¿Te has planteado alguna vez en qué momento la planta necesita más cuidados? Ponemos en evidencia la importancia de un crecimiento sano y de prestar atención al cuidado de nuestro cultivo desde el primer día para una posterior crianza.

Creo que no me equivoco si afirmo que todos queremos unas colas largas y resinadas. Aquellos que seleccionamos ejemplares para la crianza hacemos especial hincapié en ello. Los resultados finales son los que nos motivan a adentrarnos en el mundo del autocultivo. Sólo hay algo mejor que fumar un porro de tu propia cosecha, y es fumar un porro de tu propia variedad. Esa sensación de satisfacción tras largos meses de espera es única y, si la resina es abundante, mejor. Pero aunque sean las flores las que nos hacen gozar, hay que tener muy en cuenta la fase vegetativa de la planta, ya que será en ese momento cuando se prepare para su ciclo de floración.

Uno de los primeros aspectos que debe preocuparnos es el sustrato a utilizar. Los que cultiven en aeroponía o hidroponía no tendrán mucho dilema, ya que son sistemas donde es un factor de poca importancia y normalmente se utiliza arlita o lana de roca (ambas inertes). Sin embargo, aquellos cultivadores que deseen hacer sus cultivos en tierra, deben prestar especial atención a este punto.

El primer pso para tener una buena producción y poder hacer una buena selección de ejemplares para la crianza es la elección de un sustrato adecuado. Ahorrar en este punto hará que pierdas mucho más tiempo y recursos.

Es un error muy común de cultivadores noveles querer escatimar gastos a la hora de adquirir un buen sustrato. He visto cosas como intentar utilizar tierra del huerto para interior o tierra de bazar chino, entre otros estropicios. Para entender la necesidad de un sustrato de calidad es necesario entender la morfología de la planta. Debajo de la tierra se desarrolla el sistema radicular. La planta crea una raíz central en los primeros estadios de su ciclo, la cual se divide en diferentes apéndices. Posteriormente cada parte del cepellón de raíces se especializa en una función concreta. Antes de hacer cualquier crecimiento visible en la superficie, la planta extiende al máximo el sistema radicular. Este efecto lo podemos observar cuando trasplantamos una planta cuya masa radicular ya ha abarcado la totalidad de su contenedor a otro de mayor tamaño. Durante unos días, deja de desarrollar su parte aérea para expandir sus raíces y, una vez expandidas, continúa su crecimiento en la parte visible. Una tierra compacta y poco oxigenada no dejará crecer correctamente la masa radicular, por tanto la planta dejará de producir raíces y crecerá en proporción a lo que haya podido desarrollarlas. También será más fácil que nuestro cepellón se pudra en un sustrato compacto que en uno oxigenado. Es por estos motivos que la tierra debe ser de calidad, a ser posible mezclada con algún polímero del tipo perlita para su oxigenación.

Normalmente, los sacos preparados que nos ofrecen en los grows son mezclas especialmente pensadas para el cultivo de marihuana. Los nutrientes que llevan suelen durar entre diez y quince días, dependiendo de la variedad que cultivemos y del tipo de tierra que hayamos escogido, pues las venden con varias clases de abono así como con mayor o menor cantidad.

Aquellos cultivadores que hayan preferido el coco como medio de cultivo deben tener en cuenta la acidez que éste tiene y su carencia de nutrientes, ya que a diferencia de los cultivadores que usen tierra, deberán proporcionar los alimentos necesarios para el correcto desarrollo de la planta desde el primer momento.

Un elemento muy beneficioso para la tierra son las micorrizas, unos hongos que pueblan nuestro sustrato actuando de forma simbiótica con las raíces de las plantas. Su función es facilitar la absorción de agua y nutrientes al sistema radicular al tiempo que obtienen azúcares e hidratos para su propio desarrollo. Su importancia es tal que se estima que aproximadamente el 90% de las especies vegetales terrestres presentan micorrizas de forma habitual. En el cultivo de cannabis, el hongo más empleado es el trichoderma, ya que ayuda a mantener a raya a otros hongos patógenos como el botrytis o el fusarium, mejorando a la vez el crecimiento radicular.

