Hace unos días tomaba tranquilamente un té con menta en el bar de mi pueblo que tiene una estupenda terraza. Me llevo bastante bien con la gente tanto joven como de mi edad. Habitualmente paro un poco con todos, los más jóvenes suelen tener los grinders con rejilla siempre a rebosar de “polen” y muy poco cuidados. Cada vez que veo esto me reafirmo en la creencia de que recoger los restos diarios es una buena idea. Lo es, porque si cada vez que “grindas” hierba no limpias el grinder, en gran medida se desperdicia ese polen. Si día a día lo vas guardando, aprovechas los restos diarios. 

Por Suleiman Benidriss

“Si tienes un amigo, visítalo con frecuencia pues las malas lenguas y las espinas invaden el camino por donde nadie pasa.”

Proverbio marroquí

Hola queridos y fervorosos fumones. En el artículo anterior comenzamos hablando del grinder más adecuado para realizar un buen aprovechamiento de los restos diarios. Veíamos como dedicándole un poco de tiempo, la decisión se volvía más compleja, más aún teniendo en cuenta todas las posibilidades que los growshops nos ofrecen. Hoy vamos a seguir hablando de la mejor opción a la hora de elegir un grinder. En el número anterior hemos querido valorar los distintos materiales con que se hacen estas picadoras, señalando los pros y contras de cada una. En esta ocasión vamos a hablar de las púas, el tamaño y de la forma en general, atendiendo a si tiene rejilla o es eléctrico.

Por lo general, los grinders de madera suelen tener por dientes pequeñas púas delgadas como clavos. No cortan los cogollos y solamente los trituran pero sin lograr que estos se abran adecuadamente. La disposición de su estructura dentada deja demasiada superficie dentro del grinder como para que su utilización sea adecuada. Además, cuando tratamos de recoger los restos raspando las paredes de madera, estropeamos el triturador. Como decíamos en el número anterior, merece la pena decantar nuestra elección en base a la practicidad y no a la estética.

Charas
Charas

Los grinders que están hechos con algún tipo de plástico suelen tener dientes en forma de pirámide triangular o cuadrangular. La disposición de estas púas de plástico hace que la superficie interdental sea muy pequeña, lo cual hará que los pedazos de cogollos, separados por los dientes, se desmigajen unos contra otros. Con este tipo de grinder, los cogollos se deshacen mucho mejor que con las púas metálicas que son redondas y delgadas y dicho sea de paso, se desprenden con gran facilidad. Las picadoras de plástico tampoco son adecuadas para raspar los restos incrustados en sus dientes y paredes.

El plástico es un elemento nocivo y la combustión de pequeñas partículas adheridas a los restos, puede resultar perjudicial si se da con cierta frecuencia, aunque se produzca en pequeñas dosis. Algunos grinders elaborados con plásticos tienen una malla y varios compartimentos para realizar una recogida de restos diarios. No obstante, como ya mencionamos anteriormente, estos instrumentos se desgastan con mucha más facilidad que los de metal.

Los grinders de metal que, como veíamos en el número anterior, por lo general están mucho más elaborados, suelen tener dientes de metal en forma de rombo, de manera que sus cantos sean agudos y afilados. Un grinder de titanio tardará una eternidad en perder el filo y los de aluminio se desgastarán con mucha más facilidad y menos uso. Por otra parte, la disposición de los dientes también suele ser la adecuada para que los cogollos se abran y se expandan. De esta manera tendremos un buen resultado a la hora de desmenuzar los cogollos y estos, una vez picados, adquirirán un volumen más atractivo.

En términos de utilidad, seguimos señalando al grinder metálico con púas romboides y afiladas, como el más adecuado para desmenuzar nuestros cogollos sin desaprovechar polen ni resina, como cuando lo hacemos con los dedos.

En cuanto al tamaño del grinder, lo adecuado depende del uso que se le va a dar. Si habitualmente tenéis grandes cantidades de cannabis, quizá os convenga tener en casa un grinder grandote, de unos 10 cm de diámetro. Si por el contrario, el uso que hacéis de la marihuana se lleva a cabo en lugares públicos o lo reserváis para desplazamientos y viajes, un grinder de unos 3 cm de diámetro puede ser suficiente. Cuanto mayor sea el instrumento más cantidad de “polen” y resina podremos acumular. Si es demasiado pequeño, tendremos que limpiarlo para acumular los restos casi diariamente. Cuando realizamos extracciones de aceite o de “polen” también es adecuado utilizar una picadora de gran tamaño para agilizar el proceso de desmenuzado del material. Lo cierto es que existen picadoras desmesuradamente grandes.

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Hachís
Hachís

Como hemos dicho a lo largo de esta serie de “Aprovechando los restos diarios, ¿qué grinder utilizo?” existen muchos tipos de grinder con tamiz. La incorporación de uno o varios tamices a esta herramienta facilita la recolección de los restos que diariamente se desperdiciarían, con mayor eficacia. Este tipo de grinders suele estar formado por varias piezas o secciones. En la parte superior se encuentra el espacio para picar los cogollos. En la base de este espacio, entre las púas que son, como decíamos, muy habitualmente romboidales, se disponen unas aberturas que conectan esa sección con la inferior. De esta manera, los cogollos desmenuzados van colándose por los orificios para depositarse sobre un tamiz, cuyos agujeros varían dependiendo de la calidad de este. En este proceso se desprenden pequeñas partículas cristalizadas que logran traspasar esa fina malla, habida cuenta de su ínfimo tamaño, y terminan por precipitarse al fondo de la última sección en donde se van acumulando, formando una esponjosa capa de color ocre, parda o verdosa, llena de terpenofenoles.

