La imagen pública de los hispanos y más concretamente de los mejicanos en el sur de California era de violentos, libertinos y criminales. Los mejicanos por parte de la población blanca eran agentes responsables de muchísimos males.

Se les veía personas fuera del orden normativo, carentes de moral y sin derecho a un trato justo. Los “pachuchos” llegaron a considerarse una amenaza terrible para la comunidad blanca protestante de los Estados Unidos. Así que el gobierno debatió seriamente un edicto que convertiría en delito el uso de trajes de “pachuco” y el consumo de su droga favorita: la “marijuana”. El “pachuco” era tildado de violador y delincuente.

El estilo “pachuco”

Pachuco es el estereotipo que definía a un joven estadounidense de origen mexicano (chicano) que surgió a mediados de los años veinte que llevó la ropa llamativa, el cual consistía en un traje con pantalón muy holgado, pero ceñido en la cintura y en las pantorrillas, un saco largo con amplias solapas, y hombros amplios, acolchados, llamado Zoot Suit, se vestía con un sombrero tipo italiano a veces adornado con una pluma, el pantalón se vestía con tirantes y se adornaba con largas cadenas a un costado, y se utilizaba con zapatos estilo francés bicolor generalmente blanco y negro. Los pachucos estaban muy arraigados a su barrio y en tener una especie de códigos de honor como la jerarquía y pelear uno a uno.

Ejército revolucionario Mejicano
Ejército revolucionario Mejicano

La inmigración mejicana comenzó en 1910 producida por la revolución mejicana. Los primeros levantamientos militares se produjeron a finales de 1910 por la inconformidad de la clase media, las enormes masas de pobres y las molestias contra el poder centralista del presidente Porfirio Díaz que gobernó Méjico de 1876 a 1911. Le sucedió Francisco Madero que siguió con la política de su predecesor. Hubo un levantamiento popular de Emiliano Zapata en 1911 haciendo suyo el lema de “Tierra y Libertad”. Pronto se alistaron otros revolucionarios como Pancho Villa. Esto hizo que miles de mejicanos emigraran a los Estados Unidos. Al principio los recién llegados fueron bien recibidos, sobre todo por los hacendados y las compañías de ferrocarriles. Los mejicanos eran personas deseosas de trabajar por sueldos muy baratos ya que en Méjico ganaban menos aún. La mayoría trabajaron recogiendo la hortaliza y la fruta. Las zonas con mayor proporción de mejicanos era en California, Río Grande, el valle de Texas, el valle del río de la Sal en Arizona o en los campos de remolacha en Colorado. Los pequeños granjeros fueron los primeros en dar la voz de alarma ya que no podían competir con los productos de las grandes haciendas que eran de más bajo precio por los sueldos baratos que daban a sus obreros. Los sindicatos fueron los siguientes en quejarse. Los mejicanos eran más dóciles que los demás trabajadores y por lo tanto eran los que más se contrataban. Todo esto iba en contra de los jornaleros blancos estadounidenses. Así que los mejicanos se convirtieron en las víctimas propiciatorias para el conflicto económico. Las costumbres de los mejicanos no tardarán en ser atacadas, entre ellas su consumo de cannabis. En las ciudades fronterizas fue en donde los mejicanos fueron más humillados y abusaron de ellos. Cuando los mejicanos actuaron con represalias, su forma de actuar violenta, se le achacó al consumo de cannabis. Según la cultura popular las primeras caladas a los porros les producía a los mejicanos sentimientos de bienestar; a la segunda calada les causaba un alegría extrema y a la tercera calada el mejicano se olvidaba del peligro, se volvía un pendenciero delirante, destructivo y consciente de una fuerza sobrehumana (Bonnie y Whitebread, 1974:33).

Pancho Villa
Pancho Villa

Los problemas de los inmigrantes mejicanos

 Como ejemplo una carta escrita en 1911 por el cónsul de los Estados Unidos a Nogales (Méjico) declarando que la marihuana les produce a los fumadores un estado de violencia. O en Texas un capitán de policía alertaba que con la marihuana los mejicanos se ponen muy violentos, sobre todo cuando se enfadan y atacan a los policías que portaban armas. Además afirmaba que no tenían miedo y aumentaba su fuerza. Para inmovilizarlos era necesaria la labor de varios hombres. La policía no tuvo en cuenta las condiciones socioeconómicas tan precarias de los inmigrantes mejicanos, era más fácil culpar del problema a una sustancia que al Sistema.

La población inmigrante era en su mayoría de clase baja, hablaban un idioma distinto al inglés y su religión no era la protestante. Eran estereotipados como ladrones, salvajes, apasionados, fácil de encolerizar, perezosos e irresponsables. Así el tipo de consumidor medio de marihuana en las zonas fronterizas era un obrero mejicano. Pero en las zonas de puerto los consumidores de cannabis eran politoxicómanos, adictos a diferentes narcóticos, jugadores o prostitutas.

