Actualmente, la metanfetamina es la segunda droga ilegal más consumida en el mundo, siendo el cannabis la primera. Desde hace décadas constituye un serio problema sociosanitario en el Sudeste Asiático y, más recientemente, en los Estados Unidos. Todo apunta a que ya ha empezado la cuenta atrás para que también lo sea en Europa.
METANFETAMINA
El patrón de consumo en Europa
La que se avecina
En líneas generales, el consumo ilícito de drogas en Europa ha venido marcado históricamente por la batuta norteamericana. Cuando los yanquis empezaron a fumar porros, nosotros les seguimos; cuando les dio por la heroína, aquí hicimos lo mismo (siempre con lustros de retraso, pero lo mismo); cuando se aficionaron a la cocaína, ídem; y cuando les dio por el crack (lo que aquí llamamos “base”), pues más de lo mismo. Hace tiempo que en Norteamérica impera la meth, y es tan sólo cuestión de tiempo que aquí también les emulemos.

Al respecto, resulta curioso observar cómo, desde las instituciones dedicadas a combatir el narcotráfico y los problemas asociados al consumo de drogas ilícitas, se alude periódicamente al peligro de una nueva e inminente crisis sanitaria ocasionada por el uso de heroína. Es cierto que en América del Norte dicha crisis se ha producido, pero ha sido ocasionada por factores muy específicos y concretos que difícilmente se producirán aquí –como, por ejemplo, la dispensación previa y masiva de opioides farmacéuticos como la oxicodona–. De tal manera que en España es muy poco probable que vayamos a presenciar a medio plazo un resurgir notable y problemático del consumo de diacetilmorfina. Podría producirse –y ésta sí es una posibilidad real que debe ser monitorizada– un problema asociado a la adulteración de las partidas de heroína con fentanilo o con sus derivados, lo cual es algo que hace muchos años que está sucediendo en Estados Unidos y que recientemente se está produciendo también en diferentes partes de Europa. Lo chocante es que rara vez, o al menos en menor medida, se señala el riesgo de una próxima instauración del uso de metanfetamina en España, cuando, a todas luces, es algo que más pronto que tarde se producirá –ya se está produciendo– y que, sin lugar a dudas, requerirá de respuestas e intervenciones específicas que deberían empezar a estudiarse y a plantearse con antelación, es decir: desde ya mismo.
Los profesionales que trabajan en el área de las drogodependencias –en sus más variadas vertientes– deberían comenzar a familiarizarse con la sustancia, con sus efectos, sus riesgos, sus formas de consumo, los tratamientos de urgencia, las terapias para la deshabituación, etc.; y los organismos públicos deberían perfilar un plan de actuación, puesto que trabajar con anticipación es siempre mejor que hacerlo a salto de mata cuando ya se tiene al toro embistiendo a diestro y siniestro.
Descripción de la metanfetamina y su impacto
En consecuencia, por la parte que nos toca, en el presente artículo y en el siguiente nos ocuparemos de ofrecer unas pocas pinceladas de información básica sobre las características y los usos de esta droga que, el día de mañana, muchos de nuestros ciudadanos consumirán a la americana.
Historia de la metanfetamina
Un poco de historia
El clorhidrato de metanfetamina fue sintetizado por el japonés Akira Ogata en el año 1919, siendo patentada y posteriormente comercializada con el nombre de methedrina. Durante los años 20 y 30 del pasado siglo, el uso médico y no médico de esta sustancia fue aumentando exponencialmente. En 1938 comenzó su comercialización en Alemania bajo el nombre de Pervitin, medicamento que terminaría siendo mítico en tanto en cuanto que fue ampliamente administrado a las tropas nazis durante la Segunda Guerra Mundial. De igual manera que, desde 1941, fue distribuido entre las tropas japonesas, especialmente entre los pilotos, así como entre la población civil, para que aumentase su productividad –no siendo de extrañar que, décadas después, hubiese en Japón hasta dos millones de consumidores habituales y adictos al shabu, nombre que recibe la meth entre los nipones–. Cabe señalar que en el bando de los aliados, las tropas también recibieron ayuda farmacológica, pero en este caso la droga de elección fue principalmente la anfetamina.

