¿Problema de drogas o fantasía periodística? 2.ª parte

Ya en la primera entrega señalamos cómo la asociación entre minorías, sexo y drogas consiste en un filón periodístico. Las noticias sobre chemsex (uso intensivo y problemático de drogas en varones homosexuales asociado a conductas sexuales intensivas) han despertado el morbo de la opinión pública sin que quede muy claro si se trata de una nueva moda o de una exageración periodística.

Aproximación a partir de datos

Señalamos en la primera parte de la entrega varios ejemplos representativos, extraídos de prensa, con el enfoque morboso y sensacionalista que caracterizan las noticias sobre drogas. Ahora intentaremos aproximarnos al fenómeno a través de los datos de investigación científica. Distintos estudios epidemiológicos muestran que el uso de drogas es más frecuente en varones homosexuales que en el resto de la población. Las diferencias en el ciclo vital o la socialización de muchos gais en el “mundo de la noche” son, entre otras, las explicaciones que se han ofrecido para explicar este dato, que se viene observando desde hace décadas.

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Consumo de drogas en la comunidad gay

Pero… ¿qué tipo de drogas consume este segmento de la población? Cuando se observan los resultados de la última encuesta EMIS (Encuesta Europea online para Hombres que tienen relaciones sexuales con hombres), publicados en el 20131, los resultados son los que cabe esperar. Los gais, a nivel poblacional, utilizan las mismas drogas que el resto de la población: el alcohol y el tabaco. Los psicoactivos de consumo más frecuente son los legales, que como ya sabemos son los que producen un mayor número de muertes directas y enfermedades asociadas.

Y con respecto a las drogas ilegales, ¿cuál es la más consumida? Una pista… la habían tomado el 37 % de los encuestados en el último año ¿Lo adivinan? Pues claro: ¡el cannabis! Así que, a nivel poblacional y en lo que se refiere a drogas, los riesgos que asumen los señores que prefieren acostarse con señores en vez de con señoras vienen a ser parecidos: tabaquismo, cáncer de pulmón, bronquitis crónica, accidentes de tráfico por conducir bajo los efectos del alcohol, resacas domingueras…y a nivel de drogas ilegales el problema más frecuente, el riesgo más inmediato, es la multa que puede caerte si a la secreta de turno le da por registrarte en la calle y te encuentra una china de hachís en el bolsillo. Y este problema parece un fenómeno en alza, pues los últimos datos del Plan Nacional sobre Drogas indican que el cannabis ha sido la droga relacionada con el 84 % de las 392.900 multas impuestas en base a la Ley de Seguridad Ciudadana en el año 2016.

Particularidades en el consumo gay

Además de estos aspectos generales, en el grupo de población de los gais aparecen ciertas particularidades en los patrones de consumo. El uso de fármacos contra la impotencia sin prescripción, o los poppers, es más frecuente que en otros sectores de población. Los mecanismos fisiológicos que implican la erección del pene en los varones o la capacidad de dilatación de los músculos del ano explican de sobra este hecho. Pero, por lo demás, las drogas de uso recreativo más frecuentes son las del resto de la población: cannabis, speed, cocaína y MDMA o éxtasis.

Impacto reciente del chemsex

Este análisis no implica que el chemsex no exista o sea una invención periodística. Sólo pretende ofrecer una visión de conjunto antes de entrar a analizar los detalles. Porque es cierto que en los últimos cinco años se están comunicando algunos cambios llamativos. Las primeras alertas llegaron a partir de 2011, desde Londres y Berlín, grandes ciudades con una vida gay intensa. En aquel momento, algunas ONG que trabajan en los campos de los derechos LGTB y personas con VIH empezaban a recibir consumidores problemáticos de drogas con un patrón novedoso y muy característico.

