Hola queridos y apasionados lectores, en el número anterior hemos hablado sobre dos de los derivados del cannabis que se producen en otras partes del planeta, el Chastri Egipcio y en buena parte del Extremo Oriente, el Madjoum. Hemos abordado el método de elaboración que se ha venido utilizando para hacer estos dos derivados del cannabis y también hemos tratado el tema antropológico de la producción. Hoy nos zambulliremos en la historia de la elaboración del kifi.

Suleiman Benidriss

“El kifi es como el fuego, un poco calienta pero mucho quema.”

Recuerdo desde bien pequeño a los señores mayores sentados en grupo tomando té y fumando kifi al final del día cerca de Bab Berred. En las noches de Ramadán las calles se llenaban del embriagador aroma de la taba y la marihuana. Tras romper el ayuno muchos se animaban a cantar y a hacer música, otros jugaban al parchís o discutían relajadamente al calor de una noche estival.

En mi pueblo la mayoría de varones mayores de 18 años fumaban kifi de manera habitual, es como para vosotros el vino. Tener un buen kifi que compartir con el vecino y los amigos es como ofrecer una buena botella de vino pero por motivos religiosos la mayoría de los musulmanes no beben alcohol o eso se asegura.

El kifi es la mezcla de la taba o rapé con las flores de la marihuana hembra

En marruecos el kifi se suele preparar con una buena planta madre, cogiendo sus flores y picándolas. El resultado final será de buena calidad aunque tendrá alguna traza de semillas. Por lo general, los agricultores marroquíes utilizan las semillas que producen las plantas hembras, feminizadas por el polen de las plantas macho. Por esta razón en Marruecos se pueden encontrar por todo el Rif plantaciones con plantas hembras y machos.

En general se podría decir que ni el cannabis ni el hachís marroquí sean de una altísima calidad, esto se puede explicar por medio de lo que venimos diciendo y apoyándonos en el conocimiento de profesionales que sugieren que las plantas que producen semillas agotan su capacidad de producir aceites por lo que serán siempre de una menor calidad, ahora bien quizá en cultivos más familiares o caseros las calidades sean mejores habida cuenta también del contacto existente entre algunas casas de semillas europeas y algunos cultivadores marroquíes. Se puede decir que el hachís marroquí y el kifi poseen unas propiedades organolépticas muy peculiares, esto atiende al método de producción.

Con cierta facilidad se puede ver plantas de cannabis secándose al sol en los tejados de las casas de los pueblos de las laderas de las montañas del Rif. Esta manera de secar las plantas y de curarlas altera forzosamente los niveles de THC, CBD, CBN y todos los demás cannabinoides y cannabinioles. Por lo general el hachís y en menor grado el kifi marroquí suelen ser relajantes, de efecto corporal y narcótico. Hasta hace algunos años, década y media, quizá dos, el cánnabis en Marruecos no poseía grandes niveles de THC, la proximidad con occidente y la cercanía geográfica con España así como las fructíferas relaciones empresariales con varios países de la Unión Europea han hecho posible una apertura del mercado Marroquí. Con todo esto, la presencia de semillas de cruces realizados por casas de semillas Europeas aumentó hasta el punto de poner en peligro de supervivencia a las variedades más autóctonas de las zona, dicho de otra manera, la existencia de landraces en Marruecos y en otros países del Magreb se ha estado viendo en peligro habida cuenta de la presencia de semillas Europeas que ofrecen unos resultados muchísimo más altos en términos de producción y calidad y en última instancia, por qué no decirlo, en términos de beneficios económicos para los agricultores.

Los que hayáis ido a Marruecos habréis tenido la oportunidad de fijaros en alguna persona fumando de una pipa larga de dos o tres piezas con un pequeño cazo de arcilla cocida, así consumen el kifi. El kifi es la mezcla de la taba o rapé con las flores de la marihuana hembra. Existen diferentes tipos de tabas con diferentes propiedades organolépticas, los hay más suaves, más fuertes, más claros, más oscuros, más aromáticos e incluso he olido alguno un tanto apestoso. Podríamos hablar de una proporción en torno a 1 gr. de taba por 6 u 8 gr. de cannabis, aunque las mezclas atienden al gusto personal y al momento del día.

