Consumo de cocaína en Europa: más disponibilidad, mayor pureza y nuevos riesgos para la salud pública

España continúa en el centro del mercado europeo de la cocaína, mientras los datos oficiales muestran una oferta elevada, más pureza, más incautaciones y un aumento de los daños sanitarios asociados al consumo.

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La cocaína sigue siendo, después del cannabis, la segunda droga ilícita más consumida en Europa. El panorama actual es distinto al descrito por los informes de 2017 y 2018: la producción mundial ha alcanzado máximos históricos, Europa registra una oferta persistente, España concentra algunas de las mayores incautaciones de la UE y los servicios sanitarios notifican un peso creciente de la cocaína en urgencias, tratamientos y muertes relacionadas con drogas.

Según la Agencia de la Unión Europea sobre Drogas, unos 4,3 millones de adultos de 15 a 64 años consumieron cocaína en el último año en la UE, lo que equivale al 1,5 % de esa franja de edad. Entre los jóvenes adultos de 15 a 34 años, el consumo en el último año se estima en 2,5 millones de personas, el 2,5 % del grupo.

Un mercado europeo alimentado por una producción mundial récord

La cocaína que llega a Europa procede mayoritariamente de la coca cultivada en Sudamérica. La UNODC estima que la fabricación ilícita mundial de cocaína alcanzó en 2024 unas 4.100 toneladas, con un rango estimado de 3.800 a 4.700 toneladas, más de cuatro veces el nivel de 2014.

En términos globales, la UNODC calcula que 25 millones de personas consumieron cocaína en 2024. El dato sitúa a esta sustancia por detrás del cannabis, los opioides y las anfetaminas en número de usuarios mundiales, pero confirma su consolidación como uno de los grandes mercados ilícitos internacionales.

La estimación económica oficial más reciente de referencia para el mercado europeo de la cocaína procede del análisis de mercados de drogas de la UE: el valor minorista mínimo se estimó en 10.500 millones de euros en 2020, con un rango de 7.700 a 12.800 millones. La propia EUDA advierte de que debe leerse como una estimación mínima, dada la dificultad de medir un mercado ilegal.

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España, una de las principales puertas de entrada de cocaína en Europa

España mantiene una posición central en el tráfico europeo de cocaína. En 2024, los Estados miembros de la UE notificaron 97.000 incautaciones de cocaína, con un total de 330 toneladas. España fue el país con mayor cantidad incautada, con 124 toneladas, seguida de Francia, con 53,5 toneladas, y Bélgica, con 44,6 toneladas. Estos tres países concentraron el 67 % de la cantidad total incautada en la UE.

Los datos del CITCO del Ministerio del Interior confirman la misma magnitud para España: en 2024 se incautaron 123.842 kg de cocaína, un 5,21 % más que en 2023. El volumen multiplica ampliamente las cifras que manejaba el artículo original para 2016, cuando se citaban 15,6 toneladas incautadas.

Este aumento no significa necesariamente que haya aumentado el consumo en la misma proporción. Las incautaciones reflejan también cambios en rutas, métodos de transporte, presión policial, cooperación internacional y capacidad de detección. Aun así, el volumen intervenido confirma que España sigue siendo un nodo clave del mercado europeo.

Consumo de cocaína en España: estabilidad en encuestas, alta disponibilidad percibida

En España, la encuesta EDADES 2024 del Ministerio de Sanidad muestra que el 13,3 % de la población de 15 a 64 años ha consumido cocaína en polvo y/o base alguna vez en la vida, el 2,5 % lo hizo en los últimos 12 meses y el 1,4 % en el último mes. El informe resume la evolución como estable.

La misma encuesta indica que la cocaína en polvo es la segunda droga ilegal percibida como más accesible en España: el 40,6 % de la población cree que podría conseguirla fácil o muy fácilmente en 24 horas. También muestra que el 39 % de la población de 15 a 64 años declaró policonsumo de dos o más sustancias psicoactivas en los últimos 12 meses, un dato relevante porque la combinación de cocaína con alcohol u otras sustancias aumenta los riesgos.

