Que el cannabis sea ilegal es realmente increíble, el completo impedimento de utilizar en su totalidad algo que te ayuda a producir una profunda serenidad, sensibilidad y fraternidad tan desesperadamente necesitada en este loco y peligroso mundo.”

Carl Sagan

Queridos cultivadores, en esta parte de la serie “Los diez errores del cultivador principiante, desde el sembrado a la recolección” vamos a analizar los principales errores a la hora de utilizar recipientes. Hablaremos de su forma, del material y del tamaño apropiado; del sobre abonado y de la utilización de productos hasta la recolección y, finalmente, de la contaminación lumínica, problemas relativos a este tema en cultivos indoor y outdoor.

Por Gospodin Konopí

Cuando vamos a comenzar con el proceso de cultivo, lo primero va a ser la germinación y posteriormente la siembra cuando las semillas ya se abren y comienzan a extender su futura estructura radicular. En este preciso paso se cometen, muy habitualmente, errores que inciden en el desarrollo de la futura planta, en una etapa que es crucial. La temperatura y la humedad son dos variables de magna importancia durante todo el desarrollo del ciclo vital en nuestras plantas y más aun a lo largo de esta primera etapa. La temperatura adecuada está entre los 22º C y los 25º C, temperatura difícilmente presente en los duros meses de invierno en esta parte del globo. Siempre podemos recurrir a fuentes de calor constantes como podría ser el router del ordenador, cuya temperatura ronda los 23º. La humedad ambiente no ha de superar el 90% ni ha de descender del 70%.

Básicamente, cuando la semilla ya ha germinado se ha de colocar en un sustrato. Esto lo podemos llevar a cabo utilizando jiffys o pequeñas macetas de 7×7. Los saquitos de turba prensada son idóneos y muy fáciles de utilizar. De la misma manera que en los pequeños tiestos, en los jiffys también colocaremos la semilla germinada con la radícula hacia abajo a unos 2 o 3 mm de profundidad.

Cuando la planta tenga unos 4 o 5 cm podremos trasplantarla a un tiesto mayor. Si hemos optado por jiffys, simplemente tendremos que colocarlos en unos tiestos adecuados. Si recordamos la 1ª parte de esta serie, explicábamos qué tipo de sustrato es adecuado:

Existen un sinfín de productos y sustratos para tener el suelo más que apunto de cara al momento de plantar. Contamos con la posibilidad de adquirir sacos de tierra en los growshops de una calidad superior, unos sustratos exquisitamente oscuros, con una textura esponjosa y una frescura que denotan una tierra oxigenada y libre de parásitos, algunos de estos maravillosos sustratos contienen otros elementos tan interesantes como el guano de murciélago o el humus de lombriz.

De la misma manera, también comentábamos que existe un sinfín de productos para mejorar el rendimiento de nuestro cultivo del cánnabis. Desde enraizantes y colonias de organismos que favorecen y estimulan el crecimiento radicular, hasta productos específicos para cada etapa de desarrollo de las plantas. Hoy día podemos darle lo mejor a nuestras plantas en cuanto a nutrición.

Como este es un tema que creemos hemos dejado claro, vamos a obviar más explicaciones al respecto y a adentrarnos directamente en lo referente a los recipientes más adecuados para cada necesidad.

Como hemos dicho, las plantas han estado en un tiesto de 7 cm de diámetro hasta alcanzar 4 o 5 cm de altura o si hemos utilizado contenedores un poco más grandes de 10 o 12 cm de diámetro, podremos mantenerlas aquí hasta que alcancen una altura de 14 o 18 cm. Para realizar el último trasplante debemos tener cuidado de no dañar las raíces que a estas alturas ya están bastante desarrolladas. Lo más apropiado es extraer todo el sustrato y depositarlo íntegramente y con sumo cuidado en el nuevo contenedor.

Para no incurrir en errores típicos es adecuado seguir estos pasos, en vez de plantar nuestras semillas germinadas directamente en el contenedor final. En el caso de utilizar semillas autoflorecientes el procedimiento es el contrario, se ha de colocar las semillas germinadas directamente en el contenedor que las albergará definitivamente, de manera que no se entorpezca su crecimiento, cuyo desarrollo es diferente al de las plantas fotodependientes.

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No obstante muchos expertos y algunas casas de semilla recomiendan poner la semilla directamente en la tierra para que todo su proceso de germinado y crecimiento se produzca, desde un comienzo, en el sustrato en el que finalmente crecerá.

Planta de cannabis variedad G13 en crecimiento

Siempre que pretendamos realizar un cultivo en exterior por medio de macetas lo más adecuado será que estas sean blancas y de plástico. El negro atrae y concentra el calor haciendo que las raíces se cuezan, de la misma manera, desaconsejamos el uso de recipientes de barro cocido o cerámicas que guarden mucho el calor. Cuando vamos a plantear un cultivo en interior, lo mejor será utilizar macetas de color negro para que el calor se almacene por más tiempo.

Existen una gama de macetas fabricadas con una especie de tela robusta y flexible que facilita la oxigenación de las raíces de una manera más efectiva que los tiestos convencionales. Este tipo de contenedores son reutilizables y se lavan con cierta facilidad. Básicamente, lo que vamos a conseguir con una mayor oxigenación de las raíces será una salud más fuerte de estas.

