El ministro de Políticas Sociales, Andrea Orlando, abre el debate pidiendo un “análisis sin fanatismo”

El mundo político italiano se dividió este sábado en el debate sobre la conveniencia de legalizar drogas blandas como el cannabis, con ministros progresistas a favor de analizar esa posibilidad y con la derecha claramente en contra.

El ministro de Trabajo y Políticas Sociales, Andrea Orlando, agitó el debate en la IV Conferencia Nacional sobre Dependencias en Génova (noroeste), al considerar que la vía «meramente» represiva había fracasado y al pedir un análisis «sin fanatismo».

El político, del Partido Demócrata, aludió a la posición de la nueva coalición de gobierno de Alemania, socialdemócratas, verdes y liberales, que han abierto a la posibilidad de la legalización.

«Cuando un aliado nada desdeñable como Alemania parece cambiar profundamente de línea en este frente, creo inevitable que hagamos una reflexión también en nuestro país», dijo entre aplausos.

En la misma línea se pronunció la ministra de Juventud, Fabiana Dadone, del Movimiento Cinco Estrellas.

El debate sobre el cannabis ha dividido a los partidos de Italia, donde es legal venderlo si es «light», es decir, tiene baja cantidad de sustancia psicoactiva, o como solución terapéutica.

Esto marca una nueva línea divisoria en el seno de la coalición de Gobierno de Mario Draghi, apoyada para gestionar la pandemia por todos los partidos del hemiciclo excepto por la ultraderechista Hermanos de Italia.

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El líder de la ultraderechista Liga, Matteo Salvini, criticó a Orlando y tachó de «muy preocupante» que un ministro «hable con ligereza» de droga «en vez de escuchar a las muchas comunidades de desintoxicación que salvan a miles de jóvenes heroicamente».

Desde la conservadora Forza Italia, la portavoz Licia Ronzullo opinó que los estupefacientes implican «un problema social que debe ser debilitado y no favorecido dividiendo las drogas en más o menos nocivas e incluso entre buenas y malas».

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