Cannabis Magazine

Ann Shulgin. Conferencia sobre el uso de MDMA en psicoterapia

0
Autor: Sulfato Gómez  III Jornadas sobre Enteógenos. Barcelona 1.998 La dosis terapéutica empleada con la MDMA es de 120 mg., aun cuando la...
Gota sobre plata by Eduardo Hidalgo

Duto & Kisha II

0
Las horas bajas de una unión eterna e imperecedera. Este artículo es la segunda y última parte de la serie en la que nos...

Los motivos desconocidos de la prohibición del uso de la LSD en psicoterapia en...

Forma parte del imaginario colectivo psiquedélico el creer que la prohibición de la utilización de la LSD en psicoterapia fue consecuencia de la paranoia...

Adrenocromo en tiempos del coronavirus

0
Cuando en Forocoches se publica un hilo titulado “¿El hilo más importante de la historia?” y en apenas unos días ocupa nada menos que...

Metanfetamina – El advenimiento del dragón blanco (II)

0

Segunda parte del artículo dedicado a la metanfetamina. Leer primera parte.

Carta a la madre de un toxicómano

0

Un artículo de Antonio Escohotado: antiguo, pero que conserva toda su actualidad. Y, ante todo, un clásico.

El cannabis y la adicción desde la perspectiva del uso, del abuso y de...

0
Nos acercamos en esta ocasión a un tema bastante peliagudo, que en algún número anterior hemos esbozado casi por encima. Ahora iremos de...
tafel_102_small

El opio, una droga inteligente

0

 

Cuando hablamos de drogas inteligentes, casi todos pensamos en novedosos fármacos que ejercen una complicada acción sobre nuestro cerebro con el objetivo de mejorar el rendimiento. Sin embargo, no siempre es así, e igual que muchos productos naturales pueden ser considerados drogas inteligentes, lo mismo sucede con algunas sustancias psicoactivas clásicas. Si damos un repaso a las que se utilizaban antes de la era farmacológica -que da comienzo a finales del siglo XIX- vemos que el jugo de la adormidera era la droga intelectual por antonomasia, la que se tomaba cuando se deseaba lucidez y claridad mental junto con calma y estabilidad emocional. Escohotado incluye al opio entre las drogas de paz, pero -al contrario que el alcohol o los tranquilizantes- éste no hace perder el buen sentido, sino que mantiene y potencia las facultades cognitivas del consumidor, que logra tomar distancia con respecto a los problemas internos y externos. El opio fue durante siglos la droga euforizante de Europa; y ello no porque proporcionase estimulación tal como la entendemos en nuestro tiempo, sino porque duerme la parte instintiva del hombre y deja libre el intelecto, además de la tranquilidad y analgesia que proporciona al organismo. Por este motivo podemos afirmar que es la sustancia de la era pre-farmacológica más profusamente utilizada como droga inteligente.

 

tafel_102_small

 

cerebro

Drogas y emociones

0
Por José Carlos Bouso En los últimos años ha ido ganando terreno una nueva disciplina científica conocida como “neurociencia afectiva”, en oposición –o...

Cazadores de Mitos: Palomiscina

0
Se dice, se cuenta, se comenta que los excrementos de las palomas, una vez secos, tienen un alto poder estimulante, alucinógeno y adictivo. ¿Será...