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Chefchauen y el Rif

Recuerdo que cuando ms padres me enviaron a España con mis tíos en el 86. Tenía 18 años y ya había viajado a Hungría y a París. La estancia en la España de los 80 me resultó sencilla de llevar. Una de las vicisitudes de la vida en ese momento es que pasé desapercibido entre vosotros los europeos. Cuando iba de compras por la medina de Tetuán y me fijaba en alguna cosa el vendedor siempre me pedía precio de europeo y le tenía que decir: أنا المغاربية. Que significa: Soy magrebí. El aspecto que antes me delataba ahora me arropa… qué paradójico. Soy una persona alta y más bien delgado, de cabello castaño claro tirando al rubio, de hecho los hijos de mi hermano son rubios. Cuando era más mayor en España escuchaba a los españoles eso de bajarse al moro, popularizado posteriormente por la obra de teatro homónima escrita por el dramaturgo José Luis Alonso de Santos[i]. Mucha gente consumía hachís y muchas de las personas que iban a Marruecos de turismo, probaban el kifi, en ocasiones probaban kifi auténtico y en otras ocasiones probaban otro tipo de mezcla o derivado del cánnabis creyendo fumar kifi.

Este error es común aun hoy en día, si bien antaño era comprensible por la falta de medios de comunicación y la menor incidencia de la globalización, hogaño existen fotos y documentación, aunque no demasiada, sobre el kifi. Mucha gente sigue pensando que el kifi es el producto de los primeros vareados de las plantas pero nada más lejos de la realidad, una vez más decimos que el kifi es la mezcla de la taba o rapé con la flor de la planta de cannabis. La calidad de esta dependerá en primer lugar de la variedad de planta de cannabis que se utilice para la elaboración del kifi y en segundo lugar, de la cantidad de resina presente en las flores o cogollos de las plantas. En muchas ocasiones se varean primero las plantas y posteriormente se utilizan para realizar kifi aunque existen tipos de kifi de muy buena calidad, entiéndase esto como que poseen unas propiedades organolépticas agradables y un poder embriagador en una medida justa.

El consumo de kifi es común en todo el territorio rifeño, el norte de Marruecos, Tetuán, Chefchaouen, Ketama… Mucha gente no consume hachís, no consumen porros o “juana” como los llaman en el norte de Marruecos y solamente consumen kifi en sus pipas.

Como decíamos en la 1ª parte de esta serie:

Uno de los gobernantes marroquíes ofreció un trato a los rifeños. Si estos cedían su poder, centralizándolo en el estado, serían premiados con el derecho a seguir desarrollando la base de su cultura cannábica. Y hasta el día de hoy, los pobladores del Rif pueden cosechar legalmente la planta de cannabis. Un gran porcentaje de la economía rifeña se basa en la producción y posterior comercialización de la planta de cannabis. En el Rif se cosechan 3 o 4 variedades de marihuana. Algunos las conocen como Marrocana, Hardala o  jardula y pakistana

Bab-Berred
Bab Berred

El cultivo de cánnabis en todo el territorio rifeño es un elemento cultural e histórico. Cuenta con medios de producción propios así como con técnicas y artefactos característicos de la cultura rifeña y desarrollada en su contexto cultural e histórico-geográfico. Se puede decir que desde siempre se ha consumido kifi y que se ha ido desarrollando el hachís, muy probablemente, por la necesidad de conservar y almacenar el resultado de las cosechas para periodos de sequías. Está constatado en numerosos documentos gráficos, estudios históricos y archivos cinematográficos como cambio climático ha incidido directamente en la forma de vida de muchas culturas, impactando directamente en los pilares económicos de algunos imperios. Un caso interesante el de la Ruta del Incienso, una vía que comunicaba la Península de Arabia con los territorios del Imperio Romano y la India, un vasto corredor de  rutas caravaneras cuyo flujo era constante, logrando un comercio entre lugares separados por miles de kilómetros. Lugares como Petra, una ciudad escavada en roca viva, florecieron en base al comercio, especialmente a la vente de un incienso con propiedades narcotizantes y muy aromático, utilizado en ritos y festejos. Este incienso era una suerte de resina de un árbol local. Cuando los índices de sequía aumentaron, el cultivo de este árbol se tornó insostenible y tanto la ciudad de Petra como otras cercanas comenzaron a vivir un declive acusado. Las rutas comenzaron a modificar sus rumbos al no haber producto que adquirir hasta que finalmente estas ciudades fueron abandonadas.

