¿Problema de drogas o fantasía periodística?
El chemsex (uso problemático de drogas vinculado al sexo en varones gais) ha saltado a los medios de comunicación en los últimos meses. ¿Se trata de un problema real o de un nuevo caso de sensacionalismo medíatico? En esta primera entrega analizaremos algunos datos.

Origen del chemsex
A partir del año 2011, algunas ONG relacionadas con los colectivos LGTB y de prevención del VIH comenzaron a ofrecer datos sobre un nuevo patrón de consumo de drogas. Personas entre 30 y 40 años, en su mayoría gais o bisexuales, con experiencia previa en uso recreativo de drogas, que comenzaban a presentar patrones de consumos abusivos o dependientes. El uso problemático tenía que ver con contextos de tipo sexual, en las que las personas perdían el control sobre el uso de determinadas sustancias, llegando a causar problemas significativos a nivel físico, laboral y social. Londres y Berlín fueron las dos ciudades donde inicialmente se describió este fenómeno, al que se dio el nombre de chemsex.
Estudios iniciales sobre chemsex
El primer estudio cuantitativo sobre el tema se publicó en el año 20141 aunque los datos se recogieron durante los años 2012 y 2013. La encuesta recogía datos en los barrios de Lambeth, Southwark y Lewisham de Londres, donde el colectivo HSH y bisexual tiene una elevada presencia, y en los que la tasa de infección por VIH era elevada. La muestra total de la encuesta consistió en 1.142 hombres gais y bisexuales residentes de esos barrios, y señalaba, por primera vez, las sustancias más vinculadas a este fenómeno (metanfetamina, GHB y mefedrona).
Características del chemsex
Investigaciones posteriores han ido ofreciendo más datos sobre este fenómeno. La focalización extrema en la actividad sexual, en encuentros que pueden durar muchas horas e incluso días, la participación de múltiples parejas sexuales, la existencia de circuitos de fiestas privadas en domicilios, el uso de apps de móvil específicas para buscar parejas sexuales o el empleo de la vía intravenosa para algunas sustancias (mefedrona y metanfetamina) son características que se han vinculado al fenómeno del chemsex2,3 y 4. La asociación con una mayor frecuencia de prácticas de riesgo que puedan producir un repunte de infecciones por VIH, VHC y otras infecciones de transmisión sexual es uno de los aspectos que más preocupa a los profesionales.
Impacto mediático del chemsex
La publicación de un editorial al respecto en el British Medical Journal, en el mes de noviembre de 20155 fue el detonante de la explosión mediática del chemsex. El editorial del BMJ era prudente en la presentación de los hechos y riguroso en su análisis a partir de los datos objetivos disponibles. Destacaba que se trata de un fenómeno minoritario dentro de la comunidad gay, discutía las posibles (e hipotéticas) implicaciones para la salud pública e invita a establecer alianzas entre los distintos dispositivos y recursos implicados. Casi un tercio del texto insistía en la necesidad de destinar recursos para la investigación y la prevención, y denunciaba aspectos como los problemas de financiación o la adecuada formación de los profesionales sanitarios.

A partir de entonces, y a raíz de este editorial, el fenómeno saltó a los medios de comunicación general. Como ya se pueden imaginar los lectores, el rigor, la prudencia o los aspectos señalados en el texto original, brillaron por su ausencia. En su lugar, nos encontramos con el patrón habitual en las noticias sobre drogas: titular llamativo y alarmista, generalización de historias anecdóticas, testimonios de segunda o tercera mano, exageración y escándalo… Tras el estramonio, las drogas caníbales, la flakka, el tampodka o el eyeballing, los medios habían descubierto una nueva pieza de carnaza con la que entretener y escandalizar al espectador mientras espera a la siguiente pausa publicitaria.
Representación en medios españoles
Algunos ejemplos extraídos de la prensa escrita española durante el último año bastarán para hacernos una idea:
“Cinco hombres, cinco gramos de mefedrona y un fin de semana por delante. Empieza la chemsex en Chueca […] Los cinco hombres se suben a un apartamento en la calle de Fuencarral que se convierte en una improvisada sala de música electrónica. Esnifan unas rayas y empieza el maratón de dos días de sexo, sin comer ni dormir. Son fiestas en pisos privados donde varios hombres se reúnen para consumir drogas y mantener relaciones sexuales. En Madrid cada vez son más famosas […] Ya no vale salir a una discoteca y al cerrar irse a casa a descansar. Ahora la oferta de las chemsex está de moda. Drogas estimulantes y sexo”.
“Maratón de sexo y drogas en Chueca”, El Mundo (4/11/15).

