Una encuesta canadiense publicada en Palliative Medicine muestra interés médico, pero también falta de formación, dudas organizativas y límites claros antes de llevar la terapia asistida con psilocibina a la práctica clínica.
Un equipo canadiense acaba de publicar en Palliative Medicine una encuesta transversal sobre terapia asistida con psilocibina en cuidados paliativos, con DOI 10.1177/02692163261446141. El trabajo, disponible en PubMed con fecha de publicación del 19 de mayo de 2026, reunió respuestas de 121 personas vinculadas a cuidados paliativos en Quebec, Ontario, Alberta y Columbia Británica para medir conocimiento, actitudes y barreras de implementación.
La relevancia está en el contraste entre promesa terapéutica y realidad sanitaria. No es un ensayo clínico ni demuestra que la psilocibina mejore síntomas en pacientes concretos; examina si el sistema está preparado para integrarla. Su principal límite es que los datos proceden de Canadá y de una muestra de actores sanitarios y no sanitarios, por lo que no pueden trasladarse sin matices a España, Europa u otros marcos regulatorios.
Según el resumen del artículo, el 43% de los participantes afirmó tener buen conocimiento de los posibles beneficios y riesgos de la psilocibina. Aun así, las actitudes globales fueron mayoritariamente no favorables: el 61% se situó en esa categoría. La cifra cambia de forma llamativa cuando se mira solo a los médicos, donde el 95% declaró una actitud favorable hacia la terapia asistida con psilocibina.
El dato más práctico aparece en las barreras. La falta de profesionales sanitarios formados fue señalada como el principal obstáculo para llevar esta intervención a entornos paliativos. Como facilitadores, los autores destacan más investigación y el desarrollo de protocolos estandarizados, dos condiciones que encajan con una medicina prudente: abrir vías clínicas, pero sin saltarse formación, selección de pacientes, preparación, acompañamiento e integración.
El estudio también apunta una cuestión de calendario asistencial. El 68% de los encuestados respaldó introducir la terapia asistida con psilocibina en fases tempranas de la trayectoria de enfermedad, no solo cuando el margen clínico ya es mínimo. Ese matiz importa porque, en cuidados paliativos, el tiempo disponible para trámites, preparación psicológica y seguimiento puede ser limitado.
En Cannabis Magazine ya hemos seguido cómo una dosis de psilocibina mostró alivio rápido de la depresión en un ensayo sueco, y también cómo los psicodélicos se investigan para depresión y ansiedad en pacientes con cáncer avanzado. La nueva encuesta no compite con esos trabajos: añade una pregunta distinta, quizá menos vistosa, sobre cómo pasar de la evidencia controlada a servicios reales.
También conecta con debates de acceso y regulación que ya se ven en otras jurisdicciones, desde la guía sobre terapia con psicodélicos en España y la formación de terapeutas hasta los modelos de autorización excepcional en países que han empezado a explorar estas intervenciones. Para seguir la conversación psicodélica en español, Fuertedélica ofrece un contexto complementario, aunque la base factual de esta noticia está en el artículo científico y en su ficha de PubMed.
La lectura prudente es clara: la psilocibina sigue ganando presencia en paliativos, especialmente para sufrimiento existencial, ansiedad o depresión asociados a enfermedad grave, pero la implementación no depende solo de que una molécula sea prometedora. Depende de equipos formados, protocolos verificables, supervisión clínica, acceso equitativo y un marco legal capaz de proteger a pacientes vulnerables sin bloquear la investigación.
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Equipo editorial de Cannabis Magazine especializado en actualidad, cultura, industria, ciencia, salud, cultivo y regulación del cannabis y del cáñamo.
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