Si bien los avances en investigación y desarrollo en los sistemas de cultivo de cannabis son constantes y en ocasiones sorprendentes, los cannabicultores tienden a creer que la tecnología de la que disponen en sus cultivos está a la última.

Por Luis Hidalgo

En cambio, si nos paramos a mirar a nuestro alrededor, muy pronto veremos que las aplicaciones y soluciones que se comercializan para la “agricultura general” superan con creces a las específicas para la “agricultura cannábica”, tanto en innovación como en especificaciones. Por ejemplo, la ergonomía de los materiales empleados en los sistemas de cultivo “llave en mano” 

Cuando aparece por televisión un cultivo de marihuana, sobre todo si es de interior, los comentarios de las noticias suelen ser del tipo: “encontrado laboratorio de marihuana”, “usaban bombillas de alta tecnología para calentar las plantas (sic)” o “disponían de un avanzado sistema de extracción para eliminar olores”.

Es verdad que un cultivo de marihuana de interior puede llegar a estar muy tecnificado, con CO2, control automático de clima, correctores electrónicos de pH y sistemas avanzados de aprovechamiento de energía y aporte de nutrientes a las plantas, hasta el punto en que algunas instalaciones podrían considerarse de calidad industrial, y no ya por su tamaño, sino por la eficiencia de su diseño y la calidad de los materiales empleados.

Por desgracia no suele ser así, lo usual es encontrar salas de cultivo limpias y más o menos correctamente instaladas, pero casi siempre utilizando materiales de calidad baja o mediocre y con fallos evidentes en la distribución de su diseño. Aun así, el cannabicultor medio que trabaja con tres o cuatro focos de 600W e invierte en el cultivo, intenta estar a “la última” y en los círculos de cannabicultores se habla de aquel o este foco o ese micro balastro electrónico que acaba de aparecer en el mercado y que cabe en la palma de la mano.

Los árboles que no dejan ver el bosque

Posiblemente, la clandestinidad a la que hoy por hoy se ve sometido el cultivo de cannabis en nuestro país, unido a lo “peculiar” de esta rama especializada de la agricultura, provoque cierto recelo en los cannabicultores, que en muchas ocasiones prefieren evitar el contacto con otros tipos de agricultores, exceptuando quizá a los “hortelanos urbanos” que van apareciendo cada vez en mayor número en los últimos tiempos”.

Cuando el cannabicultor sale de su gueto y empieza a informarse de las técnicas y sistemas de cultivo existentes para otros tipos de vegetales, es cuando se da cuenta de lo que es realmente alta tecnología en cultivo: grandes invernaderos completamente automatizados con cristales polarizados ajustables para simular la noche o la iluminación adecuada para que parezca cualquier día del año, soleado o nublado, e incluso con lluvia artificial.

Entre la tecnología “low” y la “high” existe un largo y no siempre recto camino, pues desde el fenómeno de las fabricaciones masivas en China e India con un coste de mano de obra inimaginable en occidente se pueden encontrar imitaciones de cualquier producto con distintas calidades. Cuidado, se suele pensar que lo fabricado en China es de mala calidad, pero esto no es totalmente cierto. Es el encargo de las fábricas el que decide la calidad de los materiales a utilizar, y se han dado casos en los que es la misma fábrica la que confecciona el producto original y la imitación. También se han visto imitaciones de más calidad que el original.

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Cultivo vertical de cannabis en exterior

En cualquier caso, volviendo al tema que nos ocupa, vamos a analizar en este número un sistema de cultivo vertical en exterior fabricado por una empresa reconocida en el sector de la jardinería y la agricultura urbana. En el número anterior vimos cómo fabricar un sistema “casero” con una funcionalidad más que razonable, con materiales baratos y o reciclados, basado en un diseño sencillo y eficiente.

Ergonomía vertical

 El sistema que proponemos es relativamente ligero comparado con otros, pues el peso total plantado y saturado de agua se encuentra alrededor de los 35-40 kg/m2, bastante menos que una maceta de 50 litros llena de sustrato específico para cannabis.