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Aunque no me consta que esté recogido, es probable que este elemento sea explicado de esta manera o de forma similar. El kifi, al igual que la marihuana, resulta menos sencillo de guardar o conservar que los montones de “polen” o las bolas de resina. Puede ser que se haya comenzado a elaborar hachís en base a esto. Por otra parte no parece ser posible la existencia de un mercado de kifi hacia Europa en la actualidad. Podría decir que jamás ha habido un auténtico mercado de kifi en España y si de hachís en sus diferentes calidades. Sencillamente existe mercado negro de hachís en Europa desde Marruecos porque el cultivo de cannabis en España y en el resto de los países Europeos no está normalizado. Las calidades de hachís que llegan a España, son por lo general pésimas y el material está, en la mayoría de los casos, cortado con resinas de árboles, henna y demás materia orgánica de diferente procedencia.

Elaborar un kifi de buena calidad sería realmente sencillo. Con nuestra pequeña producción podremos, una vez curado el resultado de la cosecha, ir elaborando pequeñas cantidades de kifi. Con un poco de esfuerzo seguro que es posible hacerse con unas cuantas semillas de algún tabaco local marroquí o incluso algún tabaco tipo virginia, latakia, oriental o perique. Hay que tener claro que es ilegal plantar tabaco pero no es ilegal tener tabaco para realizar una mezcla con tus flores de cannabis. De esta manera es posible elaborar nuestro propio kifi. Personalmente yo me decantaría por variedades índicas, pequeñas y robustas que produzcan resina en abundancia y que posean unas concentraciones de CBD significativas frente a unas concentraciones de THC no excesivamente elevadas.

Hasta aquí esta serie “Variedades apropiadas para elaborar derivados del cannabis”. Ha sido un placer realizar un recorrido con vosotros por el mundo de los medios de producción y elaboración de diferentes derivados del cannabis en diferentes culturas del planeta. En primer lugar hemos realizado un acercamiento hacia las variedades más adecuadas para elaborar Charas y hachís marroquí, seguidamente hemos indagado acerca del origen del Chastri egipcio y del Madjoum del extremo oriente, abordando el método de elaboración que se sigue para hacer estos dos derivados del cannabis y hablando de las variedades de plantas más apropiadas para realizar ambos productos. Finalmente, hemos querido acercarnos en este último número a la producción del kifi marroquí, buscando en cierto sentido la desmitificación de un producto genuino de la cultura magrebí que se remonta muy probablemente a más de 3.000 años de antigüedad. Probablemente se ha venido cultivando el cannabis y diferentes matas de tabacos aromáticos y se ha ido realizando mezclas a lo largo de la historia del Magreb desde entonces, siendo su elemento cultural común una herramienta de difusión de todos los elementos culturales, incluyendo también el desarrollo de los medios de producción del cánnabis, el cultivo, las herramientas y las estrategias, así como los diferentes tipos de derivados del cánnabis y diferentes productos elaborados a partir de la planta de cannabis.

Hasta pronto queridos lectores.

قلبي لك، وشكرا

*ARTÍCULOS:

  • “Aprovechando los restos diarios ¿Qué grinder utilizo? Parte 1ª y Parte 2ª” Suleiman Benidriss. Cannabis Magazine, números 117 y 118.
  • “Variedades apropiadas para elaborar derivados del cannabis. Parte 1ª”y Parte 2ª Suleiman Benidriss. Cannabis Magazine, números 119 y 120.

[1] José Luis Alonso de Santos nacido en Valladolid en 1942, es un dramaturgo, director escénico, guionista y narrador español. Escritor prolífico que cuenta con más de 40 obras de teatro, narrativas, ensayos, etc.

Acerca del autor

Muchos años luchando en la sombra para que el cannabis florezca al sol.