Problemática de control y consumo

Se trata de gente de mediana edad, de entre 30 y 40 años, con un nivel sociocultural y económico medio-alto y que en muchos casos tiene experiencia previa no problemática en el uso recreativo de drogas vinculado a ambientes de ocio. En algunas de estas personas, el uso de determinadas sustancias vinculadas a contextos sexuales deja de convertirse en una experiencia placentera para transformarse en un problema, que en ocasiones llega a ser muy grave. Personas que hasta el momento habían llevado una vida social y laboral normalizada tenían dificultades para retomar el trabajo semanal tras una sesión intensiva que a veces podía prolongarse un fin de semana. Las fiestas de sexo en grupo, el uso de determinadas aplicaciones de móvil para encontrar pareja y la larga duración de los encuentros son elementos característicos (aunque no exclusivos) de este patrón de consumo. También lo es, sobre todo, la falta de control del individuo sobre la situación y su consumo de drogas, elemento clave para poder clasificar un consumo de drogas como “problemático”.

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Características de las drogas asociadas al chemsex

Las características farmacológicas de algunas de las drogas más asociadas al chemsex pueden explicar, hasta cierto punto, esta “falta de pérdida de control”. Tanto la metanfetamina como el GHB tienen, por sí mismas, un potencial de adicción alto. Esto no quiere decir que todo aquel que las pruebe quedará irremediablemente enganchado a ellas, pero por mecanismos neurobiológicos, son más susceptibles de abuso que otras como el cannabis o la MDMA.

Impacto de la metanfetamina y el GHB

La metanfetamina es una droga relativamente parecida a la cocaína a nivel farmacológico, pero mucho más potente (dosis activa entre 5-15 mg) y con una duración de efectos entre 6 y 8 horas. Puede administrarse por cualquier vía (incluyendo la intravenosa) y tiene efectos adversos importantes tanto a corto como a largo plazo.

En cuanto al GHB, es una droga similar al alcohol desde una perspectiva neurobiológica. A dosis bajas desinhibe, activa… pero según se incrementa la cantidad los efectos depresores se hacen evidentes hasta llegar al coma. La diferencia es que, al beber alcohol, el olfato y el gusto nos indican el contenido en etanol de la bebida y no tendremos un comportamiento distinto frente a un vaso lleno de sidra del que tendríamos de otro del mismo tamaño lleno de tequila. Con el GHB, es casi imposible hacer esta distinción, y sin un cálculo cuidadoso de la dosis es fácil tener un accidente. Por otra parte, la similitud entre el alcohol y el GHB es tal que éste último también puede producir un cuadro de dependencia con un síndrome de abstinencia grave si se usa de forma diaria y se suspende de forma brusca.

Usos de poppers y fármacos antiimpotencia

Destacábamos al principio el uso de poppers y los fármacos antiimpotencia en gais. No es difícil imaginar los condicionantes anatómico-fisiológicos que explican esta asociación. Pero… ¿existe algún motivo para que precisamente la mefedrona, la metanfetamina o el GHB se asocien a actividad sexual frenética entre varones?

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La relación entre química y sexualidad

La farmacología y la historia parecen indicarnos que no. No hay testimonios sobre orgías sodomitas entre los soldados alemanes a quienes se suministraba metanfetamina durante la Segunda Guerra Mundial, quienes más bien parece que se dedicaban a pegar tiros (con pistola, quiero decir) como locos. Poco después, el clorhidrato de metanfetamina se comercializó en EE. UU. con el nombre de Obetrol y fue uno de los fármacos adelgazantes más prescritos en ese país durante los 60 y los 70 del siglo pasado. La disminución del apetito es uno de los efectos conocidos de las anfetaminas y explica por sí sola el efecto adelgazante. Ninguna revista médica de la época señala que el desenfreno, la lujuria o la actividad sexual frenética y compulsiva de las usuarias (el fármaco se recetaba en su mayoría a mujeres) contribuyera a mantenerlas delgadas. Finalmente, los niños estadounidenses a quienes se receta metanfetamina (Desoxyn©) para el tratamiento del Trastorno por Déficit de Atención tienen pérdida de peso, insomnio o hipertensión, pero no está descrito que se lancen como sementales contra sus compañeros de clase o maestros. Lo mismo podríamos decir de los adultos que utilizan GHB (Xybam©) como tratamiento de la narcolepsia.

