Comienzan poco a poco a adoptarse en los Estados Unidos los prejuicios frente al consumo de cannabis que llevaran a adoptar medidas de control y prohibicionismo de carácter estatal (en la década de los 30 se consumará la prohibición federal).

Lo que a principios de esta década se relacionaba con mexicanos a finales de década será popular en los gettos de negros de grandes ciudades; entre los músicos de jazz, en bailarines y otros. La clase media americana desconocía por completo qué era la “marijuana”.

Los hechos principales que influirán en la prohibición de los Estados Unidos son (Bonnie y Whitebread, 1974):

  • La prohibición del cannabis en los estados del Sur era de carácter racial, el consumo se producía en población inmigrante mejicana que estaba en aumento.
  • En los estados del Este el pensamiento mayoritario era que el cannabis era una droga adictiva y suplente de otras drogas o del alcohol (prohibido en esta década).
  • Los estados confiaron en publicaciones no científicos para apoyar las propuestas de que la marijuana era adictiva, que destruía la mente (los tejidos del cerebro) ocasionando locuras y crímenes.
  • Estos gobiernos locales serán los responsables de perpetuar las falacias y de crear los precedentes para la futura legislación federal (Craig, 1995).

En esta década sólo hubo cuatro artículos respecto a la marijuana en el New York Times (Bonnie y Whitebread, 1974):

  1. El 11 de enero de 1923: La forma de consumir marijuana es en forma de cigarrillos (el periódico quería diferenciarlo de las demás drogas para que no hubiera confusión).
  2. El 29 de diciembre de 1925: La marijuana se prohíbe en Méjico producto de los acuerdos de la Convención de Ginebra.
  3. El 21 de noviembre de 1926: Un estudio en Panamá afirma que es una sustancia relativamente segura y se recomendaba que no se prohibiera.
  4. El 6 de julio de 1927: Una familia mejicana se había vuelto loca fumando marijuana (misteriosamente después de esta noticia poco después se prohíbe en todo el estado de Nueva York).

Aunque la Opinión Pública de los EE.UU. durante esta década se dirige a la prohibición del alcohol. Muchos profesionales de las ciencias médicas pensaban que era una droga adictiva que llevaba a los alcohólicos a la pobreza y la criminalidad. En 1920 el doctor Oscar Dowling presidente de la Junta de Estado de Lousiana en materia de Salud afirmaba que un músico de jazz le había robado sus recetas de cannabis. Alegó que el cannabis debería de controlarse, fue apoyado por el gobernador de Louisiana. Ese mismo año en noviembre se informa al gobernador Parker que dos personas habían sido asesinadas por culpa del cannabis (Musto, 1973:218-219).

Aumenta el consumo en Grecia

En Grecia después de la I Guerra Mundial hubo un aumento del consumo de cannabis por la repatriación de soldados griegos y de un millón de griegos de Asia Menor (que vivían en Turquía y que fueron expulsados a Grecia). Estas personas habían vivido en zonas donde el consumo de hachís estaba aceptado socialmente y el cultivo era normal, formaba parte de su forma de vida. Así que trajeron el hábito de fumar hachís turco y contribuyeron a difundir el hábito en Grecia. Durante los años 20 no era raro ver a las mujeres que volvían de las cosechas de cannabis, que preparaban hachís y entraban en los pueblos cantando y bailando como si hubieran bebido (Abel, 1980). El consumo de cannabis cayó drásticamente tras la ocupación alemana en la II Guerra Mundial.

En 1921 B. Rassow y A. Zschenderlein publicaron «la naturaleza de la madera de cáñamo» (Paper Trade Journal del 13 de octubre de 1921). A comienzos de este siglo, a medida que desaparecían los bosques para producir papel se buscaban ideas para sustituir a los árboles y se volvió a pensar en el cannabis. El cáñamo parecía poseer unas características muy favorables para la producción de pasta de papel, lástima que el FBN estaba a punto de crearse y con ella la destrucción de la industria del cannabis.

El cannabis generador de violencia

En 1922 en los EE.UU. se pensaba por parte de la policía y los funcionarios de prisiones que el cannabis generaba violencia. Ante tales declaraciones el doctor M. V. Oville, una autoridad en temas cannábicos visitó los pueblos fronterizos como representante de la AMA (Asociación Médica Americana) para conseguir de primera mano los supuestos peligrosos que la marijuana tenía ya que era escéptico a los informes de la policía y de prisiones sobre las propiedades criminales de la planta. Visitó la cárcel de Texas en donde observó como un vigilante le daba un porro de marijuana a un preso para ver la reacción violenta del preso. El médico de la prisión y el carcelero le dijeron a Oville que a la tercera calada lo verían hecho un salvaje. El prisionero se fumó el porro entero y seguía en calma e imperturbable. Oville informó a la AMA de tal hecho.

