Cáñamo como fuente de energía

El cáñamo, la planta de los mil usos, también puede servirnos como fuente de energía alternativa. La finitud de los combustibles fósiles, su elevado nivel de contaminación, los conflictos geopolíticos derivados de las disputas por su control y la ristra de inconvenientes que los acompañan podrían reducirse o hallar su fin, si se apuesta a nivel global por otras fuentes de energía. No obstante, los biocombustibles tampoco son la panacea, porque, a su vez, generan nuevos tipos de problemas con los que también hay que lidiar. Aquí es donde entra en juego el cáñamo, dado que presenta múltiples ventajas respecto a otras plantas, las cuales te relato a continuación. Sin embargo, antes de empezar, cabe mencionar que, aunque existen biocombustibles de procedencia animal, en este artículo nos centraremos en los de origen vegetal, con los que sí podemos comparar al cáñamo por sus características comunes.

Biocombustibles: una vieja alternativa como desafío moderno

En los últimos años, el encarecimiento de los combustibles fósiles y la creciente preocupación por su impacto ambiental han convertido al biocombustible en una alternativa válida a los carburantes “tradicionales”. Como consecuencia, cada vez escuchamos más noticias sobre ellos y parece que son algo realmente novedoso. No obstante, el uso de vegetales como fuente de energía por parte del ser humano es tan antiguo como el descubrimiento del fuego.

Pero, más allá de obviedad “la madera puede servir para calentarse” y ya en la Edad Contemporánea, concretamente en 1892, tan sólo 16 años después de la invención del motor de gasolina, Rudolf Diesel registra la patente del primer prototipo de su motor de alto rendimiento, conocido como motor diésel, que también puede funcionar con aceites vegetales. Según narra el propio inventor, por una parte, en la Exposición Universal de París de 1900, la empresa Otto Company presentó un motor diésel que, a petición del gobierno francés, se hizo funcionar con aceite de cacahuete y, por la otra, se habían hecho experimentos similares en San Petersburgo con aceite de ricino, obteniendo resultados satisfactorios en ambos casos1. Por tanto, la posibilidad de usar aceites vegetales con tecnologías similares a las actuales se conoce desde hace más de un siglo. Sin embargo, estos sólo se han utilizado en épocas o lugares en los que escaseaban los derivados del petróleo (guerras, crisis económicas, colonias, etc.).

Campo de colza en flor con abundantes flores amarillas bajo un cielo azul claro

Pero no sólo los motores diésel pueden funcionar con derivados vegetales, también pueden hacerlo los motores de explosión. De hecho, la gasolina suele llevar un pequeño porcentaje de etanol (alcohol), que se produce a partir de plantas. Se han desarrollado motores que pueden funcionar completamente con etanol y otros llamados flexibles, que pueden alimentarse de la mezcla de ambos componentes en varios porcentajes. También existen otras formas de biocombustible como el biogás, la biogasolina, el combustible sólido, etc.

Los biocarburantes presentan diversas ventajas frente a los combustibles fósiles. En primer lugar, la menor dependencia de estos ya es un punto positivo en países no productores de petróleo. Además, generalmente contaminan menos; pueden obtenerse a partir de subproductos de la industria alimentaria; generan empleos e ingresos en el sector agrícola; su uso requiere muy poca o ninguna adaptación tecnológica y son una fuente de energía renovable.

Pero, por otra parte, la obtención de energía a partir de vegetales requiere tierras cultivables, un recurso que normalmente estaba destinado a la producción de comida. Esto puede traducirse en el encarecimiento de determinados alimentos básicos o la destrucción de bosques y selvas para su reconversión áreas de cultivo. Además, a pesar de llevar el prefijo bio, el uso y producción de biocarburantes no son respetuosos con el medio ambiente, puesto que requieren grandes cantidades de agua y fertilizantes y su producción y explotación producen una gran cantidad de CO2 en algunos casos. Otro argumento en su contra es su coste de producción, que es muy elevado en comparación al de los derivados del petróleo, cuyo precio para el consumidor final está inflado por la especulación y los impuestos, siendo en algunos lugares más de un 90 % más alto a su coste real.

Teniendo en cuenta lo expuesto, queda claro que los biocarburantes no son ninguna novedad, pero sí son uno de los grandes desafíos tecnológicos de este siglo. Actualmente, muchos países están dando marcha atrás en las políticas que favorecen la producción de biocombustibles, puesto que su expansión a nivel global ha sido un absoluto fracaso en algunos casos como el del aceite de palma. Para obtenerlo se destruyen vastas superficies de selva y humedales, quedando sus grandes cantidades de CO2 liberadas a la atmósfera, contaminando más que los combustibles fósiles y destruyendo valiosísimos ecosistemas.

Biomasa de cáñamo y su aprovechamiento

La producción y explotación del cáñamo como fuente de energía no están exentos de algunos de los problemas anteriormente mencionados, pero sí pueden ayudar a reducirlos ligeramente.

Montón de briquetas cilíndricas de biomasa vegetal prensada

En primer lugar, se conoce que una de las virtudes del cáñamo es su capacidad para desarrollarse en una amplia variedad de climas con pocos requerimientos hídricos y nutricionales. Esto se traduce en que se puede producir a nivel local en muchas partes del mundo, eliminando la necesidad de transporte y evitando así un proceso cuya contaminación suele aumentar con la distancia. En cuanto a los requerimientos de agua y nutrientes que presenta, son más bajos que los de otras plantas que ya se están cultivando en la actualidad, como la colza o la remolacha azucarera. Además, su producción y explotación producen menos gases de efecto invernadero. Según un estudio publicado en 2013, si la Unión Europea remplazase el 25 % de la producción de estas dos especies vegetales por cáñamo, se reducirían las emisiones de estos gases hasta en 21 millones de toneladas de CO2 equivalente2. Otra ventaja, según este mismo estudio, es que se puede incorporar a la rotación de cultivos sin competir por espacio con la producción de alimentos3.

