Con la llegada del calor del verano, aquellos cultivadores que no disponemos de aire acondicionado vamos apagando los focos y dejando nuestro armario de parentales con las plantas justas. Si has finalizado tu cultivo de interior justo antes de que empiece a apretar el calor o este te ha pillado por sorpresa, tendrás que prestar especial atención al secado y conservación de la cosecha, ya que las altas temperaturas y una humedad relativa demasiado baja pueden influir negativamente en estos procesos disminuyendo la calidad del resultado final.

Por Marish McDalena

Mientras escribo estas líneas estoy disfrutando del delicioso aroma de unas florecillas que fueron cosechadas en 2013 y que me han servido de inspiración (léase con doble sentido) para escribir este artículo. Es una marihuana exquisita que, aún después de tanto tiempo, conserva su punto idóneo de humedad. Sus propiedades organolépticas, lejos de menguar, han mejorado considerablemente y ahora emana sutiles fragancias alimonadas, matizadas con ciertos toques de olor a pino e incienso. Su efecto, aunque sigue siendo euforizante como el de una buena sativa, ahora es algo más risueño y relajado. En resumen, se trata de toda una delicia capaz de enamorar a los paladares de los fumadores más sibaritas. He decidido hablarte sobre ella porque, con el fin de llegar a este punto de exquisitez, ha pasado por unos procesos de cosecha, secado y curado que le han permitido durar más de una año en óptimas condiciones al tiempo que mejoraba su sabor y aroma. En este artículo te explicaré, en resumidas cuentas, cómo esta joya de exterior ha podido llegar en óptimas condiciones hasta el presente. Se trata de un tema que me ha parecido oportuno tratar en esta época del año porque, aunque normalmente se habla mucho del secado y curado haciendo hincapié en la importancia de proteger a los cogollos ya cortados del exceso de humedad, tampoco es bueno que esta sea demasiado baja si queremos lograr el mejor sabor.

Cosecha y preparación para el secado

Cosechar correctamente es el primer paso para lograr un buen curado. Si no permanecemos bien atentos al estado de las plantas en esta fase, podríamos pasar por alto detalles como plagas u hongos que nos afectarían durante el secado. El botrytis, el oídio o la araña roja son ejemplos de afecciones que pueden mermar la producción o la calidad de los racimos florales, incluso después de haberlos recolectado.

Si eres un lector asiduo de esta publicación o de la prensa cannábica en general, me imagino que, a estas alturas, ya sabrás perfectamente que antes de cosechar hay que hacer un buen lavado de raíces. De esta forma evitaremos, en la mayor medida posible, que el sabor y olor de las flores pueda verse afectado por posibles residuos de fertilizantes. Es importante que los ejemplares cultivados hayan sido alimentados correctamente con un abonado bajo en nitrógeno durante la última etapa de la floración, ya que las plantas con un alto contenido de este nutriente en el momento de la cosecha no expresarán todo su sabor. Además, como dato curioso en relación a este elemento, cabe mencionar el experimento realizado con cáñamo en 1997 por miembros del Rudolf Fleischmann Research Institute de Kompolt en Hungría, en el que se estudió la relación entre el efecto del nitrógeno y el contenido de THC de varios ejemplares cultivados en distintas partes de la planta. La conclusión fue que aquellos a los que se les suministró una mayor cantidad de este produjeron menos THC. Puedes verlo en internet en este enlace: internationalhempassociation.org/jiha/jiha4207.html. No he encontrado más estudios en relación a esta cuestión pero es otra posible razón para no administrar demasiado N en floración.

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Cosecha, secado y curado

En el proceso de manicura de las plantas, te aconsejo quitar solo las hojas más grandes, sobre todo si tienes pensado almacenar la cosecha largo tiempo. Si secas los cogollos colgados hacia abajo, las hojas caerán por efecto de la gravedad cubriendo las flores y protegiéndolas del aire y de la luz en cierta medida. Además, cuando la yerba está curándose, solemos mover los recipientes para abrirlos y, al hacerlo, la golpeamos levemente contra las paredes de estos y entre sí. Estos golpecitos la van desmenuzado muy poco a poco (de ahí los típicos restos en los fondos de los botes y cajas) por lo que, si dejamos algunas hojitas, estas serán las que se rompan en lugar de los cogollos.

El secado

Según varios autores expertos en cultivo y como personalmente he podido comprobar, la mejor forma de secar la cosecha es colgando las ramas cortadas bocabajo. De este modo, los racimos florales se irán secando de manera uniforme, sin apelmazarse ni deformarse. Dejar los cogollos tendidos sobre una superficie transpirable hará que se aplasten ligeramente, por efecto de su propio peso, y que tengas que ir girándolos a diario para que la humedad se evapore de forma homogénea. Cuando no se dispone de mucho espacio, esta suele ser la opción más utilizada pero si tu producción no es demasiado copiosa, puedes atar cordeles en la estructura del armario (techo y laterales) para utilizarlos a modo de “tendedero” donde colgar la marihuana recolectada.