La escritora Emily Murphy

En 1922 en Canadá, una serie de artículos escritas por Emily Murphy aparecidos en Macleans Magazine, que llegó a ser un libro llamado “The Black Candle” (1922), contenía imputaciones que eran falsas e infundadas contra el cannabis y las otras razas que no fueran la blanca. Afirmaba que en 1920 había aparecido una nueva droga muy adictiva y eufórica que estaba causando estragos entre la población negra pobre y los hispanos. Era la responsable de los asesinatos, violaciones y robos.

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Esta feminista que escribía con el nombre de “Janey Canuck” su nombre real era Emily F. Murphy. Era una mujer que luchaba contra las barreras que tenían las mujeres de su tiempo. Como feminista acérrima que era luchó a favor de los derechos de las mujeres. En 1916 sería designada la primera juez del Imperio Británico. Líder de la Orden Anaranjada Irlandensa, un grupo religioso racista que quería una Canadá pura blanca. La revista Maclean le preguntó a la juez Murphy si quería escribir algunos artículos sobre el problema de la droga en Canadá. Como Murphy estaba en contra de los narcotraficantes pero no quería que la reconocieran se puso un alias (Janey Canuck). Libre para escribir sin ser descubierta desarrolló su lado racista contra los chinos, los negros y los cristianos católicos (y no pudo hacerlo en principio contra los mejicanos porque no había en su país). Odiaba cualquier sustancia utilizada por las minorías étnicas o culturales. Al cabo del tiempo comenzó a nombrar la marijuana citando fuentes estadounidenses y afirmaba que bajo los efectos del cannabis uno era inmune al dolor y sin responsabilidades morales y era el cannabis el responsable de muchas muertes violentas. Veía a los drogadictos como unos degenerados morales pero luego los vio como unos enemigos públicos destructores de la raza blanca. Sus artículos eran parciales y sensacionalistas, en un capítulo en el que habla el jefe de la policía del condado de Los Ángeles se cita:

“Las personas que usan esta droga que fuman las hojas secas de la planta tiene el efecto de manejarlos como delincuentes. Los adictos pierden todo el sentido de responsabilidad moral. Los adictos a esta droga cuando están bajo su influencia son inmunes al dolor. Pero bajo esta condición se vuelven unos maníacos delirantes y son responsables de muertes y les complace cualquier forma de violencia hacia otras personas, usando cualquier método a cuál más salvaje de crueldad sin el menor sentido de responsabilidad moral”.

Cuando la “Vela Negra” fue publicada en 1922 su propósito era despertar a la Opinión Pública y presionar al gobierno en crear las leyes de drogas más estrictas. Y vaya si lo consiguió. En 1923 en Canadá con la Narcotic Act se prohíbe el cannabis, a quien posea, distribuya o cultive sin licencia. Los legisladores canadienses finalmente agregarían el cannabis a la lista de sustancias reguladas por el Opium and Narcotics Act en 1929.

La prensa sensacionalista y el cannabis

 En 1922 la muerte de la bailarina Freda Kempton ganó una publicidad no deseada por Chang, dueño de un restaurante chino y supuesto rey de la droga desde 1917 que traficaba con morfina, opio, cocaína y hachís. En la prensa inglesa aparecía que utilizaba las drogas para tener tratos con jovencitas inglesas. Ese año se encontraron en Reino Unido a tres hermanas semidesnudas e inconscientes en compañía de un cadáver chino (Yee Sing), el cuarto estaba lleno de humo de opio. La prensa británica afirmó que las jóvenes habían sido inducidas gracias a una pócima de amor china hecha con hachís. Mientras que en España en 1922 el escritor sevillano J. Mas publica una novela donde equipara opio morfina y hachís.

En 1923 en los EE.UU. los periódicos locales fronterizos escriben referencias sobre el cannabis. Este año se creó un comité de 15 representantes de 10 compañías farmacéuticas y dos representantes de la profesión médica. Aprobaron la versión original de la Ley Uniforme sobre Narcóticos.

La delegación sudafricana en la Liga de las Naciones afirma que sus mineros negros son menos productivos después de usar el “dagga” (lo consideran como una droga de abuso) y pidieron al Comité Asesor en el Tráfico de Opio y drogas peligrosas de la Liga de las Naciones que se impusiera controles internacionales para evitar su uso (Bonnie & Whitebread, 1974). Inglaterra mantuvo que no se debía instaurar controles que no estuvieran avalados por estudios científicos. Ese año Mussolini en Italia promulgó un decreto suscrito por el rey Víctor Manuel III, limitando el consumo de cannabis a los estrictamente médicos.

En 1924 se creó en los EE.UU. una conferencia de comisionados para aprobar leyes uniformes para todos los estados. Estaba compuesto por dos representantes de cada estado que eran designados por sus gobernantes respectivos. En 1924 los comisionados crearon un comité para estudiar la Ley Uniforme de Narcóticos. Fue llamada UNDA. El primer proyecto estaba creado en 1925. En 1928 se incluyó al cannabis. Hubo un tercer borrador en 1929 y un cuarto en 1930 en el que el comisionado Anslinger intentó incluirlo de forma fallida. 

