Malcolm X: de vendedor de cannabis a activista de los derechos civiles
Malcolm X fue una figura controvertida en la historia. Era el más radical de los activistas afroamericanos de la década de los 60. Su fascinante historia, llena de complejidades, violencia, contradicciones y cambios, es lo que hace de su vida algo fascinante. Fue uno de los activistas más importantes por los derechos de los negros en los Estados Unidos. Pero fue condenado por su predicación sobre la supremacía negra y era un alentador de la agitación violenta en la comunidad negra y musulmana. Poco se sabía sobre su amor por el cannabis (o reefer), durante su estancia en Harlem, cuando era joven. Reflexionamos sobre su experiencia con el cannabis y el impacto indeleble de su legado en los Estados Unidos.
Los primeros años de Malcolm Little
Su vida
Malcom Little nació el 19 de mayo de 1925 en Omaha, Nebraska. Era el cuarto de seis hermanos. Al poco tiempo, su familia se tuvo que trasladar a Lansing, capital del estado de Michigan, debido al acoso que su familia recibió por parte de miembros del Ku Klux Klan. Su madre era Louise Little, nacida en Grenada. Su padre era el reverendo Earl Little, nacido en Georgia, albañil y ministro de la iglesia Baptista y militante de la Asociación Universal de Desarrollo Negro y la Liga de Comunidades Africanas (UNIA, por sus siglas en inglés). Este movimiento separatista fue fundado por Marcus Garvey, líder político del movimiento panafricano. Garvey predicaba que para sobrevivir los negros debían formar su propia nación, independiente de los EE. UU., y separarse de los blancos. Garvey había proclamó en 1921 la creación del Imperio de África, del cual el mismo se nombraría presidente a título provisional. Al estilo de las cortes nobiliarias europeas, Garvey deseaba un Estado en América creado en base a órdenes nobiliarias: los caballeros del Nilo, los de la orden del distinguido servicio de Etiopía, los duques de Níger y Uganda. Esta Liga de Comunidades Africanas desfilaría por las calles de Nueva York con ostentosos uniformes (Booth, 2003).
Infancia y dificultades familiares
Earl Little era un hombre activo lo cual le convertía en un “negro incómodo”, blanco fácil para las amenazas del Klan y la Legión Negra (otro grupo racista), siendo denunciado en ocasiones por negros temerosos (lo que Malcolm llamaría “Tíos Tom”). Así, la casa de los Little fue incendiada por racistas el 7 de noviembre de 1929. Su padre, Earl Little, fue asesinado por alguien del Ku Klux Klan (según Malcolm X) en septiembre de 1931. Lo empujaron de un tranvía en plena noche aunque en el acta de defunción se consideró un accidente. Malcolm tenía seis años y su vida estaba quebrada.
Juventud problemática
Tuvo una infancia muy dura en los años 30. En la escuela Malcolm raramente se unía a los niños ya que en su mayoría eran todos blancos. Fue un niño problemático, si bien era un buen estudiante tenía problemas disciplinarios y fue expulsado de varios colegios. A pesar de todo esto fue delegado de su clase en séptimo curso. En octavo curso fue trasladado a un reformatorio en Mason (Michigan). Se graduó de la escuela secundaria con buenas notas pero cuando su profesor favorito le dijo que su sueño de ser un abogado «no era una meta realista para un negro», Malcolm perdió interés en sus estudios.
El impacto del desarraigo familiar
Su madre tuvo un colapso nervioso. La encontraron vagando descalza y con el bebé que tenía por las calles nevadas. Perdió la custodia de sus hijos, ordenándose su ingreso en una institución mental en 1939. Los hermanos Little fueron separados y entregados a diversas instituciones benéficas regidas por blancos. Poco después su hermanastra logró la custodia de Malcom, trasladándose de Michigan a vivir al barrio negro de Roxbury en Boston hacia 1941. Como un adolescente en Boston, trabajó en lo que Malcolm calificada “trabajos de esclavo” (trabajos humildes destinados a los negros) como un limpiabotas en el Roseland Ballroom donde escuchó bandas de jazz de Benny Goodman o Lionel Hampton tocando «Flying Home». También trabajó como mozo de cocina en el tren de New Haven sirviendo mesas y barriendo suelos. Estos trabajos le ofrecían subsistencia y dejándole tiempo para perfeccionar sus habilidades de pequeño delincuente. El hecho de trabajar en el tren le permitió viajar gratis. Así es como pasó al barrio de Harlem de la ciudad de Nueva York.
