En cualquier tipo de cultivo, si se aspira a obtener el máximo rendimiento posible, es vital que la condición nutricional de las plantas sea óptima. Cuando esto no sucede, pueden producirse desórdenes fisiológicos causados por la falta o exceso de algún elemento necesario para su normal desarrollo.

por Marish McDalena

La mejor opción para controlar los nutrientes suministrados durante el abonado es trabajar con una tabla de cultivo que indique las dosis de fertilizante en relación a la fase en la que se encuentren las plantas, contando así con una planificación inicial que podrás personalizar en función de las necesidades requeridas.

¿Qué son los nutrientes?

En biología, se considera nutriente a todo elemento químico exterior a la célula que es necesario para que esta desarrolle sus funciones vitales. Si aplicamos este concepto a las plantas, se define como todo aquello que estas necesitan para su metabolismo. De modo que el agua, la luz, el aire y determinados minerales tienen un papel sumamente importante en el desarrollo vegetal. En este artículo, tal y como ya había mencionado en el anterior, trataremos el tema de los nutrientes, centrándonos en los macronutrientes primarios (N-P-K) que se aportan normalmente en el abonado.

De los muchos elementos químicos que se hallan en la naturaleza, solo algunos de ellos se consideran indispensables para el correcto funcionamiento del metabolismo vegetal. Estos han sido determinados a través del criterio de esencialidad establecido por Daniel Arnon (bioquímico y fisiólogo vegetal) en 1939, según el cual un elemento es vital para el metabolismo de las plantas cuando cumple estas tres condiciones:

  • La deficiencia de este impide que la planta complete su ciclo vital.
  • La deficiencia se da para el elemento en cuestión, siendo imposible su sustitución por otro.
  • El elemento está directamente relacionado con el proceso nutricional de la planta, bien porque sea parte de un compuesto esencial o bien porque se necesite para la biosíntesis enzimática.

Como resultado de este método de análisis se obtuvo la aceptación, prácticamente universal, de que se requieren dieciséis elementos químicos específicos para el desarrollo de las plantas superiores (entre las que se encuentra el cannabis) y otros tres que solo son imprescindibles en determinadas especies vegetales.

De todos estos elementos imprescindibles, solo el carbono y el oxígeno provienen del aire. El resto son tomados por la planta a través del sistema radicular, viéndose incrementada su capacidad de absorción a medida que aumenta la superficie que este abarca.

Estos nutrientes se han clasificado, según su cantidad presente en las plantas, en macronutrientes y micronutrientes u oligoelementos. Los primeros se encuentran presentes en las plantas en cantidades más elevadas que los segundos y también son consumidos en mayor grado, aunque todos son indispensables.

Exceso de nitrógeno en una planta de cannabis

Los elementos más abundantes en las plantas son el Carbono (C), el oxígeno (O) y el hidrógeno (H). Aunque estos también son macronutrientes, no suelen contarse como tales o bien acostumbran a pasarse por alto porque no se utilizan habitualmente en la fertilización.

Los macronutrientes han sido clasificados en dos grupos: primarios y secundarios. Los primeros son el nitrógeno (N), el fósforo (P) y el potasio (K). Estos elementos son consumidos en grandes cantidades y normalmente las reservas existentes en el suelo o en el agua de riego son insuficientes, siendo necesaria la labor de abonado por tal de poder suplir las necesidades nutricionales del cultivo. Los secundarios son el calcio (Ca), el magnesio (Mg) y el azufre (S), que normalmente se encuentran presentes en el suelo o en el agua por lo que no suele ser necesaria su adición. Cabe recordar que si regamos con agua osmotizada será necesario añadir calcio y magnesio suplementarios.

Tener conocimiento de las funciones que realiza cada uno de ellos te ayudará a comprender mejor el funcionamiento de la planta y a prevenir los posibles problemas de carencias o excesos, por lo que en las próximas líneas comentaré brevemente el papel de los nutrientes primarios.

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Nitrógeno

El nitrógeno es un elemento esencial en los cultivos ya que interviene en la síntesis y producción de aminoácidos, proteínas, enzimas, clorofila y otros. La mayor parte de las reservas naturales de este se encuentran en formas no asimilables por las plantas. Por tanto, son necesarios una serie de procesos biológicos derivados de la actividad microbiana para que puedan ser absorbidos por el sistema radicular.

Las formas en que se encuentra en la naturaleza son orgánica, amoniacal y de nitratos. El nitrógeno orgánico representa algo más del 80% del nitrógeno total del suelo, pero este debe mineralizarse para poder ser asimilado por parte del sistema radicular. El amoniacal se encuentra retenido en las arcillas de suelo y es de lenta absorción por los cultivos ya que también debe nitrificarse. Por último, la forma nítrica es de asimilación inmediata. Los fertilizantes orgánicos incorporan el nitrógeno en forma de materia orgánica, mientras que los químicos lo incorporan en forma amoniacal y nítrica.