En cuanto al rendimiento que produce, puede ser bastante alto con relación a otros cultivos energéticos. El cáñamo no da lugar a mayores cantidades de biodiesel o de etanol que otras plantas, pero de él se pueden obtener ambos. Por una parte, con las semillas se puede elaborar aceite para transformarlo en biodiésel y, por la otra, a partir de los tallos se puede producir etanol. Un artículo publicado en 2017 indica que el cáñamo industrial podría generar mayores ganancias brutas por hectárea que otros cultivos, si se producen ambos agrocombustibles a partir de él4.

Publicidad de Metrop

Pero estos dos productos no son los únicos que se pueden extraer de la planta de cannabis, también se pueden generar biogás y combustible sólido, normalmente pellets. En 2011, se publicaron los resultados de otro estudio que valoraba la producción y explotación de estas formas de biocombustible en el norte de Europa, concluyendo que el cáñamo es adecuado para la producción de energía en estas regiones de clima frío, ya que tiene rendimientos energéticos similares o a menudo más altos que otros cultivos comunes en ellas5.

Finalmente, queda decir que, a pesar de que la solución definitiva al problema de los combustibles sería una transición global a energías verdes no contaminantes como la eólica o la solar, ésta podría ser muy lenta, ya que la dependencia actual de los carburantes es muy alta. Mientras se produce esta transición, la producción y explotación local de agrocombustibles puede ser una buena alternativa a los combustibles fósiles para reducir la dependencia que tenemos de ellos. Actualmente, la Unión Europea se ha propuesto limitar el uso de biocarburantes a un máximo de un 7 % por las nefastas consecuencias de algunas de sus formas de producción, como el caso del aceite de palma mencionado anteriormente, pero, sí siguen importando aceite de palma, es poco probable que el problema se solucione. Por tanto, una buena gestión de la producción sería un elemento clave, tal como se ha demostrado en el caso de Argentina, donde han optimizado la elaboración de biocarburantes con muy buenos resultados6. El cáñamo es sin duda una buena opción para este tipo de cultivos por las múltiples posibilidades que ofrece en cuanto a productos a obtener, por sus bajos requerimientos en comparación a otros cultivos y por no competir directamente con alimentos que son básicos para una buena parte de la población mundial.

Espero que te haya gustado el artículo y hayas podido descubrir un nuevo e interesante aspecto de nuestra querida planta. ¡Hasta el próximo número!

Bidones industriales verdes y azules, apilados y con la superficie desgastada

Referencias

  1. Knothe, G. (2010). “History of vegetable oil-based diesel fuels”. In The Biodiesel Handbook (Second Edition) (pp. 5-19). doi:10.1016/B978-1-893997-62-2.50007-3.
  2. Finnan, J., & Styles, D. (2013). “Hemp: a more sustainable annual energy crop for climate and energy policy”. Energy Policy, 58, 152-162. doi:10.1016/j.enpol.2013.02.046.
  3. Ibídem.
  4. Das, L., Liu, E., Saeed, A., Williams, D. W., Hu, H., Li, C., … & Shi, J. (2017). “Industrial hemp as a potential bioenergy crop in comparison with kenaf, switchgrass and biomass sorghum”. Bioresource technology, 244, 641-649. doi:10.1016/j.biortech.2017.08.008.
  5. Prade, T., Svensson, S. E., Andersson, A., & Mattsson, J. E. (2011). “Biomass and energy yield of industrial hemp grown for biogas and solid fuel”. Biomass and bioenergy, 35 (7), 3040-3049. doi:10.1016/j.biombioe.2011.04.006.
  6. J. A. Hilbert, S. Galbusera, J. Manosalva, S. Carballo, V. Castro & L. Schein. (2018, mayo). “Calculo de la reducción de emisiones del biodiesel argentino”. Technical Report, 2018, septiembre, 15, de ResearchGate. DOI: 10.13140/RG.2.2.22550.86080.
Surtidores de combustible, con una manguera identificada como E-10 en primer plano

la Unión Europea se ha propuesto limitar el uso de biocarburantes a un máximo de un 7 %

Preguntas frecuentes

¿Qué biocombustibles pueden obtenerse del cáñamo?

Sus semillas permiten elaborar aceite para biodiésel; de los tallos puede obtenerse etanol. También puede producir biogás y combustible sólido, normalmente pellets.

¿Qué ventajas presenta el cáñamo como cultivo energético?

Según el artículo, requiere menos agua y nutrientes que otros cultivos, puede adaptarse a diversos climas e incorporarse a la rotación de cultivos.

¿El cáñamo produce más biodiésel o etanol que otras plantas?

No. El texto señala que no genera mayores cantidades de estos combustibles, pero permite obtener ambos y aprovechar la planta de distintas formas.

Acerca del autor

Cbd candy - Woman eating edible cannabis leaf for anxiety treatment - Marijuana alternative medicine
Mari SH

Aventajada maestra en el arte del cultivo, tiene una larga trayectoria como cannabicultura y redactora de contenidos cannábicos

El Cultivador