Crece la preocupación entre familias y educadores sobre el uso de cachimbas por parte de jóvenes y adolescentes. ¿Tiene fundamento esta inquietud? ¿Qué hay de verdad y qué de mito en torno a estos dispositivos? En este artículo trataremos de dar respuesta a estas y otras incógnitas.

por Jose López Guerrero y Claudio Vidal, Energy Control

Definición y componentes

Lo primero de todo es delimitar muy bien a qué nos referimos cuando hablamos de cachimbas. La confusión comienza incluso con el propio nombre: narguile o narguilé (palabra que viene del sánscrito nârikela y que significa “coco”), shisha, hookah, pipa de agua, Au Shisha o cachimba. La RAE define estos instrumentos como: «Pipa para fumar muy usada por los orientales, compuesta de un largo tubo flexible, del recipiente en que se quema el tabaco y de un vaso lleno de agua perfumada, a través de la cual se aspira el humo».

Hablaríamos pues de los siguientes componentes principales:

  • Cacerola o cazoleta: recipiente de cerámica, mármol, silicona o vidrio donde se coloca el tabaco para ser quemado. Este se cubre con una lámina de papel de aluminio o metálica perforada y encima se situaría el carbón utilizado como combustible.
  • Cenicero: recipiente que se sitúa debajo de la cacerola y recoge la ceniza que caiga de la misma.
  • Cuerpo: es la parte central del narguile. Lleva el humo desde la cacerola hasta la base para ser filtrado y enfriado y, de ahí, a la manguera.
  • Base o vaso: se trata del recipiente de vidrio que contiene el líquido que filtra, enfría y aromatiza el humo. Normalmente el líquido es agua, pero también se utiliza leche, zumos y bebidas alcohólicas como vodka, vino o ron.
  • Manguera o tubo: lleva el humo desde la base para ser aspirado por la persona. Puede ser uno o varios y la boquilla puede estar fabricada en diversos materiales (metal, madera, plástico…) y tener formas, tamaños y colores variados.
  • Válvula: sirve para purgar el aire viciado del interior de la cachimba soplando suavemente a través de la manguera. Consiste en un conducto situado en la base y tapado por una bola.

Aunque se han utilizado las cachimbas para consumir cannabis o incluso opio, nos centraremos en este artículo en los productos fumables más habituales, dándose la circunstancia de que entre estos productos los hay con nicotina o sin ella. De esta forma, tenemos el tabaco especial para pipas de agua, que se trata de hojas de tabaco mezcladas con miel y otros aditivos que proporcionan olores y sabores distintivos. Entre los aromas más populares, tenemos: manzana, uva, limón, menta, cereza, coco, mango, fresa, cereza, etc. Pero el mercado ofrece otros productos fumables en formatos diferentes al tabaco, como pueden ser hierbas, piedras, melazas, gelatinas, etc.

Historia de las pipas de agua

El fumar mediante pipas de agua se originó en Irán (la antigua Persia) y la India hace aproximadamente unos 500 años y, de ahí, se extendió hacia Oriente Medio y Asia. Se cuenta que fueron misioneros europeos de la Compañía de Jesús, y establecidos en Goa, los encargados de introducir el tabaco en aquella zona. Hakim Abul Fath, médico del Imperio Mogol de la India, difundió la idea de que el humo debía pasar a través del agua para que fuera menos dañino. Tradicionalmente, su consumo ha estado localizado en Oriente Medio y ha sido en las últimas décadas cuando se ha extendido a otras zonas del planeta.

Prevalencia del consumo

En los últimos años, diferentes estudios han constatado que el consumo de tabaco en pipa de agua cuenta con una amplia aceptación entre adolescentes e, incluso, entre la población general. Además, se tiende a pensar que esta forma de consumo es menos perjudicial que fumar cigarrillos y que supone un menor riesgo de adicción (Organización Mundial de la Salud, 2015; Jorge-Araujo et al., 2018). Sin embargo, a día de hoy no disponemos de datos sobre su extensión entre la población adolescente a pesar de que algunos medios de comunicación se han lanzado a catalogar el fenómeno como “moda”. Probablemente, algo de razón llevan, ya que se trata de un fenómeno descrito desde hace años en otros países y que bien podría corresponderse con una “moda adolescente”.

