En los últimos tiempos, el interés por los servicios de drug checking (análisis de sustancias) desarrollados por diferentes organizaciones que trabajan en el ámbito de la reducción de riesgos y daños ha crecido notablemente. En el artículo de este mes trataremos de desgranar las peculiaridades, las controversias y la evolución de estos sistemas de análisis nacidos en 1992 para atender a usuarios de drogas como el éxtasis en entornos recreativos, pero cuyo uso se ha ampliado a otras sustancias y contextos.
por Jose López y Claudio Vidal, Energy Control
Definición y características del drug checking
Definición
El término drug checking hace referencia a un servicio integrado que proporciona a las personas que usan drogas un análisis químico de las sustancias que planean consumir, recibiendo una serie de pautas que les permitan tomar decisiones basadas en los resultados que se obtengan y en otros factores como las características personales y aspectos contextuales (TEDI, 2011).
Características, virtudes y limitaciones
Pese a que el principal objetivo de los servicios de drug checking es atender a las personas usuarias de drogas, la utilidad de estos proyectos no se queda ahí. Por ejemplo, permite monitorizar el mercado y estudiar las tendencias y cambios que se producen en el mismo, siendo una de las principales fuentes de las que se alimentan los servicios de alerta temprana en diferentes países europeos. Y, al mismo tiempo, dan la oportunidad a los organismos competentes de responder anticipadamente a cualquier emergencia sanitaria que se pudiera producir, como en el caso de sustancias potencialmente letales (por ejemplo, la PMMA). Aunque las alertas pueden ser difundidas a través de medios generalistas a un nivel nacional o incluso internacional, también existe la posibilidad de que dichas alertas sean lanzadas en el propio festival, con el objetivo de avisar a los consumidores de la circulación de sustancias que podrían comprometer su salud. Siguiendo esta línea, se ha podido comprobar su efectividad recientemente para el caso de las NPS (Nuevas Sustancias Psicoactivas), que son usadas como adulterantes de drogas tradicionales como la MDMA, o la LSD (Giné, Espinosa & Vilamala, 2014) y cuya detección hubiera sido más tardía o, incluso, imposible, de no existir este tipo de servicios. O su capacidad para analizar sustancias en mercados a los que es difícil acceder, como la Deep Web (Quintana et al., 2017).

También se ha sugerido que el conocimiento por parte de los usuarios de drogas de los componentes de la sustancia que han comprado puede cambiar gradualmente el mercado ilegal de drogas y hacer que los camellos sean más cuidadosos a la hora de vender sustancias potencialmente peligrosas. Por otro lado, evaluaciones publicadas en revistas científicas no encontraron efectos adversos del drug checking en usuarios recreativos de drogas, refutando de este modo la idea de que estos servicios aumentaban el consumo de drogas al propiciar una falsa sensación de seguridad (Kerr y Tupper, 2017).
Pero si hay un aspecto donde los servicios de drug checking destacan por su utilidad y buen hacer es en su capacidad para atraer a personas que de otra forma no acudirían a ningún dispositivo sanitario o de prevención de drogas. Y, además, tal como mostraron Hungerbuehler y sus colaboradores en 2011, estos servicios han mostrado su capacidad para atraer incluso a persona con un perfil de uso intensivo de drogas. Por tanto, hacer llegar mensajes de reducción de riesgos a estas poblaciones “escondidas” o difíciles de acceder sin el concurso de los servicios de drug checking se torna en una empresa muy complicada.
Por supuesto, estos servicios no están exentos de limitaciones. Entre estas podríamos señalar las trabas legales que existen en algunos países europeos y que impiden implantar ciertas metodologías; o la imposibilidad de estar presentes en todos los lugares donde se consumen drogas, a pesar de que hay organizaciones que permiten el análisis a distancia, como Energy Control o Ectasydata.org.
