Los Mossos d’Esquadra y la Policía Nacional desarticulan una mafia que cultivaba 40.000 plantas y había amasado más de 6 millones de euros

  • La operación conjunta de Mossos y Policía Nacional ha permitido detener a 65 personas

  • Se han practicado registros en Barcelona, Tarragona, Oviedo, Gijón, Bilbao, Portugaly Países Bajos

Con la operación ‘Breda’ ha aflorado el arraigo del crimen organizado de origen chino en gran negocio de la marihuana en Catalunya y en el resto de España para frustración de los cuerpos policiales. Como acostumbra a ocurrir con cualquier actividad económica que desarrollan empresarios chinos, su desembarco en el narcotráfico de cannabis –del que ya constaban algunos precedentes– también ha sido por la puerta grande: esta mafia disponía de 13 naves –11 en Catalunya y 2 en Asturias– que funcionaban “como fábricas de marihuana” y que han generado más de 6 millones de euros, explica el inspector Antoni Salleras, responsable del Área de Crimen Organizado en los Mossos d’Esquadra.

Los datos son los de una gran factoría de cualquier otro producto: entre las 13 plantas tenían cultivaban 40.000 plantas que se encontraban en distintos estados de florecimiento. Un cultivo parcelado para disponer de forma permanente de droga. En la intervención policial se han intervenido 600 kilogramos de cogollos ya secos y embolsados, listos para su venta en el mercado negro, ha ejemplificado el inspector Juan Pablo Iglesias del Cuerpo Nacional de Policía.

Dos clanes

La mafia desarticulada estaba integrada por la unión de dos familias, ambas procedentes de la región china de Fujian y también ambas con antecedentes por trasladar ilegalmente personas a España para explotarlos laboralmente. Se trata de los clanes Lin y Zendh Wei. La unión también supuso que concentraran sus esfuerzos en la marihuana y olvidaran otras actividades delictivas menos beneficiosas. El entramado que habían diseñado funcionaba como una “cooperativa”, una fórmula de financiación “nueva”, según Salleras, que vuelve a dejar claro que para invertir en cannabis sobran los socios.

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Poner en funcionamiento una nave industrial –alquiler del recinto e instalación ‘indoor’ de riego, iluminación y ventilación para la plantación– costaba alrededor de unos 100.000 euros que aportaban cinco socios distintos. Los capitalistas recuperaban dicha inversión a los pocos meses y a partir de entonces comenzaban a llegar beneficios. Los trabajadores –que en algunos casos vivían en la propia fábrica– cobraban una parte de los dividendos. Se estima que en el año y medio de funcionamiento esta organización ha cosechado más de 6 millones de euros.

Dos jefes

Al frente del entramado había dos hombres que representaban cada una de las dos familias vinculadas para traficar y que residían entre Badalona, Santa Coloma de Gramenet y Barcelona. Tenían una gran movilidad, posiblemente para burlar a la policía, y llevaban un tren de vida austero para no llamar la atención. Dar con ellos y acreditar que eran quienes movían el engranaje ha sido complicado. No solo por su austeridad, sino también porque la pandemia ha extendido el uso de una mascarilla que ha entorpecido mucho la labor de los investigadores de reconocer a cada sospechoso durante los seguimientos. “Creo que hemos dedicado el doble de tiempo que habitualmente por culpa de las mascarillas”, admite Salleras.

La estructura china mantenía contactos con otras dos mafias –polaca y albanesa– a quienes suministraba droga. Aunque el grueso del dinero que obtenía lo lograba vendiendo marihuana en paquetes que enviaba por correo postal, a través de empresas legales. La policía ha observado centenares de envíos que rondaban entre los 10 y los 30 kilogramos de cogollos envasados al vacío a países como Alemania, Italia, Francia, Holanda o Portugal.

Un total de 65 miembros de los dos clanes han sido arrestados y la mitad de ellos ha ingresado preventivamente en la cárcel por delitos de pertenencia a organización criminal, tráfico de drogas, blanqueo de capitales, falsedad documental o usurpación de identidad. Las naves eran contratadas de forma fraudulenta a través de empresas legales y el dinero, o gran parte de este, se enviaba a China donde se lavaba.

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Lucha entre mafias

La Comisaría General de Investigación Criminal (CGIC) encargó al Área Central de Análisis de la Criminalidad (ACAC) el informe ‘El Mercado de la marihuana en Catalunya’, que analiza las causas y los riesgos de este fenómeno. Las conclusiones del estudio, avanzadas por EL PERIÓDICO, dejan claro que las estructuras criminales –la mayoría de origen extranjero– afincadas en Catalunya y dedicadas a la producción y exportación de marihuana se han convertido en una amenaza para la paz social tanto por las guerras que mantienen entre sí por el control del mercado como porque en un futuro próximo puedan tratar de corromper a los poderes públicos para seguir creciendo.

España es el primer país productor y exportador de cannabis de Europa. La demanda del resto del continente ha convertido la costa del levante de la península en un terreno infestado de plantaciones clandestinas ‘indoor’ y, dada su cercanía con la frontera francesa y la capitalidad de Barcelona –que atrae inversiones extranjeras–, Catalunya es la comunidad autónoma española que más produce y que más exporta.

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