Se conoce con el nombre de bancal profundo al método de siembra que se emplea generalmente en horticultura biointensiva.

por Marish McDalena

Este tipo de agricultura ecológica, tal como su propio nombre indica, engloba un conjunto de prácticas que maximizan la producción de forma sostenible. Este sistema se ha extendido por todo el mundo desde su popularización en los años 60 del siglo pasado, siendo el más utilizado en horticultura de autosuficiencia por su alta efectividad, su bajo coste y su sencillez.

Además, según los partidarios de este procedimiento, mediante la aplicación del mismo se consiguen rendimientos cuatro veces superiores a los de los cultivos tradicionales. Esta técnica, aunque con pequeñas modificaciones, también es aplicable al cannabis. A fin de cuentas, al igual que los horticultores autosuficientes, los autocultivadores de marihuana también pretendemos no tener que comprar aquello que estamos cultivando. Obviamente, al tratarse de prácticas hortícolas, me estoy refiriendo al cultivo en exterior y en tierra madre.

Los partidarios de la agricultura biointensiva afirman que ya se practicaba en la antigüedad.
Los partidarios de la agricultura biointensiva afirman que ya se practicaba en la antigüedad.

La organización del espacio

Dos de los impulsores más conocidos de la llamada horticultura biointensiva son John Jeavons, autor de “El huerto sustentable. Cómo obtener suelos saludables, productos sanos y abundantes.”, y John Seymour, escritor de “El horticultor autosuficiente. Guía práctica ilustrada para la vida en el campo.”. Estos dos libros son obras de referencia que explican de forma clara y enfocada a la práctica cómo hacer un huerto para el autoabastecimiento de alimentos a nivel familiar. Una de las primeras cuestiones que plantean, antes de empezar hacerlo, es la organización del mismo. Para ello se centran en la cantidad de alimentos a lograr, pudiendo así determinar de forma aproximada la superficie que abarcará el cultivo.

En el caso de la marihuana, deberemos seguir la misma línea, es decir, lo primero que debemos preguntarnos es qué producción deseamos obtener. Generalmente esto depende del consumo que realices y del espacio del que dispongas. Si solo fumas de forma ocasional o muy poco, puede que con una o dos plantas tengas suficiente y, si fumas algo más, es posible que necesites unas cuantas. Aunque el número de ejemplares se llega a determinar con los años, es complicado hacerlo con certeza, ya que el peso final de la cosecha dependerá de cómo evolucione el cultivo. En líneas muy generales y para que puedas hacerte una idea de las cantidades, de una planta fotodependiente sembrada en tierra que dé una producción baja, cosecharemos unos 200 gramos de flores secas; de una de producción media, entre 400 y 700 gramos; y de una muy productiva, más de 800 gramos, pudiendo sobrepasar el quilo de cogollos secos. En el caso de las autoflorecientes, un ejemplar de baja producción arrojará entre 5 y 20 gramos de cannabis; uno de producción media, entre 25 y 70 gramos; y uno de producción abundante, entre 80 y 100 gramos, pudiendo superar los 150 gramos en el caso de las autoflorecientes gigantes.

Varias plantas en un mismo bancal.
Varias plantas en un mismo bancal.

Otra de las cuestiones que se plantean es la ubicación, haciendo hincapié en que el huerto debe recibir el máximo de horas de luz solar y estar orientado al sur (en el hemisferio norte) siempre que sea posible. Como ya sabrás, también la marihuana tiene esta necesidad, requiriendo al menos cinco horas a pleno sol. En relación al aprovechamiento de la intensidad lumínica y al espacio que se precisa, hay una cuestión específica que es bastante determinante en el cultivo de cannabis: la altura de las plantas. Por una parte, la mejor forma de aprovechar el espacio y la luz es el crecimiento vertical sin poda apical. Es decir, cuando no cortamos la punta de las plantas, estas crecen a lo alto abarcando menor superficie y permitiendo una menor distancia entre ellas. Además, dado que conservan su característica forma de abeto, es más difícil que las partes superiores ensombrezcan a las inferiores, ya que ocupan menor espacio y, al venir la luz desde arriba, puede alcanzar mejor todas las partes de la planta. Por otra parte, la subjetiva situación legal del autocultivo en España, así como el peligro y la inseguridad a los que estamos expuestos los autocultivadores en caso de robo, hacen que muchos limiten la altura de sus plantas, ya que de ello puede depender la seguridad y estabilidad, no solo de su cultivo, sino también de su hogar.

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En cuanto a la disposición de los bancales, es preferible trabajarles el suelo de forma individual reservando un espacio de un metro cuadrado para cada una, pero si tu superficie de cultivo es muy limitada, puedes hacer uno donde colocar varios ejemplares.

El bancal profundo

El método del bancal profundo se diferencia de otros por tres prácticas determinadas. En primer, lugar el tipo de abono empleado suele ser casero o de origen biológico y se aplica de forma sólida en la preparación de la tierra. En segundo lugar, como su propio nombre indica, la tierra se trabaja a mayor profundidad que en sistemas tradicionales, alcanzando los bancales una profundidad de 60 centímetros de tierra abonada y trabajada. Por último, la regla de oro de este método es que no se puede pisar sobre el bancal por tal de evitar la compactación del suelo.

Marihuana camuflada entre matas de pimiento.
Marihuana camuflada entre matas de pimiento.

