Acuaponía

Conocemos la acuaponía desde hace más de 30 años. Empezó con escasos proyectos, aquí y allá, desperdigados por el mundo, sobre todo en California o Australia. La premisa era muy tentadora: cultivar plantas y criar peces a la vez, creando una sinergia total en un circuito cerrado.

por Noucetta Kehdi, GHE

¿Qué es la acuaponía?

Para los que todavía no sepan en qué consiste, presentamos la acuaponía en pocas palabras: se trata de un medio de cultivo de plantas y cría de peces, a pequeña, mediana o gran escala, en un mismo sistema de producción que aúna acuicultura e hidroponía. Se crea un circuito cerrado en el que los excrementos de los peces alimentan a las plantas y en el que las plantas, al absorber los minerales que contiene, filtran el agua en la que viven los peces. Este proceso va acompañado de la acción de bacterias que transforman la materia orgánica en minerales que nutren a las plantas. En principio, el único aporte es el alimento para los peces, que puede consistir en mezclas comerciales ya preparadas o en alimentos caseros de tipo ecológico, según el proyecto y las sensibilidades de cada uno.

El concepto es muy seductor y ha atraído a muchos interesados. Con el tiempo, estudios científicos, investigaciones y un número no desdeñable de proyectos de todas las magnitudes en todo el mundo nos han ido facilitando numerosos datos que nos permiten conocer y explotar las posibilidades que ofrece esta tecnología. En los últimos años nosotros mismos hemos participado en algunas pruebas* y hoy, después de recibir cada vez más preguntas de nuestros amigos “acuaponistas”, por fin hemos puesto en marcha las nuestras propias. Nuestra intención principal es responder a una pregunta recurrente: ¿de verdad es viable este sistema si las plantas únicamente obtienen sus nutrientes de los peces? En otras palabras, ¿la acuaponía permite una producción óptima y la obtención de plantas que satisfagan nuestras necesidades nutricionales?

Pequeño acuario casero
Pequeño acuario casero

Comparativa

Para resolver esas dudas, instalamos en nuestro invernadero cuatro sistemas de cultivo: dos en aero-hidroponía (AeroFlos), con bolas de arcilla como sustrato, y dos en balsas flotantes (Ebb&Grow), con una mezcla de fibra de coco y bolas de arcilla. Un sistema de cada tipo sirve de control, sin recibir ningún aporte exterior, mientras que en los otros dos añadimos una fórmula nutritiva adaptada derivada de BioSevia. Completamos el conjunto con pulverizaciones foliares de B’Essentials (nuestro concentrado de oligoelementos) para compensar las repercusiones que un pH demasiado elevado tendría en la capacidad de absorción del hierro y otros oligoelementos indispensables, en nuestra opinión, para un crecimiento equilibrado.

Antes de introducir los peces fue necesario preparar el agua de los sistemas, ya que hay que tener en cuenta un fenómeno denominado “ciclo del nitrógeno”, fundamental en acuaponía y la cría de peces en general. Los excrementos de los peces y los restos de alimentos acumulados en el agua generan una gran concentración de amoníaco, sustancia nociva para los peces. Para que las plantas lo puedan absorber, limpiando al mismo tiempo el agua de los peces, el amoníaco debe transformarse en nitratos. La transformación la realizan dos tipos de bacterias: primero, las nitrosomas convierten el amoníaco en nitritos (tan nocivos para los peces como el amoníaco); a continuación, las nitrobacterias transforman los nitritos en nitratos. Para atraer cantidades suficientes de esas bacterias, al poner en marcha el sistema añadimos nitrato de amoníaco y, para que puedan desarrollarse y reproducirse, colocamos un biofiltro en línea con los sistemas de aero-hidroponía. El objetivo final es obtener un nivel cero de nitritos, de forma que haya solo nitratos. Se trata de un equilibrio difícil de conseguir que requiere una preparación de entre 5 y 8 semanas, hasta que se eliminan por completo los nitritos. Una vez alcanzado, el nivel cero debería permanecer estable, salvo incidentes como la muerte masiva de bacterias o que las plantas estén débiles o enfermas. Por ello se recomienda medir con frecuencia los niveles de nitritos, igual que se miden el pH y la CE.

