Abogados y expertos advierten que muchos dispositivos solo indican presencia por calibración previa, con umbrales desiguales en Europa y riesgo de sanciones injustas
Los tests de saliva utilizados en los operativos de tráfico en España están siendo cuestionados por su imprecisión técnica, porque los resultados positivos pueden corresponder a sustancias consumidas días o semanas antes, o incluso a sustancias que ni siquiera se han consumido. Muchos de los dispositivos usados por las policías españolas y europeas no están homologados y solo indican la presencia de drogas según una calibración previa. En muchos casos esa calibración es muy baja y, como no existen niveles mínimos para cada sustancia ni reglas uniformes en la UE, esto puede llevar a sanciones y castigos graves para los conductores basados en evidencias falsas. La ley portuguesa, por ejemplo, prevé un análisis de sangre de confirmación si el resultado es positivo, pero la situación puede repetirse, teniendo en cuenta el tiempo de permanencia en el organismo de algunos metabolitos y los valores mínimos establecidos.
Según el abogado español Francisco Azorín, los “drogotests”, o tests de saliva que usa la policía en España (y en la mayor parte de Europa) para controlar el consumo de drogas de los conductores, no son un método fiable. Especializado en sustancias y delitos contra la salud pública, cannabis, CBD, ayahuasca, psicodélicos y todo tipo de drogas, Azorín es autor de tres libros y miembro del Consejo Técnico del Observatorio Europeo del Consumo y Cultivo de Cannabis (OECCC).
De acuerdo con Azorín, los tests de saliva pueden revelar la presencia de sustancias en el organismo días después del consumo y dar positivo para sustancias que ni siquiera se han consumido. En una de las publicaciones en su página de LinkedIn, el abogado explica además que los resultados también pueden penalizar a los afectados por la “presencia de metabolitos inactivos de los medicamentos (aquello en lo que los medicamentos se descomponen), que pueden permanecer en el organismo durante semanas”.
En el caso del cannabis, por ejemplo, podría bastar con que alguien toque una flor y luego se lleve las manos a la boca para que la sustancia pueda detectarse en la saliva del conductor. El dispositivo, dice, no especifica qué cantidad de sustancia hay en el organismo, pero da señal de su presencia a partir de un determinado valor.
“En el caso del THC es 5 [ng/ml] y 5 no es nada: 5 da positivo para el CBD; 5 da positivo para el fumador pasivo. Un cliente mío me llamó y me dijo: ‘imposible, solo la toqué’”, cuenta, en una entrevista publicada en esa misma página.
CannaReporter® habló con el abogado español para entender si esto es realmente posible. Él admite no saber con certeza si con el cannabis, efectivamente, puede ocurrir, pero asegura que “con la cocaína es posible”. Por ahora, dice, “son hipótesis, pero hay informes científicos que confirman que puede dar positivo en fumadores pasivos”.
Los valores de las sustancias detectadas en los tests, afirma Azorín, tienen que ver con la calibración de los dispositivos, que definen el contenido mínimo a partir del cual cada sustancia empieza a producir efectos en el organismo (cut off), de acuerdo con la tabla del Proyecto DRUID (2001). En la tabla se ve que el valor definido para el THC es de 1,0 ng/ml en sangre y 44 ng/ml (equivalente al 55% de una media de 27 a 90 ng/ml) en saliva.
Aumentar los niveles mínimos de THC en los tests de saliva
En declaraciones al diario español ElDiario.es, Azorín dijo que “debe señalarse que este método [el test de saliva] por sí solo no prueba de forma concluyente que una persona esté bajo la influencia de sustancias estupefacientes, sino que sería, en cualquier caso, un mero indicador de si esa persona puede haber consumido o no una sustancia, sin determinar el momento en que lo hizo: es decir, si fue justo antes de conducir o incluso ese mismo día, ni la intensidad o los efectos de la presencia de dicha sustancia en la capacidad del individuo para conducir”.
Además, por ser “presuntivos”, es decir, basados en presunciones o probabilidades, no son lo bastante fieles o fiables para justificar las posibles consecuencias. “Por la tecnología que tienen, que es un poco como los tests de COVID, por ejemplo, tanto el THC como la benzoilecgonina [éster metílico de ecgonina, principio activo de la cocaína] son detectables en laboratorio”. Como explica Azorín, los tests de saliva son tan sensibles que ya hubo casos de conductores de autobús que dieron positivo en cocaína, se cree que por haber tocado billetes contaminados y luego llevarse las manos a la boca.
“Existen algunos productos de CBD que también pueden dar resultados positivos [para THC]”.
¿Cuál sería entonces la calibración recomendada para este tipo de tests? Para el abogado español, habría que aumentar la calibración a 20 o 25 nanogramos, “al menos para que no den positivo en fumadores pasivos, y también porque existen algunos productos de CBD [con menos del 0,3% de THC] que pueden dar resultados positivos”, afirma. Pero para él, lo ideal sería que el umbral mínimo se situara entre 25 y 50 ng/ml.
En la UE, los niveles mínimos difieren de país a país
En Alemania, por ejemplo, se usan aparatos Dräger, calibrados a 25 ng/ml (los distintos modelos permiten calibraciones de 5, 10 o 25 ng/ml), y los dispositivos están homologados y calibrados de forma regular.
Pero, como explica Azorín, “si fumaste la noche anterior, sigue dando positivo: 25 en saliva sigue siendo muy bajo, porque depende mucho del metabolismo [del conductor] y no se sabe cuánto tiempo puede permanecer la concentración en el cuerpo, incluso cuando [el cannabis] ya no está haciendo efecto”.
