Introducción al consumo responsable de LSD: nociones básicas para navegantes
por Claudio Vidal Giné y José López Guerrero, Energy Control
En el anterior artículo abordamos la cuestión de la adulteración de la LSD a partir de las muestras analizadas en nuestro servicio de análisis. En esta ocasión hablaremos de aquellos aspectos que es necesario conocer para poder realizar un consumo de menor riesgo de esta sustancia y lograr así que la posibilidad de aparición de problemas se reduzca al mínimo posible.
La importancia de la preparación de los consumos
No se recomienda que la decisión de consumir LSD por primera vez se tome de manera improvisada y apresuradamente. Esto es importante para todas las drogas, pero en el caso de los alucinógenos aún más. Sus efectos son contundentes y diferentes de los efectos de las sustancias depresoras o estimulantes y bien pueden catalogarse como “no aptos para todos los públicos”.

Antes de probar por primera vez cualquier sustancia, debe realizarse una especial labor de información previa con objeto de conocerla, qué efectos se pueden esperar de ella, qué riesgos se deben considerar y qué precauciones deben adoptarse para minimizar la posibilidad de que algo salga mal. Tomar la decisión de consumir sin haber realizado ese trabajo previo supone un riesgo añadido que puede minimizarse consultando recursos especializados en drogas y reducción de riesgos.
Por otra parte, la experiencia con LSD puede variar dependiendo del contexto físico donde se consuma. Así, ciertos contextos pueden ser más propensos a provocar malas experiencias, especialmente si la persona no siente cómoda y/o siente que puede descontrolarse y hacerse evidente que está bajo los efectos de la sustancia. Por eso, se recomienda planificar la sesión de consumo al objeto de que sea gratificante y con el menor riesgo posible. Esta planificación incluye la elección de un buen lugar con todo lo necesario (iluminación, música, películas, comida, bebida, etc.) donde poder dar rienda suelta a la experiencia y una buena compañía con quien compartirla (y, si es posible, con alguien que no vaya a consumir y que pueda dar soporte en caso de necesidad).
Finalmente, un aspecto que merece la pena destacar es el que se refiere a la conservación de la LSD. Se trata de una molécula muy sensible a la luz por lo que siempre debe almacenarse protegida de esta y en un ambiente seco y fresco. El deterioro de la LSD no se traduce en un aumento en el riesgo, a no ser que el desencanto porque no suba como debería pueda catalogarse como tal.
Adulteración
Aunque la LSD no es una sustancia que se adultere con frecuencia, la posibilidad de encontrarse con un tripi que no lleva LSD sino otra sustancia siempre está ahí. En el artículo anterior (Vidal & López, 2017) repasamos las principales sustancias vendidas como LSD (los DOC y los NBOMes) y que se han asociado con diferentes daños. La mejor manera de poder conocer de manera anticipada si la LSD que se desea consumir es realmente LSD (o no) es analizando una muestra en alguno de los servicios de análisis que organizaciones como Energy Control o Ai Laket! ponen a disposición de las personas usuarias en nuestro país.