En lo referente a labor de abonado, lo ideal es que al preparar la tierra agregues los siguientes productos: humus de lombriz o estiércol de oveja, harina de hueso, harina de sangre y guano de murciélago. A excepción del estiércol de oveja, es bastante probable que puedas disponer de ellos fácilmente en la mayoría de grow shops. Además, para maximizar el rendimiento puedes utilizar estimuladores y potenciadores de origen biológico para aplicación foliar.

En cuanto a la preparación y trabajo del suelo, en primer lugar debemos delimitar el espacio. Para ello clavaremos cuatro estaquillas, una en cada punta del bancal, y ataremos unos cordeles entre ellas para poder delimitar claramente la superficie a trabajar. Si dispones de espacio, lo ideal es que hagas un pequeño bancal individual de un metro cuadrado para cada planta, si no, puedes hacer uno de un metro de ancho por lo que puedas de largo. La distancia entre las plantas dependerá de si se requiere hacer poda apical, ya que en caso afirmativo se necesitará una mayor separación. Debes tener en cuenta que, si nos les falta agua, con este método las plantas estarán en óptimas condiciones para su desarrollo. Por tanto es bastante fácil que se disparen en altura, sobre todo los híbridos con predominancia sativa.

Para hacer el bancal debes cavar una zanja de 30 centímetros de profundidad que ocupe la mitad del mismo (suponiendo que mide un metro de ancho) y amontonar la tierra a un lado. Una vez hecha, se labrará el fondo de la misma a una profundidad de 30 centímetros más, agregando los abonos. En la otra parte del bancal, hacemos nuevamente otro surco de las mismas dimensiones. La tierra de este se echará sobre el anterior mezclándose con los abonos, de manera que quede tapado. Se repite otra vez la operación de labrar el fondo a la misma profundidad abonando nuevamente. Por último, tapamos con la tierra que habíamos amontonado al principio, enriqueciéndola con los productos anteriormente mencionados. Añadir lombrices también mejorará la calidad del suelo.

Una vez se dispongas de una zona de tierra suelta y abonada de 60 centímetros de profundidad, recuerda que esta no se debe pisar durante todo el proceso ni durante el cultivo para que no se apelmace el suelo, ya que si esto ocurre las raíces se desarrollaran con mayor dificultad donde se haya compactado.

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Dependiendo de la frecuencia de la frecuencia de riego que vayas a necesitar darle a tus plantas, se puede agregar un último paso a la realización del bancal profundo por tal de aumentar la retención de humedad. La agricultura biointensiva propone situar el huerto cerca del domicilio para mayor comodidad del horticultor y para poder disponer de agua. No obstante, si por cuestiones de tiempo o espacio has tenido que emplazar el cultivo en un lugar al que desplazarte te supondrá cierto esfuerzo, o bien, vives en una zona extremadamente seca donde el agua del riego se evapora muy rápidamente, deberás realizar este último paso. Este consiste en elevar la superficie del bancal con forma como de volcán, es decir, haciendo las paredes del montón de tierra más altas que las del centro. De esta forma se retiene la humedad por más tiempo.

Exterior en el bosque: Cultivar entre árboles permite una mayor altura de las plantas.
Exterior en el bosque: Cultivar entre árboles permite una mayor altura de las plantas.

El método del bancal profundo consiste básicamente en propiciar el desarrollo vertical del sistema radicular mediante el acondicionamiento del suelo para tal fin sin el empleo de agroquímicos. Para ello se utilizan abonos biológicos y se evita la compactación del suelo, ya que esta mermaría el desarrollo vegetal. Por tanto, para aprovecharlo con el mejor resultado lo más recomendable es cultivar plantas nacidas por germinación, ya que los esquejes no tienen las mismas posibilidades de desarrollo. A diferencia de los clones que solo poseen raíces adventicias, los ejemplares que provienen de una semilla poseen una raíz primaria que les permite ahondar en la tierra a una mayor profundidad en busca de nutrientes, por lo que son ideales para este tipo de bancales. A fin de cuentas, no tendría mucho sentido labrar la tierra a tal profundidad para plantar ejemplares que no aprovecharían el trabajo realizado en la mayor medida posible.

En lo referente al mantenimiento del bancal, existe cierta discrepancia sobre si el proceso debe repetirse cada año o, por el contrario, basta con añadir abono y trabajar la tierra con la laya. Personalmente creo que es mejor repetir la operación cada año, siendo mucho más fácil la tarea a medida que la tierra va quedando más esponjosa. 

Si te interesa conocer más acerca del método del bancal profundo o de la horticultura de autosuficiencia en general, te recomiendo leer los libros anteriormente mencionados. En este artículo, he decidido exponer el método del bancal profundo adaptado al cultivo cannabis, pero de ellos se pueden extraer otras valiosas lecciones que son aplicables o adaptables al autocultivo de nuestra querida planta. Buenos humos.

Bibliografía
John Jeavons y Carol Cox. (2007). El Huerto Sustentable. Cómo obtener suelos saludables, productos sanos y abundantes. Willits, California, USA: Ecology Action.

John Seymour. (1980). El horticultor autosuficiente. Guía práctica ilustrada para la vida en el campo. Esplugues del Llobregat, Barcelona, España: Gráficas Guada.

Acerca del autor

Muchos años luchando en la sombra para que el cannabis florezca al sol.