El nuevo Decreto-Ley federal regula los usos industriales y medicinales del cáñamo y promete impactos económicos, ambientales y tecnológicos de gran alcance

Los Emiratos Árabes Unidos han dado un paso tan discreto como trascendental. El Gobierno federal ha promulgado un nuevo Decreto-Ley que regula por primera vez el uso del cáñamo industrial con fines industriales y medicinales, inaugurando un mercado hasta ahora inexistente en el país y alineado con los estándares internacionales de desarrollo sostenible.

Según la agencia oficial Emirates News Agency, la norma sienta las bases de una industria llamada a abastecer sectores tan diversos como el textil, la construcción, el papel, los envases o la industria farmacéutica. Un movimiento calculado, en un país que lleva años diversificando su economía más allá del petróleo, y que ahora ve en el cáñamo industrial una oportunidad económica, ambiental y tecnológica.

La ley autoriza el uso del cáñamo industrial en productos medicinales que contengan compuestos derivados de esta planta, siempre bajo la estricta regulación de la legislación farmacéutica vigente. También permite el uso de semillas de variedades aprobadas oficialmente, el cultivo en parcelas específicamente licenciadas, el transporte controlado entre emiratos y la fabricación, importación y exportación de productos derivados, todo ello sujeto a licencias y autorizaciones de las autoridades locales y federales.

Nada queda al azar. Cada movimiento —desde una semilla hasta un producto final— deberá contar con permisos específicos, incluidos los del Ministerio de Industria y Tecnología Avanzada y del Ministerio de Comercio Exterior, además de las correspondientes autorizaciones de seguridad. Incluso la investigación científica con cáñamo industrial queda regulada y condicionada a la aprobación de la autoridad competente.

El Decreto-Ley establece también con claridad lo que no está permitido. Queda prohibido cualquier uso personal o recreativo del cáñamo, así como su aplicación en alimentos, suplementos, productos veterinarios, productos para fumar o cosméticos, salvo contadas excepciones como los aceites extraídos de semillas o tallos. Tampoco se permitirá el cultivo en áreas protegidas ni el uso de técnicas que eleven el contenido de tetrahidrocannabinol por encima del 0,3 por ciento, un umbral que marca la frontera legal entre cáñamo industrial y sustancia controlada.

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La comercialización de cualquier producto deberá ir acompañada de un etiquetado exhaustivo que informe con claridad sobre la licencia, la composición, la concentración de los compuestos, las indicaciones de uso y los posibles efectos adversos. Transparencia como principio rector.

En cuanto a quién puede acceder a este nuevo mercado, la ley exige que los solicitantes sean mayores de 21 años, cuenten con antecedentes de buena conducta, plena capacidad jurídica y no hayan sido condenados por delitos de deshonestidad o abuso de confianza. Además, deberán conservar registros detallados de su actividad durante al menos cinco años.

Los productores estarán obligados a realizar controles periódicos durante todo el ciclo de cultivo para garantizar que el nivel de THC no supera el límite legal. Si esto ocurriera, deberán notificar de inmediato al Ministerio de Cambio Climático y Medio Ambiente, a la autoridad local y a la Autoridad Nacional Antidroga.

La norma introduce además un ambicioso Sistema Nacional de Trazabilidad que permitirá seguir el rastro de semillas, plántulas y productos de cáñamo industrial en todo el país. Este sistema se complementará con un registro electrónico unificado donde constarán todos los datos de los licenciatarios y sus productos, con la obligación de mantener la información actualizada de forma periódica.

La supervisión recaerá en la Autoridad Nacional Antidroga y en las fuerzas policiales locales, cada una dentro de su jurisdicción, mientras que las sanciones administrativas y los procedimientos de recurso quedan claramente definidos en el propio Decreto-Ley.

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En silencio, sin estridencias, los Emiratos Árabes Unidos han movido una pieza clave en el tablero de su futuro económico. El cáñamo industrial, regulado y vigilado al milímetro, se convierte ahora en un nuevo símbolo de una estrategia que mira lejos, muy lejos, más allá del crudo y de las fronteras tradicionales de la economía.

Acerca del autor

Manu Hunter
Escritor y periodista cannábico

Periodista cannábico con un estilo desenfadado pero siempre riguroso. Cuenta historias que prenden, informan y desmontan mitos, acercando la cultura cannábica al mundo con frescura y credibilidad. ¡Donde hay humo, hay una buena historia!