Como seguramente ya hayas leído en alguna ocasión, para secar la cosecha es necesario un entorno aireado, oscuro y seco. No obstante, como decía al principio de este artículo, una falta de humedad también repercute negativamente en el secado, ya que acelera el proceso y este debe realizarse lentamente. Si alguna vez has realizado un secado “exprés” para poder fumar rápidamente, habrás notado que el resultado es una marihuana que no expresa todo su sabor porque sabe a hierba fresca. De ahí la típica expresión utilizada entre los fumadores de “sabe a verde”. Asimismo, si alguna vez has fumado yerba demasiado seca, de esa que al desmenuzarse se convierte en polvo, ya sabrás que este tipo de cannabis tampoco expresa todas sus propiedades aromáticas, dando la sensación de que las haya perdido tiempo atrás. Para evitar malos resultados que podrían echar por tierra meses de trabajo, es conveniente que el secado dure entre quince y veinte días. En épocas de calor, no es extraño que este tiempo se vea reducido de forma natural. Eso es precisamente lo que debemos tratar de evitar, ya que una marihuana secada en un tiempo inferior a los trece o catorce días, habrá perdido cualidades. Además, si el ambiente es demasiado reseco los cogollos pueden deshidratarse en exceso sin que nos demos cuenta. La humedad relativa del ambiente para el secado debe estar entre el 40 y el 70%, siendo las oscilaciones poco favorables. Si bajara del 35% o subiera por encima del 70% deberías ocuparte de corregir estos valores.

La temperatura es otro de los factores a tener en cuenta: debe estar entre los 16 y los 23 grados y es importante que se mantenga lo más estable posible. También es importante que se renueve el aire del sitio donde se está desarrollando el proceso, motivo por el que si tienes las flores en una habitación cerrada deberás abrir o airear varias veces al día.

El proceso de curación

El último paso para poder disfrutar de una buena marihuana durante meses, al tiempo que va mejorando su sabor y aroma, es el proceso de curación o lo que solemos llamar el curado.  Aunque hay varias formas de hacerlo y existe cierta discordancia entre cuál es la mejor, a continuación te contaré aquella que personalmente considero más fiable por haber podido comprobar personalmente los resultados. Este método de conservación de la cosecha lo aprendí años atrás de un gran cultivador con varias décadas de experiencia, cuyo resultado puedes apreciar en las fotos, y al que agradezco su enormemente su participación anónima en este artículo.

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Cuando descolguemos las ramas repletas de cogollos, las seguiremos secando más lentamente en cajas de cartón o de madera de cedro. Durante este tiempo las condiciones de la habitación donde estén situadas deberán ser las mismas que para el secado, evitando las fluctuaciones de temperatura y humedad. Las cajas de madera de pino, a pesar de ser muy asequibles, no ofrecen buenos resultados ya que desprenden un fuerte olor a madera que se queda impregnado en la marihuana modificando su sabor y olor, especialmente aquellas que no están barnizadas. Aunque hay algunos fumadores a los que les gusta este toque a madera y piensan que es ideal para las variedades inciensadas.

Después de entre veinte y treinta días de estar en cajas, pondremos los cogollos en tarros de vidrio cerrados herméticamente. Abriremos estos botes a diario varios minutos durante el primer mes y tres veces a la semana durante los meses posteriores. Hacerlo es de suma importancia pues, si nos olvidamos de renovar el aire de los recipientes, corremos el riesgo de que la marihuana se pudra. Estos deberán estar almacenados en un sitio oscuro, donde la temperatura sea constante y no supere los 25ºC. Es aquí donde radica la dificultad de realizar correctamente el proceso de curación, especialmente en verano. Hay mucha gente que no dispone en su casa de un habitáculo donde la varianza de temperatura sea mínima con independencia de las condiciones exteriores, de manera que mantener esta constante durante todo el año en un rinconcito determinado supone una gran dificultad. Sótanos, bodegas y garajes donde no haga demasiado calor en verano suelen ser sitios ideales para conservar la marihuana ya en botes, siempre y cuando no haya problemas de humedades. Tras un par de meses de conservación con este método, podremos apreciar como el sabor y el aroma han empezado a cambiar, surgiendo nuevos olores y matices que antes parecían ocultos.

En resumen, para llevar a cabo un buen proceso de secado y conservación del cannabis es necesario mantener la temperatura y la humedad en valores óptimos durante el secado. Asimismo, es importante que no haya grandes oscilaciones de temperatura durante la conservación y que esta no supere los 25ºC en ningún momento. Por cierto, por si te lo habías preguntado, congelar la marihuana no es bueno salvo que quieras hacer hachís, ya que de esta forma se favorece el desprendimiento de los tricomas (glándulas donde se hallan los cannabinoides).

Espero que te haya gustado el artículo y te sea de utilidad para poder dar un tratamiento u otro al secado según la época del año. ¡Muy buenos humos y hasta el próximo número!

Acerca del autor

Muchos años luchando en la sombra para que el cannabis florezca al sol.