De otra manera se desperdiciarían los restos en la mayoría de los casos. Si bien es cierto que existen consumidores que limpian su grinder cada vez que lo utilizan otros, por el contrario, dejan que los restos se vayan acumulando en las paredes y en los dientes del grinder hasta que las dos partes que componen la picadora no pueden girar una sobre la otra.

Cuando ya hay una cantidad considerable de “polen” acumulado, podemos retirarlo para prensarlo y conseguir así un poco de buen hachís sin adulterar. Aprovechando, podemos realizar también una pequeña limpieza de la superficie interior y de los dientes. Con el uso, la superficie y los dientes tendrán resina acumulada. Para extraer y separar esta resina  de las paredes, de la base y de las púas podemos calentarlas ligeramente con una fuente de calor, preferiblemente poco calor durante un tiempo prolongado, y rascarlas delicadamente con un cuchillo o un objeto afilado y lo suficientemente fino como para que quepa entre los dientes. Para esto, lo más adecuado es que el grinder sea de metal, si el moledor es de madera o de plástico, como decíamos antes, este se arañará fácilmente y estaremos estropeando el resultado final del hachís.

Ya hemos comentado que pequeñas cantidades de plástico pueden aportar un sabor horroroso a un hachís elaborado celosamente con los restos del consumo diario. Los restos que rescatamos del desperdicio y que son más densos y aceitosos o gomosos, podemos utilizarlos de aglutinante para el resto de polen recogido mediante el tamiz y depositado en el fondo de la picadora.

Hachís
Hachís artesanal

Si somos capaces de guardar una buena cantidad, podemos ir haciendo pequeñas pelotitas de 1 o 2 gramos y dejar que se curen durante unas semanas. De esta manera conseguiremos un hachís de una calidad excelente. Cuando permitimos que el hachís que hemos elaborado repose entre 6 y 9 meses, estamos realizando el proceso que siguen y han seguido, durante cientos de años, elaboradores de hachís, cuyo conocimiento asciende a los remotos orígenes de sus antepasados.

En los lugares en los que el hachís es el elemento reverenciado de cultivo, como aquí lo es el vino o la cerveza, se cuida con mucho mimo el proceso de curado del material obtenido para lograr un producto final de excelentísima calidad.

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En muchas aldeas de lejanos países, el hachís es conservado en viejos pozos que un día tuvieron agua y que hoy permiten que las bolas de resina mantengan una temperatura constante. Llegan a dejarlos años madurando, tiempo durante el que se producen lentos procesos de degradación de la clorofila. Al mismo tiempo, los terpenos, cuyos aromas son menos persistentes, suavizan su influencia en el conjunto global del bouquet y sabor. Los más duraderos en cambio, se apoderan de la esencia aromática y del gusto, dando como resultado las típicas propiedades organolépticas del hachís y no de la marihuana, propias de una transformación compleja en la que muchos elementos presentes en el cannabis desaparecen o se modifican mediante procesos químicos naturales.

Hoy día resulta cada vez más y más complicado conseguir un hachís ya no bueno, si no que no esté cortado, hasta tal punto que la mayoría de la gente cree que ese hachís industrial tipo huevo que ronda por toda la península, es de buena calidad y basta una calada a un cigarrillo con filtro, de ese hash, para saber si el producto está adulterado. Si se obstruye casi por completo en las primeras caladas es una mala señal, reflejo, casi seguro, de la presencia de aditivos que pueden ser goma arábiga, cera, henna, parafina, leche condensada, cenizas, clara de huevo, restos de plantas, aceites y sustancias similares. Esto es un verdadero problema, un producto nocivo, en la mayoría de los casos, se está consumiendo diariamente por millones de personas y no se legisla de manera que cualquiera pueda elaborar su propio hachís, utilizando para ello las plantas de cannabis que ha cosechado en su jardín. A veces, incluso allá en Marruecos, en mi pueblo, en las laderas del Rif, no resulta ya tan sencillo adquirir un buen hachís. El mercado manda, para qué guardar hachís de mejor calidad si puedes mezclarlo y sacar mucho más dinero, porque la gente lo va a compra igualmente y tal vez en mayor cantidad.

También existe la opción de decidirnos por un desmenuzador eléctrico con polinizador. Los hay de muchos tipos, diseños más o menos elaborados y caros que suelen ser de plástico o metal. Este tipo de picadoras son una herramienta ideal para todas aquellas personas que por las vicisitudes de la vida, padecen algún tipo de problema o se encuentran en una situación en la que sus capacidades de movimiento se ven afectadas.

Keif
Keif

Los grinders eléctricos son unos instrumentos muy similares a los molinillos de café, tienen un cuerpo nuclear del que salen una o varias cuchillas sometidas a un eje central. Habitualmente, disponen de un cazo o recipiente, más o menos grande, en donde se depositan los cogollos. Con los cogollos depositados en el cazo, este se coloca sobre las cuchillas de manera que estas piquen el contenido. Todo esto con la comodidad de darle a un botón. Este tipo de grinders son un poco más complejos a la hora de limpiarlos pero ofrecen un resultado genial, siempre y cuando sean de buena calidad.

Os animo a todos, queridos amigos sibaritas del hachís, a que lo produzcáis por vosotros mismos ya que lo que el mercado negro os está ofreciendo es de pésima calidad y supone un exponente de la mediocridad e incongruencia que asola nuestra sociedad.

Charas
Charas

Damos por concluida esta serie de “Aprovechando los restos diarios ¿Qué grinder utilizo?”. En el próximo número de esta sección de Miscelánea Cannábica continuaremos con el apasionante recorrido por el mundo del aprovechamiento, adentrándonos en las variedades más adecuadas para realizar charas, BHO y hachís.

نراكم قريبا إن شاء الله (Hasta pronto, si Dios quiere).

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