Cuando decidimos comenzar en el mundo de la crianza cannábica, sea casera o profesionalmente, solemos pensar en mejorar la genética de algunos ejemplares, o bien crear nuevos híbridos que cumplan las expectativas del cannabicultor en cuestión.

por Fabini de Caprius

A lo largo del tiempo que llevo colaborando en esta publicación, hemos tratado distintos temas y hemos visto como cualquiera puede comenzar a producir sus propias semillas y ejemplares, al abarcar cuestiones relacionadas con la genética vegetal que nos pueden ayudar a comprender como evolucionan las plantas y, en este caso concreto, el cannabis.

En este artículo vamos a observar aquellos factores que pueden ayudarnos a mejorar nuestra crianza cannábica. Por supuesto, como digo siempre, aunque la teoría te instruya, será en el momento de llevar a cabo estos conocimientos a la práctica cuando realmente abarques el entendimiento sobre las cuestiones tratadas. Observar es algo básico para poder seleccionar los ejemplares a cruzar correctamente y una de las cosas que podemos observar en nuestras plantas es el vigor que tienen.

El vigor híbrido o heterosis

Un concepto que habitualmente estamos acostumbrados a leer y oír es el de vigor híbrido, que normalmente viene asociado a temas de genética. Solemos decir que un ejemplar tiene vigor híbrido cuando destaca sobre el resto de la población y las cualidades fisiológicas que ha heredado están mejor fijadas. Suele pensarse que el cruce de dos variedades puras, estabilizadas o bien que estén totalmente distanciadas en los parentales de su ascendencia, da como descendencia una generación de plantas con vigor híbrido, aunque esto no siempre es así.

El vigor híbrido se conoce también con el nombre de heterosis o ventaja del hetorocigoto

El vigor híbrido se conoce también con el nombre de heterosis o ventaja del hetorocigoto. Para comprender un poco más este asunto, es importante que comprendamos algunos vocablos como Heterocigota.

En términos de genética, hablamos de heterocigoto cuando nos referimos a un individuo diploide (que posee dos series de cromosomas) que tiene por cada cromosoma homólogo un alelo en el mismo locus con dos formas distintas de un gen, una de cada progenitor. Por tanto, estos individuos conservan en sus genes información heredada por parte del padre y de la madre, y se representa con una A mayúscula y una a minúscula “Aa”.

Esto quiere decir que la heterosis se da cuando un ejemplar, resultado de un cruce de variedades distanciadas en su ascendencia, puras o IBL, muestra una mejora en su genética fruto de la combinación de las mejores cualidades de sus parentales. Es el resultado de mezclar variedades que muestran una combinación de genes distanciados entre sí y, por tanto, viene dado por la exogamia, que es exactamente lo opuesto a la endogamia y que también produce efectos totalmente contrarios. Por eso es necesario que los padres no tengan una genética cercana.

Ahora que hemos resumido brevemente estos conceptos, que a pesar de su complejidad resultan de suma importancia a la hora de comprender lo que ocurre en las descendencias que estamos intentando criar, podemos comenzar a relacionarlo con nuestra experiencia.

Antes comentaba que no siempre obtendremos la heterosis al criar dos variedades distanciadas genéticamente, al menos no como nos gustaría a nosotros. Muchas veces la combinación de determinados rasgos genéticos da lugar a una planta que muestra heterosis pero al mismo tiempo no cumple con las expectativas del criador.  Otras veces lo que puede ocurrir es que sin saberlo no estemos utilizando variedades estabilizadas (IBL) o puras y estemos realizando alguna especie de retrocruce.

Variedades puras o IBL

Se llama variedad IBL a aquella que es capaz de trasmitir a la descendencia sus rasgos por igual, como lo haría una landrace (variedad pura o autóctona). Un ejemplo de IBL sería la famosa Skunk#1 que se estabilizó de tal manera que siempre da lugar a una descendencia homogénea (siempre refiriéndonos a los ejemplares de la generación F1 como resultado del cruce de otras variedades puras o IBL).

Una forma de observar si nuestros ejemplares son realmente puros o IBL, es a través de la realización de un cruce entre dos variedades distintas (siempre hablamos de ejemplares puros o IBL) y observar la descendencia. Si realmente nuestros parentales son genéticamente estables, darán lugar a una descendencia F1 totalmente homogénea que lo demostrará. Lo cual no quiere decir que no se vayan a observar fenotipos dependiendo del clima y otras condiciones ambientales que apliquemos a los distintos cultivos.

