Las variedades de cannabis, a raíz de su contacto con el hombre, se han ido adaptando de un modo u otro según nuestras necesidades

Tradicionalmente, en su cultivo se han distinguido las mejores variedades para la producción de fibra o para la obtención de cannabis psicoactivo, utilizándose normalmente las plantas sativas de gran porte para los usos textiles y demás, y las índicas para las aplicaciones farmacológicas, rituales o lúdicas. Uno de los primeros cambios a considerar en la evolución del cannabis es el nacimiento del llamado cáñamo industrial, que se obtuvo mediante la cría selectiva con el fin de crear variedades que no superaran ciertos límites de THC. Sin embargo, las variedades comerciales de marihuana que empleamos actualmente los autocultivadores también han sufrido una cierta evolución y mejora a través de este mismo procedimiento. En las siguientes líneas, te explicaré de forma resumida cómo y porqué ha ocurrido este proceso.

Las nuevas posibilidades genéticas del cannabis

Como seguramente ya sabrás, existen tres subespecies de cannabis: cannabis sativa, cannabis indica y cannabis rudelaris. Además de esta clasificación, se distinguen también los genotipos autóctonos o las llamadas landraces, a partir de las cuales se han desarrollado las variedades que cultivamos hoy en día. Su hibridación ha dado lugar al gran número de variedades existentes en la actualidad y a nuevas posibilidades que, hace apenas quince años, eran prácticamente inimaginables, como las autoflorecientes con propiedades psicoactivas; las variedades fast, que muestran un gran vigor híbrido; o las plantas con elevados porcentajes de CBD que no se encuentran en el cannabis silvestre o de cultivo tradicional.

Analizar los cambios que ha sufrido el cannabis psicoactivo en estos últimos años nos puede ayudar a prever las tendencias de dicha evolución en el futuro, siempre en líneas generales, ya que al tratarse de seres vivos muy versátiles, adaptables al entorno y sujetos al uso humano, es casi imposible saber qué variaciones se darán exactamente aunque podamos obtener una aproximación. Ya traté este tema en una charla que di en la pasada edición de Spannabis Málaga 2014 y, dado que tuvo una buena acogida y es bastante interesante, he decidido acercarlo también a los lectores de esta revista.

Cambios que están sufriendo los híbridos actuales

A lo largo del tiempo, las variedades de cannabis empleadas en autocultivo han ido evolucionando de forma que han modificado algunos de sus aspectos morfológicos y bioquímicos. En referencia a esta serie de alteraciones, la primera que podemos observar, al medir el tiempo de floración de determinadas sativas puras, es una clara tendencia a la disminución de éste. Otro de los cambios que se puede ver en la evolución de ciertas variedades comerciales es la propensión a la reducción de la cantidad de hojas. Además, en cuanto al nivel de cannabinoides se ha producido un incremento en el nivel de THC respecto a las variedades tradicionales y, por otra parte, se han descubierto híbridos con elevados niveles de CBD.

Una de las variedades más representativas de esta evolución es que la se obtiene del cruce de afgana por Skunk. Esta variedad, que cuenta con más de 30 años de historia, ha sido reproducida por muy diversos bancos de semillas y, en la actualidad, se la relaciona con algo distinto a lo que fue en su origen. Al principio, este cruce se caracterizaba por tener entrenudos cortos, follaje abundante, cogollos redondeados y el porte propio de una índica. Sin embargo, actualmente se trata de una planta con entrenudos bien distinguidos a simple vista, pocas hojas que facilitan su manicura y cogollos más bien puntiagudos. A pesar de estos cambios, sigue manteniendo un sabor y efecto similares a la original.

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Otras de las variedades que claramente han sido adaptadas a las necesidades de los cultivadores son las sativas tailandesas. La mayoría de ejemplares thai son, en origen, plantas con cierta tendencia al hermafroditismo, un largo periodo de floración (de hasta dieciséis semanas), hojas que cuentan con entre 9 y 11 foliolos muy finos, una altura y crecimiento desmesurados y un olor muy característico a cítricos con toques de madera. En la actualidad, sin embargo, podemos encontrar selecciones de plantas sativas de origen tailandés que florecen en 11 semanas y, por supuesto, están libres de hermafroditismo.

Como último ejemplo de esta evolución de los híbridos empleados en el autocultivo de cannabis, haré un breve análisis de una de las variedades sativas más conocidas y cultivadas alrededor del mundo: la Haze. Este polihíbrido fue el resultado del cruce entre una landrace mejicana con una colombiana, cuya descendencia fue hibridada con otra planta originaria de la India y, posteriormente, con un macho thai. Con semejante mezcla de sativas puras, el resultado fue una planta con tendencias marcadamente sativas: gran crecimiento, largo periodo de floración, hojas de foliolos finos y subidón claramente cerebral. Su sabor y aroma especiados, con toques de incienso, madera y limón, así como se efecto estimulante y eufórico se siguen conservando hoy en día, a pesar de haber reducido los tiempos de floración mediante la selección y reproducción de los ejemplares más rápidos.

