Las hermanas narcóticas de Mordecai Cooke
por Lupe Casillas
Mordecai Cooke fue un micólogo decimonónico cuyo interés por aspectos no tan científicos del consumo de sustancias alteradoras de la mente le ha llevado a regalarnos una de las obras clave de la literatura cannábica. Quizás Las siete hermanas del sueño no sea especialmente rigurosa pero es entretenida y sintetiza, como ninguna otra, esta historia tan humana que es la de las drogas.
Apreciación de la obra
Las siete hermanas del sueño es definitivamente una obra de obligatoria presencia en cualquier biblioteca cannábica, aunque está dedicada también a otras sustancias (tabaco, opio, coca, amanita, etc.) y es que, a pesar de no ser una fuente destacada por su fiabilidad o rigurosidad histórica, como muchos comentan, es inapelable que Cooke sabe narrar amenamente el relato del ser humano en su ancestral relación con las drogas.
Sin duda, es un libro único. Es un compendio de conocimientos, sí. Muchos de ellos tienen cierta base científica, y otros son de carácter más anecdótico o están anclados en la tradición oral. Por eso, no os creáis a pies juntillas todo lo que leéis en este libro, no es ninguna biblia ni enciclopedia.
El estilo de Cooke
Aun con esto, os aseguro que disfrutaréis de las historietas que cuenta Cooke, los experimentos de los que se hace eco… No sólo porque son interesantes, sino porque tiene una pluma muy fluida, tiene un gran sentido del humor, se hace entender y da datos curiosos.
Describe un tanto la historia de las drogas con una perspectiva universal (sus conocimientos parecen no conocer fronteras políticas ni temporales), alude a rituales de consumo que se celebran por el mundo, describe la parafernalia que rodea a las sustancias (e incluso nos regala dibujos de utensilios para ayudarse en la explicación), trata el aspecto económico del consumo, sus precios y su mercado, y parece estar al día de la actualidad científica en materia de drogas. Este libro es “como un relato de viajes y costumbres, […] un compendio de las propiedades psicoactivas de determinadas plantas, los usos y significados que se les ha atribuido en diversas partes del mundo”.
Importancia de la literatura cannábica
En la presentación del libro se apuntan algunas de estas características del texto y del estilo de su autor: “el humor natural y las perspicaces ideas de Cooke han asegurado la reputación de este trabajo posiblemente como el mejor libro antiguo convertido en un enorme corpus literario sobre sustancias alteradoras de la mente y el ánimo. […] Es una reflexión y una mirada de mente abierta sobre el uso de drogas en todo el mundo y a través de las edades”.
Y se insiste en la importancia del escrito: “es un libro importante para cualquier persona interesada en una descripción imparcial de la larga relación de la humanidad con plantas psicoactivas, alucinógenas y estimulantes”.

Capítulos dedicados al cannabis
Estas afirmaciones no son exageradas. Si os adentráis en el libro, encontrareis algún que otro disparate por ahí diseminado pero, en conjunto, es una obra con carácter, y hace de su autor un documentalista de las drogas y gran exponente de su tiempo. Quizás, de haber nacido en nuestros días, estaría conduciendo algún programa como “drogas por el mundo”.
En lo que respecta a nuestro interés, la literatura cannábica es el tema al que dedicamos este espacio, por lo que prestaremos atención a los espacios de Las siete hermanas del sueño en que se aluda al cannabis. Ésta es tarea sencilla porque en el libro, Cooke condensa en tres capítulos el grueso de información que nos traslada sobre nuestra planta amiga. A partir del capítulo quince (Nepente) y en los dos que le siguen (El gunja en casa y La pipa de agua) podréis encontrarlo todo.
Nepente y el cannabis
Nepente
Habiéndose dirigido en capítulos anteriores al tabaco, en Nepente Cooke le pasa el turno al cannabis. A él se refiere cuando dice hemp, vocablo que usa para aludir al cáñamo y al cannabis, indistintamente.
Al comienzo parte con la intención de dibujar un retrato de corte más científico del cannabis. Sin embargo, tal intención no se materializa en argumentos basados en escrupulosos datos, sino que parece diluirse para dejar paso a anotaciones de corte más histórico.
Inicia un viaje en Europa para dirigir nuestra mirada a Oriente, a India, tratando de situar el origen del cannabis: “El lugar de nacimiento de la planta de cáñamo es situado por el doctor Lindley en Persia y las colinas del norte de India, desde donde ha sido introducida en otros países”.
Historia y cultura del cannabis
En su revisión histórica, llega a recordar hasta al historiador y geógrafo Heródoto y rebusca en nuestro pasado romano para hallar las huellas de la planta. Escitas, egipcios, bosquimanos, sirios, turcos o angoleños. Tiene para todos.
Su curiosidad ante las formas de consumo es apreciable en la detallada descripción que dedica al churrus, el dawamese, la dacha y un largo etcétera.
