¡Hola Cannabis Magazine! Somos un grupo de amigos de Almería.

Nuestra duda gira en torno a al cultivo tardío en exterior. Si te retrasas y comienzas el cultivo outdoor a mediados junio, ¿es preferible poner autoflorecientes o fotodependientes?  

Muchas gracias por adelantado.


Lo primero es agradecer vuestra pregunta. En Almería gozáis de uno de los mejores climas peninsulares para el cultivo de cannabis de exterior y es algo que debierais aprovechar tanto como podáis.

Sin embargo, si la cosa se tuerce, llega junio y aún no tenéis nada preparado, no os desaniméis, precisamente debido al clima almeriense, aún pueden llevarse a cabo diferentes tipos de cultivo con elevada producción y una calidad de primera.

Por una parte está el uso de variedades autoflorecientes, las cuales se adaptarán a cualquier relación de luz/oscuridad que le proporcionéis. El problema radica en que, normalmente, cuantas menos horas de luz reciban menor será la producción y calidad de las flores. Por ello, se recomienda germinar estas variedades durante el mes de mayo, para que puedan aprovechar la mayor cantidad de días largos posible.

Además, creo que actualmente el cultivo de automáticas debiera estar más limitado a balcones, lugares susceptibles de llamar la atención o entornos de cultivo que no se visitan habitualmente. Las autos suelen ser plantas de porte pequeño y normalmente no necesitan grandes cuidados para desarrollarse dentro de unos parámetros aceptables.

Sea como fuere, las autos pueden germinarse en España peninsular y las Islas Baleares en cualquier momento entre mayo y julio (incluso en agosto si se trata de climas más cálidos y variedades de cosecha rápida), ofreciendo una relación calidad-cantidad más que aceptable.

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Por otra parte están nuestras amadas fotodependientes. Lo ideal, si finalmente decidimos comenzar el cultivo de estas variedades durante el mes de junio, es partir de esquejes. Esto permitirá que la planta se dedique a crecer instantáneamente y desarrolle de forma más rápida un buen sistema de raíces y una buena estructura antes de la floración. Además, basta con conocer a algún avezado cultivador para que nos facilite alguna variedad que crece rápido y vigorosamente, así como desarrolla un sistema radicular fuerte y abundante en un corto periodo de tiempo.

Entonces, si partiéramos de esquejes, no habría ningún problema en llevarlos a su sustrato final (sea maceta o sustrato emplazado directamente en el suelo) a mediados de junio. Para cuando comience la floración, en agosto, lo más probable será que tengamos una planta de considerable tamaño (dependiendo de la variedad) y dispuesta a florecer. Si lo que queremos es obtener una cosecha de grandes proporciones, sería recomendable poner tantos esquejes como nos sea necesario, puesto que las plantas seguirán siendo medianas y su producción limitada.

Desaconsejamos partir de semilla a partir de finales de junio si nuestra elección son las plantas fotodependientes puesto que el tamaño de la planta será, en la práctica totalidad de los casos, excesivamente pequeño. Las variedades sativas y algunos híbridos con tendencia sativa continúan creciendo a lo largo de todo el periodo de floración. Aunque no crezcan tanto como en el periodo vegetativo, sí crecen mucho más que las índicas o algunos híbridos de tendencia índica. Una de las posibles soluciones si se decide partir de semilla fotodependiente y esta semilla se germina a finales de junio, son híbridos de tendencia sativa que continúen creciendo durante la floración y tengan un periodo de floración ajustado a vuestra zona geográfica en concreto.

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Esto no quiere decir que porque plantéis cierto tipo de genéticas, los ejemplares vayan a estar totalmente preparados para la floración y para desarrollar una estructura y producción óptimas, puesto que disponemos de muy poco tiempo desde la germinación hasta que los días decrecen y comienzan a activar la floración en nuestros ejemplares. Sin embargo, es una buena alternativa si descartamos por completo las variedades auto.

De nuevo, es aconsejable aumentar el número de individuos para asegurar que tendremos una cantidad suficiente de ejemplares viables y, una vez hayamos descartado a los que creemos que no dan la talla, nos queden tantos como necesitemos.

Pero lo cierto es que, en conclusión, lo ideal sería poner una parte de esquejes fotodependientes y otra de semillas autoflorecientes. De esta forma evitamos llevarnos sorpresas y las autos, pese a sus limitaciones, son muy capaces de proporcionarnos grandes alegrías.

Queridos lectores almerienses, esperamos haberos contestado. Si aún tenéis alguna pregunta no dudéis en escribirnos.