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Expectativas y efectos de las drogas

Porque, en realidad, las drogas afrodisiacas no existen. Es cierto que algunos psicoactivos pueden incrementar sensaciones, potenciar estados de ánimo y facilitar la desinhibición en dosis, contextos y entornos adecuados. Las propias expectativas sobre los efectos de las sustancias pueden condicionar parte de sus efectos. Así que el consumo de drogas es un elemento más del “desenfreno sexual” asociado al chemsex, pero no su causa necesaria ni suficiente.

Interrogantes sobre el chemsex y la comunidad gay

Otra serie de interrogantes surgen al valorar la relación entre el chemsex y el colectivo gay. ¿Existirán receptores cerebrales genéticos en su cerebro que les hacen más proclives al vicio que a los heterosexuales? ¿Un gen que predispone al uso de GHB? ¿El mismo gen que determina el gusto por Kylie Minogue y las camisetas ajustadas? ¿Acaso los hetero no utilizan drogas para el sexo? Y… por cierto… el típico padre de familia que paga una prostituta y se deja además diez mil euros en cocaína de forma sistemática, ¿tiene un problema de chemsex o sólo valdría si lo hiciera con un chico y metanfetamina?

Reflexiones sobre el periodismo y el chemsex

Espero que se aprecie el tono irónico con el que he hecho las reflexiones (aclaro esto porque cierto sector activista tiene poco sentido de humor y autocrítica). Ya hemos señalado que existen patrones de consumo problemáticos, que están apareciendo en España y que esta población carece de recursos específicos para atender problemas de salud que implican a sustancias con alto potencial adictivo, escaso margen de seguridad y que asocian un estigma social importante. Las instituciones públicas hasta el momento miran para otro lado y son las ONG quienes tienen que ayudar a estas personas, con sus cada vez más limitados recursos.

Necesidad de verificar información

Para finalizar conviene insistir en que el periodismo se esmere en cumplir uno de sus principios, el de verificar las fuentes antes de publicar la información. La prensa ya ha sentenciado un “incremento alarmante de nuevos diagnósticos de VIH y SIDA asociados al chemsex” sin ningún dato que lo sustente (en 2014 se diagnosticaron 4.315 casos de VIH en España, en 2015 4.020 y en 2016 3.353)2 o insiste de forma sistemática en el slamming (inyección de metanfetamina) como práctica habitual en las sesiones de chemsex, cuando los indicadores en España señalan que se trata de algo poco frecuente3.

De lo contrario, la información sobre el chemsex contribuye a crear una imagen social homogénea y negativa sobre un “colectivo” tan amplio y variado como lo puedan ser “las mujeres” o “los inmigrantes”. La corrección política es uno de los signos de nuestros días y hoy se quemaría en la hoguera mediática a los humoristas que contaban chistes de mariquitas en los ochenta. Mientras tanto, la discriminación, el racismo y la homofobia utilizan vías más soterradas, sutiles y retorcidas para manifestarse.

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Preguntas Frecuentes

P: ¿Qué es el chemsex?
R: Chemsex es el término usado para describir el uso intensivo y problemático de drogas asociado a conductas sexuales intensivas, especialmente en varones homosexuales.

P: ¿Cuáles son las drogas más comunes en el chemsex?
R: Aunque varía, las drogas más comúnmente asociadas al chemsex incluyen cannabis, poppers, cocaína, speed y MDMA.

P: ¿Es el chemsex un problema social o una exageración mediática?
R: El chemsex es un fenómeno real, pero su representación en los medios a veces puede ser sensacionalista. Los estudios indican que el uso de drogas es más común en varones homosexuales, pero también se observa en otras partes de la población.

Acerca del autor

kaude
Fernando Caudevilla (DoctorX)

Médico de Familia y experto universitario en drogodependencias. Compagina su actividad asistencial como Médico de Familia en el Servicio Público de Salud con distintas actividades de investigación, divulgación, formación y atención directa a pacientes en campos como el chemsex, nuevas drogas, criptomercados y cannabis terapéutico, entre otros.

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