MÉTODOS DE CONSUMO
por Eduardo Hidalgo
Versatilidad en el consumo
La metanfetamina es una sustancia absolutamente versátil en lo que se refiere a las formas en que puede ser consumida: oral, esnifada, inyectada y fumada. En el presente artículo explicaremos cómo se fuma, en tanto en cuanto que la manera de hacerlo y el instrumental para fumarla presentan algunas peculiaridades que conviene conocer para sacarle el máximo provecho y no echar el producto a perder.
Instrumental para fumar metanfetamina
Las pipas
La meth (o “tina”, como más recientemente se acostumbra a denominarla) suele fumarse en pipas de cristal de distintas formas, tamaños y colores. Las más habituales están compuestas de un pequeño bulbo y un tubo (ambos transparentes) de, pongamos: unos 10 o 15 cm, así de sencillitas. Otras son algo más ilustradas y rebuscadas: con vidrio de colores, dibujitos, doble capa de cristal con el interior hueco, mayor tamaño (o mucho menor), mayor grosor… en fin: más caras (para hacer lo mismo o, si me apuras, peor). Las hay también caseras: el ancestral método de la bombilla (se vacía una bombilla de todo lo que lleva en su interior, se le pone un tapón –por ejemplo, de un litro de cerveza–, se le hacen dos agujeros al tapón, se introducen dos tubitos en los agujeros, y a fumar). Y existe, lógicamente, una versión comercial de este último método: pipas en forma de bombilla, con un cristal mucho más resistente, listas para fumar con ellas lo que buenamente se desee: marihuana o, por ejemplo, metanfetamina.
Todas ellas, algunas de ellas o incluso algunas más pueden adquirirse en grow shops o en tiendas on-line a un precio perfectamente asequible.

Nota: las pipas más sencillitas, aunque funcionan probablemente mejor que ninguna otra (salvando que hay gustos para todos los colores) son también las más frágiles, por lo que llevarlas de un lado a otro en el bolsillo del pantalón o de la cazadora termina traduciéndose, sí o sí, en la rotura del artefacto.
Elección del mechero adecuado
Los mecheros
En función del tipo de pipa que se vaya a emplear deberá escogerse un tipo u otro de mechero. Por ejemplo: con las que son en forma de bombilla (especialmente con las que se venden comercialmente con esta forma) será más que recomendable utilizar un mechero de soplete, dado que hacerlo con uno normal hará que el proceso de fumado sea muy lento, muy sucio (la pipa se pondrá negra por fuera) y poco eficaz. En realidad, cualquier pipa (pequeña, grande, con dibujos, sin dibujos, simple o historiada) que tenga un cristal grueso requerirá un mechero de soplete para poder fumar de manera fácil y satisfactoria.
Existen varios modelos de mecheros de soplete: pequeñitos y grandes. Entre los pequeños los hay con una sola llama y con tres. Son más prácticos los de tres llamas (es decir, cuentan con tres orificios por los que sale el gas, en lugar de un solo orificio, pero en última instancia el gas que sale de ellos se unirá en una única llama). Aquellos que son más grandes (cuentan con mango y suelen emplearse para cocina –en cosas como tostar la parte superior de algunos postres y cosas así–) funcionan bien, son cómodos y cumplen su función. Pero cuidado: a veces la llama sigue saliendo un rato después de haber dejado de apretar el botón de encendido, por lo que ha de tenerse mucho cuidado en cómo y dónde se deja o de lo contrario algunas cosas podrían salir ardiendo.
Las pipas sencillitas de cristal transparente funcionan bien con los mecheros normales y corrientes, aunque si se es habilidoso con los de soplete también pueden emplearse estos últimos (mejor con un solo orificio para la llama).
En unos casos y otros, es recomendable tener varios mecheros para una sesión, ya que, si se fuma intensamente, se van calentando y puede hacer falta ir dándoles relevos a unos y a otros para que se vayan enfriando y no nos quememos los dedos. Del mismo modo, es aconsejable hacerse con un cargador de mecheros para recargar el gas, pues pocas cosas más frustrantes puede haber que quedarse sin gas en medio de una fumada de meth… y créanme, pasa. En este tipo de situaciones siempre se puede remitir uno al uso de velas, fuegos de la cocina y cosas parecidas, pero vamos que con comprarse un cargador todo es más fácil.
Técnica de fumado
El método

