El 18 de diciembre de 2025, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que ha marcado un hito en la política de drogas de Estados Unidos.

La medida, que reclasifica la marihuana de la Lista I a la Lista III, es el cambio más significativo en la legislación sobre el cannabis en décadas y abre nuevas posibilidades para la investigación médica y el tratamiento de diversas enfermedades. Aunque no legaliza el consumo recreativo, la orden ejecutiva pone fin a décadas de clasificación restrictiva y aboga por un enfoque más moderado y científico hacia el cannabis.

Un cambio histórico en la clasificación de la marihuana

Desde 1971, la marihuana había sido considerada una droga de la Lista I por las autoridades federales de EE.UU., lo que implicaba que no tenía ningún uso médico aprobado y se consideraba que tenía un alto potencial de abuso. Con la firma de la orden ejecutiva, Trump ordenó que el cannabis fuera reclasificado a la Lista III, la misma categoría que drogas como la codeína, la ketamina y los esteroides anabólicos, las cuales tienen un “potencial moderado a bajo de dependencia física y psicológica”. Esta modificación, aunque no despenaliza el consumo recreativo, permite avanzar en estudios más amplios sobre sus posibles beneficios terapéuticos.

La nueva clasificación facilita la investigación científica sobre los efectos del cannabis y abre la puerta para su uso médico más amplio en todo el país. La orden también implica un alivio fiscal para los dispensarios de cannabis, que en el pasado enfrentaban restricciones en cuanto a deducciones fiscales debido a la clasificación de la marihuana como una droga de la Lista I.

Acceso al CBD y otros beneficios para pacientes

Además de la reclasificación de la marihuana, la medida tiene un impacto directo sobre el acceso al cannabidiol (CBD), un compuesto no psicoactivo derivado del cannabis que ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de diversas afecciones médicas, como la epilepsia y el dolor crónico. La orden ejecutiva ordena a la Casa Blanca colaborar con el Congreso para permitir que algunos beneficiarios del programa de salud Medicaid accedan al CBD de forma gratuita, siempre bajo recomendación médica.

Te puede Interesar
Dos leyes estatales que entrarán en vigor pronto modificarán la regulación de la industria del cannabis de Washington

Trump destacó en su discurso que esta medida podría ser particularmente beneficiosa para los veteranos, personas mayores y pacientes con enfermedades graves como cáncer, trastornos neurológicos y otras condiciones dolorosas. El presidente aseguró que la decisión estaba basada en las solicitudes de personas que, según él, “han estado sufriendo durante décadas” debido a la falta de tratamientos efectivos.

Resistencia interna y preocupaciones sobre la salud pública

Aunque la decisión fue celebrada por muchos, especialmente en los sectores que luchan por la despenalización de la marihuana, también generó fuertes oposiciones, principalmente de algunos legisladores republicanos. Un grupo de 22 senadores republicanos envió una carta a Trump en la que argumentaban que el consumo de marihuana podría tener efectos negativos en la salud pública, incluyendo alteraciones en el juicio y la concentración. Los opositores también temen que esta medida pueda “normalizar” el consumo de cannabis, especialmente entre los jóvenes.

La Administración de Control de Drogas (DEA) y otras agencias de salud pública han señalado que el cannabis aún posee un potencial de abuso y que su uso podría tener implicaciones para la seguridad vial y laboral. Sin embargo, las encuestas han mostrado que una mayoría de los estadounidenses apoya los esfuerzos para legalizar o despenalizar la marihuana. Una encuesta reciente de Gallup reveló que el 64% de los ciudadanos está a favor de la legalización, aunque el apoyo ha disminuido ligeramente en los últimos años, especialmente entre los republicanos.

El legado de Trump y el futuro de la política antidrogas

Con esta orden ejecutiva, Trump ha hecho un cambio significativo en la política de drogas, poniendo fin a la estricta postura que ha predominado en EE.UU. desde la Guerra contra las Drogas de los años 70. Sin embargo, es importante señalar que esta medida no implica la despenalización total del cannabis ni la legalización del consumo recreativo, que sigue siendo ilegal a nivel federal. En su lugar, Trump ha señalado que el objetivo es aplicar “regulaciones inteligentes” que permitan a los adultos acceder a productos de cannabis “seguros y probados”.

Te puede Interesar
La legalización del cannabis en Nuevo México cada vez mas cerca

A pesar de las resistencias, este movimiento ha sido un avance hacia una postura más flexible en relación con el cannabis. Con el apoyo creciente de los ciudadanos y varios estados que ya han legalizado el uso recreativo o médico, la medida de Trump podría acelerar una reforma más profunda en la política de drogas en los próximos años.

En resumen, la firma de la orden ejecutiva de Donald Trump sobre la marihuana ha puesto en marcha un cambio de gran impacto en la política de drogas de Estados Unidos, abriendo nuevas posibilidades para el tratamiento médico con cannabis y el acceso a productos como el CBD. Aunque el camino hacia una despenalización total aún es incierto, este cambio marca un paso importante hacia una regulación más equilibrada y fundamentada en la ciencia.

 

Acerca del autor

Justin Vivero

Escritor especializado en cannabis  y residente en Miami, combina su pasión por la planta con la vibrante energía de la ciudad, ofreciendo perspectivas únicas y actualizadas en sus artículos.