Mientras algunos la conocen como “éxtasis”, investigadores denominan a la MDMA (3,4-metilendioximetanfetamina) como una herramienta potencial para ayudar a tratar la soledad.

Expertos en salud pública hacen sonar la alarma sobre una creciente epidemia de soledad en todo el mundo, pero las primeras investigaciones están descubriendo que la MDMA podría aumentar la conexión social y reducir la actitud defensiva en algunas personas, efectos que, según algunos, podrían en combinación con la terapia, ayudar a ganarle la partida a la soledad.[1]

En el último estudio, MDMA “produjo un fuerte aumento en los sentimientos de conexión” entre las personas que socializaban en un ambiente controlado.[2] A los participantes se les administró MDMA o un placebo y se les pidió que charlaran con un extraño. Posteriormente, aquellos en el grupo de MDMA expresaron que su compañero era más receptivo y atento, y que tenían mucho en común. La droga también “aumentó las calificaciones de los participantes en cuanto a que les agradaban sus parejas, se sentían conectados y encontraban la conversación agradable y significativa”.

El estudio fue pequeño (solo 18 participantes), pero sus resultados “tienen implicaciones para la terapia asistida con MDMA”, escribieron los autores. “Este sentimiento de conexión podría ayudar a los pacientes a sentirse seguros y confiados, facilitando así una exploración emocional más profunda”.

La administración de 3,4-metilendioximetanfetamina “realmente parece hacer que la gente quiera interactuar más con otras personas”, señaló Harriet de Wit, Ph. D., neurofarmacóloga de la University of Chicago y una de las autoras del estudio. Los resultados hacen eco de investigaciones anteriores que han utilizado psicodélicos como dietilamida de ácido lisérgico (LSD) o psilocibina.[3]

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Es importante tener en cuenta que cualquier intervención que involucre MDMA o psicodélicos sería una terapia asistida por medicamentos, es decir, utilizada junto con la terapia adecuada y en un ambiente terapéutico. La terapia asistida con MDMA ya ha atraído la atención popular y científica, ya que recientemente aprobó ensayos clínicos para tratar el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y podría estar a punto de ser aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos.

Según Friederike Holze, Ph. D., psicofarmacóloga de la University of Basel, en Suiza, “podría haber un lugar” para MDMA y los psicodélicos en el tratamiento de la soledad crónica, pero solo bajo supervisión profesional.

También tendría que haber directrices claras, afirmó el Dr. Joshua Woolley, Ph. D., psiquiatra de la University of California en San Francisco, Estados Unidos.

MDMA y los psicodélicos “inducen este estado plástico, un estado en el que las personas pueden cambiar. Se sienten abiertos, sienten que las cosas son posibles”, explicó el Dr. Woolley. Luego, con la terapia, “puedes ayudarlos a cambiar”.

La soledad puede afectar nuestra salud

Además de las implicaciones para la salud mental, los efectos fisiológicos de la soledad podrían tener graves consecuencias con el tiempo. En estudios observacionales, la soledad se ha relacionado con mayores riesgos de cáncer y enfermedades cardiacas, y con una esperanza de vida más corta.[4,5,6] Un tercio de los estadounidenses mayores de 45 años ha expresado que se siente crónicamente solo.

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Muchos años luchando en la sombra para que el cannabis florezca al sol.