Hoy en día parece que cada vez es más difícil conseguir variedades puras en el mercado, pero esto es algo totalmente lógico, ya que la demanda hace la oferta y, en este caso, los cannabicultores que adquieren dichas semillas suelen apostar por variedades muy productivas a la vez que psicoactivas. Así que la oferta se enfoca hacia esta demanda de producción y psicoactividad frente a la conservación genética o la oferta de variedades puras tal y como las encontramos en la naturaleza. El caso de los IBL es un poco distinto, ya que muchas variedades IBL sí que cumplen con esta demanda por parte del consumidor. Un ejemplo de ello es la famosa White Whidow, que se ha ido estabilizando  a lo largo del tiempo. Esta genética tiene una historia muy larga, hace más de 20 años que se comercializó por primera vez y a día de hoy sigue utilizándose para crear nuevos híbridos y cultivándose para fumar tanto por cultivadores noveles como por los más entendidos. Así que si buscas hacer tu propia genética F1, lo más sencillo será hacerlo a partir de variedades IBL. Aunque si logras hacerte con semillas de variedades puras, puedes obtener resultados diferentes y seguro que alguno se adecúa a tus necesidades.

La depresión endogámica

Ahora que comprendemos la heterosis un poco más a fondo, podemos comprender el proceso que algunas variedades comerciales han seguido y que por supuesto nuestras variedades caseras pueden seguir. Cuando buscamos crear nuestra propia variedad estable, nos vamos a encontrar que a lo largo de las generaciones puede haber un notable deterioro de las cualidades que hemos intentado fijar. Esto se debe a la endogamia que se produce al realizar cruces entre padres de la misma variedad, o incluso entre variedades que se encuentran relacionadas genéticamente. Estos individuos muestran un aumento de la homocigosis (los ejemplares homocigóticos codifican los mismos rasgos en los dos alelos y se representa con dos A mayúsculas, “AA”).

Cuando una población comienza a mostrarse endogámica sufre deterioro en algunos rasgos. Un ejemplo podría ser que cada vez sean menos psicoactivas, algo perfectamente normal, ya que a lo largo de las descendencias se han ido descartando genes y lo que antes se mostraba como Aa ahora se muestra como AA (la información contenida en el cromosoma es la misma por cada alelo). Esto ocurre también cuando auto polinizamos varias veces una misma variedad. Así que cuando esto empiece a pasarle a nuestra descendencia, nos veremos obligados a hacer uso de los efectos de la heterosis para recuperar esta depresión endogámica y volver a obtener ejemplares vigorosos.  Esto sucede porque en una crianza cannábica casera se carecen de medios que permitan observar los genes cuantitativos que solamente se pueden medir. Además, la selección que se suele hacer no es tan grande como para escoger entre un número suficiente de ejemplares, por lo que se hace prácticamente imposible elegir los parentales con una seguridad absoluta de que estamos seleccionando los individuos que mantienen en su cromosoma la información que realmente queramos fijar en la descendencia. Por esto siempre es aconsejable recurrir a la heterosis para mejorar la calidad de nuestra genética, ya que evitaremos caer en las consecuencias negativas de la endogamia.

Algunos apuntes y consejos

Si deseas ampliar información sobre este tema tan interesante, considero muy importante que, al margen de la información que te brindo en mis artículos, hagas un poco de investigación por tu parte en cuanto al tema de genética vegetal. Por este motivo te voy a recomendar varías publicaciones que te ayudarán a tener todos estos conceptos tan complejos mucho más claros y, por ende, mejorar tu programa de crianza cannábica casera:

  • “Introducción a la mejora genética vegetal” por José Ignacio Cubero Salmerón.
  • “Principios de la mejora genética de las plantas” por Allard R.W..
  • “Mejora genética en distintos métodos de selección para heterosis” por Consejo superior de investigaciones científicas.

Habitualmente pensamos que la crianza del cannabis es un proceso sencillo y que solamente se trata de tener buen olfato y agudeza visual, sin embargo, como puedes ver, el mundo de la genética está lleno de conceptos que no suelen utilizarse habitualmente y además tiene una mecánica propia. Entre los artículos que te brindo cada mes en esta publicación y las lecturas que te recomiendo vas a comprender que aunque sea viable criar cannabis de una forma casera, el mundo de la genética vegetal va más allá.

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Acerca del autor

Muchos años luchando en la sombra para que el cannabis florezca al sol.