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Las mentiras de Randolph Hearst

 En 1895 el magnate de la prensa Randolph Hearst utilizó la fortuna de su padre, magnate de las minas, para comprar el Morning Journal de Nueva York, a partir del cual edificará la mayor empresa de prensa del mundo. Para ello necesitaba mucha celulosa, papel. En 1910 compró más de 800.000 acres de terreno en Méjico que le fueron arrebatadas por los hombres de Pancho Villa (Herer, 1999:70). La compañía Du Pont patentó el tratamiento químico de la pulpa de madera y decidió asociarse con la cadena de periódicos de William R. Hearst para la explotación de un nuevo tipo de papel. Así comienza la época del “periodismo amarillo”. Se llamó así porque, a diferencia del papel de cáñamo, el papel de pulpa de madera tratada con ácidos químicos se vuelve amarillo al cabo de unos meses o años. Aunque este nuevo papel resulta más barato, el de cáñamo es más resistente y duradero, no exige la tala de árboles y no daña el medio ambiente. Hearst controlaba la industria maderera, ya que sus periódicos necesitaban mucho papel. Era dueño de la producción de papel de pulpa de madera, pero si conseguía que el cannabis fuera prohibido aumentarían sus ganancias y, aparte, eliminaría una industria competidora y a los mejicanos. Sus periódicos comenzaron a publicar artículos desarrollando la teoría de que los negros y mejicanos se convertían en bestias desesperadas bajo los efectos de la marihuana. Hearst intentaba acabar con el comercio mejicano de la marihuana. Hearst utilizaba “marijuana” y no cáñamo o cannabis, así sus lectores desconocía de qué tipo de sustancia se trataba (Herer, 1999:71).

Sus campañas sensacionalistas influyeron hacia la prohibición del cáñamo. La poca información de cannabis en dicha época llegaba de la mano de los periódicos locales sensacionalistas de Hearst. En sus periódicos (de 1910 a 1920) se afirmaba que la mayoría de los violadores negros de blancas estaban bajo los efectos de la cocaína. Esto siguió así hasta que en la década de los 20 los negros enloquecían con la marihuana (Herer, 1999:70). También entre 1916 y 1937, un accidente de coche donde se hubiera encontrado algún cigarrillo de cannabis ocupaba todos los titulares durante semanas (Herer, 1999:69).

Los mejicanos eran acusados de extender el vicio. Otro bulo era que se plantaban en los jardines penitenciarios y por eso había tanta conflictividad en las prisiones y los vendedores ambulantes mejicanos distribuían cigarrillos de marihuana en los jóvenes (Musto, 1973:220).

En 1937, se decía por parte del F.B.N., que tan sólo en Colorado se cultivaban de dos a tres toneladas de marihuana por parte de la población mejicana. Parte de esta luego se vendía a los estudiantes blancos en forma de cigarrillos de 2 a 25 centavos (Gusfield, 1968: 54, 69).

Comienzan las prohibiciones

 En el pueblo fronterizo del Paso en Texas (Estados Unidos) una ordenanza local proscribe el cultivo, importación, la venta y posesión de marihuana (Bonnie y Whitebread, 1974:33). El Paso era una zona fronteriza entre Méjico y Estados Unidos. Sin base científica alguna las autoridades del Paso emitieron una queja en contra del cannabis al gobierno federal en 1915. La queja pedía un control más estricto contra la importación de marihuana de Méjico. El 25 de septiembre de 1915 se prohíbe la importación de la marihuana de Méjico (Bonnie y Whitebread, 1974: 37). El doctor Alsberg, jefe del Escritorio de Química se quejó ante el Ministerio de Agricultura que apresuradamente presentó una demanda oficial al ministerio de Hacienda. El ayudante del doctor Alsberg, Reginald Smith, realizó una gira por once ciudades localizadas a lo largo de la frontera sudoeste con Méjico para realizar entrevistas. Smith descubrió que el cannabis era utilizado por mejicanos de clase baja para combatir el asma y la gonorrea. También se consumía con fines recreativos por negros y blancos de clase baja. La demanda se proveía con los cultivos locales, se vendía en las calles pero también se podía conseguir en las farmacias. Smith agregó que su consumo era malo para la salud y a menudo causaba al usuario intentos de crímenes (Bonnie y Whitebread, 1974:55). Al informe de Smith le faltaba credibilidad científica. Smith sugirió además que se incluyera el cannabis en el Harrison Act, el Congreso lo ignoró.  

Pancho Villa
Pancho Villa

Aún en estos momentos el cannabis no estaba perseguido ya que sus consumidores eran de clase media. Pero está relación cambiará en muy pocos años cuando el consumidor medio pasó a ser un inmigrante mejicano de clase baja. A partir de este momento es cuando se empezó a orquestar una campaña de deslegitimación del consumo de cannabis.

