Las contradicciones médicas desmontan el relato mediático
1.ª parte
En esta nueva serie analizaremos algunas de las leyendas sobre drogas más populares aparecidas en los medios de comunicación. En algunos casos, estas leyendas urbanas han sido elevadas al grado de realidad a base de repetirlas: profecías autocumplidas. Así que recuerde el lector que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
Sexo. Drogas. Adolescentes. El cóctel ideal para una leyenda urbana. Los tres elementos se combinaron en mayo de 2013. Durante una semana los medios de comunicación abrieron portadas con titulares como los siguientes:
“El ‘tampodka’ tiene efectos demoledores” (El Comercio de Asturias, 24/5/13).
“El ‘tampón de vodka’, peligrosa moda adolescente para emborracharse sin que se note” (La Vanguardia, 23/5/13).
“Tampones con alcohol y vodka por los ojos, nueva moda para emborracharse” (El Mundo, 24/5/13).
“Expertos alertan del peligro de usar tampones para emborracharse” (La Voz de Galicia, 13/5/13).
Suponemos que no es necesario, pero por si alguien tiene dudas, dejaremos en manos de la prensa la definición del fenómeno:
“El «tampodka» resulta de la fusión de los términos «tampón» y «vodka» y no es otra cosa que la introducción vía vaginal de un tampón impregnado en alcohol de alta graduación, normalmente whisky o vodka. Desde esta zona, muy irrigada, el alcohol pasa directamente a la sangre y los síntomas de la borrachera se producen con mayor intensidad y celeridad.” (ABC 17/6/13).
Así que, de repente, las jóvenes españolas habían descubierto un método revolucionario para llegar a su casa más pedo que Alfredo, pero sin oler a alcohol. Bueno, en realidad no se trata de un invento patrio, ya que las noticias sobre supuestas intoxicaciones de alcohol por vía vaginal se encuentran en medios de comunicación americanos y europeos de forma recurrente desde 1999; y siempre con el vodka como protagonista. ¿Por qué tampodka y no tamporujo, tambourbon o gin-tampax? ¿Será porque el primero suena mejor o implicará a alguna mafia rusa? lo del tampodka es una costumbre bárbara que importan nuestros adolescentes.
Así opina el doctor Benjamín Climent, toxicólogo clínico del Hospital General Universitario y experto en tampodkología como veremos más adelante. doctor Climent señalaba que:
“Se trata de comportamientos importados del Reino Unido, Estados Unidos y los países del Este de Europa, que han emergido en los últimos años en España y son asumidos especialmente por adolescentes que, «por esnobismo» o «por modas», buscan conseguir una «intoxicación etílica rápida».” (El Comercio de Asturias, 24/5/13).
Por supuesto, el asunto se trata de algo grave, gravísimo, del que sólo vemos una pequeña parte, las personas que acuden al Servicio de Urgencias.
“Esta práctica es una realidad que se empieza a ver en los servicios de urgencias del país, y a largo plazo puede tener efectos demoledores. Empapar tampones en vodka e introducirlos por la vagina o en el ano –en el caso de los chicos– para conseguir una borrachera por la vía rápida daña el sistema nervioso, que en los adolescentes está en formación.” (El País, 19/5/13).
En algunas ocasiones los medios de comunicación son los responsables directos de difundir historias ficticias sobre drogas. En esta ocasión debemos eximirlos de culpa, ya que las noticias se difundieron a raíz de un artículo científico publicado pocas semanas antes sobre “Nuevas formas de consumo de alcohol”, del cual el doctor Climent es coautor. El texto consiste en una serie de conjeturas y relaciones absurdas sobre estas “nuevas formas” en el que se relaciona el tampodka con el alcoholismo, el VIH, los accidentes de tráfico y hasta la sumisión química. Si quieren reírse un rato pueden leer el texto completo en Internet. Aquí sólo extraeremos dos párrafos:
“Además, los foros de Internet y los vídeos en Youtube permiten una rápida difusión de estas prácticas, entre las cuales tenemos el eye-balling, los oxy-shots o el tampodka, entre otros.”
“El efecto alcohólico conseguido probablemente sea bajo, pero generalmente se practica tras una ingesta importante de alcohol, por lo que los usuarios hablan de un mayor «subidón». Solo en Youtube se dispone de 800 vídeos sobre esta práctica.”
Así, los autores de este artículo, efectúan un salto cualitativo en los paradigmas de la investigación y publicación científica. Ya no es necesario realizar búsquedas bibliográficas en MEDLINE, acudir a los Sistemas de Alerta Temprana y a los protocolos establecidos a nivel estatal y europeo, rebuscar entre tesis doctorales ni acudir a complejas bases de datos como Toxbase. ¿Para qué tomarse este trabajo si podemos buscar en Youtube o en foros de Internet? Una simple búsqueda sobre OVNIS en un prestigioso foro español (forocoches.com) arroja más de 300 hilos sobre este asunto, muchos de ellos con decenas o cientos de respuestas. Otra en la que introducimos en Youtube las palabras “Queen Elizabeth reptiloid” permite acceder a más de 350 videos que documentan este hecho. Así, los OVNIS, la naturaleza reptiliana de la Reina de Inglaterra, la cura del cáncer mediante pedos o el papel de los dinosaurios en la construcción de las pirámides egipcias son sólo unos ejemplos de artículos que pronto figurarán en las revistas científicas más prestigiosas.