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Ahora que ya tenemos nuestro medio de cultivo, estamos listos para comenzar el crecimiento. En esta fase la planta se prepara para hacer las flores. Mientras siga recibiendo nutrientes, agua, luz y CO2 no frenará su metabolismo, ya que está en constante desarrollo. Está en nuestra mano darle todo lo necesario para que éste sea óptimo. En ningún caso pretendemos forzarlo, sino que nuestra tarea es darle lo justo y necesario a la planta.

Un error muy común consiste en querer acelerar el crecimiento. Cada planta tiene un metabolismo único y el ciclo en su totalidad será el mismo, aunque los tiempos que se tome para llevarlo a cabo sean distintos. Este hecho se puede observar incluso entre ejemplares de la misma variedad. Intentar poner más abono con la esperanza de hacer crecer más rápido nuestra planta es un error muy grave. Tampoco es conveniente intentar forzar su ciclo ya que no podremos observar el curso natural del desarrollo.

Muchos cultivadores me han preguntado qué es lo que les ocurría a sus plantas, ya que a pesar de abonar regularmente, se veían amarillentas y faltas de nutrientes. No era porque no estuvieran dando los nutrientes necesarios para su desarrollo, sino todo lo contrario.  En su afán de verlas crecer, se habían pasado con los nutrientes por lo que las raíces estaban recubiertas de sales que impedían la absorción de los mismos.

Una planta sana y bien alimentada tendrá un verde vivo y las hojas fuertes y gruesas. En ningún caso es buen síntoma ver hojas muy verdes pero agarrotadas, ya que éste es uno de los síntomas de la sobrefertilización.

Cada vez que la planta tiene una carencia o exceso, se ve obligada a retrasar sus funciones para corregir dichos parámetros. Por este motivo, si estamos dedicando el cultivo a la producción casera de semillas o simplemente a la recolección de flores, una alimentación incorrecta provocará una pérdida de tiempo. En cambio, un ejemplar que haya tenido un crecimiento sano y correcto estará bien preparado para su fase de floración.

Llegados a este punto, es muy importante remarcar que el tipo de agua de riego a utilizar influirá directamente en la absorción de nutrientes. Un agua demasiado ácida o alcalina impedirá que nuestra planta los pueda absorber correctamente. El pH óptimo de la mezcla de riego está en torno a 5,5 y 6,5 de pH. También hay que tener en cuenta que normalmente el agua de grifo da problemas por el calcio que contiene, que al estar presente en exceso, impide la correcta absorción del magnesio.

La fase de floración de la planta es una gran transformación en su metabolismo. Las partes que hasta ahora se ocupaban de producir tallo y hojas deben hacer un cambio y comenzar a desarrollar flores. Durante esta etapa la planta necesita de una gran cantidad de energía, por lo que las que hayan llegado a este estadio sin un correcto crecimiento no podrán desarrollar una floración vigorosa. Aquellas que inicien este periodo con un exceso de nutrientes, tampoco se desarrollarán correctamente, ya que el tiempo que deben perder en regularlos debería estar empleándose en crear flores.

Otro factor muy importante a tener en cuenta es el uso de fito sanitarios. Mientras la planta esté en crecimiento, podremos aplicar la mayoría de tratamientos disponibles en el mercado sin dañar en gran medida su metabolismo ni dejar rastros en el producto final. Como he explicado anteriormente, cuando la planta pasa a floración el cambio que sufre le supone un estrés, y por tanto su sistema será más propenso a enfermedades. De este modo, un ejemplar que parecía sano en crecimiento puede desarrollar alguna plaga que antes no era visible. Debemos aprovechar la fase vegetativa para utilizar preventivos que den fortalezcan ante posibles ataques externos. El tratamiento no será lo único que prevenga la aparición de posibles plagas, sino que una correcta alimentación ayudará  a que la planta pueda combatir las plagas naturalmente.

