El sonido del dinero

Desde hace muchos años, han habido propuestas para legalizar el cannabis en Europa. Son de sobra conocidos los argumentos que los defensores del cannabis, en estilo más o menos académico, hemos presentado para terminar con la prohibición de esta planta, tanto para mejorar la salud pública o el respeto por los derechos humanos, como la ecología.

por Joep Oomen

Aparentemente, estos argumentos no han tenido un impacto visible sobre los políticos: continúan con la máxima de que prohibir esta parte de la naturaleza es necesario para evitar males peores. Sabemos que ellos son conscientes de la mentira que defienden y que la única ‘verdad’ que les interesa es la que les conviene.

Sin embargo, también es verdad que la actual crisis económica obliga a un número creciente de ciudadanos y gobiernos europeos a reconsiderar sus prioridades en el momento de gastar dinero. El que pueda presentar una manera de reducir los gastos y aumentar los ingresos públicos sin que provoque descontento de grandes sectores de la población debería contar con cierto interés. Si no han querido escuchar a la razón, posiblemente les guste el sonido del dinero. ¿La legalización del cannabis como buen negocio para el tesoro nacional? ¿Y por qué no?

Si no han querido escuchar a la razón, posiblemente les guste el sonido del dinero

Reducción de gastos

Poner fin a la guerra a las drogas y dar inicio a la regulación legal de cannabis tendría varias implicaciones financieras positivas para los tesoros nacionales europeos. A fin de calcular el tamaño de estas implicaciones en primer lugar es necesario identificar el monto exacto de lo que cuesta la política represiva de drogas que actualmente están implementando los gobiernos europeos.

Este es un ejercicio difícil, sino imposible, puesto que en la mayoría de los países europeos los detalles de los presupuestos del aparato policial y judicial no suelen publicarse. Desde 2001, el Observatorio Europeo sobre Drogas y Toxicomanía (instancia especializada de la UE) ha insistido sobre la necesidad de que los estados miembros de la Unión Europea evalúen sus gastos financieros en relación con la política con respecto a las drogas, hasta ahora sin éxito. La mayoría de los gobiernos europeos (también es el caso de España) no presentan cifras concretas con respecto a sus gastos relacionados con las drogas. Lo único que publican son estimaciones. Y los países difieren tanto en la forma de calcular estas estimaciones, que hacer una comparación general para toda la Unión Europea resulta imposible.

Incluso en el caso de países que presentan cifras concretas es difícil sacar conclusiones. Esto se debe a que el gasto público relacionado con la política de drogas está dividido entre gastos marcados y no marcados. El gasto marcado está previsto por el gobierno para las tareas relacionadas con las drogas, identificadas como tal en el presupuesto nacional. Estos gastos se pueden trazar en los documentos oficiales del Ministerio de Hacienda. La mayor parte del gasto relacionado con las drogas, sin embargo, no está marcado como tal, por lo que es imposible encontrarlo en el presupuesto anual. Razón por la que este gasto debe ser estimado por un enfoque modelo.

TABLA 1: Gasto público relacionado con las drogas, aparato policial y judicial, en algunos países europeos, en millones de euros (Fuente OEDT: Hacia un mejor entendimiento del gasto público relacionado con las drogas en Europa, cifras de 2007).

Gastos marcados Gastos no marcados Total Habitantes Gastos por capita, en euro
República Checa 5,8 162,9 168,7 10,5 16
Finlandia 58,1 58,1 5,3 10,9
Francia 854,5 854,5 64,7 13,2
Hungría 31 31 10 3,1
Luxemburgo 3,9 19,3 23,2 0,5 46,4
Polonia 40 119,3 159,3 38,1 4,1
Portugal 4,4 54,3 58,7 10,6 5,5
Reino Unido 397 4.909,00 5306 62 85,5

En 2005, la UE hizo una extrapolación de las cifras provenientes de 11 países que habían presentado el gasto publico que habían hecho ese año relacionado con drogas. De esta forma, la cifra total para toda la Unión Europea (507 millones de habitantes) fue estimada en 34 mil millones de euros. Esta cifra tenía una margen de inseguridad de 20%, lo que significa que la cifra real podía estar entre los 28 y los 40 mil millones de euros.

Ahora bien, ¿cuál es la parte de este monto que se refiere a los gastos represivos? Es decir, ¿cuál es el coste de la guerra contra las drogas?. Basado en un cálculo hecho en 5 países de la UE (República Checa, Francia, Luxemburgo, Polonia y Reino Unido), donde se gastó un 11% de todo el gasto público relacionado con drogas en 2005, y del cual un 89% en gastos de interdicción, la inversión total en prohibición de drogas por la UE puede ser estimada entre los 25 y 35 mil millones de euros.

