Pese a que ya está despenalizado el uso de cannabis medicinal en México, existe poca claridad en cuanto a su adquisición y uso; eso, aunado a que aún está en el limbo la despenalización por el uso personal de la marihuana

A pesar de que desde 2017  en México está permitido y despenalizado el uso del cannabis medicinal, al día de hoy no existe claridad para su compra-venta, ni tampoco se ha determinado qué ocurrirá con el uso personal de la planta, aunque esto actualmente se está discutiendo en el Congreso de la Unión.

¿Qué pasa con el uso medicinal?

En entrevista para LADO B, Monserrat Angulo, integrante de la organización Reverdeser y de la coalición “Regulación por la paz”, recordó que el reglamento para el cannabis medicinal salió el 12 de enero de este año, pese a que desde 2017 fue publicada la reforma legal en el Diario Oficial de la Federación (DOF) para acceder a estos productos.

Sin embargo, quienes acompañan a sus seres queridos que usan cannabis para ciertos padecimientos y condiciones médicas, que fueron quienes impulsaron esta reforma en el país, han denunciado fallas en el reglamento, como el hecho de que no contempla a la flor en sí como sustancial para el alivio de dolores.

El documento se enfoca en la regulación de productos farmacéuticos, lo cual es complicado porque su producción requiere ciertos estándares de calidad; no se contempla el cultivo del cannabis, lo que limita el acceso a la planta.

Así pues, sigue habiendo puntos pendientes a tratar, como el que se incluya a campesinos y ejidatarios en la producción de la flor, y sin que sus métodos de cultivo sean cambiados, señaló Regulación por la Paz.

Esto pasa con la regulación del cannabis medicinal y personal en México

Foto: CBD-Infos-com | Pixabay

Otro pendiente es el que se dé luz verde a la comercialización de herbolaria y remedios tradicionales terapéuticos con cannabis.

Te puede Interesar
Avance legal de la marihuana en EEUU replantea la narcoguerra en México

Las organizaciones que integran Regulación por la Paz, por su parte, hicieron un llamado a las instancias competentes, como la Secretaría de Salud, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) y el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) a trabajar para construir una regulación que garantice el acceso a los tratamientos a base de cannabis a quienes lo necesiten por su condición médica, para poder tener una mejor calidad de vida.

Aunado a esto, actualmente todavía no hay capacitación para personal médico y profesionales de la salud en el uso y manejo de medicamentos hechos con cannabis o que incluyan cannabinoides. Además, hay una falta de reconocimiento de la figura del acompañante cannábico, conocido como caregiver (cuidadoras y cuidadores de personas que usan cannabis como parte de su tratamiento, como menores de edad con epilepsia, por ejemplo), y que sea contemplada dentro de la normativa que se está desarrollando.

Así pues, la implementación del cannabis medicinal está todavía entre muchos claroscuros.

¿Y el uso lúdico?

Monserrat aclaró que el tema de cannabis medicinal y el tema de la regulación integral del mercado de la marihuana y sus derivados son temas que van en relación con la planta, pero son procesos distintos.

En un primer momento, el dictamen de regulación que buscaba contemplar la cadena de producción tenía en su cancha también los usos medicinales, pero en algún momento del proceso, entre 2018 y 2019, las discusiones se dividieron.

Te puede Interesar
Canadá quiere el negocio de la marihuana legal en México

Entonces, la propuesta de dictamen que se está discutiendo en este momento en el periodo de sesiones del Congreso, que termina este 15 de diciembre, no contempla nada sobre cannabis medicinal; eso solo se ve en la parte de la reforma que se hizo a la Ley general de Salud y al código penal federal en 2017.

Monserrat Angulo explicó que dentro de este nuevo documento que está discutiendo el Congreso hay propuestas muy interesantes, como el que se pueda permitir el acceso al autocultivo sin autorizaciones ni permisos.

Otra de las cosas que contempla este dictamen es la propuesta de que 40 por ciento de las licencias que se otorguen para producción y venta sean a comunidades cultivadoras por un plazo de cinco años, esto, como una medida de reparación del daño y justicia social. Después de esta primera media década, se quedaría en 20 por ciento de las licencias. Esto evitaría que haya un mercado vertical y así las comunidad también podrían beneficiarse y se evitaría el acaparamiento.

“En lo que Reverdeser hemos buscado es que estas licencias no solamente se otorguen a una sola persona, porque al final lo que genera es que las empresas que tienen más acceso y mayores condiciones para producción, pueden adquirirlas y generar esta concentración del mercado y la formación de monopolios. Entonces en la medida en que se pongan candados y se asegure que cierto porcentaje de esas licencias van destinadas a la producción nacional a través de las unidades cultivadoras, es una medida de protección, por un lado de reparación al daño a estas comunidades que han sido afectadas históricamente por la prohibición pero, por otra parte, de fomentar el  desarrollo local”, explicó la activista.

Si bien ha habido avances importantes en la materia, principalmente desde que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) despenalizó el uso personal de la marihuana, todavía está en el limbo el saber exactamente cómo funcionará el uso adulto de la planta, sobre todo en el tema de producción y distribución.