El país asiático revierte su legalización del cannabis tras un auge turístico millonario y anuncia duras restricciones para turistas y negocios
Durante casi tres años, Tailandia se convirtió en el paraíso inesperado del cannabis. Una transformación que, a ojos del mundo, parecía inverosímil: el país conocido por sus severas leyes antidroga se convertía de la noche a la mañana en el único lugar del continente asiático donde se podía comprar y consumir marihuana legalmente.
Todo comenzó en diciembre de 2018 con la despenalización del cannabis medicinal. Pero el verdadero giro llegó en junio de 2022, cuando se legalizó su uso recreativo. En poco tiempo, miles de dispensarios florecieron por todo el país. Tailandia no solo rompía un tabú regional, sino que también apuntaba alto: se estimaba que la industria del cannabis generaría más de 1.000 millones de dólares.
Sin embargo, lo que empezó como una revolución liberal y económica se ha convertido en una marcha atrás contundente. Según el anuncio oficial publicado en la Royal Gazette, la venta de cannabis sin receta médica queda oficialmente prohibida en todo el país desde el 23 de junio de 2025.
De la euforia al repliegue
La noticia ha caído como un jarro de agua fría entre comerciantes, turistas y ciudadanos. El ministro de Sanidad, Somsak Thepsuthin, firmó la orden que transforma radicalmente la política del país. A partir de ahora, solo se podrá comprar cannabis con receta médica, y la producción queda estrictamente regulada.
El retroceso se debe, en parte, a una regulación mal diseñada. Según el Bangkok Post, la clasificación inicial del cannabis como “hierba controlada” bajo la Ley de Protección del Conocimiento de la Medicina Tradicional Tailandesa abrió la puerta a un vacío legal. En ausencia de directrices claras, las tiendas proliferaron sin control ni supervisión.
El portavoz gubernamental Jirayu Houngsub lo resumió con claridad: «La política debe volver a su propósito original: controlar el cannabis para uso médico». Las autoridades argumentan que la legalización derivó en problemas sanitarios, especialmente entre los jóvenes, y en un aumento de casos de consumo indebido, contrabando y ventas sin control a turistas.
La política también fuma
Pero detrás del cambio no solo hay razones sanitarias o regulatorias. También hay política. La retirada del Partido Bhumjaithai —impulsor de la legalización y uno de los bloques más poderosos del noreste del país— del gobierno de coalición, tras una disputa fronteriza con Camboya, debilitó el respaldo parlamentario al cannabis legal.
Sin ese respaldo, el Gobierno de Paetongtarn Shinawatra no tuvo más remedio que cambiar de rumbo.
¿Qué pasará ahora con los dispensarios?
Miles de negocios que habían florecido como setas en 2022 se encuentran ahora en una situación delicada. El nuevo marco legal exige que cualquier persona o empresa que quiera vender, exportar o procesar cannabis lo haga con licencia específica. Además, deberán informar periódicamente de sus fuentes, cantidades y usos.
Solo podrán abastecerse de cultivos certificados por el Departamento de Medicina Tradicional y Alternativa. Y se acabó el cannabis en máquinas expendedoras, redes sociales o tiendas online. Está prohibida su venta en instituciones públicas y su publicidad está completamente vetada.
El incumplimiento puede acarrear penas de cárcel y fuertes multas.
La transición no será inmediata. El gobierno ha prometido un «periodo de gracia», aunque no ha especificado su duración. Mientras tanto, el Departamento de Medicina Tradicional trabajará con las autoridades locales para ayudar en la adaptación al nuevo régimen.
¿Y los turistas?
Malas noticias para los viajeros: a partir del 23 de junio de 2025, la marihuana vuelve a ser una sustancia controlada. El uso recreativo está terminantemente prohibido. Para poseerla legalmente, será imprescindible contar con una receta médica emitida por un profesional sanitario tailandés autorizado.
Cualquier intento de saltarse la ley —compras bajo cuerda, uso en lugares públicos, tenencia sin receta— puede suponer multas cuantiosas o incluso penas de prisión.
Las autoridades tailandesas han advertido que aplicarán la ley con rigor. Tailandia no quiere volver a ser señalada como el coladero cannábico del Sudeste Asiático.
¿Qué esperar en el futuro?
Todo indica que Tailandia no volverá a abrazar el modelo de legalización total. El futuro parece orientarse hacia un sistema médico regulado y estrictamente controlado, con énfasis en el cáñamo industrial y la medicina tradicional.
Sin embargo, los expertos alertan de que podrían proliferar mercados grises y negros, especialmente mientras los negocios se adaptan a los nuevos requisitos y las licencias tardan en concederse.
Fue bonito mientras duró. Pero el breve romance entre Tailandia y el cannabis recreativo ha llegado a su fin.
Acerca del autor
Escritor especializado en cannabis y residente en Miami, combina su pasión por la planta con la vibrante energía de la ciudad, ofreciendo perspectivas únicas y actualizadas en sus artículos.





