Fumar tina requiere una técnica especial, pericia y práctica. Haciendo las cosas bien se aprovechará mejor la sustancia, colocará mejor, producirá menos humos tóxicos y durará más. Cuanto peor se hagan más se estará desperdiciando la meth.
En primer lugar, ha de tenerse en cuenta que el fuego se aplicará por debajo de la pipa, no por encima. Tendremos que introducir una pequeña cantidad de metanfetamina en el agujero del bulbito de cristal o dentro de la bombilla. No es bueno que la sustancia se recaliente demasiado, por lo que resulta más práctico introducir la cantidad que nos valga para dar unas pocas caladas y luego volver a rellenarla, en lugar de echar todo de golpe de una vez. De hecho, si se quiere fumar mucho y seguido lo mejor es contar con varias pipas, fumar una pequeña cantidad en una y, mientras se deja enfriar, fumar en otra.
La llama deberá quedar a uno o dos centímetros de la pipa y deberán moverse los dedos para que el bulbo se mueva de izquierda a derecha. Al poco tiempo veremos que la meth empieza a licuarse y empezará a crearse humo. El hecho de mantener la llama alejada del cristal y de hacer girar la pipa impide que la metanfetamina se caliente demasiado y se eche a perder.
Una vez que empiece a crearse humo ya se puede fumar. Se deposita el extremo del tubo entre los labios y se absorbe muy despacito. Cuando digo muy despacito me refiero realmente a MUY DESPACIO. Este paso es crucial: el bulbo (o la cazoleta del resto de pipas) es muy pequeño y en cuanto se aspire un poco fuerte, se ahogará y dejará de crearse más humo. La clave está en la lentitud y en la suavidad: aspirando muy suave y muy despacio (mientras se mantiene la llama a uno o dos centímetros de la pipa y mientras se hace girar la pipa de izquierda a derecha lentamente) se irá generando humo continuamente.
Cuando el fumador vea que su capacidad pulmonar va a llegar al máximo en breve, aparta el mechero y termina de aspirar lentamente. Entonces verá que la meth vuelve a cristalizarse.
En este punto, es bueno que la pipa no se recaliente demasiado o la tina saldrá perjudicada. De modo que, mientras retenemos el humo (no es necesario conservarlo en los pulmones largo rato) y lo expulsamos, dejaremos que la pipa se enfrié. Luego se podrá darle otra u otras caladas usando el mismo sistema que hemos descrito, pero si se pretende fumar de seguido, lo dicho: mejor tener dos o tres pipas e ir haciendo como con los mecheros: usar uno y dejarlo enfriar mientras se usa otro.
Nota II: las pipas de colores y con dibujos chulos son eso: muy chulas, pero para fumar meth correctamente es muy importante ver cómo se está comportando la sustancia: cuando se está diluyendo, como se está distribuyendo por la cazoleta, cuando y como se está recristalizando, cuándo y cuánto humo se está creando… y todo esto, cuanto menos transparente sea el cristal más difícil resultará apreciarlo y, en consecuencia, más complicado resultará poder fumar bien.

Mantenimiento y limpieza
Limpieza
Por muy bien que se fume, con el uso las pipas se irán cubriendo de residuos, los cuales harán que las siguientes fumadas salgan perjudicadas: la tina correrá peor por el cristal, se recalentará más, se creará humo de los propios residuos recalentados una y otra vez… En consecuencia, resulta no ya conveniente, sino indispensable que el fumador mantenga sus artilugios en una buenas (o excelentes) condiciones de limpieza.
Para quitar los residuos y dejar las pipas relucientes lo mejor es introducirlas en un recipiente con lejía caliente o rellenarlas con lejía caliente. Luego se pueden raspar las costras más resistentes con un palillo con algodón y, finalmente, limpiarlo todo bien con agua.
Consideraciones sobre la dosificación
Dosificación
Pondremos fin a este artículo exponiendo las dosis de metanfetamina que se indican en Erowid para la vía fumada:
Estimulación suave: 10-20 mg.
Dosis normal: 5-15 mg.

Fuerte: 30-60 mg.
Muy fuerte (rush): 50 mg o más
Como pueden observar, las cantidades son bastante bajas… Los efectos, no obstante, son bastante fuertes. De nuevo, según Erowid, con la vía fumada hacen aparición entre 0 y 2 minutos. Duran de 4 a 8 horas y los post-efectos se mantienen hasta 24 horas. Dosis seguidas tienen efectos acumulativos, de tal manera que no es raro que, tras darle unas cuantas caladas de más pensando que apenas se están obteniendo efectos, el fumador termine viéndose incluso varios días sin poder pegar ojo.
Preguntas Frecuentes
P: ¿Cuáles son las formas de consumo de la metanfetamina?
R: La metanfetamina puede ser consumida oralmente, esnifada, inyectada, o fumada.
P: ¿Qué tipo de pipa es recomendable para fumar metanfetamina?
R: Se suelen usar pipas de cristal, preferiblemente con un bulbo y un tubo transparente. También existen versiones en forma de bombilla.
P: ¿Es necesario un mechero especial para fumar metanfetamina?
R: Sí, un mechero de soplete es recomendable, especialmente para pipas gruesas o de bombilla, ya que permiten un fumado más eficaz.
Acerca del autor

Eduardo Hidalgo
Yonki politoxicómano. Renunció forzosamente a la ominitoxicomanía a la tierna edad de 18 años, tras sufrir una psicosis cannábica. Psicólogo, Master en Drogodependencias, Coordinador durante 10 años de Energy Control en Madrid. Es autor de varios libros y de otras tantas desgracias que mejor ni contar.



