Elaboración y consumo de cannabis
El churrus es el nombre indio para el hachís autóctono elaborado por hombres que recogen la resina de sus ropas (de piel) después de que éstas se le hayan adherido al batir violentamente las plantas de cannabis. Una vez rascada de la ropa, se une toda y moldea.

Este churrus no puede confundirse con el nepalí, la momeca, más fino al paladar de los expertos y que duplica el precio del indio. Su método es aún más interesante: los recolectores nepalíes van a pelo y usan sus cuerpos para recoger la resina. Este proceso no parece muy higiénico pero, a lo mejor, los trabajadores priman otros aspectos de su trabajo.
No obstante, a la hora de elegir, Cooke lo tiene claro: la joya de la corona oriental del cannabis es el churrus de Herat, considerado “el más poderoso de todas las variedades de la droga”. El “pepino” de los churrus.
Diferencias y efectos del cannabis
Churrus, para Cooke, no es hachís. Hachís o haschisch (en sus palabras) es un preparado usado en Turquía y Siria que ha adquirido para la época tal popularidad que el uso del vocablo se ha ampliado y nombra todo preparado a partir de cáñamo que tenga propiedades “intoxicantes”. Así lo explica, y añade a continuación un desglose de los métodos en que éste se consume: hervido en manteca o aceite con algo de agua y filtrado hasta conseguir una pasta; hecho polvo para fumar con tabaco; en forma de pastilla tras ser mezclada con goma de tragacanto, para fumarlo en pipa; mezclado con dátiles, higos y miel, para comerlo; o, esta última mezcla comestible aderezada con especies como el clavo, la canela, la pimienta y otras.
El dawamese es la mezcla comestible más potente y única pues es adulterada con otras sustancias (opio, generalmente) y produce “gratificaciones sensuales, que parecen ser el summum bonum de la existencia oriental”.
Testimonios y anécdotas
Ésta era la mezcla de la que hablábamos aquí cuando comentábamos El conde de Montecristo o narrábamos las sesiones experimentales de Les haschischins. Cooke es cercano, de hecho, al Dr. Moreau, iniciador y motor principal del club francés y alude a él en repetidas ocasiones e incluso visitan lugares comunes en sus obras, como ocurre con la historia del popular “viejo de la montaña”, también presente en este capítulo de Las siete hermanas.
Efectos y advertencias del cannabis
Esta narración, excita hasta tal punto la pluma del micólogo, que se lanza a hablar de los efectos placenteros del hachís, presentándolos de un sugerente modo: “La intoxicación producida por el hachís, causa un éxtasis similar al producido por el uso del opio; y del testimonio de un gran número de viajeros, podemos afirmar que aquellos que caen en este estado de delirio, imaginan disfrutar de ordinarios objetos de sus deseos, y saborean la felicidad aun bajo coste”.
Sin embargo, éstos no son los únicos efectos. Aunque posteriormente los explicita aún más, resume así: “Primero alegran los espíritus, causan jovialidad, dan color a la complexión, traen intoxicación, excitan la imaginación para las más rupturistas ideas, producen sed, aumentan el apetito, excitan la concupiscencia; después, los efectos sedantes empiezan a presidir, el espíritu se hunde, las visiones se vuelven más oscuras, débiles, y locura, melancolía, medrosidad, hidropesía y otros males son las secuelas”.
El gunja y sus efectos
El micólogo yerra en ocasiones, pero no evita alertar sobre los peligros del consumo, al registrar casos con consecuencias graves para la salud o letales. Locura o insensibilidad total prolongada son algunas secuelas sobre las que nos advierte, equivocadamente, en su texto.
El gunja en casa

Gunjeh es, como describe Cooke en el capítulo anterior del libro, el nombre de la planta de cannabis en India. Es “toda resinosa y pegajosa al tacto”. Cuando Inglaterra y Francia habían pretendido introducir la planta en Europa, comenta el micólogo, se toparon con una gran resistencia del público consumidor. Se trataba de un público que buscaba en el consumo efectos como que “inducen sueño y alivian el dolor”. Con este razonamiento concluye que estas sociedades no estaban preparadas para ello por sus propias características.
Esta apreciación casi antropológica lo lleva a retomar el tema de los efectos: “No es sólo la imaginación excitada, sino una intensidad de energía impregna todas las pasiones y afectos de la mente. La memoria no sólo recurre fácilmente al pasado, sino que incorpora ilusiones […] Los sentidos también se convierten en instrumentos de decepción, el ojo y el oído, no solo están vivos para cada impresión, sino que engañan a la razón, perturban el cerebro, por la ilusión de la que se convierten en sujetos”. Y añade: “Alegría o melancolía relajante pueden producirse así como se presentan agradables o desagradables vistas o sonidos”.
Alucinaciones y percepción del tiempo
Las alucinaciones auditivas y visuales que producía el consumo del hachís adulterado por vía oral eran, para Cooke, el efecto más destacado y, aunque también comenta acerca de las consecuencias de la toma sobre la percepción del tiempo, no le presta tanta atención como otros autores de su tiempo: “A la extrema rapidez de ideas, sensaciones, deseos, que atraviesan el cerebro, puede atribuirse el singular retraso del tiempo, que parece enlentecerse hasta la eternidad”.