En 1924 el botánico ruso Janischewsky abanderó el nuevo argumento de que existían tres variedades de cannabis (cannabis sativa, cannabis índica y cannabis ruderalis) que entre ellas existen diferencias muy sutiles de sobra conocidas por nuestros lectores cultivadores.

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Los periódicos de los EE.UU. a partir de 1926 comienzan a culpar al cannabis de manera sensacionalista de cómo los escolares, por ejemplo, fuman cannabis. También se vuelve a restaurar el viejo mito de la secta de los asesinos y del “Viejo de las Montañas”. El 24 de octubre de 1926 el Chicago Herald Examiner escribió que un comedor de hachís de Kansas pensaba que era un elefante; estaba desnudo y extendió su ropa a lo largo de la carretera. Supuestamente fue por culpa de su consumo.

En 1926 el Dr. Strockberger del Bureau of Plant Industry (Departamento de Industria) afirmó que los informes que le llegaban sobre la marijuana contradecían a los informes que recibía del Paso (Texas) ya que los efectos del consumo de cannabis eran de júbilo temporal, depresión y sueño (nada de crímenes ni violencia).

En 1927 en los EE.UU. se realizó la película anticannabis Notck Number One. Ese año un oficial de la policía afirma que existen unos 7.000 mejicanos en Gary, 10.000 en el puerto de Indiana y 8.000 en el sur de Chicago. Trabajan en el acero, en los ferrocarriles, en la construcción, etc… El 35% de los mejicanos fumaban marihuana; muchos de ellos, según el oficial, son traficantes de marihuana.

En Valencia aparece un congreso sobre el cáñamo

En 1927 se celebró en Valencia el primer congreso nacional sobre el cáñamo, donde se ponía de manifiesto el peligro que corría esta fibra natural por culpa de importaciones de fibras más baratas pero de peor calidad (sisal, pita, yute y otras), y se pedía protección por parte del estado español. Otros temas del congreso fueron las mejoras en el cultivo, los procedimientos de enriado y siembras biológicas, todo en un ambiente muy patriótico, en plena dictadura del general Primo de Rivera. El 31 de enero de 1928 se dictó una Real Orden de protección al cáñamo de producción nacional, en la que se reflejaron estas peticiones. Pero la crisis mundial por el crack de la Bolsa de Nueva York y los cambios políticos en España hicieron que el cáñamo pasara a un segundo orden.

En 1928 la asociación Women´s Christian Temperance Unión (WCTU) estaba en contra de que se despacharan licores y cannabis en las farmacias de Nueva Orleáns. En 1929 en el Congreso de los EE.UU. el senador Lawrence Phipps pidió un estudio sobre el problema de la marihuana, el informe se tituló “Informe preliminar sobre el cáñamo indio y el peyote” (Bonnie y Whitebread, 1974:84-92). Este informe fue presentado sin ningún tipo de criterio científico. Descaradamente ignoraba los resultados del informe sobre la marijuana en la zona del canal de Panamá de 1925 y el informe de la Comisión para el Cáñamo Indio británico de 1893. El informe etiquetó al cannabis como un narcótico y presentó el mito de la secta de los asesinos como una verdad histórica. Se basó en rumores infundados como que el cannabis poseía la capacidad de inducir adictividad, violencia, locura y criminalidad (Bonnie y Whitebread, 1974:56-59). 

En 1929 en los EE.UU. se achacó el número crecientes de suicidios que habían aumentado sobre todo a partir de 1929 era producto del cannabis. También se descubrieron a estudiantes fumando marihuana (Chicago Tribune, 3 de junio de 1929). Con la legislación que se tenía no se podía luchar contra el cannabis, pero los oficiales locales comenzaron a utilizar un estatuto que prohibía la tenencia de cannabis (Chicago Examiner, 19 de junio 1929). Este año Alemania ilegalizó el comercio y uso de cannabis indio y más específicamente su resina. En el próximo artículo entraremos en la década de los años treinta. El momento más turbio de la historia del cannabis.

BIBLIOGRAFÍA 

  • Bonnie, R. J. y Whitebread, C. H. (1974). The marihuana conviction: A history of Marijuana Prohibition in the United States. University Press of Virginia, Charlottesville.
  • Craig Lupien, J. (1995). Unraveling an American Dilemma: the demonization of marihuana. Tesis doctoral de la Pepperdine University.
  • Musto, D.F. (1973). The American Disease: Origins of Narcotic Control, Yale Univ. Press, New Haven.
  • Abel, E.L. (1980) Marihuana: The first 12,000 years. Plenum Press, Nueva York.

Acerca del autor

Isidro Marín Gutiérrez nació en la ciudad de Huelva en 1975. Es Doctor en Antropología Social y Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Ha publicado 29 artículos en revistas científicas, 18 libros y 15 capítulos de libros. Entre sus múltiples publicaciones e investigaciones