Integración en Harlem y vida criminal
Malcolm Little empezó a integrarse en el ambiente de Harlem. Poco a poco, Malcolm se fue introduciendo en los ambientes del hampa. Acabó siendo todo lo que se puede ser en la vida criminal: timador, estafador, corredor ilegal de apuestas, atracador, proxeneta y vendedor de drogas. Durante la década de los años 40 se convirtió en un malandrín que robaba lo que podía y traficaba. Y por las noches se iba de fiesta con su pelo alisado con sosa cáustica, trajes de colores, maltratando a las chicas, consumiendo cocaína y bailando swing como podía. Escribió en su autobiografía: “Ahora que lo pienso, creo que en aquella época yo estaba, por lo menos, ligeramente loco. Para mí, las drogas eran como la comida de la gente común. Llevaba armas como quien usa corbata”.
Introducción al consumo de cannabis
También escribe cuando comenzó a fumar marihuana: “No sé cuándo empecé a beber y fumar marihuana. Era la época en que salía con Shorty y sus compañeros por la noche, jugábamos a los dados, a las cartas, apostaba cada día el dólar que ganaba. Seguía siendo un pueblerino, pero mis compañeros me aceptaron. Pasábamos muchas noches juntos, generalmente en casa de alguna chica. La marihuana nos daba la impresión de estar flotando, el whisky nos quemaba el estómago”. (Malcolm X, 1991: 77).
Relaciones y actividades ilícitas
Escribió en su biografía sobre su amigo Freddie: “No me había sido muy difícil darme cuenta de que Freddie pasaba menos tiempo limpiando zapatos y ofreciendo toallas, que vendiendo alcohol y marihuana y poniendo en contacto a los «primos» blancos con las prostitutas negras. También me había dado cuenta de que venían muchas blancas a los bailes negros. A algunas las mandaba el chulo, otras venían con su amigo negro, otras venían solas a probar fortuna con los negros siempre disponibles y entusiastas.” (Malcolm X, 1991: 75).
Detención y encarcelamiento
Entrada en la cárcel
En las navidades de 1945 salió de juerga en Cambridge (Massachusetts) con la intención de cometer un robo por diversión. Le acompañaba su amigo Jarvis y tres chicas blancas. Días más tarde le detuvieron cuando intentaba recuperar un reloj que había empeñado. El grupo fue capturado, acusado y procesado. En 1946, fue condenado por robo y condenado a 10 años de prisión, aunque sólo cumplió siete. Tenía 21 años. Estuvo en la prisión de Charlstown, en Norfolk (Massachussets).
Cambio de vida en prisión
Fue en la cárcel donde su vida cambiaría. Pasaba todo el día leyendo y perfeccionándose como orador.
Durante su tiempo en prisión dos hermanos de Malcolm se hicieron miembros de la Nación del Islam. Un pequeño movimiento separatista negro de Detroit dirigido por Elijah Muhammed. Sus hermanos le convencieron para que se convirtiera. En ella Malcolm encontró una religión que reforzaba su identidad como negro. En la cárcel Malcolm vio la luz como San Pablo la vio cuando perseguía a los cristianos en el camino de Damasco.
El ascenso en la Nación del Islam
En 1952 fue puesto en libertad bajo fianza. Se trasladó a Detroit y se dedicó en cuerpo y alma a la Nación del Islam y ascendió rápidamente como uno de sus principales ministros. Por influencia de Elijah cambió su apellido de Little a X, para representar su verdadero nombre africano que fue robado de sus antepasados.
Se fue a Chicago y se convirtió en portavoz nacional de la Nación del Islam. Malcolm X habló sobre el imperialismo blanco, el establishment, el racismo estadounidense pero también sobre temas geneticistas (“en la teoría genética que tiende a demostrar que el negro es superior al blanco”), sobre el “diablo blanco”, sobre la “mujer blanca” o sobre la “debilidad de la mujer” que leerlas nos sorprende y nos horroriza a la vez. Después de que un miembro de la Nación del Islam fuera golpeado por agentes de la policía de la ciudad de Nueva York, Malcolm X dio un discurso, llamando la atención del FBI, alentando a los negros a eliminar los grilletes del racismo por cualquier medio necesario, incluyendo la violencia. Afirmaba que: «No hay tal cosa como una revolución no violenta». Así se diferenció de las enseñanzas de Martin Luther King y su pacífico movimiento por los derechos civiles.
Ruptura con la Nación del Islam y asesinato
Durante casi una docena de años, fue la cara pública de la Nación del Islam. Pero Malcolm X rompió los lazos con Elijah Muhammed cuando se desilusionó por la falta de respuesta a la violencia racial de la policía y que Elijah era el padre de ocho hijos ilegítimos (qué se puede esperar de un líder mesiánico manipulador e hipócrita). En 1964 empezó a recibir amenazas de muerte casi de inmediato. El 14 de febrero su casa fue incendiada. Malcolm X se había convertido en un objetivo de esta secta.