Afortunadamente los editores de las publicaciones científicas son algo más rigurosos que los de Anales de Pediatría, revista en la que se publicó este engendro. “Anales” hace referencia a “año”, “anualidad”, que algún lector se estará ya despistando con tanto orificio… De hecho, no hay que ir muy lejos para encontrar voces discrepantes, que aparecen en los mismos textos de prensa. Eso sí, de forma marginal y sin negritas o destacados, no vayan a deslucir la noticia
“En palabras del doctor Gerardo Ventura, se trata de una «aberración» que le deja «estupefacto» como ginecólogo veterano que es. «Lo de emborracharse de manera rápida por vía vaginal con un tampón empapado no tiene fundamento médico ninguno.” (ABC, 17/6/13).
“Destruye la flora vaginal y produce abrasamiento en las partes genitales. A ello se añade, como también recuerda el pediatra Iglesias Diz, que «la alteración en la flora vaginal conllevaría relaciones sexuales muy dolorosas».” (El Mundo, 24/5/13).
“«Conseguir los efectos de una borrachera sería imposible con un tampón, sería necesario un caudal que solo aportarían métodos como el enema. Demasiado rocambolesco para que sea una práctica extendida», explica Beatriz Rosón, responsable del programa de alcoholismo del Hospital de Bellvitge.” (La Vanguardia, 23/5/13).
Además de los argumentos médicos (el alcohol etílico irrita las mucosas genitales y nunca se utiliza como desinfectante en medicina en tan delicadas partes, las células de la vagina, no están diseñadas para absorber líquidos o alimentos…) tenemos otra poderosa herramienta, que al parecer no está al alcance de muchos periodistas y algunos científicos. Nos referimos al… sentido común. En esta cuestión particular, los varones lo tenemos un poco más complicado, ya que por cuestiones fisiológicas la experiencia más parecida que tenemos es meter un poco de algodón en la nariz para cortar una hemorragia nasal. Pero incluso la comparación nos sirve.
Un tampón higiénico consiste en un conglomerado de algodón y/o viscosa, que se expande en contacto con líquidos. Así, los tampones están pensados para que su introducción en el espacio vaginal sea sencillo siempre que estén secos. El aumento de volumen (entre el 40 y 60 %) al alojarse dentro del cuerpo evita además que se caigan accidentalmente. La inserción de un tampón empapado en vodka a través de la vagina es imposible.
Por otra parte, la absorción media de los tapones comerciales está en torno a 5 ml. Pueden hacer la prueba en casa pero esta cantidad de vodka corresponde a la que se echaría aproximadamente en un cubata servido por un camarero más bien más bien roñica. Por lo que parece extraordinariamente complicado (además de incómodo y doloroso) conseguir una borrachera decente a través de este método. Aunque ¿quién sabe? Si le preguntan a alguno de los expertos igual les suelta que por fin se ha descubierto el secreto que hace que las mujeres vayan de dos en dos al baño en locales públicos y tarden más de la cuenta. Es… el tampodka. ¿Absurdo? Pues miren lo que dicen algunos entendidos al respecto:
“«El efecto imitación» está detrás de muchas de estas prácticas, asegura el pediatra gallego acreditado en Medicina de la Adolescencia, José Luis Iglesias Diz, que no acaba por más que ver en este tipo de prácticas una moda «como ponerse un piercing».” (ABC, 17/6/13).
”Buscan la inmediatez en su forma de ocio y su gratificación potente e instantánea, advierte el psicólogo Ángel Peralbo. El colmo es que se liga al consumo de alcohol también la consecución de sexo fácil, y, paradójicamente, está introduciendo una cultura muy negativa para esas relaciones sexuales.” (El Comercio de Asturias, 24/5/13).
“Eduardo Carreño señala que, en el caso de los chicos, la práctica del «tampodka» parece tomar la forma de un mal entendido «rito de iniciación», una forma de integrarse en una nueva pandilla de amigos.” (La Nueva España, 22/5/13).
El doctor Carreño dirige una clínica especializada en adicciones en Gijón. El experto aseguraba haber tratado a una adolescente que terminó alcohólica por su costumbre de usar los orificios para lo que no son, así como tener constancia de dos casos más (La Nueva España, 22/5/13). El desmentido oficial de la Consejería de Sanidad del Principado de Asturias fue rotundo. He preguntado a mis amigos asturianos, quienes niegan que meterles tampones en el culo a los recién llegados sea una costumbre local como la sidra o el cabrales. Si algún lector pudiera aportar información sobre este asunto le rogamos se ponga en contacto con los editores de Cannabis Magazine. Quizá pueda pedir un “equipo de investigación” y lanzamos una exclusiva planetaria.
La prensa lo describía como la introducción vaginal de un tampón impregnado en vodka u otra bebida de alta graduación para emborracharse rápidamente.
El relato tuvo una amplia presencia en los medios españoles durante mayo de 2013, aunque el artículo señala antecedentes internacionales desde 1999.
Cita la escasa capacidad de absorción de un tampón, la dificultad de insertarlo empapado y opiniones médicas que negaban que permitiera alcanzar una borrachera.
Preguntas frecuentes
¿Qué era el llamado tampodka?
¿Cuándo se difundió la leyenda del tampodka en España?
¿Por qué el artículo cuestiona que el tampodka funcionara?
Acerca del autor

Fernando Caudevilla (DoctorX)
Médico de Familia y experto universitario en drogodependencias. Compagina su actividad asistencial como Médico de Familia en el Servicio Público de Salud con distintas actividades de investigación, divulgación, formación y atención directa a pacientes en campos como el chemsex, nuevas drogas, criptomercados y cannabis terapéutico, entre otros.



