Restricciones y mercado ilícito
En los años 50 y 60, según fueron imponiéndose las primeras restricciones a su uso y distribución, fueron surgiendo los primeros canales de producción y distribución ilícita. Hasta que, hoy en día, los usos médicos (en Estados Unidos está aprobada para el tratamiento del Síndrome de Déficit de Atención con Hiperactividad y de la obesidad) son la excepción y el uso recreativo ilegal es el mayoritario.
La producción y rentabilidad de la metanfetamina
Como en el caso del resto de drogas sintéticas, hay que tener en cuenta que su producción resulta infinitamente más sencilla y barata en comparación con las drogas clásicas, naturales y semisintéticas como el hachís, la heroína y la cocaína. La metanfetamina no necesita de grandes plantaciones ni de campesinos que las cuiden, puede producirse en un espacio tan pequeño como un cuarto de baño. Por esa misma razón, tampoco necesita de grandes inversiones para el transporte del producto de un continente o país a otro: puede producirse perfectamente en la misma localidad donde pretenda venderse para ser consumida. La receta para hacer meth es bien sencilla –más que la de la MDMA, por ejemplo– no siendo necesario contar con amplios conocimientos de química ni ser especialmente habilidoso, basta con ser mínimamente atento. Los costes para la producción y distribución son, en consecuencia, incomparablemente más reducidos que con otras drogas, y además la rentabilidad en sí misma es elevadísima. Se calcula, al efecto, que 1 Kg de BMK –un precursor ampliamente utilizado para producir metanfetamina– cuesta alrededor de 900 euros en el mercado negro y 100 euros en el legal. De ese kilo se puede obtener 1,25 Kg de metanfetamina que, vendido al detalle en dosis de 1 gramo reportaría un beneficio de 43.000 euros.
No es de extrañar, pues, que se haya convertido, con el paso de los años, en toda una golosina para los narcotraficantes y los pequeños productores y camellos. Si tenemos en cuenta, además, que la rentabilidad para el usuario también es considerablemente mayor que la de la clásica cocaína –los efectos de la meth son notablemente más duraderos–, tampoco es de extrañar que día tras día vaya ganando en popularidad y que, como comentábamos anteriormente, actualmente haya desbancado a la coca como el estimulante más consumido en el mundo –y lo que te rondaré morena–.
Definición y características
¿Qué es?
La metanfetamina es una droga sintética que actúa como un potente estimulante del sistema nervioso central. Su presentación más habitual es en forma de clorhidrato: polvos o cristales transparentes o blanquecinos que son solubles en agua y que, consecuentemente, pueden ser consumidos por las más variadas vías de administración: esnifada, inyectada, fumada, oral.

Métodos de consumo
¿Cómo se consume?
Como acabamos de mencionar, puede ser consumida de diversas formas. Dependiendo del país y del contexto unas son más frecuentes que otras. En el Sudeste Asiático, por ejemplo, es relativamente común ingerirla vía oral con la finalidad de contar con más energía para trabajar. En otras partes del mundo esta vía apenas se emplea. A su vez, en determinados ambientes es habitual inyectársela, como por ejemplo en los círculos más hardcore de los usuarios norteamericanos. Lo más frecuente es esnifarla o fumarla. Siendo más intenso el efecto –y más adictivo– cuando se emplea la vía fumada. Para fumar metanfetamina es necesario aplicar fuego de forma indirecta, por lo que el tipo de pipas que se utilizan para fumar hachís o tabaco no son útiles. Por lo tanto, se usan pipas específicas de cristal a las que se les da fuego por abajo en lugar de por arriba –ya lo veremos en otro artículo–. También puede fumarse en papel de plata, como los “chinos” de heroína, pero a esto se le llama “cazar el dragón blanco”.
Efectos estimulantes
¿Qué efectos produce?
El consumo de metanfetamina conlleva fuertes efectos estimulantes sobre el sistema nervioso, que se traducen en un estado de alerta y energía. Desaparecen las sensaciones de sueño, hambre y cansancio durante horas. Aumenta la sociabilidad, las ganas de hablar y comunicarse, produce sensación de euforia y en muchas personas aumenta la libido de forma muy marcada.
Efectos secundarios del consumo
Efectos secundarios

Junto a los efectos buscados, deseados y agradables o placenteros, la metanfetamina puede dar lugar a muchos otros efectos que no son buscados y que pueden ser desde muy levemente molestos hasta verdaderamente graves. Entre otros cabría señalar: boca seca, pérdida de apetito y de peso, alteraciones del sueño, hiperactividad, afecciones cutáneas, ansiedad, irritabilidad, comportamiento violento, ideación suicida…
Riesgos del consumo habitual
Riesgos del consumo habitual
El uso frecuente y sostenido en el tiempo puede provocar problemas de salud graves como daños en los riñones y en el hígado, problemas psicológicos de diversa índole, falta de interés en el sexo, problemas y fallos cardiacos, daño cerebral (neurotoxicidad) y adicción.
Preguntas Frecuentes
P: ¿Qué es la metanfetamina?
R: La metanfetamina es una droga sintética con potentes efectos estimulantes, cuyo consumo se ha vuelto un problema sociosanitario creciente a nivel mundial.
P: ¿Por qué la metanfetamina podría convertirse en un problema en Europa?
R: Porque históricamente, las tendencias de consumo de drogas en Europa han seguido a las de Estados Unidos, donde la metanfetamina ya es una droga dominante.
P: ¿Cuál es la diferencia entre el uso médico y recreativo de la metanfetamina?
R: En su uso médico, está aprobada para tratar trastornos como el déficit de atención con hiperactividad y la obesidad en EE.UU. Sin embargo, el uso recreativo es ilegal y representa la mayor parte de su consumo actual.
Acerca del autor

Eduardo Hidalgo
Yonki politoxicómano. Renunció forzosamente a la ominitoxicomanía a la tierna edad de 18 años, tras sufrir una psicosis cannábica. Psicólogo, Master en Drogodependencias, Coordinador durante 10 años de Energy Control en Madrid. Es autor de varios libros y de otras tantas desgracias que mejor ni contar.



