También hay que enfrentarse al poco interés académico y la falta de financiación que provoca que no se investigue más en aspectos tan fundamentales como si el acceso a los servicios de drug checking generan cambios en el comportamiento: por ejemplo, rechazar consumir una sustancia que resulta no ser la esperada.
Por último, cabe señalar la falta de uniformidad en técnicas y estrategias por parte de los distintos equipos que trabajan en este ámbito, algo a lo que me referiré más adelante.
El panorama nacional e internacional
Desde que los servicios de drug checking nacieran en Holanda (Drug Information and Monitoring System o DIMS) en 1992, son muchos los países que han desarrollado servicios de este tipo, principalmente en Europa: Austria (Checkit!), Luxemburgo (4motion), Eslovenia (DrogArt), Portugal (Check!n, Kosmikare Association), Suiza (Saferparty), Bélgica (Modus Vivendi), España (Energy Control, Ailaket!!, Hegoak), Alemania (Legal High Inhalts Stoffe), Italia (Neutravel), Francia (Techno+) y Reino Unido (The Loop, Wedinos). En Estados Unidos, DanceSafe ha llevado a cabo análisis de pastillas en festivales, pero a pequeña escala; y en Australia se están realizando pruebas piloto con el objetivo de implementarlos en el futuro.
También cabe mencionar que los países más afectados por la extensión del consumo de opioides sintéticos, como Estados Unidos y Canadá, están creando servicios de drug checking adaptados a esta población. Como objetivo prioritario está la detección de fentanilos en muestras de heroína para evitar potenciales casos de sobredosis.

Metodologías y técnicas
Metodologías y técnicas
Tal como apuntábamos anteriormente, son variadas las técnicas utilizadas, presentando cada una de ellas ventajas y desventajas que pasamos a enumerar.
En primer lugar, nos encontramos con el método más sencillo y accesible, el análisis colorimétrico. Básicamente se trata de verter un líquido en la muestra a analizar y, dependiendo del cambio de color, decidir si hay presencia o ausencia de la sustancia que había sido comprada. Esta técnica presenta numerosas deficiencias, como por ejemplo que no sería capaz de detectar sustancias potencialmente letales cuando la muestra contiene más de una sustancia (como ocurre en buena parte de las ocasiones); o que requieren de un ojo muy entrenado para diferenciar tonalidades de color. En cualquier caso, se recomienda su uso únicamente como complemento a las siguientes técnicas.
Después tenemos la cromatografía de capa fina, que permite separar e identificar los distintos componentes de una muestra, pero sin cuantificarlos. Requiere de una formación previa para el correcto funcionamiento y destaca por su rapidez, relativo bajo precio y la posibilidad de instalarla en cualquier parte. Presenta el problema de que no sería capaz de identificar nuevas sustancias.
La cromatografía de gases-espectrometría de masas (GC-MS) separa los componentes de una muestra y nos ofrece un resultado en forma de espectro. Es posible realizar un análisis cualitativo y también cuantitativo. Por contra, es una técnica relativamente cara y requiere de personal técnico especializado.
Los equipos de Suiza y Austria utilizan la cromatografía líquida de alta eficacia (HPLC) y la cromatografía de líquidos con espectrómetro de masas (LC-MS). Esta técnica separa mezclas de componentes basándose en diversas propiedades químicas y físicas de las sustancias. Ofrece un resultado rápido y muy preciso, pero a costa de su elevado precio y la imposibilidad de trasladar la máquina a espacios de fiesta.
Por último, Ailaket!! trabajan con la resonancia magnética nuclear (NMR). En este caso, la muestra no se destruye y se obtiene un resultado cuantitativo y cualitativo de todos sus componentes. En cuanto a las desventajas, y al igual que sucede con la HPLC, se encuentran su precio y la imposibilidad de transportar el aparato a la calle.