Un buen estímulo para la producción de abundantes cogollos será trasplantar antes de pasar a floración. Una semana o unos días antes de realizar el cambio, practicar un trasplante a un contenedor un poco más grande será una buena forma de  impulsar la producción de nuestra planta. El sistema radicular se expandirá creando nuevas partes más jóvenes, hecho que se traduce en una mejora de la salud en general. En mi caso, suelo partir siempre de semillas por lo que debo realizar dicho trasplante con una semana de antelación. Sin embargo, aquellos cultivadores que decidan partir de esquejes pueden realizarlo 3 o 4 días antes. Tanto si decidimos trasplantar como si no, es muy importante tener en cuenta que durante la primera semana de floración la planta gasta una cantidad enorme de nitrógeno, así que es conveniente seguir regando con abonos que lo contengan en una concentración bastante elevada. Normalmente, las tablas de cultivo confeccionadas por las distintas marcas recogen esta necesidad, aplicando los mismos nutrientes durante la última semana de crecimiento y la primera de floración.

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Substratum

Si hemos tenido en cuenta todos estos consejos, nuestro cultivo podrá asimilar el cambio de ciclo con total naturalidad y el mínimo estrés posible. El color de nuestras plantas debe ser verde intenso durante al menos las cinco primeras semanas de floración, no obstante, dependiendo de la variedad, pueden amarillear un poco antes o después. Un color verde vivo indica que se está haciendo correctamente la fotosíntesis, proceso con el cual se genera la energía para desarrollarse.

Si la fase vegetativa no se ha llevado a cabo correctamente, o el sustrato es de muy mala calidad, las plantas comenzarán a mostrar carencias semanas antes de lo previsto, siendo más proclives a enfermedades. También les será imposible dar su máximo rendimiento ya que no tienen los nutrientes necesarios y, como hemos dicho antes, nunca paran de desarrollarse. Cada hora que pase sin los nutrientes necesarios se traducirá en células que no se hayan podido desarrollar porque la planta estaba ocupada en estabilizar su metabolismo.

Así que ya sabes la importancia de un crecimiento sano y la necesidad de aportar todo lo imprescindible. Es mejor esperar a tener todos los materiales necesarios para llevar a cabo un buen cultivo a querer apresurarse pensando que ahorrar tiempo nos hará sacar más partido de nuestras plantas. Si tienes pensado comenzar un cultivo, no escatimes en la calidad del sustrato porque ésta es la base para obtener una buena producción y calidad. Es mejor invertir en uno de buena calidad que desperdiciar meses de trabajo y recursos.

Otro factor que nos ayudará a controlar mejor el crecimiento de nuestras plantas es la planificación racional del cultivo, teniendo en cuenta que no hay que querer abarcar más de lo que se puede. Si eres un cultivador novel, deberías tener un número de plantas más bien bajo. Aunque tengas espacio para dos focos y puedas ocupar dos metros cuadrados. Es mejor comenzar con un menor número de plantas y, conforme se va adquiriendo experiencia, el cuarto de cultivo se puede ir ampliando. Cada cultivador tiene sus límites, bien sea por el tiempo de dedicación, por el espacio o la experiencia de cada uno. Es bueno ir poco a poco para saber cuál es el tuyo.

Hace poco un amigo me preguntó por qué su cultivo había sido desastroso. Tras un breve sondeo, deduje que el factor que le había impedido cosechar satisfactoriamente fue el hecho de poner más plantas de las que podía controlar con su experiencia. El resultado fue un cuarto afectado por la araña roja en el inicio de la floración a causa de la alta temperatura y la baja humedad. Al no haber podido observar con más detenimiento los ejemplares, no se detectó la plaga a tiempo, la cual se expandió lo suficiente para impedir que las plantas desarrollaran apenas flor.

Tanto si quieres obtener una buena cosecha como si estás seleccionando y reproduciendo los mejores ejemplares, es importante un buen sustrato, una alimentación correcta y ajustada y la prevención de posibles plagas. Asimismo, es imprescindible no querer abarcar más de lo que se puede ya que será contraproducente.