Aguas residuales: más señal de cocaína en el oeste y sur de Europa

El análisis de aguas residuales aporta una imagen complementaria a las encuestas. En 2025, el estudio europeo coordinado por SCORE y EUDA analizó muestras de 115 ciudades de 25 países. Entre 2024 y 2025, la carga del metabolito de la cocaína, la benzoilecgonina, aumentó un 22 % en las ciudades con datos comparables. Las cargas más elevadas se concentraron en ciudades del oeste y sur de Europa, especialmente en Bélgica, Países Bajos y España.

Estos datos no sustituyen a las encuestas. La propia EUDA recuerda que las aguas residuales permiten observar tendencias poblacionales, pero no informan sobre prevalencia individual, frecuencia de uso, tipos de usuarios ni pureza de las sustancias.

Más pureza y menos margen de error para la persona consumidora

Uno de los cambios más relevantes del mercado europeo es la subida de la pureza. En 2024, la pureza media de la cocaína al por menor osciló entre el 48 % y el 92 % según el país, y la mitad de los países comunicaron medias de entre el 64 % y el 75 %. La EUDA señala que, aunque el precio minorista ha bajado durante la última década, la pureza ha seguido una tendencia ascendente y en 2024 estaba un 44 % por encima del índice de referencia de 2014.

Este punto corrige parcialmente el enfoque del artículo original. El texto de partida subrayaba, con datos de Energy Control de 2014 a principios de 2018, una fuerte presencia de adulterantes como levamisol, cafeína, fenacetina, tetracaína y lidocaína. Aquellos datos siguen siendo útiles como fotografía histórica de muestras voluntarias, pero no deben presentarse como la situación actual de todo el mercado.

En 2025, nueve servicios europeos de análisis de drogas de cinco Estados miembros detectaron una pureza igual o superior al 80 % en alrededor del 65 % de las muestras de cocaína analizadas. Los adulterantes más notificados fueron cafeína en el 5 % de las muestras, procaína y fenacetina en el 4 % cada una, y levamisol en el 3 %.

La lectura sanitaria es clara: el problema ya no es solo la adulteración. Una cocaína con mayor pureza también puede aumentar el riesgo de intoxicación, problemas cardiovasculares y consumo repetido, especialmente cuando la persona no conoce la concentración real de lo que está tomando.

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Riesgos para la salud: corazón, cerebro, salud mental y dependencia

La cocaína es un estimulante potente y adictivo. Puede producir sensación de energía y alerta, pero también ansiedad, irritabilidad, inquietud, paranoia y conductas impredecibles. MedlinePlus, servicio de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, advierte de que en algunos casos puede causar problemas graves como infarto, accidente cerebrovascular o coma.

Los riesgos aumentan con consumos repetidos o intensivos. La EUDA vincula el consumo crónico o de alto riesgo con dependencia, problemas cardiovasculares y psicosis inducida por estimulantes. También señala que la combinación de cocaína y alcohol genera cocaetileno, un metabolito que puede incrementar los riesgos para la salud.

En 2024, la cocaína fue la sustancia más notificada en los hospitales centinela de Euro-DEN Plus por intoxicación aguda relacionada con drogas: apareció en el 26 % de las presentaciones. Además, en los 20 países europeos con datos disponibles para 2023 y 2024, estuvo implicada en aproximadamente el 27 % de las muertes inducidas por drogas registradas en 2024, casi siempre en contextos de policonsumo.

Crack, vulnerabilidad social y demanda de tratamiento

El consumo de cocaína no se limita al uso recreativo integrado socialmente. La EUDA alerta del aumento de problemas asociados al crack y del impacto en poblaciones vulnerables. En 2024, la cocaína fue la segunda droga problemática más citada entre las personas que entraban por primera vez en tratamiento especializado, con unos 37.000 casos, el 25 % del total de primeros tratamientos.

Los primeros tratamientos por problemas relacionados con la cocaína aumentaron un 39 % entre 2018 y 2024. En el caso del crack, los primeros tratamientos crecieron un 53 %, de 2.800 a 4.300 personas.

Este dato obliga a separar dos realidades que a menudo se mezclan: por un lado, el consumo ocasional en contextos de ocio; por otro, los patrones de uso intensivo, crack, inyección, exclusión social, problemas de salud mental y policonsumo. Las respuestas sanitarias deben adaptarse a cada perfil.