Percepción de salud pública
“Así que es ya un problema de salud pública de grandes urbes por los múltiples efectos de las drogas, por la natural multiplicación de contagios y por lo que se deja de hacer al perder la sensación de que hay algún riesgo. Esta práctica de grandes sesiones de sexo en fiestas privadas o en saunas, que pueden convocar a un número elevado de participantes con una simple aplicación del móvil y que se prolongan e intensifican gracias al uso de múltiples drogas a buen precio y fácilmente disponibles tiende a crecer”.
“Chemsex: sexo de alto riesgo”, La Vanguardia (17/11/17).
Cobertura crítica del chemsex
“Las personas que ahora frecuentan las chemsex llenarán los centros de adicciones. Representan un fenómeno que gana adeptos a diario, son sesiones de sexo ininterrumpidas durante días bajo los efectos de las drogas, «es una realidad que está modificando los hábitos de gran parte de la población homosexual y tienen una grave incidencia en los asistentes, tanto en su salud física y mental como en el desarrollo habitual de su vida»”.
“Chemsex: cuando sexo y drogas se alían”, ABC (30/11/17).

Enlace con otras reportajes relevantes
Este tema recuerda a otros reportajes que han causado revuelo en el pasado, tales como diez registros arbitrarios por parte de la Policía Nacional en Madrid en apenas un año. Para añadir más contexto histórico, puedo sugerir que revisen Con Franco sí pasaban estas cosas, que ofrece perspectivas interesantes sobre cómo los cambios sociales se reciben en diferentes épocas.
Conclusión sobre el fenómeno chemsex
No pretendemos con estas reflexiones minusvalorar el problema del chemsex. Se trata de un fenómeno real con posibles repercusiones para la salud pública que analizaremos en la segunda entrega de esta serie. Pero tan peligroso es negar la existencia de determinadas realidades como exagerarlas de forma grotesca. Las historias que mezclan drogas, minorías de cualquier tipo y sexo son un cóctel ideal para ello.
Preguntas Frecuentes
P: ¿Qué es el chemsex?
R: El chemsex se refiere al uso problemático de drogas en contextos sexuales, especialmente en varones gais y bisexuales. Implica el consumo de sustancias como metanfetamina, GHB y mefedrona durante sesiones que pueden durar horas o días, con múltiples parejas sexuales.
P: ¿Cuáles son las preocupaciones de salud pública asociadas al chemsex?
R: Las principales preocupaciones de salud pública incluyen un aumento en las prácticas sexuales de riesgo, lo que puede llevar a un incremento en las tasas de infecciones como el VIH y otras ITS. También se observan problemas significativos a nivel físico, laboral y social en los involucrados.
P: ¿El chemsex es un fenómeno generalizado?
R: Aunque el chemsex ha ganado atención mediática, es un fenómeno minoritario dentro de la comunidad gay. Sin embargo, requiere atención debido a sus implicaciones para la salud y la necesidad de estrategias de prevención e investigación adecuadas.
Acerca del autor

Fernando Caudevilla (DoctorX)
Médico de Familia y experto universitario en drogodependencias. Compagina su actividad asistencial como Médico de Familia en el Servicio Público de Salud con distintas actividades de investigación, divulgación, formación y atención directa a pacientes en campos como el chemsex, nuevas drogas, criptomercados y cannabis terapéutico, entre otros.




