Son pocos los estudios que han tratado de “radiografiar” el consumo de cachimbas, ya sea en España o en otros países. La limitada información disponible señala que el consumo en cachimbas suele producirse en grupo y durante situaciones de tipo social. En algunos lugares pueden existir locales “especializados” para el consumo de cachimbas, mientras que otros consumos también pueden producirse en la vía pública, buscándose lugares apartados de la mirada adulta.

Impacto en la salud

En el reciente Eurobarómetro Especial 485 sobre las actitudes de los europeos hacia el tabaco y los cigarrillos electrónicos, consistente en 27.901 entrevistas a personas jóvenes de toda Europa (1.024 en España) encontró que el 11 % había usado o probado alguna vez las pipas de agua frente al 13 % global en Europa. Sólo el 3 % de las personas encuestadas refirieron haber probado las cachimbas antes que otras formas de consumo de tabaco.

Un aspecto interesante es que algunos estudios han señalado que el consumo de cachimbas es más frecuente en chicos que en chicas (Fevrier et al., 2018). Sin embargo, Jorge-Araujo et al. (2017) encontraron en su estudio con estudiantes de secundaria y bachillerato de la provincia de Las Palmas que la prevalencia era mayor en las chicas (un 56,4 % frente al 43,6 % de los chicos). En términos globales, la mayoría dijo consumirlo alguna vez al mes, normalmente en días de fin de semana. El uso diario era anecdótico. Por otra parte, en este mismo estudio también se encontró que, aunque en la mayoría de casos se consumía tabaco, el 15 % también le había añadido marihuana y el 24 % alcohol.

Sea como fuere, todo parece que las alarmas se han encendido. Organizaciones médicas han comenzado a lanzar señales de alerta con declaraciones sensacionalistas y el PSOE ha presentado recientemente una Proposición No de Ley ante la Comisión Mixta Congreso – Senado para el Estudio del Problema de las Drogas. En esta PNL se pide impulsar una campaña específica especialmente dirigida a los menores sobre los riesgos en la salud asociados al uso de pipas de agua, incrementar los controles sanitarios sobre productos destinados a ser usados mediante estos instrumentos y sobre la venta ilegal a menores, y reforzar los controles en la hostelería para garantizar el cumplimiento de la legislación sobre el tabaco.

Problemas de salud causados por las pipas de agua

Diferentes estudios han descrito las problemáticas asociadas al uso de pipas de agua. Estos problemas tienden a presentarse en los sistemas cardiovascular y respiratorio fundamentalmente, aunque también se ha planteado una posible relación con el cáncer. De manera más concreta, una reciente revisión de los efectos de fumar en pipas de agua encontró que este consumo se asociaba con incrementos en la tasa cardíaca y de la presión sanguínea, acortamiento de la respiración, tos crónica, bronquitis y bronquitis crónica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y cáncer de pulmón, entre otras condiciones de salud negativas (Haddad et al., 2016; Waziry et al., 2016). Además, varios estudios también han documentado el impacto negativo de la exposición pasiva al humo desprendido por las pipas de agua.

Aunque existe la creencia popular de que el humo de las cachimbas se “purifica” o filtra por su paso por el agua, los análisis realizados del mismo han mostrado que contiene mucho más monóxido de carbono, más hidrocarburos aromáticos policíclicos y menos nitrosaminas que el humo de los cigarrillos de tabaco. Además, se acepta que la cantidad de nicotina que puede ingerirse tras una sesión de consumo es superior a la de un cigarrillo convencional. No obstante, debe tenerse en cuenta que la mayoría de los consumos tienden a ser experimentales y ocasionales, con lo que el potencial impacto de la ingesta de estos compuestos podría quedar bastante limitado.