El 21 de febrero de 1965, Malcolm X fue asesinado en el escenario en el Salón de Audubon de Harlem por tres miembros de la Nación del Islam que estaban sentados entre el público. Murió con 39 años a manos de los suyos por enfrentarse a su amado líder. Llegó a un final violento, como había predicho: «Esperaba entonces, como todavía espero hoy, morir en cualquier momento. Pero entonces, creo que deliberadamente invité a la muerte de muchas maneras, a veces locas… Sólo estoy enfrentando los hechos cuando sé que cualquier momento de cualquier día, o cualquier noche, podría traerme la muerte”.
La relación de Malcolm X con el cannabis
Su relación con el cannabis
La autobiografía de Malcolm X tiene 45 menciones de las palabras reefer y reefers (marihuana). En las versiones españolas se reduce las menciones a la palabra marihuana, no sabemos por qué. Incluso Malcolm detalló cómo vendió hierba mientras viajaba y documentó en su libro la revelación de que «nadie había oído hablar nunca de un vendedor ambulante».
Su vida en Harlem era la de un traficante consumiendo alcohol, opio, bencedrina y marihuana (“haciendo que la cabeza de todo el mundo se iluminara”) y escuchando música en los tocadiscos portátiles de la época. Se pasaba los días bailando en los salones de baile de Roseland, jugando a las cartas, apostando en los billares y ligando con las chicas. Decía que con la marihuana aligeraba su cabeza. Escribió. “Entre el alcohol y la marihuana que me hacían rodar la cabeza, y aquella música delirante que sonaba en los tocadiscos, se despertó en mí la herencia africana que llevaba dentro” (Malcolm X, 1991: 81).
Finalmente se convirtió en trapichero marihuanero, escribió. “No recuerdo bien qué clase de contrabando hice en Harlem durante los dos años siguientes. Empecé vendiendo marihuana en los trenes en una sala reservada para ellos en el sótano de Grand Central Station. Se jugaba al póker y al blackjack durante las veinticuatro horas del día” (Malcolm X, 1991: 88). Muy a menudo vendía a músicos. En cada banda musical la mitad fumaban reefers. Incluso afirma en sus memorias que les vendía a músicos famosos de la época.
Problemas con la ley y cambio de enfoque
Malcolm estaba haciendo un buen dinero. Pero pronto captó la atención de los detectives de narcóticos de la policía. Escribía: “Me encontré con otros mil contrabandistas por las calles de Harlem. Yo no podía vender marihuana: los inspectores de lo brigada de estupefacientes me conocían demasiado” (Malcolm X, 1991: 88). Éstos comenzaron a acosarle, fisgoneando y buscando drogas. Malcolm a menudo llevaba discretamente la marihuana enrollada en palos y las dejaba tiradas si pensaba que lo seguían. Los policías incluso llegaron a entrar en su casa sin previo aviso y forzándolo a cambiar de lugar para evitarlos. Viajó por toda la costa oeste de los Estados Unidos vendiendo marihuana entre sus amigos que estaban de gira con sus grupos musicales.
Consecuencias de sus acciones y visión final
Después de que perdió su trabajo de camarero en Nueva York por conectar a un policía encubierto con una prostituta, Malcolm se volvió a traficar reefers. Algunos marineros mercantes que él conocía le proporcionaron gunja y kisca (hachís) introducidos de contrabando de África y Persia. Y era un negocio muy rentable. En su primera noche, fue capaz de devolver el dinero al amigo que había apostado en su negocio. Cada día ganaba unos 60 dólares pero podía haber ganado más ya que no le vendía a sus amigos y a menudo fumaba con ellos.
