de aspirar, ten en cuenta que la aspiración no debe ser ni demasiado floja ni demasiado fuerte. En el primer caso, dejará restos en las fosas nasales que podrían acabar produciendo sinusitis. Si es demasiado fuerte, hay riesgo de dañar las fosas nasales y que la sustancia pase directamente a la garganta en lugar de absorberse por la mucosa nasal. Ve alternando las fosas a lo largo de la sesión para no castigar siempre la misma.
  7. Usa tu propio turulo y no lo compartas. Salir de fiesta y drogarse no es incompatible con mantener unos mínimos hábitos de higiene y de cuidado. Dado que el uso compartido es frecuente, puede que te insistan para que uses el turulo que ha usado previamente otra persona. Ahí tocará resistir la “presión de grupo”. Y, por supuesto, no insistas a nadie. Si alguien quiere usar su propio turulo, hay que respetar esa decisión.
  8. Si sueles esnifar con frecuencia, una opción recomendable es que ya salgas de casa con todo lo que necesitarás. Quizá puedas adquirir un turulo de plástico o metálico que suelen encontrarse en tiendas de parafernalia. Si ese es el caso, recuerda lavarlo después de usarlo. Si no, recuerda llevar siempre algunos papeles limpios encima. No cuestan nada: te pueden servir los tickets del supermercado, del cajero, unos post-its o preparártelos con unos folios. Si vas a usar una pajita de plástico, asegúrate de que los filos no sean cortantes e introdúcela siempre con cuidado en la nariz para evitar cortes.
  9. Tras una sesión en la que hayas estado esnifando es importante lavar las fosas nasales. Puedes usar suero salino o agua tibia. En la farmacia también encontrarás productos a base de agua marina con aplicador que pueden venir muy bien para este propósito.
  10. Para quienes deseen experimentar con nuevas drogas, es de vital importancia informarse primero sobre la posibilidad de esnifarlas. No todas las sustancias son aptas para esnifar por lo que, de manera ideal, la mejor opción sería no hacer experimentos con sustancias nuevas. Dado que no conocemos mucho sobre su farmacología, es mejor no arriesgarse y tomarlas siempre por vía oral que, de todas las vías, es la más segura.
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Y, para terminar, recuerda que el esnifado frecuente puede producir daños en las fosas nasales. Espacia lo más posible los consumos y mantén siempre tus hábitos de cuidado.

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Muchos años luchando en la sombra para que el cannabis florezca al sol.