En España, la Dirección General de Tráfico “empezó con 25 ng de calibración, y ahora tienen fijado 5 ng, igual que el laboratorio forense. Hay varios aparatos distintos y cada país compra uno u otro”, aclara Azorín. Sin embargo, los dispositivos utilizados por la policía de tráfico en España pueden ser Dräger o DrugWipe® (con cut offs de 5 o 10 ng/ml), o incluso SoToxa™ (que tiene un cut off único de 25 ng/ml). Es decir, dentro del mismo país los conductores pueden ser multados o incluso criminalizados con base en parámetros distintos.
En Portugal, la Guardia Nacional Republicana (GNR) utiliza el DrugWipe® 5 S, calibrado a 10 ng/ml, según información facilitada a CannaReporter®. Por lo que pudo comprobarse con la empresa fabricante, la alemana Seguretec, los resultados “son solo cualitativos y no cuantitativos”. Esto significa que pueden dar positivo si hubo consumo de sustancias reactivas, pero en el caso del cannabis no es posible saber cuánta cantidad de THC hay en el organismo ni cuándo se consumió.
Lo mismo ocurre con los dispositivos mencionados anteriormente.
Tests no homologados y otras preguntas en el aire
En 2022, la Dirección General de Movilidad y Transportes de la Unión Europea (DG MOVE) publicó el informe “Prevención de la conducción bajo los efectos del alcohol y las drogas”, elaborado a petición de la Comisión Europea, para analizar 20 años de implementación de la Recomendación 2001/115/CE. En el documento se definieron normas para este tipo de pruebas. Una de las conclusiones fue que “aunque la sangre se considera generalmente el ‘patrón oro’ para determinar concentraciones de fármacos, hay varios países que usan fluido oral para pruebas de comprobación. El cribado con fluido oral es compatible con un enfoque regulatorio de tolerancia cero para la conducción bajo los efectos de drogas, especialmente en relación con ‘drogas ilícitas’”.
Uno de los problemas es que, a diferencia de los dispositivos para medir alcohol (por aire espirado), no existen normas internacionales o de la UE establecidas para los dispositivos de cribado de drogas. “Hasta la fecha, la OIML (Organización Internacional de Metrología Legal) o el CEN (Comité Europeo de Normalización) no han elaborado una especificación completa de homologación para estos dispositivos. Las pruebas de drogas en carretera con dispositivos de cribado que usan muestras de fluido oral ofrecen una recogida de muestras simple, rápida, no invasiva y supervisada. La confirmación analítica es altamente recomendable”, se lee en el documento.
En Portugal, por ejemplo, si estos tests previos arrojan positivo, la confirmación (en sangre) es obligatoria por ley.
“El grueso de las estimaciones indica que el aumento del riesgo [de accidente tras consumir anfetaminas, cocaína o benzodiacepinas] es inferior a dos veces, por lo tanto mucho menor que con el alcohol. (…) Sin embargo, los resultados son inconsistentes, en particular para el THC (cannabis)”.
Al no existir normas internacionales, el informe de la DG MOVE señala que en la UE hay tres tipos de legislación para evaluar la conducción bajo los efectos de drogas: la “legislación por incapacidad” (en 14 países), la legislación “per se” (en 9 países) y la “aproximación de dos niveles”, que combina ambas (en 7 naciones). Sin embargo, no se sabe cuál es el impacto de cada modelo ni cómo ayudaría mejor a la prevención.
Normas internacionales y más I+D para mejorar la tecnología
La Dirección General de Movilidad concluyó que “los resultados de la investigación sugieren un aumento del riesgo de implicación en accidentes, incluidos con heridos o muertes, relacionados con la conducción bajo los efectos de drogas, en el caso de algunas sustancias. Se encontraron riesgos más altos para las anfetaminas en particular, pero también para la cocaína y las benzodiacepinas. La mayoría de las estimaciones indica que el aumento del riesgo es inferior a dos veces, por lo tanto mucho menor que para el alcohol. El aumento del riesgo es mayor en accidentes mortales. Sin embargo, los resultados son inconsistentes, en particular para el THC (cannabis). Muchos estudios se basan en muestras pequeñas, son difíciles de comparar y han sido criticados por falta de rigor metodológico”.
En sus recomendaciones finales, la DG MOVE deja claro que se debería “promover el desarrollo de normas internacionales para dispositivos de cribado de drogas y seguir apoyando la I+D en tecnologías que puedan mejorar las funcionalidades de estos dispositivos”; además de “investigar opciones para promover la compra conjunta de dispositivos de cribado como solución para reducir costes. Esto puede incluir estudiar una estrategia de compra de equipos de test de drogas y considerar el desarrollo de una directiva nacional que establezca procedimientos de test en carretera y procedimientos de laboratorio que produzcan resultados precisos y pruebas admisibles en tribunales”.
En cualquier caso, como reitera el abogado Francisco Azorín, este tipo de tests, e incluso los de sangre o de orina, pueden dar positivo por consumo de sustancias —y en particular de cannabis— con valores que no necesariamente afectan a la conducción, e incluso hasta un mes después del consumo.
Si por un lado estos controles pueden evitar algunos casos de peligro en la carretera, por otro someten a los conductores a pruebas que no ofrecen una evidencia fiable de disminución de capacidades al volante, con las consecuencias que eso puede tener para su defensa o para las coberturas previstas por las aseguradoras.
Acerca del autor

Manu Hunter
Periodista cannábico con un estilo desenfadado pero siempre riguroso. Cuenta historias que prenden, informan y desmontan mitos, acercando la cultura cannábica al mundo con frescura y credibilidad. ¡Donde hay humo, hay una buena historia!
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