CONSULTORIO CANNÁBICO

Por Neal C. Borroughs

Amigos de Cannabis Magazine, somos un pequeño grupo de cultivadores y consumidores de marihuana con cierta experiencia y la verdad es que no acabamos de comprender el sistema con el que funcionan las variedades autoflorecientes.

Siempre llevamos a cabo experimentos y recientemente nos hemos animado a llevar estos tipos de cannabis al cultivo indoor dado que las últimas generaciones prometen acercarse mucho a las no autoflorecientes. Lo cierto es que en exterior hemos tenido excelentes resultados con variedades auto, especialmente con aquellas que tardan más en ser cosechadas. Sin embargo, en interior la cosa cambia.

Debido a que no podemos sacar esquejes de estas variedades, solemos comprar varias del mismo lote y repartírnoslas para llevar a cabo cultivos en espacios y condiciones diferentes.

Hemos cultivado automáticas bajo 250, 400, 600 y 1000 vatios de HPS. En ocasiones hemos usado bajo consumo para las primeras etapas y, casi siempre, hemos obtenido resultados muy dispares.

Es cierto que normalmente existe aproximación entre las semillas del mismo lote pero la variabilidad se hace más evidente que la semejanza. Nos ha pasado de todo, desde casas que aseguran que las plantas darán una altura de entre 50 y 60 cm y acaban saliendo monstruos de metro y medio (a los que no puedes frenar su crecimiento de ninguna de las maneras puesto que tampoco pueden podarse), a ejemplares con propiedades organolépticas, aspecto y niveles de THC/CBD totalmente diferentes.

¿Podéis arrojar un poco de luz sobre el por qué de todo esto?


Ante todo y como siempre, agradeceros que hayáis recurrido a nosotros para solventar vuestras dudas con respecto a variedades autoflorecientes.

Lo cierto es que se trata de un tema sumamente complejo y los motivos que han causado estas diferencias no tienen por qué fundamentarse únicamente en la casa de semillas. La variabilidad podría deberse al entorno y el tipo de cultivo que lleváis a cabo.

Yo he visto con mis propios ojos (así como degustado y olido con otros sentidos) como esquejes de la misma madre se diferenciaban considerablemente según el entorno de cultivo. Hace unos años tuve una madre de Jack Herer bastante solicitada por mis allegados que no dejaba de darme quebraderos de cabeza. En muchos casos, aquellas personas que se habían llevado esquejes me decían que su marihuana no era igual a la mía, la cual habían probado con anterioridad. Al principio, atónito, tocaba, olfateaba y fumaba sus cogollos sin poder identificar mi Jack Herer.

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Aunque otros cultivadores ya me habían advertido de ello, esta fue la primera vez que pude comprobar que el fenotipo (forma en la que se expresa el genotipo) depende de forma sustancial del entorno.

Como comentaba más arriba, con las autos la cosa se vuelve más compleja puesto que hablamos de un tipo de crianza contrarreloj, en la que resulta inevitable que haya más variabilidad en la forma que se expresan las genéticas.

Recordemos que hablamos de un mercado joven y, ligado a él, una crianza joven. Cada día estamos aprendiendo cosas nuevas de los descendientes de Rudelaris, A veces maravillados por sus beneficios y otras escandalizados por el tiempo y el dinero desperdiciado.

Personalmente, creo que no debemos dejarnos llevar por el purismo ni por el exceso de confianza. Las variedades autoflorecientes son lo que son y aunque (con total seguridad) nos sorprenderá su evolución durante los próximos años debido a la imprevisible e ingente demanda que existe hoy día, por ahora son genéticas en vías de una estabilización real.

Cuando se cruzó Rudelaris con variedades fotodependientes y se obtuvo Low Rider todo era escepticismo. Vosotros mismos podéis navegar por foros cannábicos y descubrir temas de hace unos años en los que los usuarios preguntaban sobre estas variedades y los cultivadores y foreros más experimentados se explayaban poniéndolas por los suelos.

Por muy rápido que evolucione la crianza de autos, es inevitable que su juventud acarree ciertos problemas como las que nos comentáis. Yo mismo he sufrido estas variabilidades, especialmente en las genéticas más recientes debido a sus pretensiones de acercarse lo máximo posible a sus parientes fotodependientes.

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Debemos tener en cuenta que el proceso de cruce se fundamenta en coger una variedad auto estable (con la dificultad que conlleva esta denominación) y cruzarla con una variedad fotodependiente estable de la que queremos extraer ciertas cualidades y fijarlas en la nueva variedad auto que se va a crear. Para conseguir estas semillas totalmente autoflorecientes hay que pasar por tres cruces, uno de ellos contrarreloj puesto que trabajamos con ejemplares auto y hay que seleccionarlos y cruzarlos.

Aún en el supuesto de que las dos variedades de las que partimos son realmente estables, hay muchas posibilidades de que la descendencia muestre características diferentes. Resulta inevitable, aun contando con la cantidad de ejemplares seleccionables con los que cuentan las grandes casas de semillas.

Existe mucho potencial en las autos, tanto que creo que no somos capaces de concebirlo. Partiendo de la idea de que son plantas que pueden absorber luz durante periodos de 18, 20 o incluso más horas, es cuestión de tiempo que esta característica las ayude a evolucionar hacia un cannabis de inmejorable calidad. Por lo pronto, sin embargo, acusan ciertas deficiencias que coloca a los ejemplares fotodependientes en otra liga.

Yo soy de los que nunca dejará de cultivar autos en interior, me gusta experimentar, ver cómo responden estas variedades a diferentes circunstancias y cómo van evolucionando. Soy el primero interesado en hacerlo porque también soy criador y realizo cruces con autos. Pero reconozco que, hasta la fecha, ninguna variedad autofloreciente se ha comportado igual de bien que una fotodependiente en mis cultivos indoor.

Resulta inevitable que los gustos de cada cual determinen qué tipo de genética usar. Si yo cultivara pequeños espacios en interior y no tuviera interés en criar e investigar la evolución de plantas automáticas, las dejaría para exterior, donde han demostrado ser unas dignas competidoras (aunque nunca ganadoras) de genéticas fotodependientes.

Esperamos que nuestra respuesta os haya ayudado y no dudéis en hacernos llegar cualquier otra duda al respecto, estaremos encantados de responderos.