Reducción de riesgos: la opción más segura es no consumir

No existe consumo de cocaína sin riesgo. La opción más segura es no consumir. Para personas que ya consumen o que están expuestas a entornos donde se consume, las medidas de reducción de riesgos deben centrarse en disminuir daños, no en normalizar la sustancia.

Las recomendaciones sanitarias más relevantes son:

  • Evitar mezclar cocaína con alcohol, estimulantes, opioides, benzodiacepinas u otras sustancias. El policonsumo aumenta la imprevisibilidad y el riesgo de intoxicación.
  • No conducir ni realizar tareas de riesgo bajo sus efectos o durante la bajada.
  • Buscar ayuda urgente ante dolor torácico, dificultad para respirar, convulsiones, pérdida de conciencia, agitación extrema, confusión intensa, alucinaciones, temperatura corporal muy elevada o signos de ictus.
  • No compartir material de consumo, especialmente si existe contacto con sangre o mucosas, para reducir riesgos de infecciones.
  • Evitar el consumo si hay embarazo, intención de embarazo, antecedentes cardiovasculares, hipertensión, trastornos psicóticos, ansiedad grave, depresión grave o tratamiento farmacológico incompatible.
  • Usar servicios de análisis de sustancias donde estén disponibles puede reducir incertidumbre sobre composición y pureza, pero no elimina los riesgos.
  • Pedir apoyo sanitario o psicológico si el consumo se repite, se vuelve difícil de controlar, aumenta la tolerancia, aparece deseo intenso de consumir o el uso interfiere con trabajo, estudios, relaciones o salud.

El tratamiento del trastorno por consumo de cocaína sigue siendo complejo. La EUDA señala que las intervenciones psicosociales, como la terapia cognitivo-conductual y la gestión de contingencias, cuentan con apoyo científico, mientras que la evidencia sigue siendo insuficiente para recomendar un tratamiento farmacológico específico. MedlinePlus también indica que no existe un medicamento específico para tratar la sobredosis de cocaína ni un fármaco aprobado que cure el trastorno por consumo de cocaína.

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Conclusión: Europa afronta un mercado más disponible y más dañino

La cocaína ocupa hoy una posición más visible en el mercado europeo de drogas que hace una década. La producción mundial ha batido récords, la pureza ha aumentado, las incautaciones siguen en niveles muy altos y los indicadores sanitarios muestran una presión creciente sobre urgencias, tratamiento y reducción de daños.

España aparece en el centro de esta evolución: mantiene niveles estables de consumo en las encuestas generales, pero registra una elevada disponibilidad percibida, una fuerte presencia en aguas residuales y las mayores incautaciones de la UE. La respuesta pública no puede limitarse a la persecución del tráfico. También exige prevención, vigilancia epidemiológica, servicios de análisis, atención a salud mental, tratamiento accesible y mensajes claros sobre los riesgos del policonsumo.

Preguntas frecuentes

¿Está aumentando el consumo de cocaína en Europa?

Los datos europeos apuntan a una mayor disponibilidad y a aumentos en varios indicadores, especialmente aguas residuales, demanda de tratamiento y urgencias. En España, la encuesta EDADES 2024 describe estabilidad en la prevalencia general, pero con alta disponibilidad percibida.

¿España es el país europeo donde más cocaína se incauta?

En 2024, sí. España notificó la mayor cantidad de cocaína incautada en la UE, con unas 124 toneladas según la EUDA y 123.842 kg según el CITCO.

¿Una cocaína más pura es menos peligrosa?

No. Una mayor pureza puede aumentar el riesgo de intoxicación, sobredosis, problemas cardiovasculares y efectos psiquiátricos, sobre todo si la persona desconoce la concentración real o mezcla con alcohol u otras drogas.

¿El principal problema sigue siendo la adulteración?

La adulteración sigue siendo relevante, pero los datos actuales obligan a ampliar el foco. En Europa preocupa también la alta pureza, la disponibilidad, el policonsumo, la expansión del crack en grupos vulnerables y la presión sobre urgencias y tratamientos.

Fuentes consultadas: EUDA, UNODC, Ministerio de Sanidad/OEDA, Ministerio del Interior/CITCO, MedlinePlus/NIH y texto original aportado.

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