Me muero

por Germán Carrera

Me muero, y la pena más grande que me sobreviene es que estoy seguro de que podría llegar a ser una persona mucho mejor. Creo que podría ser más feliz, más capaz de relacionarme con el mundo, de asumir mis horrores y mis proyecciones, de querer incondicionalmente, de disfrutar el presente, de aprender a asumir la vida y la muerte.

Superación del miedo

Desde que me han dicho que me moría, he dejado de tener miedo. Ya no temo a la oscuridad ni al vacío. Ya no hay inquietud en la percepción de mi propia muerte, porque me muero de forma inevitable. No cabe la lucha, la duda, la posibilidad. No hay incertidumbre ni dolor, ni un camino repleto de obstáculos y porcentajes de acierto. Ya no habrá más visitas incómodas al médico, en las que te aferras a una improbable posibilidad de sobrevivir. Se han terminado esas conversaciones frías, en no lugares asépticos; las batas y las camillas, los cuidados paliativos. Ya no tendré que pasar más noches en vela, pensando en la posibilidad de vivir. De verdad, ya no tengo miedo, aunque me sentía más vivo cuando lo tenía.

Pérdidas inconclusas

Pienso mucho en todos los libros que no voy a poder leer, en las primaveras que no voy a poder oler, en los textos que jamás escribiré. Me he pasado media vida escribiendo, y ni siquiera albergo ganas de escribir esto. Deseo mirar interminablemente por la ventana del salón de casa de mi madre. Deseo que me sobrevenga un ápice de claridad, de consuelo. Deseo morir en paz, y es que como te decía, querido lector, no tengo miedo, pero estoy seguro de que podría alcanzar este momento de la vida de una forma más plena, más capaz.

Proyectos y sueños

Hace años inicié un proyecto que me ilusionó tanto que pensé que podría cambiar el mundo. Todos aquellos sueños que sobrevinieron de mi asimilación contracultural adolescente, de mi bello viaje por el mundo de lo mágico, se transformaron en algo todavía más grande, en un fruto maduro que, por fin, me proporcionaba un grado tan significativo de felicidad e ilusión como la niñez, como el descubrimiento adolescente o el comienzo de la juventud.

Muerte inminente detalle 1

Incertidumbre del futuro

Me da pena no saber qué ocurrirá. Siento que tenemos una semilla que podría repoblar el mundo de felicidad y consciencia, y que nunca sabré si va a germinar. Moriré sin saber si se le va a dar siquiera la posibilidad de hacerlo. Es, en parte, debido a esa construcción oportunista y diabólica que no permite cambiar el mundo en lo que dura la vida de un hombre. ¡Qué falacia social!… el mundo continuará cambiado a pesar de nosotros a cada instante, pero seguiremos convencidos de que no tenemos la capacidad de cambiar las cosas en tan poco tiempo.

Esperanzas frustradas

Me conformaría con morir viendo una pequeña plántula, pero sólo veo dolor. La mediatización de esta sociedad en la que nos ha tocado vivir me devolvió, curiosamente, la esperanza; y ahora parece olvidar mi sueño, entre otras cosas porque sólo había empezado a transmitir el mensaje.

Reflexión final

No sientas pena en mi ausencia. Me emociono cuando pienso en mi yo adolescente. Cuánto disfruté de la vida. He tenido la suerte de experimentar varias veces esta sensación de disfrute, de plenitud, de felicidad.

Sonrío al pensar que en algún momento te encontrarás con mi trabajo y te verás reflejado en él. Quiero pensar que me voy a perder uno de los mejores desenlaces de la Historia de la humanidad, pero ya no albergo semejante esperanza. Sólo espero que todos aquellos a los que quiero no sintáis pena al pensarme. No he sufrido tanto al irme, no, de verdad, porque ya no tengo miedo.


Preguntas Frecuentes

P: ¿Qué significa ‘muerte inminente’ en el contexto del texto?
R: En el texto, ‘muerte inminente’ se refiere a la certeza del narrador de que su muerte está cerca y segura, lo que le lleva a reflexionar sobre su vida y sus deseos no cumplidos.

P: ¿Cómo se siente el narrador acerca de su muerte?
R: El narrador menciona que ya no tiene miedo de morir. Aunque siente tristeza por las experiencias que no podrá vivir, encuentra paz al aceptar lo inevitable de su muerte.

P: ¿Qué lamenta más el narrador al enfrentarse a su muerte?
R: El narrador lamenta no poder continuar con sus proyectos y sueños, como un proyecto que pudo haber cambiado el mundo y no verá si germina. También siente pena por los momentos que no experimentará, como leer más libros o escribir más textos.

Acerca del autor

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Muchos años luchando en la sombra para que el cannabis florezca al sol.