Para el principio, conviene utilizar macetas hondas más que macetas con mucha capacidad. Esto es lo más adecuado para que la raíz central se desarrolle fuertemente. Cuando esta está fuerte y gruesa comenzará a expandir su red radicular por todo el perímetro. Una vez la planta ha enraizado, da comienzo, en la mayoría de los casos, una etapa de veloz crecimiento. Cuando vamos a llevar a cabo el trasplante es importante tratar de que incida la menor cantidad de luz en las raíces que se encuentran enmarañadas por todo el cepellón. La luz en las raíces es uno de los elementos más perjudiciales en esta etapa.

En cuanto a la forma de las macetas, la elección de una maceta cuadrada o circular; alta o baja, va a depender de las necesidades que requiere el planteamiento de nuestro cultivo. Para interiores en armarios o espacios reducidos lo más adecuado son tiestos con formas cuadradas y de materiales fácilmente maleables, con el objetivo de poder aprovechar al máximo la superficie de la que disponemos. Si vamos a realizar cultivos en los que el espacio no es factor clave no importará demasiado que tengáis diferentes tiestos, más aún si vais a cultivar al mismo tiempo diferentes variedades que supondrían necesidades específicas.

Como ya hemos apuntado en números pasados, la “sobrefertilización” es un error muy frecuente en todo tipo de cultivadores: principiantes con poca práctica, personas con mucha experiencia y pocos conocimientos teóricos y dealers interesados únicamente en sacar el máximo beneficio económico a su cosecha. Utilizar fertilizantes en los últimos días (o hasta el último día) constituye un error garrafal que hará que nuestra cosecha tenga un horrible sabor y sea, muy probablemente, perjudicial para el consumo.

Plantas de cánnabis.

Conviene dejar de abonar 10 o 15 días antes de la recolección, algunas personas más precavidas prefieren no utilizar los últimos boosters recomendados por las casas o los potenciadores de sabor. Personalmente yo siempre los utilizo y no noto dejes artificiales en el producto final.

En las últimas dos semanas, lejos de seguir abonándolas, será necesario limpiarlas profusamente con agua. Los lavados son un método eficaz para eliminar de la planta los restos de nutrientes que son, al fin y al cabo, aditivos que no nos interesa consumir.

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Así que ya sabéis, no os va a compensar utilizar fertilizantes hasta la última semana porque aunque vuestras plantas parezcan tener una sana presencia, su sabor será desagradable y el colocón se verá enturbiado.

Otro de los grandes errores cuando se comienza en esto del cultivo de cannabis es el no prestarle atención a la contaminación lumínica. En exterior es un factor a tener muy en cuenta. No conviene cultivar ninguna planta cerca de una fuente de luz permanente o no controlada por nosotros mismos como podría ser una farola o los efluvios luminosos de nuestro hogar.

La contaminación lumínica interfiere en el fotoperiodo de las plantas de cánnabis, alterando los parámetros lumínicos de los que depende el crecimiento de la planta y el desarrollo de sus diferentes etapas. Si tenéis vuestras plantas en un exterior y en ellas incide luz durante la noche, os va a dar igual que llegue septiembre u octubre porque vuestras plantas seguirán creyendo que tienen que crecer y eso harán hasta que el fotoperiodo presente les indique lo contrario.

Tanto en cultivos outdoor o como indoor está desaconsejado encender luces durante el periodo de oscuridad diaria de nuestras plantas. Mucha gente cree que encender una luz durante unos minutos para regar o para echar un vistazo no va a influir negativamente en el desarrollo de las plantas. No obstante, la práctica y la teoría nos sugieren que este es un error garrafal y que es uno de los elementos que más pueden perjudicar a nuestra cosecha. Cuando vamos a realizar un indoor  utilizando un armario o una habitación hay que tener mucha precaución con el factor contaminación lumínica. Conviene cerciorarse de que no se nos está colando luz por ninguna agujero.

Cuando nuestras plantas sufren la contaminación lumínica crecen durante periodos más largos. El proceso de floración tarda mucho más en comenzar y, además, el desarrollo de los frutos será más raquítico y lento.

Existen unas bombillas verdes que nos permiten ver la vida nocturna de nuestras plantas sin interferir en su fotoperiodo. Este tipo de luz es muy útil si nos resulta imposible atender a las necesidades diarias de nuestras plantas durante su periodo de luz, ya sean por razones laborales o de seguridad. A colación de este tema, vienen las palabras de Jorge Cervantes en su “Biblia del cultivador médico” que explica con claridad meridiana el porqué de lo adecuado de luz verde en los momentos de sueño de nuestras plantas:

Cuando la luz brilla en un objeto verde, el pigmento verde del objeto absorbe todos los colores del espectro menos el verde, y la luz verde es reflejada. Por eso vemos el color verde. La forma inteligente de visitar un cuarto de cultivo durante el periodo de oscuridad consiste en iluminarlo con una luz verde. La marihuana no responde a la zona verde del espectro luminoso, por lo que puede utilizarse una bombilla verde en el cuarto de cultivo sin efectos adversos

Hasta aquí el número de hoy queridos cultivadores. En el próximo y último número de esta serie de “Los diez errores del cultivador principiante, desde el sembrado a la recolección”, hablaremos de dos elementos básicamente: la recolección prematura de nuestra cosecha y la falta de discreción a la hora de manejar la existencia de nuestro cultivo. Estos son dos errores muy frecuentes en muchos cultivadores y, teniendo en cuenta el carácter ilegal que todavía le es impuesto al cultivo de la planta de cannabis, la discreción va a ser una de nuestras mejores aliadas.

Hasta el próximo número y prósperos cultivos a todos y todas, queridos amigos y amantes de las cosas que crecen.