También existen algunos estudios independientes sobre el gasto público relacionado con las drogas en algunos países. En agosto de 2000, el parlamento británico estimó que los gastos policiales y judiciales para mantener la prohibición del cannabis en el Reino Unido (64 millones de habitantes) alcanzaron los 1,35 mil millones de euros al año. Marco Rossi, de la Universita Degli Studi de Roma, presentó una estimación en 2009 según la que los gastos totales de la interdicción relacionada con las drogas en Italia (60 millones de habitantes) ascendieron a 2,1 mil millones de euros por año, de los cuales 943 millones de euros fueron gastados solamente en la prohibición de cannabis. Extrapolando estas cifras a la Unión Europea, se llega a montos más o menos similares a los provenientes de las cifras oficiales.

 Aumento de beneficios

Aparte de la reducción del gasto público en la interdicción de drogas como resultado de una posible reforma legal, la regulación legal del mercado de drogas también podría producir beneficios en forma de mayores ingresos fiscales. Echemos una ojeada a lo que podría ocurrir si se regulara el mercado de cannabis en Europa, con 23 millones de consumidores regulares que la convierten en la sustancia ilegal más popular.

En varios estados miembros de la UE, el consumo, la posesión de pequeñas cantidades, el cultivo para el consumo personal y hasta la distribución a adultos, han dejado de ser perseguidos. Ello ha facilitado a las autoridades obtener una mejor visión del mercado de cannabis. También es posible hacer cálculos sobre los ingresos fiscales que se podrían producir si este mercado fuera legalmente regulado. Y de estos cálculos se puede hacer una estimación extrapolada para toda la Unión Europea.

Un estudio del parlamento británico de agosto de 2000 estimó el monto de ingresos por impuestos que podría generar la venta legal de cannabis en el Reino Unido en 1.200 millones de euros por año. En 2001 un estudio de la Universidad Libre de Bruselas calculó el monto posible de impuestos deducibles del mercado de cannabis en Bélgica (10 millones de habitantes) en 360 millones de euros anuales.

Más recientemente, en 2009, la Asociación de Cáñamo Alemana estimó el beneficio fiscal anual de un mercado de cannabis legal para Alemania (80 millones de habitantes) en 2,8 mil millones de euros por año. En 2010, el economista holandés Martijn Boermans de la Academia de Utrecht, estimó este monto para el estado holandés (17 millones de habitantes) en 850 millones de euros por año.

Si extrapolamos estas cifras a la UE en general, el monto total de ingresos fiscales directos que produciría la legalización del mercado de cannabis podría estimarse entre los 10 y los 25 mil millones de euros al año.

Ahora bien, el monto total de ingresos para los estados europeos que podría producirse por una combinación entre los ahorros producidos por la descriminalización de las drogas (resultando en una reducción significativa de los gastos policiales y judiciales) y la generación de impuestos debido a la regulación legal del mercado de cannabis podría estimarse entre 35 y 60 mil millones de euros al año (entre 70 y 120 euros por persona por año). Teniendo en cuenta que la cantidad estimada por las Naciones Unidas para terminar con el hambre en el mundo es de 30 mil millones de euros al año durante un período de diez años, las cantidades de las que hablamos son más que significativas.

 Otros beneficios

Pero los beneficios no se limitan a esto. La regulación de cannabis también creerá empleos para cultivadores, cosechadores, personas trabajando en elaboración de derivados, transporte y distribución. Luego se necesitarán personas trabajando en seguridad, higiene social, acompañamiento de personas con necesidades específicas y muchos otros ámbitos periféricos. Todos estos empleos ofrecerán una fuente de ingresos para ciudadanos de todo tipo (desde estudiantes de postgrado hasta personas con niveles educativos bajos y pocas oportunidades en el mercado laboral). No solamente producirán impuestos, también reducirán el desempleo y, por lo tanto, el gasto público.

Además, la regulación del cannabis generará la introducción de reglas más flexibles con respecto al cultivo de cáñamo, lo que podrá resultar en una enorme contribución a la economía. Las aplicaciones del cáñamo en las áreas del textil, el papel, los alimentos, la construcción o los combustibles son considerables. La UE está actualmente subsidiando el cultivo de cáñamo: ya no será necesario si los campesinos pueden cultivarlo libremente. Más aún, el cáñamo podría dar vida a una industria de pequeña escala que representaría un trabajo decente y sostenible a millones de personas en el mundo entero.

En tiempos de crisis económica, es particularmente importante que las autoridades aseguren que los gastos públicos son efectivos. Es completamente legítima la pregunta de si los estados europeos no están despilfarrando en su guerra a las drogas una cantidad de por lo menos 35 mil millones de euros por año. Es decir, casi 100 millones de euros por día. Su obstinada negativa a querer considerar siquiera la regulación del cannabis, además, se puede considerar un acto criminal, puesto que priva a la población de una economía sostenible y duradera. Sin mencionar los demás beneficios que podría generar en las áreas de medioambiente, salud y libertad individual.

La próxima vez que escuches a los políticos hablar de la crisis económica o ecológica sin referirse a la legalización del cannabis como una de las posibles soluciones, ya sabes que la verdadera crisis es la democrática, la falta de capacidad de los políticos para solucionar problemas en lugar de crearlos.