Las 9 hectáreas de cannabis se cultivan en la “capital mundial de las rosas”

Ecuador apuesta por el mercado del cannabis sativa. Desde que la Asamblea Nacional despenalizara el cannabis no psicoactivo con menos del 1% de tetrahidrocannabinol (THC) el 24 de diciembre de 2019, algunas empresas florícolas ecuatorianas han sido las más interesadas e incursionar en este sector.

Este es el caso de Klaus Graetzer, Felipe Norton y Alfredo López, tres jóvenes empresarios, socios en una empresa florícola local, que ahora le apuestan a la producción de cáñamo para distintos usos terapéuticos, farmacológicos, textiles e incluso cosméticos. Pero aún no tienen definido el sector de su interés y por ahora consiguieron las siete licencias que otorga el Ministerio de Agricultura del Ecuador, y se encuentran cultivando nueve hectáreas de cannabis en la pequeña ciudad de Tabacundo, conocida en el país como la capital mundial de las rosas, a 60 kilómetros de Quito, la capital del país andino.

Tabacundo se encuentra en la altiplanicie ecuatoriana a 2.877 metros sobre el nivel del mar y goza de un clima primaveral perfecto para esta actividad, con 15 grados centígrados de temperatura promedio. Aquí se radicó CannAndes, la primera empresa en el país que formalmente consiguió todos los permisos oficiales para la explotación de esta planta en Ecuador.

El cannabis sativa es una especie herbácea de la familia Cannabaceae. Existen varios tipos de plantas de esta familia. En los Andes de Sudamérica crece, por ejemplo, la Libertia, una planta floral de un blanco hueso característico que nadie asociaría al efecto psicoactivo de la marihuana. En esta distinción está precisamente la diferencia entre el cáñamo y la marihuana, dos variedades de la misma planta cannabis.

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El porcentaje de tetrahidrocannabinol o THC es el que condiciona la psicoactividad del cannabis. En algunos países el cultivo permitido de esta planta debe estar por debajo del 0,3% o 0,2% de este componente. En Ecuador es del 1%. El efecto cannabinoide psicoactivo en el consumo humano se refiere a la capacidad de influir en el sistema nervioso central y de provocar cambios en el humor, la ansiedad, el estrés o modificaciones en los procesos cognitivos. Cuando el efecto cannabinoide es psicotrópico se entiende que los efectos en el consumo humano son equivalentes a los productos estupefacientes.

Esto distingue al cáñamo de la marihuana. El primero no tiene efectos psicoactivos o psicotrópicos y sus usos abarcan finalidades alimenticias, como textiles o medicinales. Esta es la apuesta que hace CannAndes en la búsqueda de un mercado en donde se puedan ofrecer productos procedentes del cáñamo o del cannabis no psicoactivo como papel, biodiesel, semillas de cáñamo, telas y hasta suplementos nutricionales. El abanico es amplio, según los expertos.

Para Hana Gabrielová Konopí investigadora del Departamento de Química del Instituto de Tecnología Química de Praga, el cáñamo y la marihuana son primas, de la misma familia, pero son distintas variedades de la misma planta. El cáñamo ha estado presente desde el inicio de la historia de la humanidad. Cristóbal Colón no hubiera conocido América si no hubiera impulsado sus carabelas con las velas y sogas hechas de cáñamo. La dinastía Han de la China en el s. II antes de Cristo tampoco hubiera comunicado los edictos imperiales o hubiera expandido tan eficientemente sus fronteras sin la invención del papel procedente del cáñamo.

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Gabrielová asegura que el cannabidiol procedente del cáñamo bajo en THC ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de algunas enfermedades como antipsicótico, ansiolítico, antitumoral, anticonvulsivante, neuroprotector, analgésico, antiinflamatorio y hasta reductor de la apetencia por heroína, cocaína y alcohol, entre otros.

Los socios de CannAndes en Ecuador han asegurado a medios locales que todavía es especulativo pensar en los posibles márgenes de rentabilidad de su apuesta empresarial. Aunque todavía el país andino se encuentra por detrás de Colombia y Uruguay, que tienen unos pocos años de anticipación en el sector, el cannabis ya representa una oportunidad de emprendimiento e innovación.

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