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En lo que respecta al pH, su nivel en acuaponía debe convenir tanto a peces y bacterias, que lo prefieren ligeramente superior a 7,0, como a las plantas, que en general lo prefieren entre 5,5 y 6,5. Por lo tanto, nosotros lo fijamos entre 6,5 y 7,0. Si baja más, por ahora consideramos que añadiendo carbonato de potasio se restablece el equilibrio. La CE también debe medirse con frecuencia. Al contrario de lo que sucede en los cultivos hidropónicos, en acuaponía es difícil controlarlo todo conservando un medio aceptable tanto para plantas como para peces, aunque es útil fundamentalmente como indicador excelente de la salud general del sistema. Así, un aumento demasiado elevado puede significar, por ejemplo, que las plantas han dejado de absorber correctamente sus nutrientes o que el equilibrio entre el número de peces y plantas es insuficiente. En esos casos hay que actuar con rapidez e intentar rectificar los datos.

Cultivo de fresas en acuaponía
Cultivo de fresas en acuaponía

En nuestras pruebas añadimos también Trichoderma harzianum, un hongo naturalmente presente en tierra que utilizamos en hidroponía y que contribuye a la descomposición de la materia orgánica. Mientras tiene lugar el ciclo del nitrógeno también permanecen en la solución nutritiva una gran cantidad de sales minerales que, tras la acción del Trichoderma, enriquecen la alimentación y estimulan el crecimiento de los vegetales.

Una vez estabilizada el agua, se incorporan los peces y se espera entre 4 y 5 días para obtener un nivel de sales minerales suficiente para alimentar a las plantas. Vuelve a ser necesario alcanzar otro equilibrio, en este caso entre el número de peces y el de plantas, que suele calcularse en función de la masa de los peces. En realidad, se trata de una cifra más bien teórica; su experiencia y atención permitirán al cultivador alcanzar el equilibrio adecuado. En nuestras últimas pruebas optamos por cultivar hierbas aromáticas y lechugas con carpines dorados, el pez de acuario más común, porque son especialmente resistentes.

Cuando tanto peces como plantas se instalaron en el sistema, los resultados y las diferencias entre los sistemas de control y los sistemas con suplementos no se hicieron esperar. El control, sin aporte exterior, mostró rápidamente señales evidentes de carencias en las plantas, que perdieron su color y pasaron de ser verdes a casi completamente blancas y luego murieron, mientras que en el otro sistema siguieron creciendo y desarrollándose con rapidez. El fenómeno es tan elocuente que consideramos confirmada nuestra hipótesis de que la acuaponía pura, con los peces como único aporte nutricional de las plantas, sería insuficiente.

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Esto es especialmente cierto en grandes superficies. En los sistemas pequeños (un acuario de 200 l y 3 cámaras de AeroFlo de 2 m) nos ha resultado más fácil equilibrar nuestros cultivos, especialmente combinando carpas koi con lechugas y hierbas aromáticas, con fresas o también con brotes de trigo o cebada para consumir en zumos.

Dos balsas flotantes y dos sistemas aero-hidropónicos
Dos balsas flotantes y dos sistemas aero-hidropónicos

A gran escala, por ahora, consideramos que la acuaponía es más eficaz para la cría de peces que para la producción de plantas propiamente dicha. Las plantas serían un producto complementario y, sobre todo, actuarían como filtro para el agua de los peces. De otro modo, alimentar a las plantas con este proceso acaba siendo bastante caro. Durante nuestras últimas pruebas, para completar los nutrientes aportados por los peces y obtener plantas robustas, nos vimos obligados a desarrollar una fórmula nutritiva a medida, completa, que marcó la diferencia. Un grupo de acuaponistas alemanes que explotan una operación de relevancia considerable ya había llegado a la misma conclusión y nos había pedido una fórmula complementaria adaptada a sus necesidades. Después de este último estudio vamos a poder prepararles dicha fórmula, partiendo del análisis de su solución nutritiva y del tipo de peces y plantas que crían.

Nuestros estudios sobre acuaponía son recientes y serán necesarios bastantes más para convertirnos en expertos de ese campo. La acuaponía ha existido siempre en estanques, ríos y lagos; no obstante, reproducir esas condiciones en un medio artificial es muy delicado. Lo que parece seguro es que hay que conseguir numerosos equilibrios, en ocasiones complejos, sobre todo en grandes superficies. Por otra parte, nuestros trabajos nos permiten hoy incorporarnos a las tesis de algunos investigadores, y sobre todo productores, que confirman la necesidad de una fórmula nutritiva para completar y enriquecer la dieta de las plantas sin afectar a los peces, para obtener así una producción vegetal significativa. 

Acerca del autor

Muchos años luchando en la sombra para que el cannabis florezca al sol.