Tucibí, tusi, polvo de color… Los nombres varían, pero lo que siempre tiene en común es el color.

Se la conoce, sobre todo, como cocaína rosa y se la considera una droga de lujo. Mientras la cocaína normal ronda los 60 euros el gramo, según el informe del Observatorio Español de las Doras y las Adicciones (OEDA), esta se vende a 80, 90 y hasta 100 euros. Sin embargo, y según ha publicado El País, esta sustancia cada vez más común en la noche de Madrid ni es cocaína ni es de lujo.

Energy Control, organización que trabaja para que el consumo de estupefacientes se haga de forma segura, ha analizado 150 muestras de este producto entre 2019 y 2022, según ha informado el mismo medio. En la mayoría se encontró colorante y solo en dos cocaína. Era una mezcla de varias drogas más baratas, entre las que se encontraba en mayor proporción ketamina, MDMA (éxtasis) y cafeína.

Hasta ahora se habían “incautado sobre todo en pequeñas cantidades”, según han explicado al periódico fuentes policiales. Hace dos semanas, sin embargo, la Policía Nacional desarticuló una organización criminal dedicada al tráfico de drogas, concretamente de cocaína y cocaína rosa, que exportaban vía aérea en maletas desde Latinoamérica para distribuirla en Málaga y Madrid.

En este dispositivo fueron detenidas siete personas e intervenidos 24 kilogramos de cocaína y 120.000 euros ocultos en una maleta en el aeropuerto de Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Durante los registros llevados a cabo en los domicilio de los integrantes de la organización, además, se incautaron más de 26 kilogramos de la misma sustancia y casi ocho kilos de cocaína rosa, 110.000 euros en efectivo, nueve vehículos de alta gama y un arma de fuego junto a 500 cartuchos.

Antes, el 21 de octubre, la policía incautó, además de otras sustancias, cocaínarosa, y detuvo a 21 personas que la distribuían en vehículos preparados para almacenar paquetes de droga.
 

El medio también resalta que en ocasiones se vende otra sustancia como cocaína rosa. El 2-CB, conocida como tusibí por sus siglas en inglés, tiene un precio similar pero otra composición.

El nombre científico es 4-bromo-2,5-dimetoxifeniletilamina y pertenece a familia de las fenetilaminas psicodélicas. No es nueva, de hecho fue sintetizada en 1974 por Alexander Shulgin en EEUU. Sus efectos son parecidos a los del LSD y el éxtasis y también se la conoce como nexus o pastillas triposas.

“Es importantísimo distinguir las dos cosas, porque en los medios de comunicación se ha hablado del tusi y del 2-CB como sinónimos. No lo son. El 2-CB es una sustancia en sí misma”, ha explicado a El País Berta de la Vega, coordinadora de Energy Control en Madrid.

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El informe de la OEDA recoge que esta es la “tercera nueva sustancia psicoactiva más consumida”, por detrás de la ketamina y el spice, un cannabinoide sintético. Pero su consumo es todavía residual en España y no se ha extendido de forma alarmante, aunque María Elena Cogollo, del grupo de análisis de drogas de la unidad técnica de la policía judicial de la Guardia Civil, asegura que muestra una tendencia al alza.

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Muchos años luchando en la sombra para que el cannabis florezca al sol.