¿Cuál es la causa de estos cambios?

La principal razón por la que son motivadas esta serie de variaciones en los híbridos actuales es la demanda del consumidor. Si bien los bancos de semillas contribuyen a la normalización, al poner a nuestro alcance miles de híbridos y variedades puras entre los que escoger, su actividad sigue siendo empresarial y, por tanto, si quieren tener una ventaja competitiva, deben darle al consumidor lo que éste demanda. Sin embargo, conforme se van supliendo estos requerimientos surgen otros nuevos y es por ello que los bancos están en constante investigación y en los últimos quince años hemos podido observar grandes avances en la mejora genética de la marihuana.

La primera necesidad de los autocultivadores que cubren los bancos de semillas, por obvia que parezca, es el ofrecimiento de las mismas. Aunque hoy en día el cultivo de cannabis está muy extendido y es fácil acceder a información sobre cómo llevarlo a cabo y a los materiales necesarios, en los 80 la situación era muy diferente y muy pocos consumidores se aventuraban al autocultivo. Los que lo hacían se veían obligados a recurrir a semillas de variedades silvestres o cultivadas tradicionalmente que eran realmente difíciles de conseguir por su procedencia, normalmente extranjera. Para ilustrarte un poco la situación, compartiré contigo la anécdota de uno de mis mentores en cultivo que tiene a sus espaldas más de tres décadas de experiencia en esta tarea. Él siempre afirma que, si pudo empezar a cultivar, fue gracias a las semillas de origen marroquí que le consiguió un amigo que estaba destinado a hacer la mili en Ceuta. Además, tuvo que realizar cruces en exterior durante varios años para asegurarse de poder plantar la siguiente temporada. Si te imaginas esta situación durante un instante, es fácil comprender que, aunque a veces podamos tener algún incidente con las semillas de una empresa determinada, los bancos de semillas nos facilitan enormemente la vida al autocultivador medio.

Otra necesidad que satisfacen es la de cultivar ejemplares hembra. Hace tiempo, cuando no se había descubierto aún un método fiable de feminización, una de las principales preocupaciones de los cultivadores era la obtención de ejemplares femeninos. En respuesta a esta necesidad, el fundador del banco holandés Dutch Passion, Henk van Dalen, dio con el modo efectivo de feminización de las semillas. Este hecho supuso toda una revolución para el cultivador de a pie, que podía adquirirlas y dejar de preocuparse por el sexado.

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Además, los amantes de las sativas también tenían la necesidad de acortar tiempos, ya que éstas se caracterizaban por su largo periodo de floración. Como respuesta a la demanda, los bancos de semillas seleccionaron las más rápidas de estas plantas y estabilizaron su genética hasta lograr conservar sus efectos, aromas y sabores, al tiempo que reducían la duración total de su ciclo. En este aspecto, los últimos logros eran realmente impensables hace apenas quince años. Las variedades autoflorecientes y las fast, a pesar de sus muchos detractores, son un claro avance, ya que se gracias a ellas se puede cosechar en exterior en épocas que antes eran inimaginables y amplían el abanico de posibilidades.

La demanda de una mayor psicoactividad o de diversas proporciones de los principales cannabinoides también se ha satisfecho. La mayoría de los híbridos comerciales son bastante más potentes que una planta silvestre. Además, al igual que ocurre con las autoflorecientes, el descubrimiento de los híbridos con elevados porcentajes de CBD, superiores al 10%, frente al ratio de entre 0 y 3% que arrojaban aproximadamente las genéticas clásicas, ha supuesto una revolución en el sector cannábico, tanto en el ámbito medicinal como en el lúdico, y ha ampliado aún más el número de variedades entre las que elegir.

Como contrapunto a todo este nuevo mundo de posibilidades para los amantes de la crianza cannábica y del autocultivo, está el riesgo de la pérdida de variedades originales. Si recordamos lo que sucedió en la revolución verde, que supuso la disminución de la biodiversidad agrícola por el remplazo de variedades autóctonas por otras más productivas, es fácil imaginar que, dada la revolución que está viviendo el panorama cannábico actual a nivel de cultivo, además de las consecuencias positivas, es probable que haya alguna negativa. Aun así, tal como explico a lo largo de todo el texto, se han hecho grandes avances en la crianza cannábica en muy poco tiempo y lo más posible que sigan haciendo.

¡Hasta el próximo número!

Bibliografía

Isidoro Rodríguez. (2002). La enciclopedia de la marihuana, Volumen II. Málaga: Megamultimedia.

 

Acerca del autor

Fabini de Caprius
Ante todo deja que me presente si no me conoces todavía. Soy Fabini De Caprius, fumatín, internauta y activista cannábico. Hace más de 12 años que estoy metido en todo este tema de la Marihuana, y aunque siempre he estado en las sombras, he decidido que ahora era el mejor momento para hacerme ver.