Pero no sólo hay diversidad en las técnicas utilizadas, sino en las propias metodologías de trabajo. Así nos encontramos con un continuo que va desde comprobar la presencia o ausencia de una sustancia al análisis cuantitativo de todos los componentes de una muestra. Desde un resultado en el mismo momento a un resultado después de dos semanas de enviar la muestra. Desde el uso de colorimétricos en casa a un laboratorio que ofrece resultados inmediatos instalado en el propio festival y que combina varias técnicas cualitativas y cuantitativas. En este último caso, la precisión de los resultados, la calidad de la información que se le transmite al usuario y la posibilidad de monitorizar el mercado son objetivos que se ven cumplidos de forma satisfactoria (Brunt, 2017). No obstante, la financiación raquítica y los problemas legales en algunos países dificultan la implementación de los mejores servicios posibles.
Conclusiones sobre el drug checking
En definitiva, ¿sirve para algo el drug checking?
Dadas las características actuales del mercado ilegal de drogas, donde la adulteración suele ser la norma y no la excepción, no podemos más que recomendar a las personas usuarias que analicen las sustancias que han comprado antes de consumirlas para que puedan tomar las decisiones que consideren oportunas con toda la información disponible en sus manos. Teniendo en cuenta que, si no es posible analizar en el propio lugar de la fiesta, siempre podemos considerar otras alternativas, como enviar la sustancia por correo a aquellas organizaciones que lo permiten.
Como conclusión, se hace necesaria más investigación para conocer si los servicios de drug checking producen un cambio en las intenciones y el comportamiento de las personas usuarias de drogas, pero sí podemos afirmar que logran monitorizar de forma efectiva el mercado ilegal de drogas y que es una oportunidad única para entrar en contacto con personas que de otra manera no acudirían a cualquier otro servicio sanitario.
Referencias
Brunt, T. (2017). “Drug checking as a harm reduction tool for recreational drug users: opportunities and challenges”. EMCDDA.
Giné, C. V., Espinosa, I. F., & Vilamala, M. V. (2014). “New psychoactive substances as adulterants of controlled drugs. A worrying phenomenon?” Drug Testing and Analysis, 6, 819–824.
Giné, C. V., Vilamala, M. V., Measham, F., Brunt, T. M., Bücheli, A., Paulos, C. & Jones, G. (2017). “The utility of drug checking services as monitoring tools and more: A response to Pirona et al.” International Journal of Drug Policy, 45, 46-47.

Hungerbuehler, I.; Bücheli, A., y Schaub, M. (2011). “Drug Checking: a prevention measure for a heterogeneous group with high consumption frequency and polydrug use – evaluation of Zurich’s drug checking services”. Harm Reduction Journal, 8, 1(16).
Kerr, T. y Tupper, K. (2017). “Drug Checking as a harm reduction intervention”. British Columbia Center on Substance Use.
Quintana, P., Ventura, M., Grifell, M., Palma, A., Galindo, L., Fornís, I., et al. (2017). “The hidden web and the fentanyl problem: Detection of ocfentanil as an adulterant in heroin”. International Journal of Drug Policy, 40, 78–83.
TEDI (2011). “Factsheet on Drug Checking in Europe”. Disponible online (junto a otros recursos) en http://www.safernightlife.org/tedi.
Preguntas Frecuentes
P: ¿Qué es el Drug Checking?
R: El Drug Checking es un servicio que proporciona análisis químicos de las sustancias que las personas planean consumir, permitiéndoles tomar decisiones informadas sobre su uso.
P: ¿Cuáles son las ventajas del Drug Checking?
R: Entre sus ventajas, el Drug Checking ayuda a monitorizar el mercado de sustancias, detecta tendencias, previene emergencias sanitarias y alerta sobre sustancias peligrosas.
P: ¿Existen limitaciones para el Drug Checking?
R: Sí, algunas limitaciones incluyen trabas legales en ciertos países, falta de uniformidad en técnicas y estrategias, y poco interés académico.
Acerca del autor
Muchos años luchando en la sombra para que el cannabis florezca al sol.




















