De la LSD y de cuando nos la cuelan
Una rápida revisión
por Claudio Vidal y José López Guerrero, Energy Control
En este artículo vamos a hablar del ácido, los tripis, cartones, micropuntos o gotas; es decir, de la LSD. Presentaremos algunos datos obtenidos a partir de las muestras analizadas en nuestro servicio de análisis y ofreceremos una breve descripción de otras sustancias que, en ocasiones, son vendidas como LSD.
Tipos de psicodélicos
Los psicodélicos pueden dividirse en dos tipos en función de su estructura: las fenilalquilaminas y las indolaminas. Las primeras tienen una estructura similar a la fenetilamina (la mescalina, el DOM o el DOI) mientras que las segundas se parecen a la serotonina. Estas últimas también pueden, a su vez, ser subclasificadas en dos grupos: las triptaminas simples (como la DMT y la psilocibina) y las ergolinas (como la LSD).
Las dosis y la duración de sus efectos varían de manera considerable entre los diferentes psicodélicos. Por ejemplo, hay triptaminas cuyas dosis se miden en miligramos mientras que, para otras, se miden en microgramos; en cuanto a la duración, tenemos el caso de la DMT y la 5-MeO-AMT que, cuando se fuman, los efectos pueden aparecer bien a los pocos minutos y durar algo menos de 30 minutos (DMT) o durar hasta 12 horas (5-MeO-AMT).

Consumo de LSD en España
Entre todo el amplio abanico de sustancias, sin duda alguna la más consumida y conocida es la dietilamida del ácido lisérgico o LSD. La LSD, sintetizada por Albert Hofmann en 1938, se vende en su forma líquida o bien en papel secante (cartones, tripis, blotters…) impregnados con LSD. No es una sustancia que guste a todo el mundo y, por tanto, tiene una demanda limitada, aunque también es cierto que muchas personas cuentan solamente con información sesgada o nula sobre ella lo que se traduce en ideas erróneas sobre sus efectos (“ves dragones”, “te puedes tirar de un balcón”, etc.). En realidad, no sabemos cuánta gente consume LSD en España. Las encuestas poblacionales que realiza el Ministerio de Sanidad preguntan únicamente por alucinógenos (entre los que se encuentra la LSD, las setas mágicas y la ketamina, entre otros) por lo que no es posible diferenciar por sustancias. Teniendo en mente esta limitación, lo que sabemos es que, en 2015, el 3,8 % de la población española entre 15 y 64 años había probado los alucinógenos alguna vez en su vida. Sin embargo, es en el grupo comprendido entre los 15 y los 34 años donde se observa mayormente su consumo, que prácticamente no existe entre los mayores de 45. Entre chicos y chicas estudiantes de enseñanzas secundarias, su uso parece haber quedado relegado a una casi inapreciable minoría ya que, en 2014, solo el 1,8 % lo había probado mientras que, en la segunda mitad de los años noventa, este porcentaje había llegado al 6,8 %.
Problemas de adulteración en el mercado
Sea como fuere, se trata de una sustancia que tiene su público y, por tanto, existe una oferta para él; y, como pasa con todas las drogas, quienes la venden quieren aprovechar al máximo la ocasión y obtener el máximo beneficio posible. Como ya hemos discutido en otro artículo (Vidal, 2015), las tretas del mercado ilegal incluyen el fraude en las cantidades vendidas (un gramo no suele ser un gramo, porque va engordado y/o adulterado), en la adulteración con productos que simulan determinados efectos o en la venta de otras sustancias diferentes (sustitutos) a las que la persona que va a comprar desea. Con todo, la persona nunca tiene la oportunidad de conocer qué y cuánto lleva lo que ha comprado, aspectos que son fundamentales para evitar problemas. Por eso, una mirada a los análisis de las muestras de LSD recibidas en el servicio de análisis de Energy Control puede arrojar algo de luz sobre estas cuestiones.
Resultados de análisis
Entre el 1 de enero de 2016 y el 31 de octubre de 2017 se analizaron un total de 512 muestras de supuesta LSD que fueron enviadas a nuestro servicio de análisis de sustancias. El 70 % de todas las muestras procedían de España y el resto del extranjero.
La mayoría de las muestras habían sido adquiridas a personas conocidas (40 %) o bien a través de la Deep Web (33 %). Es reseñable que solo un 9 % de las muestras fueron compradas a un dealer desconocido, lo que es coherente con el hecho de que los puntos finales de la distribución de drogas ilegales están conformados por redes en los que la confianza es un factor de vital importancia. Esta confianza se deposita tanto en las personas cercanas (dealers conocidos y con los que ya se mantiene una cierta relación, amigos, familiares, etc.) como en la Deep Web. Como era de esperar, la mayoría de las muestras venían en un papel secante (82 % del total), aunque también venían, de forma minoritaria, en otros formatos como en líquido, micropuntos o gominolas impregnadas de LSD.