Como condiciones previas a la instalación del sistema, tendremos que disponer de una toma de agua de  1” (2,5 cm) a la que conectaremos un tubo de polietileno de alta densidad que será la “troncal” para la distribución del sistema de riego. También será indispensable una toma eléctrica con su correspondiente cuadro de automático magnetotérmico y diferencial a 220v monofásico para alimentar la bomba de riego y demás posibles aparatos eléctricos.

Hay que disponer de una manera para desaguar y lo ideal es una canalización de sobrantes de riego en la zona perimetral inferior del sistema y, en caso de ser necesario por la climatología del lugar, un espacio protegido de elementos atmosféricos como la lluvia de aproximadamente 1m3, al objeto de poder instalar de forma segura el sistema riego automático y el control general.

El sistema, basado en planchas de superficie vertical a modo de muros o paredes modulares, utiliza un sistema de riego totalmente automático con tecnología de tubo exudante, relativamente nueva. Se trata de un tubo poroso exudante desarrollado a partir de un tejido técnico que riega por todo su recorrido y puede instalarse en superficie o enterrado. Esta nueva tecnología le confiere al tubo unas características únicas para su utilización en zonas especialmente críticas por falta de agua. Se puede incluir dentro de los denominados “sistemas de riego localizado” con la diferencia de  tener una constitución dinámica de los emisores de caudal.

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Cultivo verticales sin sustrato

El diámetro del tubo poroso es de 15 mm y los emisores de caudal de goteo autocompensante pueden ser de 8, 12, 25, 50 o 100 l/h. con una presión de trabajo recomendada de 1 a 3,5 bares. Admite un caudal de entre 1,75 y 10 litros/hora/metro, valor que depende del caudal del emisor de riego y la longitud total escogida, que puede estar entre 1,5 y 25 m si conectamos por un lado de la cinta y 50 m conectado por ambos lados.

Cultivo vertical y High Tech

 Para monitorizar y controlar el riego se incluye un sistema IQ2 RainBird, gracias al cual se puede programar, monitorizar y manejar el sistema de riego desde una localización central y también remota a través de un teléfono móvil y el envío de mensajes SMS.

Permite controlar y adaptar automáticamente el funcionamiento y los tiempos de riego según las condiciones de la instalación y las condiciones ambientales como cambios meteorológicos, roturas de tuberías, pérdidas o aumentos repentinos de presión. De acuerdo con los parámetros definidos por el programador, existe la posibilidad de añadir un sistema de bombeo adicional para el  caso de que no haya suficiente presión de agua.

Como decíamos más arriba, este sistema de jardín vertical urbano se basa en paneles compuestos por una capa de polietileno ultraligero de alta densidad y 25mm de grosor, de fabricación industrial incluyendo una cámara de aire interior. Estos paneles  se sujetan mediante una estructura portante de perfilería de aluminio. En los paneles se insertan unos “módulos de plantación” realizados en varilla metálica, cerrados con alambre galvanizado, electro-soldado y plastificado. Estos módulos se encuentran rellenos de sustrato de fibras vegetales diseñado para una estructura vertical, aunque pueden ser rellenados de cualquier otro sustrato, incluso tierra.

El uso de los paneles de polietileno impermeabiliza, aísla, y sella eficazmente su estructura, evitando la formación de humedades por condensación y eliminando los posibles puentes térmicos, además de realizar la función estructural del jardín vertical.

Los módulos de plantación pueden realizarse a razón de 40 plantas/m2 hasta 120 plantas /m2 de tamaño inicial entre 8 a 13 cm lo que nos proporciona una gran flexibilidad pudiendo aplicar técnicas de cultivo SOG o SCROG en vertical, mientras combinamos el cannabis con otras especies vegetales. Una vez decidida la estructura del jardín vertical, se inserta el tubo exudante en el muro, entre los módulos de plantación.

En la próxima entrega veremos cómo se utiliza este novedoso sistema de cultivo vertical en exterior, de manera que podamos aprovechar espacios como el frontal de fachadas o muros que pueden ser cubiertos con los paneles de polietileno. Un sistema apasionante por su flexibilidad, sencillez de mantenimiento y posibilidades a la hora del cultivo urbano de cannabis en formato vertical. Hasta entonces, un saludo.