Albert Hofmann, reconocido químico suizo, pasó a la historia como el descubridor del LSD, una sustancia psicodélica que desencadenó un profundo impacto en la percepción de la realidad.

Sin embargo, su legado va más allá de este hallazgo accidental. Hofmann comprendía que la química y la física ofrecen diferentes perspectivas del mundo, y que los enlaces moleculares contienen un componente no numérico y casi sensual. A diferencia de la física, la química se sumerge en la pasión de los encuentros, la reactividad y las transformaciones, otorgándole un carácter más humanista. Esta visión atrevida de una materia viva y radiante lo posiciona dentro del grupo de materialistas audaces.

La conciencia, uno de los grandes enigmas filosóficos, escapa a cualquier intento de objetivación y desafía una definición precisa. Al reflexionar sobre ella, nos sumergimos en un razonamiento circular y paradójico. Es una experiencia cercana y omnipresente, pero al mismo tiempo elusiva. La conciencia no se ajusta al conocimiento objetivo científico, lo cual la convierte en un “problema difícil” en nuestra comprensión de su esencia. Podemos objetivar elementos físicos como gusanos, átomos y berenjenas, pero la conciencia se escapa a esta objetivación, de forma similar a las escurridizas anguilas. Esta naturaleza intrigante desafía las visiones convencionales del materialismo filosófico y su visión limitada y puritana de la materia.

Los enteógenos, también conocidos como “dios dentro de nosotros”, han estado presentes en diversas culturas antiguas. Desde Eleusis, el antiguo templo griego de iniciación, hasta las prácticas chamánicas en la América prehispánica, estas sustancias cuestionan la superficialidad del ego y plantean interrogantes sobre la civilización moderna, que ha distanciado al individuo del mundo natural. Albert Hofmann reconocía que la humanidad había saqueado la Tierra y, a pesar de los esfuerzos superficiales para proteger el medio ambiente, la destrucción catastrófica persistía. En contraste, Hofmann recordaba los misterios de Eleusis, donde filósofos destacados como Platón, Aristóteles y Marco Aurelio encontraron razones para vivir con alegría y esperanza ante la muerte. Esta visión espiritual y mística del mundo, en oposición a una mentalidad racional y materialista, es uno de los aportes del LSD, que facilita una experiencia integral y curativa.

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Tanto en los viajes psicodélicos como en los relatos del estado intermedio en el budismo tibetano, se describen experiencias de infiernos tormentosos y paraísos sublimes. Estas visiones han sido consideradas como creaciones de la mente del difunto, proyecciones de su karma. Sin embargo, la noción de la mente del mundo plantea una perspectiva ligeramente diferente. Los infiernos y paraísos no son generados exclusivamente por aquellos que han dejado la vida física, sino más bien son creaciones en las que participan todos los seres. Aunque se consideran “realidades externas”, están en continua conexión con nuestra propia mente, que está compuesta por percepción, memoria, intención y lenguaje. Sin embargo, falta un elemento crucial: la conciencia. A pesar de no formar parte de la mente del mundo, la conciencia es el factor que anima y otorga sentido. Sin su participación, la percepción, la memoria, el deseo y el lenguaje serían estériles y carecerían de creatividad. La colaboración entre la mente y la conciencia permite la manifestación del universo tal como lo conocemos.

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En resumen, el legado de Albert Hofmann trasciende su descubrimiento del LSD. Su enfoque audaz y humanista de la química y su comprensión de la conciencia desafían los límites del materialismo filosófico convencional. Además, su exploración de los enteógenos y su visión de la mente del mundo nos invitan a cuestionar nuestra relación con el ego, la naturaleza y la espiritualidad. A través de sus investigaciones, Hofmann nos anima a buscar la exploración personal y a desvelar los misterios de nuestra propia conciencia en un mundo en constante transformación.

Acerca del autor

Raúl del Pino es un destacado psiconauta, escritor y autoridad en sustancias psicoactivas, especialmente psicodélicos. Fundador de www.psiconautica.org en 1996, el primer portal en lengua hispana sobre drogas, se ha enfocado en los Estados Modificados de Conciencia y la Psicología Transpersonal. Autor del libro "Sexo, tantra y MDMA", Raúl combina rigor científico con introspección personal, explorando la relación entre psicoactivos, sexualidad y prácticas espirituales. Su trabajo contribuye significativamente a la comprensión y uso responsable de sustancias psicoactivas.