Muchos españoles plantan semillas de cannabis. Esto, que a algunos todavía les sorprende porque piensan, erróneamente, que se trata de una ilegalidad, está ocurriendo gracias a la progresiva mejora de los kits de autocultivo, la existencia de tiendas online que facilitan la adquisición de materiales y semillas y la mejora de estas semillas, cada vez más adecuadas a las necesidades y gustos del consumidor, y más baratas. Hoy en día es posible comprar semillas a un euro: una oportunidad que muchos aprovechan para autocultivar, siempre dentro de los límites permitidos por la legislación española.

En España no es sancionable el autocultivo para consumo personal, siempre que se realice en el ámbito privado. El cultivo solo se castiga si se prueba que el individuo tenía un ánimo de lucro al cultivar. Por el contrario, su consumo y cultivo privado no es ilegal, siempre que se trate de un cultivo para consumo propio.

No es previsible que esto vaya a cambiar. Hay varios factores que refuerzan estas previsiones. Por un lado, las tendencias legislativas en todo el mundo muestran que cada vez más países permiten y despenalizan el consumo de cannabis. La propia sociedad cada vez ve con mejores ojos una regulación que despenalice el consumo de cannabis. Por último, se están produciendo mejoras genéticas y una mayor oferta en el mercado, que indican que el negocio está en pleno florecimiento. Veamos por separado cada uno de estos factores.

Una sociedad partidaria de la despenalización

La sociedad española, como la de otras partes del mundo, está avanzando más rápidamente que su legislación relativa al cultivo y consumo de cannabis. En España, existe una tendencia, consolidada en las últimas décadas, que muestra que un porcentaje cada vez más amplio de la población es favorable a la regulación y despenalización del consumo de esta planta.

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Así lo demuestra una reciente encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), cuyos datos son elocuentes. La mitad de los españoles (49,7%) está a favor de una venta regulada. Son tres puntos porcentuales más que en 2018. En contra de la legalización para este uso se manifiestan el 40,9% de los encuestados. Los españoles están abrumadoramente a favor de su legalización para uso terapéutico: el 90% desea una regulación que lo permita.

La legalización avanza en el mundo

En España sigue habiendo una brecha entre la realidad social (cada vez más favorable a la legalización) y la jurídica. Sin embargo, existe un proyecto legislativo en marcha. Está por ver si sale adelante, pero de hacerlo, en los próximos años podría desaparecer esta diferencia entre cómo ven una amplia mayoría de los ciudadanos en consumo de cannabis, y cómo lo trata la ley.

De hecho, esta evolución en la percepción social del consumo de marihuana ya está teniendo su reflejo en los avances legislativos en muchas partes del mundo. En los últimos años, muchos países han legalizado el cultivo y consumo de marihuana. Se calcula que, a finales de 2020, ya había 44 países que habían aprobado algún tipo de legislación sobre el cannabis. La legalización del consumo particular, también con fines recreativos, ha producido además un boom de productos: se comercializan cosméticos, aceites, fármacos o bebidas derivadas de la planta y, por supuesto, una enorme variedad de tipos de marihuana, ya sea para su consumo medicinal o recreativo.

Semillas cada vez más productivas y baratas

Por último, pero no menos importante, cada vez es más fácil y barato cultivar cannabis. La aparición de tiendas online, que ofrecen todo lo necesario para el autocultivo de forma discreta, supuso un boom hace unos años. Ahora, la nueva revolución la protagonizan las semillas de marihuana, seleccionadas para ofrecer la mejor producción.

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Existen tiendas que ofrecen semillas feminizadas y autoflorecientes a un euro, para que el consumidor pueda cultivar con un gasto mínimo en semillas, y obtener a cambio cosechas de alta calidad en resinas y productividad. Se trata de semillas que han sido creadas mediante el método de feminización habitual, con parentales estables procedentes de genéticas muy solicitadas. Han sido seleccionadas para producir únicamente plantas hembra. Este trabajo de selección genética permite garantizar una calidad óptima y una muy buena respuesta en germinación.

Estas variedades autoflorecientes crean cepas robustas. A partir de las tres o cuatro semanas de crecimiento inician su floración, y permiten obtener buenos cogollos en tres meses de cultivo. Este tipo de semillas a granel están preparadas para el cultivo de temporada (seis meses) o el cultivo interior. Pero en España, donde disfrutamos de una climatología idónea, tienen una sencilla adaptación climática que facilita su cultivo.

De esta forma, con cada una de estas semillas se puede obtener hasta un kilogramo, siempre que se dispongan para ellas de un buen espacio que permita el desarrollo de sus raíces.

Este tipo de semillas está suponiendo una nueva revolución en el autocultivo de cannabis, comparable a la aparición de las tiendas online hace unos años, y consolidando una tendencia al autoconsumo que parece imparable.