El cannabis requiere grandes cantidades de este elemento durante su fase de crecimiento y algo menores en la floración. Una carencia de nitrógeno durante su fase vegetativa impedirá que las plantas se desarrollen correctamente, viéndose retrasado el crecimiento. Los síntomas empiezan a mostrarse como una clorosis (amarilleamiento) en el follaje de la parte inferior de la planta, empezando a caer las hojas más viejas si no se pone remedio y avanzando esta defoliación hacia las partes superiores. Cualquier ejemplar que haya sufrido severas carencias de nitrógeno durante su etapa inicial no podrá expresar su máximo potencial en floración. Si observas que tus plantas están sufriendo una carencia de este elemento debes añadir fertilizante de crecimiento o subir la dosis y, si la carencia es muy grave, haz un riego con fertilizante químico, ya que será asimilado rápidamente.

Por otra parte, los excesos de nitrógeno también son negativos, ya que merman la resistencia a las plagas y las hojas y ramas se vuelven débiles y quebradizas. Cuando un ejemplar de cannabis sufre exceso de este nutriente, muestra un color verde oscuro muy intenso y sus hojas se curvan hacia abajo en forma de garra. Si detectas que esto está ocurriendo en tu cultivo, debes lavar las raíces regando con una cantidad de agua que triplique la capacidad de la maceta. Es decir, en macetas de cinco litros habría que regar con quince litros de agua. Por supuesto, también puedes ayudarte de algún flush para limpiar mejor el sustrato.

Hay que recordar que, hacia el final de la floración las plantas deben amarillear ligeramente por carencia de nitrógeno, ya que un exceso de este durante esta etapa podría afectar negativamente al sabor de las flores.

Fósforo

El fósforo es otro de los elementos esenciales para el desarrollo vegetal. Desempeña funciones estructurales, formando parte de los ácidos nucleicos (ADN y ARN), y es necesario para multitud de reacciones químicas dentro la planta. En la naturaleza, este elemento puede ser de procedencia orgánica o mineral. La fuente principal de compuestos orgánicos de fósforo son los remanentes de plantas, animales y microrganismos. El origen de la forma mineral se halla en la descomposición y erosión de rocas fosfóricas que, a su vez, también son la principal materia prima para la fabricación de fertilizantes fosfatados.

Carencia de fósforo en una planta de cannabis

La planta de cannabis requiere fósforo durante todo su ciclo, especialmente en floración. La carencia de este elemento tendrá como consecuencia un retraso en el crecimiento y en la formación de flores, las cuales no se desarrollarán con normalidad, quedando pequeñas. Esta falta se manifiesta con un color verde oscuro en el follaje que también tendrá manchas de un tono entre morado y anaranjado en la parte intermedia de los foliolos. Estas manchas acabarán necrosando las hojas que irán desprendiéndose. El exceso de este nutriente provocará dificultades en la absorción de cobre y zinc (micronutrientes). La solución para estos problemas es la misma que en caso del nitrógeno: abonar para la carencia, utilizando fertilizante químico si esta es muy severa, y lavar las raíces en caso de exceso. La asimilación de fósforo depende en gran parte del pH, por lo que es importante ajustarlo en cada riego.

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Potasio

Finalmente, el tercer macronutriente primario es el potasio. Este elemento interviene en la osmorregulazión de la planta, en la síntesis de almidones y proteínas, en la regulación del cierre estomático, etc. Se halla en el suelo en cuatro formas distintas: potasio estructural o de reserva, que se encuentra en los silicatos y micas y que no está disponible para su asimilación por las raíces; potasio no intercambiable, que se encuentra en los minerales arcillosos y estará lentamente disponible para las plantas; potasio intercambiable, hallado en el complejo arcilloso-húmico y que estará fácilmente disponible para su absorción; y por último, el potasio disponible en la solución del suelo, que podrá ser asimilado de forma inmediata.

Carencia de potasio en una planta de cannabis

La marihuana lo utiliza durante todo su ciclo, pero toma especial importancia durante la etapa de floración, ya que interviene en la síntesis y producción de azúcares, afectando al volumen, densidad y peso de las flores. Una carencia de potasio comportará una pérdida de vigor, una menor resistencia a plagas y enfermedades y la producción se verá mermada. Este déficit se muestra como un amarilleamiento de los bordes de las hojas más viejas que acabará en defoliación si no se pone remedio. Por otra parte, el exceso de K conlleva un desarrollo retardado ya que bloquea la absorción de otros nutrientes, principalmente de magnesio. Normalmente, los excesos de potasio se manifiestan como carencia de otros minerales. Al igual que en los casos anteriores, si detectas que tu cultivo sufre una insuficiencia de potasio, debes añadir un abono que sea rico en este y, si tiene un exceso, deberás lavar las raíces como se indica en párrafos anteriores.

En cuanto al cultivo SCROG que estoy llevando a cabo paralelamente a estos artículos, ya empieza a tener unas colas considerables. Estoy suministrando fertilizante y estimuladores de floración que son ricos en fósforo y potasio y contienen oligoelementos. Además, el estimulador también contiene hormonas vegetales, aminoácidos y carbohidratos. Al preparar el sustrato, también añadí guano de murciélago para que tuvieran un aporte extra de P y K durante esta etapa. En el próximo artículo hablaremos sobre los nutrientes secundarios y los micronutrientes.

Buenos humos y ¡hasta la próxima!

Acerca del autor

Muchos años luchando en la sombra para que el cannabis florezca al sol.