Las dosis
Analizar la sustancia también permite conocer la cantidad de LSD presente en los tripis, gotas, micropuntos… que se han conseguido. Los efectos de la LSD son dosis-dependientes, lo que implica que diferentes dosis producirán efectos diferentes. Mientras que dosis bajas producen un ligero estado de intoxicación, euforia, incremento de la energía y algunas distorsiones visuales, dosis altas pueden inducir profundas experiencias con alucinaciones y estados realmente alterados de conciencia. Además, cada persona responde de manera singular a las drogas, incluida la LSD, por lo que la decisión de la dosis a consumir siempre debe ser una decisión individual.
Si no se conoce la cantidad de LSD, se recomienda comenzar siempre con una dosis pequeña para poder valorar el efecto producido. Es importante recordar que siempre se podrá tomar más (ese u otro día) si los efectos no son de la intensidad deseada. Pero si se ha tomado una dosis excesiva, la experiencia podrá no ser positiva o incluso podrá llegar a ser desagradable y/o peligrosa.
Tolerancia
Está bien aceptado que la LSD induce una rápida tolerancia; esto es, un proceso de habituación a la sustancia que obliga a aumentar la dosis para experimentar los efectos deseados que antes se obtenían con una dosis inferior. Un detalle importante a tener en cuenta es que la tolerancia comienza a partir de la primera dosis consumida de forma que, en una misma ocasión de consumo, una segunda dosis debería ser considerablemente más grande que la primera para que volvieran a sentirse los efectos con la misma intensidad. Tras un único consumo, la tolerancia aguda desaparece a los 3 o 4 días. Así, para evitarla, debe dejarse transcurrir ese tiempo, aunque también hay quien recomienda esperar, al menos, quince días.
Riesgos legales
Al hablar de reducción de riesgos es inevitable hablar de los riesgos legales. A modo de breve recordatorio, en nuestro país no está prohibido el consumo de ninguna droga siempre que este consumo tenga lugar en el ámbito privado. Se castiga administrativamente su tenencia y consumo en la vía pública y se considera delito su tráfico. Medidas básicas de reducción de riesgos como el tener un conocimiento actualizado de la legislación sobre drogas, la prudencia y la discreción son por supuesto también aplicables al caso de la LSD.

Mezclas con otras drogas
Está claro que, desde un punto de vista estricto de reducción de daños, la principal recomendación es evitar la mezcla de sustancias. Sin embargo, teniendo en cuenta que se trata de una práctica que realizan algunas personas, existen ciertos elementos que deben ser tenidos en cuenta.
No existe mucha información sobre la interacción de la LSD con otras sustancias de uso recreativo. En las webs de información para personas usuarias de drogas se suele admitir que la combinación de LSD con cannabis puede potenciar los efectos psicodélicos, lo que podría resultar en viajes demasiado intensos para personas con poca experiencia.
Malos viajes
Quizá uno de los problemas que más advertencias ha generado es la posibilidad de que la experiencia bajo el efecto de la LSD se convierta en una experiencia de ansiedad y pánico o con síntomas paranoides temporales: el mal viaje.
Trastornos psicóticos
Pese a todo, la LSD se ha asociado a diversos trastornos psiquiátricos, como psicosis, desórdenes afectivos recurrentes o permanentes (por ejemplo, depresión) y deterioro de enfermedades psiquiátricas subyacentes (Barceloux, 2012).

Referencias
Barceloux, D. G. (2012). Medical toxicology of drug abuse: synthesized chemicals and psychoactive plants. Hoboken, NJ: John Wiley & Sons.
Halpern, J. H., & Pope, H. G. (2003). “Hallucinogen persisting perception disorder: what do we know after 50 years?”, Drug and alcohol dependence, 69(2), 109-119.
Lisérgicos (2016). Manual para viajeros en LSD. https://goo.gl/7TZ9Wx.
Preguntas Frecuentes
P: ¿Cómo puedo minimizar los riesgos al consumir LSD?
R: Para minimizar los riesgos, es importante informarse bien sobre la sustancia antes de consumirla, planificar la sesión de consumo en un entorno seguro y cómodo, y empezar con dosis bajas para evaluar los efectos.
P: ¿Por qué es importante analizar la LSD antes de consumir?
R: Analizar la LSD permite confirmar que realmente es LSD y conocer su pureza y dosis, lo que ayuda a evitar consumir sustancias adulteradas o en cantidades peligrosas.
P: ¿Qué se debe tener en cuenta para conservar adecuadamente la LSD?
R: La LSD debe almacenarse en un lugar seco, fresco y protegido de la luz para evitar su deterioro.
Acerca del autor
Muchos años luchando en la sombra para que el cannabis florezca al sol.




