Visión sobre el uso de psicodélicos en prisión
Pronto atrajo la atención de la policía, y después de tratar de vender sus mercancías en otros barrios de la ciudad, saltó de nuevo en el ferrocarril, vendiendo marihuana en pequeñas ciudades donde encontraría los barrios negros. De regreso a Nueva York realizó un robo a mano armada todo puesto de cocaína y en 1946 fue puesto en la cárcel. En la prisión pasó gran parte de su tiempo leyendo hasta que conoció las enseñanzas de Elijah Muhammad y la Nación del Islam. Antes de convertirse al Islam, utilizaba nuez moscada mientras estaba en la cárcel cuando se quedaba sin provisión de marihuana (Rudgley, 1999, 233). En su autobiografía escribe:
“La primera vez que me “coloqué” fue con nuez moscada, en (la prisión) Charlestown. Mi compañero de celda era uno de los, por lo menos, cien hombre aficionados a la nuez moscada, que a cambio de dinero o cigarrillos, traía de la cocina cajas de cerillas llenas de nuez moscada robada por convictos que trabajaban en la cocina. Cogí la caja como si en ella hubiera una libra de drogas duras. La vertí sobre un vaso de agua fría, una caja de cerillas llena de nuez moscada tenía la potencia de tres o cuatro porros… Con el dinero que me envió Ella pude comprar enseguida a los guardianes de la cárcel euforias muy superiores. Obtuve marihuana, Nembutal, Bencedrina. Los guardianes las hacían pasar de contrabando para ganar un poco más; todos los detenidos saben que viven de eso.” (Malcolm X, 1991: 116). Cuando las autoridades se dieron cuenta de estos usos de la nuez moscada se retiraron de las cocinas de las cárceles.
Conversión al Islam y cambio de vida
Malcolm era un gran marihuanero hasta que descubrió el Islam. Escribió que: «mis reefers me mantienen en el cielo» y sintiendo «ese resplandor de la marihuana donde el mundo se relaja». En su biografía afirmaba que podía fumar hasta 30 gramos al día: “Pero sobre todo, me entregué a la marihuana. Ya no me bastaban los bastones del tamaño de uno cerilla. Estaba tan drogado, que podía fumarme treinta gramos de golpe” (Malcolm X, 1991: 96). En donde uno de los efectos era que el tiempo se prolongaba o se recortaba como ya los tuvo Walter Benjamin: “Tuve sensaciones indescriptibles, todas distintas. Sólo una expresión podría definirlo: la ausencia del tiempo. Un día duraba cinco minutos. Medio hora duraba ocho días” (Malcolm X, 1991:101).
Impacto y legado de Malcolm X
Conclusiones
¿Qué nos queda de Malcolm X hoy? ¿Sus sermones ardientes sobre la raza y los derechos de los negros? Tal vez incluso sería un símbolo de la guerra contra las drogas. No importa los debates, la polémica ni su final violento, su huella indeleble en la historia americana permanece a día de hoy. Lamentablemente los jóvenes negros siguen siendo enviados a la cárcel en cifras desproporcionadas por delitos de drogas. Hasta que las leyes antidrogas racistas de Estados Unidos sean abolidas para siempre, el sueño de Malcolm X de la libertad nunca será plenamente realizado. Su influencia política y cultural, en todo caso, sigue siendo inmensa.
Referencias bibliográficas
BIBLIOGRAFÍA
Booth, M. (2003). Cannabis: A history. St Martin`s Press: New York.
Malcolm X (1991). Vida y voz de un hombre negro. Autobiografía y selección de discursos. Txalaparta: Tafalla.
Malcolm X (1992). The Autobiography of Malcolm X. Random House: New York.
Rudgley, R. (1999). Enciclopedia de las substancias psicoactivas. Paidós Divulgación: Barcelona.
Preguntas Frecuentes
P: ¿Cómo influyó el entorno familiar de Malcolm X en su activismo?
R: La familia de Malcolm X fue severamente acosada por el Ku Klux Klan, lo que marcó profundamente su vida y lo motivó a luchar por los derechos de los afroamericanos. Su padre, Earl Little, era un ferviente activista que apoyaba el movimiento separatista de Marcus Garvey, influenciando las ideas de Malcolm X.
P: ¿Qué rol jugó Malcolm X en la defensa de los derechos civiles?
R: Malcolm X fue uno de los activistas más radicales en la lucha por los derechos de los afroamericanos durante los años 60. Su enfoque se centró en promover la supremacía negra y alentó a la comunidad negra y musulmana a resistir con mayor firmeza las injusticias que enfrentaban.
P: ¿Cuáles fueron las etapas tempranas de la vida de Malcolm X antes de convertirse en activista?
R: Antes de convertirse en activista, Malcolm X vivió una vida marcada por la delincuencia. En el barrio de Harlem, se involucró en actividades criminales como el tráfico de drogas y robos, lo cual fue paralelo a sus trabajos en entornos humildes. Esta etapa de su vida terminó llevándolo a la cárcel, donde comenzó su transformación personal.
Acerca del autor
Isidro Marín Gutiérrez nació en la ciudad de Huelva en 1975. Es Doctor en Antropología Social y Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Ha publicado 29 artículos en revistas científicas, 18 libros y 15 capítulos de libros. Entre sus múltiples publicaciones e investigaciones