Lejos de la insistencia de Baudelaire, en los Paraísos Artificiales, acerca de la facultad del hachís para “anular la voluntad”, Cooke se manifiesta respecto a ella de un modo más sutil: “Al inicio de la intoxicación producida por cáñamo, está la más perfecta conciencia del estado de facultades alteradas. Allí existe el poder de analizar las sensaciones, pero la mente parece incapaz de resumir su poder de guía y control. Es algo consciente que todo no es más que un sueño, y aun así se siente el placer del perfecto abandono al falso disfrute”.
Reflexiones finales sobre el cannabis
Aunque el micólogo parece tener una perspectiva bastante imparcial o, en ocasiones, edulcorada para lo que era habitual en el s. XIX, también alude al mal viaje, ese lugar común temido por muchos. Para ello, recoge algún testimonio, como el de M. de Sauleey quien, tras probarlo en Jerusalén, aseguro que jamás volverá a consumirlo; o el de un contorsionista que fantaseaba con poder doblarse seguro de que haciéndolo cabría dentro de una botella; u otro (el Dr. Moreau) que dice haber sentido que se convertía en un globo y podía elevarse.
Acaba por admitir que el cannabis le parece la sustancia cuyo efecto es “más incierto” de todas y asevera que (esto es algo exclusivo del cáñamo y del alcohol tras un ataque de delírium trémens), una vez alterado el cerebro tras un primer consumo narcótico, este se vuelve propenso a las alucinaciones y delirios.
Pipas de agua y su lugar en la cultura
Pipas de agua
Para rematar este repaso a la historia del cannabis, que ha tenido sus altos y sus bajos, sus exaltaciones y sus advertencias, decide dedicar este último capítulo del libro a elaborar una suerte de manual etnográfico en que se describen artilugios y técnicas para fumar.
Hubble-bubble, shisha, cachimba, narguile son sinónimos de pipa de agua. Hay para quien las pipas de agua se hacen con colmillos, como las de los hotentotes, y otras con huesos animales, como el egoodu de los zulús. Cooke, repasa todas las que conoce, pero no podemos dejar de señalar el dacha por su originalidad, un método aborigen propio de África consistente en excavar dos hoyos comunicados por un canal bajo tierra. Se fuma desde un hoyo mientras el cannabis combustiona en el otro hoyo.

Esta sorprendente técnica constituye un ritual social de consumo colectivo pues “en sucesión inhalan el humo varias veces, lo que es sucedido por violentos paroxismos de tos, caras enrojecidas, ojos húmedos, y espasmódicos gestos”.
Conclusión
En preparados, mixturas, fumado de diversos modos o como fuere, la planta de gunja, así como otras sustancias, nos han acompañado casi desde nuestros orígenes. De la relación que se ha generado entre nuestras especies aún queda mucho por decir y Las siete hermanas es un gran libro por el que empezar a transitar la historia de esta relación.
Su lectura, además, deja el poso de una profunda compresión del ser humano y sus relaciones ancestrales con cualquier tipo de sustancia que pueda alterar sus facultades, porque reconoce como humano el impulso de buscar atravesar los límites del cuerpo y la mente con ayuda: “Pensamos, por lo contrario, que es altamente probable, por no decir cierto, que el instinto del hombre, que siente ciertos vacíos, ciertos deseos de la intensificada vida de nuestro tiempo, que no pueden ser satisfechos o colmados por mera cantidad, ha descubierto, en estos productos del mundo vegetal, el verdadero significado de darle a su comida la calidad deseada y necesaria. Toda sustancia, mientras toma parte en el proceso vital, actúa de un modo concreto en nuestro sistema nervioso, en los apetitos sensuales y la voluntad del hombre.
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Para más información: https://www.muscaria.com/hermanas.htm ↑
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Para más información: http://www.simonandschuster.com/books/The-Seven-Sisters-of-Sleep/Mordecai-Cooke/9780892817481 ↑
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Ibídem. ↑
Preguntas Frecuentes
P: ¿Quién es el autor de “Las siete hermanas del sueño”?
R: El autor de “Las siete hermanas del sueño” es Mordecai Cooke, un micólogo del siglo XIX interesado en sustancias alteradoras de la mente.
P: ¿Es “Las siete hermanas del sueño” una fuente confiable de información científica sobre el cannabis?
R: No necesariamente. Aunque el libro ofrece información sobre el cannabis, varias de sus historias son anecdóticas y no siempre basadas en datos científicos escrupulosos.
P: ¿Cuáles son algunos de los temas que trata Mordecai Cooke en “Las siete hermanas del sueño”?
R: Además del cannabis, el libro aborda el tabaco, opio, coca, amanita y otras sustancias, explorando su historia, rituales de consumo e impacto económico.
Acerca del autor
Muchos años luchando en la sombra para que el cannabis florezca al sol.



