De 1916 a 1937, en la prensa sensacionalista (dirigidas por Hearst) un accidente de tráfico donde se encontrase un porro ocupaba los titulares durante semanas, mientras que los accidentes de tráfico producidos por la ebriedad de sus conductores sólo era mencionada en las últimas páginas de los periódicos. El tema de los accidentes relacionados con la marihuana se explotó hasta la saciedad de 1936 a 1938.

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En Colorado el 7 de abril de 1929, una niña fue asesinada por su padre, un mejicano, fumador de marihuana (Denver Post, 16/4/1929). Según la prensa (Denver Post, 17/4/1929) el padre no había fumado durante dos días y tenía los nervios crispados. El 21 de abril de 1929 el Gobernador de Colorado firmó una ley prohibicionista contra la marihuana.

Pancho Villa y La Cucaracha

 Cuando los mejicanos de Pancho Villa atacaron el pueblo y fortín de Colombus en Nuevo Méjico el 9 de marzo de 1916, la consideración hacia los mejicanos, que ya era mala, fue a peor. El legislativo de Colorado creyó que la única manera de prevenir un baño de sangre racial era prohibir el cáñamo. Los legisladores mencionaron los excesos cometidos por el ejército rebelde de Pancho Villa, fumadores todos ellos de marihuana (Herer, 1999: 169). El 10 de marzo, al día siguiente del ataque a Colombus, el presidente de los Estados Unidos, Thomas Woodrow Wilson dio orden de que una fuerza expedicionaria de unos cinco mil hombres se internara en territorio mejicano en persecución de Francisco Villa bajo el mando de John J. Pershing. Sin embargo, a pesar de que sus tropas expedicionarias recorrieron durante casi un año todos los lugares en los que supusieron estaba su enemigo, nunca pudieron capturarlo. En dicha expedición se encontraban dos jóvenes tenientes recién salidos de West Point, que después serían célebres, como el propio Pershing: éste, en la Primera Guerra Mundial, y los otros dos, Dwight J. Eisenhower y George Patton, en la Segunda Guerra Mundial. Einsehower sería presidente de Estados Unidos. Patton escupiría el suelo de “este país ignorante y salvaje”.

Pancho Villa y Zapata
Pancho Villa y Zapata

En México, la mariguana se volvió más conocida a partir del corrido La cucaracha, que data de la Revolución Mexicana. La cucaracha se adoptó como el himno de la batalla de Pancho Villa después de su captura en Torreón. Muchos de los revolucionarios mejicanos fumaban marihuana antes de entrar en batalla:

La cucaracha, la cucaracha,
ya no puede caminar,
porque le falta, porque no tiene,
marihuana que fumar.

En 1913 se produjo una verdadera revolución en la letra de “La Cucaracha”. A la canción se le agregaron versos de escarnio contra el general Victoriano Huerta, viejo malandrín, rastrero, hipócrita, estrafalario, borracho, marihuanero, cojo, patituerto, ridículo y malvado. La gente le puso el apodo de La Cucaracha. Sus hazañas incluyeron el asesinato del Presidente Francisco I. A la canción de la cucaracha se incluyeron las siguientes estrofas:

Ya murió la cucaracha
ya la llevan a enterrar
entre cuatro zopilotes
y un ratón de sacristán.

Un panadero fue a misa,
no encontrando qué rezar,
le pidió a la Virgen pura
marihuana pa’ fumar.

Pero la Revolución Mexicana fue un movimiento de facciones y, como es lógico, cada facción tuvo su propia variante de “La Cucaracha”. Hubo Cucarachas villistas, zapatistas, carrancistas y, en algún momento, incluso huertistas. Lo que fue una canción revolucionaria y “marijuanera” hoy en día se ha convertido en una canción infantil. ¡Lo que es el tiempo y la vida!

Bibliografía

  • Bonnie, R. J. y Whitebread, C. H. (1974). The marihuana conviction: A history of Marijuana Prohibition in the United States” University Press of Virginia. Charlottesville.
  • Gusfield, J.R. (1968). Legislating Morals: The Symbolic Process of Designating Deviance. 56 Calif. L. Rev.
  • Herer, J. (1999). El emperador está desnudo, Castellarte S.L., Castellar de la Fra.
  • Musto, D.F. (1973). The American Disease: Origins of Narcotic Control, Yale Univ. Press, New Haven.
  • Marín Gutiérrez, I. (2003). Historia conocida o desconocida del cannabis. Megamultimedia. Málaga.

Acerca del autor

Isidro Marín Gutiérrez nació en la ciudad de Huelva en 1975. Es Doctor en Antropología Social y Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Ha publicado 29 artículos en revistas científicas, 18 libros y 15 capítulos de libros. Entre sus múltiples publicaciones e investigaciones