Si vas a iniciarte en el cultivo de variedades de cannabis autoflorecientes pero no sabes por dónde empezar, este artículo te interesa. Desde Buddha Seeds nos dan las claves para que tu primer cultivo sea todo un éxito. Desde la elección de tu variedad ideal, nutrientes y cuidados hasta el momento idóneo para la cosecha.

Por Buddha Seeds

Ventajas de cultivar cannabis autofloreciente

¿Porqué cultivar cannabis autofloreciente? Las variedades de cannabis autofloreciente ofrecen muchas ventajas para su cultivo, principalmente porque no dependen de un fotoperiodo para su floración (número de horas de luz) y la cosecha puede estar lista en unos tres meses.

Dentro de las variedades autoflorecientes encontramos las feminizadas y las regulares. Las primeras nos aseguran que tras la germinación la planta resultante será hembra, mientras que las segundas pueden darnos la sorpresa no tan deseada de que la planta sea macho.

Qué necesito para cultivar cannabis autofloreciente

Por otro lado, las variedades autoflorecientes pueden ser índicas o sativas. Un buen comienzo para principiantes son las variedades índicas, ya que por lo general son fuertes y fáciles de cultivar. Pero de toda la extensa oferta del mercado cannábico. ¿Cuál elegir? He aquí el dilema.

En el catálogo de Buddha Seeds encontrarás un gran surtido de variedades de predominancia índica, como Pulsar o Vesta, al igual que muy resistente y de cosecha rápida como White Dwarf, Syrup o Red Dwarf.

Una de las variedades más fuertes y resistentes que recomendamos tanto a principiantes, como a cultivadores avanzados es Deimos. Esta variedad es una todoterreno sobre todo en tierra madre, donde se aferra fuerte al suelo y cobra mayor fuerza y vigor. Por otro lado, Buddha Purple Kush en versión Autofloreciente y No Autofloreciente también es muy resistente.

Una vez seleccionada la variedad para nuestro cultivo de cannabis autofloreciente, procedemos a comprar macetas, sustrato, fertilizante y preventivos. Si aspiramos a una gran cosecha necesitaremos maceta de mayor capacidad, en torno a los 20 litros (incluso mucho más) y el color blanco en exterior no es capricho, ya que la maceta negra en verano perjudica a las raíces por el calor.

En cuanto a los sustratos podemos encontrar diferentes composiciones para nuestro cultivo de cannabis autofloreciente. Desde Buddha Seeds recomendamos que el sustrato ya venga rico en compuestos como: fibra de coco, turba negra y/o rubia, guano de murciélago o harina de lava.

Las plantas que son enriquecidas con fertilizantes obtienen mejores resultados durante el cultivo de cannabis autofloreciente. En cuanto al tipo de fertilizantes encontramos orgánicos, organominerales y minerales.

La mejor opción es utilizar los fertilizantes organominerales porque, de todos modos, al final de cultivo vamos a realizar un lavado de raíces.  Los imprescindibles son: fertilizante para raíces, estimulador de floración, fertilizante de floración y potenciador de engorde para la flor.

Si no quieres complicaciones, también dispones de fertilizantes para todo el ciclo de la planta. Por ejemplo Top Auto de Top Crop es un fertilizante rico en NPK formulado especialmente para plantas autoflorecientes. La fase de crecimiento es de vital importancia e influye directamente en el resultado final. Por ello desde Buddha Seeds aconsejamos evitar el exceso de riegos y asegurarnos que la planta reciba el mayor número de horas de luz posibles.

Germinación de cannabis autofloreciente

Para germinar semillas de cannabis existen varios métodos, pero desde Buddha Seeds te recomendamos la germinación con papel de cocina húmedo. Evita las opciones de algodón o papel higiénico, ya que la radícula puede deshacerse o enredarse.

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Cuidado con no encharcar el papel de cocina con la pulverización y trata de cubrir el plato con otro plato por encima, para evitar que se seque. Sitúa el plato con las semillas en un lugar oscuro y cálido no superior a los 24º c preferiblemente. Pulveriza el papel con agua cuando sea necesario durante los días que tarde el proceso de germinación.

Transcurridos los primeros días, verás como empieza a asomarse la radícula (raíz) en la semilla de cannabis. No desesperes si en los primeros días no ha salido completamente, ya que algunas semillas pueden tardar en germinar unos 10/12 días.

Una vez que han pasado los días de germinación de nuestra futura planta de marihuana procederemos al cultivo de nuestras semillas. Lo conveniente es esperar a que la radícula sea lo suficientemente larga, aproximadamente un centímetro, para que pueda acomodarse al sustrato y así posteriormente expandirse.

Cultivo de cannabis autofloreciente

Una vez germinada la semilla aconsejamos plantarla en la maceta definitiva para evitar trasplantes y que la planta sufra algún tipo de estrés.

Los primeros riegos se aconsejan con poca cantidad de agua. Volveremos a regar cuando la planta lo pida (puedes comprobarlo introduciendo el dedo en el sustrato).

Los siguientes 15 días son claves para la salud de nuestras raíces. Por ello, la mejor opción es estimularlas con fertilizantes para raíces. En los primeros días de la planta en maceta deberás vigilar que la planta no reciba muchas horas de luz directa porque puede quemarse. Si por el contrario recibe pocas horas de luz, esto afectaría a su crecimiento. La mejor frecuencia en estos primeros días, son de 2/3 horas de luz.