Legislación

Es la Ley 28/2005 de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco (modificada en noviembre de 2017 para adaptarse a las directivas europeas en la materia) la encargada de regular los aspectos legales relacionados con el uso de pipas de agua. En concreto, se señala que la venta de productos del tabaco sólo podrá realizarse en la red de expendedurías de tabaco y timbre o en las máquinas expendedoras situadas en los establecimientos autorizados. Por otro lado, se prohíbe vender a personas menores de dieciocho años productos del tabaco, así como cualquier otro producto que le imite e induzca a fumar. De esta manera, se podría interpretar que queda prohibida la venta a personas menores de 18 años de cachimbas y otros productos fumables estén o no basados en el tabaco.

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En cuanto a la prohibición de fumar en el interior de establecimientos de hostelería (tomando como establecimiento de hostelería en este caso a las teterías), se podría considerar que queda fuera de esta norma el consumo de productos que no estén basados en el tabaco. Es decir, mientras en la composición no haya tabaco, fumar en pipa de agua en el interior de una tetería sería una actividad permitida. De todas formas, pueden existir normativas regionales o locales que limiten dicha tolerancia.

Estrategias de reducción de riesgos

No hay casi nada escrito sobre estrategias de reducción de riesgos aplicables al uso de pipas de agua, quizá debido al fanatismo de algunos que impide explorar otras opciones distintas al rechazo del consumo.

Chaouachi (2009) proponía una correcta ventilación del lugar de consumo, el uso de opciones más saludables como material combustible, la utilización de filtros en la boquilla de la manguera o incluso modificaciones del pH y añadir resinas al agua como estrategias que pueden preservar nuestra salud en el caso de decidirnos a consumir con cachimba.

A estas estrategias podríamos añadir que si no compartimos la boquilla podemos prevenir la transmisión de enfermedades como un simple resfriado. O también que evitar hacer un uso frecuente ayudaría a reducir problemas asociados.

Referencias

Chaouachi, K. (2009). Harm reduction techniques for hookah (shisha, narghile,“water pipe”) smoking of tobacco based products. Medical hypotheses, 73(4), 623-624.

Haddad, L., Kelly, D. L., Weglicki, L. S., Barnett, T. E., Ferrell, A. V, & Ghadban, R. (2016). A Systematic Review of Effects of Waterpipe Smoking on Cardiovascular and Respiratory Health Outcomes. Tobacco Use Insights, 9, 13–28.

Jorge-Araujo, P., Torres-García, M., Saavedra-Santana, P., & Navarro-Rodríguez, C. (2017). Consumo de tabaco en pipa de agua en estudiantes españoles de secundaria y bachillerato de la provincia de las palmas. Health and Addictions / Salud Y Drogas, 17(1), 121–131.

Jorge-Araujo, P.; Torres-García, M.; Marrero-Montelongo, M., y Navarro-Rodríguez, C. (2018). Creencias y actitudes de adolescentes españoles hacia el consumo de tabaco en pipa de agua. Enfermería Global, 17, 2, 65-75.

Organización Mundial de la Salud. (2015). Waterpipe Tobacco Smoking: Health Effects, Research Needs, and Recommended Actions by Regulators. Génova: World Health Organization.

Waziry, R., Jawad, M., Ballout, R., Akel, M. Al, & Akl, E. (2016). The effects of waterpipe tobacco smoking on health outcomes: an updated systematic review and meta-analysis. International Journal of, 46(1), 32–43.


Preguntas Frecuentes

P: ¿Es cierto que el uso de cachimbas es menos perjudicial que fumar cigarrillos?
R: Existe la creencia de que fumar en cachimba es menos dañino que fumar cigarrillos, pero no hay suficientes datos que sustenten esta afirmación. La Organización Mundial de la Salud ha advertido sobre los riesgos del consumo de cachimbas.

P: ¿Qué componentes tiene una cachimba?
R: Una cachimba consta de varios componentes principales: una cazoleta o cacerola para el tabaco, un cenicero, el cuerpo central, una base o vaso con líquido, una manguera o tubo, y una válvula para purgar el aire.

P: ¿Dónde se originó el uso de cachimbas?
R: El uso de pipas de agua se originó en Irán y la India hace unos 500 años y se extendió a Oriente Medio y Asia, siendo introducido por misioneros europeos en la región.

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