Tras 2 semanas, podremos usar fertilizante rico en nitrógeno. Recuerda medir el pH y la EC. Si no sabes distinguir cuándo empieza la prefloración, lo mejor es que descartes el uso de fertilizante líquido para la fase vegetativa.

En la preflora es cuando nuestra planta autofloreciente sufrirá el mayor estirón, sobre todo si ha recibido la energía suficiente con el sol. Podremos reconocer la morfología que le caracteriza a cada planta. A esta fase en la planta se le llama strength. Una vez transcurrido ese periodo, dejarás de lado el fertilizante de enraizamiento y crecimiento.

Dependiendo de la variedad que estemos sembrando, la etapa de floración puede oscilar entre 7/10 semanas. Durante esta fase podrás usar productos ricos en fósforo y potasio, ya sea con fertilizante líquido como sólido. Otra opción sería guano de murciélago.

Cuándo cortar nuestra planta de cannabis autofloreciente

Una vez nuestra planta ha alcanzado la madurez en la floración llega el momento crucial: el corte. Esta fase genera muchas dudas respecto a cuál es el mejor momento para darle tijeretazo. ¿Cómo saber cuándo la planta de cannabis autofloreciente está lista para el corte?

Para ello observaremos los tricomas con lupa de aumentos. Si los tricomas han pasado de un color transparente a un color más lechoso (aprox 70%) y ámbar (25% aprox), la planta estará lista para cosechar. Es en este punto cuando la planta ha alcanzado los mejores niveles de THC y CBD, al igual que habrá adquirido mejores sabores y aromas. 

Si no tienes lupa de aumentos puedes guiarte por el color de los pistilos. Cuando estos se vuelvan de color marrón, entonces procederemos al corte.

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Una vez ya sabemos cuándo cortar la planta, deberemos realizar el lavado de raíces para retirar las sales acumuladas en el sustrato y conseguir que la planta conserve todo su aroma y sabor. Lo conveniente es realizar el lavado 4/5 días antes del corte. Para hacer un buen lavado de raíces debes echar el triple de agua de la capacidad de la maceta.

Tras el corte de la planta llegan los últimos pasos del cultivo: el manicurado, el secado de cannabis y el remate final, el curado de marihuana. Recuerda que puedes sacarle provecho a las hojas de marihuana. A partir de aquí ya podremos disfrutar de los mejores sabores y aromas de nuestras cosechas.

Secado de cannabis. Cómo hacerlo

En el proceso de secado aconsejamos una temperatura entre 18º y 24º centígrados y la humedad entre el 45% y 55%. Niveles altos de humedad con un nivel superior al 70% puede darnos problemas de moho y/o hongos y echaría a perder la cosecha. Por el contrario, si la humedad es demasiado baja, el secado de marihuana será demasiado rápido afectando a su aroma y sabor, al igual que su potencia.

Para secar nuestra planta colgaremos las ramas boca abajo como si tendiéramos la ropa y separando bien las ramas para que reciban aire por todos lados. Con ello evitaremos que las ramas se toquen o estén muy juntas, ya que podría provocar la aparición de moho y/o hongos.

Lo haremos en una habitación sin luz, evitando el sol directo, ya que la luz degrada el THC.

Por otro lado, también es importante una buena ventilación en el secado de cannabis. Para ello necesitarás ventiladores, extractores y deshumificadores, así como aire acondicionado. En cualquier caso, no dirijas ni los aparatos de aire acondicionado ni los ventiladores directamente a las plantas porque el secado no se realizará de manera uniforme.

Si optas por utilizar los armarios de cultivo, el secado de marihuana es mucho más efectivo, ya que se realiza en condiciones controladas, eliminando el olor (intenso durante esta fase) gracias al filtro de carbono y el sistema de extracción de aire.

Nos aseguraremos que la planta está seca cuando al doblar una rama, ésta se rompe emitiendo un “crunch”. Evitaremos secar la planta completamente y conservaremos un pequeño porcentaje de humedad. De este modo, la textura de la hierba será esponjosa y no estará reseca ni quebradiza y además será más rica en aromas y sabores, y sobretodo sacarle el máximo potencial a tu variedad de cannabis.

Curado de cannabis

Por último, queda el proceso de curado de cannabis. Para ello guardaremos las flores de marihuana en un frasco hermético de cristal, botes al vacío o en cajas de madera. Las de cedro resultan muy adecuadas para el curado y almacenado. Las lacadas y/o barnizadas, en cambio pueden contaminar la cosecha.

Desde Buddha Seeds recomendamos utilizar botes de cristal o vidrio opacos (que impidan entrar la luz) y guardarlos en lugar fresco y oscuro, ya que permite una mayor conservación de las propiedades de la marihuana. Evitaremos que los cogollos estén demasiado apretados.

Anotaremos en estos recipientes el nombre de la variedad, fecha de recogida, tiempo de secado y tiempo de curado. El curado de marihuana suele tener una duración aproximada de 2 meses. Será en este tiempo cuando el cannabis habrá alcanzado su punto álgido de sabor y aroma.