Composición y pureza de las muestras
En cuanto a la composición hallada tras los análisis, la mayoría de las muestras analizadas, el 94 %, contenían LSD. Sin embargo, en la mitad de las muestras con LSD también se identificó un compuesto llamado iso-LSD. La iso-LSD es una sustancia que aparece durante la síntesis de LSD y que, en un buen trabajo, se eliminaría para que no quedara en el producto final. Existe controversia sobre si es psicoactivo o no. Así, mientras que para unos autores no lo es, para el propio Hofmann se trata de un compuesto bastante menos potente que la LSD (Hofmann, 1983). En esta línea, algunos consumidores afirman que reduce la potencia de la LSD, aunque se trata de un extremo aún no confirmado científicamente. Finalmente, en el resto de muestras no se encontró LSD sino sustitutos como DOC (12 muestras), 25B-NBOMe (6 muestras) y 25I-NBOMe (4 muestras), que serán descritas en el apartado siguiente.
Tal y como es de esperar en un mercado ilegal que no ofrece garantías sobre la composición, la cantidad de LSD en las muestras analizadas varió considerablemente de una muestra a otra. De hecho, la dosis media fue de 103,6 microgramos, con un rango entre 1 y los 589 microgramos. El 64 % de las muestras contenían entre 50 y 150 microgramos. Por su parte, la cantidad media encontrada de iso-LSD fue de 19,6 microgramos, con un rango entre 1 y los 222 microgramos.

Calidad en la Deep Web
Un resultado interesante a partir de los datos de este pequeño estudio es que no se confirma la hipótesis de que las drogas compradas en la Deep Web son de mayor calidad que las compradas en los mercados tradicionales, al menos en el caso de la LSD. Así, por ejemplo, no se encontraron diferencias significativas en las concentraciones medias de LSD en las muestras que fueron adquiridas a personas conocidas y en las que fueron adquiridas en la Deep Web (107,8 microgramos y 106,4 microgramos, respectivamente).
Cuando la LSD no es LSD: sustitutos
En el año 2014 publicamos un estudio en el que advertimos de un fenómeno previamente no descrito en la literatura científica consistente en la adulteración de las sustancias tradicionales, especialmente MDMA, anfetamina y LSD, con nuevas sustancias psicoactivas (NPS del inglés New Psychoactive Substances); y ha sido un fenómeno que ha seguido apareciendo hasta nuestros días como revelan los datos que hoy traemos aquí. Afortunadamente, se trata de sustituciones anecdóticas ya que, como hemos visto, la mayoría de las muestras de LSD analizadas contenían efectivamente la sustancia deseada. Sin embargo, dado que el riesgo de que se venda una sustancia diferente siempre está presente, a continuación vamos a describir someramente las sustancias encontradas en estos dos últimos años, y que fueron vendidas como LSD.
NBOMe’s
Los NBOMes son un conjunto de fenetilaminas derivadas de las 2C-X (2C-B, 2C-I y 2C-C, principalmente). Fueron sintetizados por primera vez en 2003 por Ralph Heim, en la Universidad Libre de Berlín, y posteriormente estudiadas en profundidad por David Nichols en 2008. Prácticamente no se conoce su consumo en humanos antes de 2010, fecha en la que comenzaron a estar disponibles por primera vez a través de Internet. Los NBOMes que han alcanzado mayor difusión han sido, por este orden, el 25I-NBOMe, el 25B-NBOMe y el 25C-NBOMe. En España, el 25I-NBOMe fue prohibido en 2015 (Lista I por la Orden SSI/1091/2015, del 2 de junio) y 25B-NBOMe, 2C-B-NBOMe, 25C-NBOMe y 2C-C-NBOMe en 2016 (Lista I por la Orden SSI/748/2016, del 11 de mayo).
Suelen venderse en papel secante o “cartones”, aunque también pueden encontrarse en polvo. El 25I-NBOMe también ha sido vendido en cápsulas, pastillas y líquido. La vía de administración más habitual es la sublingual, aunque también pueden esnifarse, fumarse e inyectarse. El efecto principal de estas sustancias es psicodélico, aunque combinado con un efecto estimulante y entactógeno, pudiendo durar hasta 10 horas (sublingual) en el caso del 25I-NBOMe.
Se trata de sustancias cuyas dosis se miden en microgramos (entre 500-800 microgramos para el caso de la 25I-NBOMe como dosis típica), lo que exige disponer de básculas de precisión para poder medir con exactitud las cantidades a consumir y evitar sobredosificaciones. Entre los problemas asociados a estas sustancias se han descrito casos de intoxicaciones severas, muertes traumáticas y sobredosis fatales (Kyriakou et al., 2015). El Observatorio Europeo para las Drogas y las Toxicomanías (EMCDDA) informó de 32 intoxicaciones no fatales en Europa y 4 fallecimientos relacionados con el consumo de 25I-NBOMe (EMCDDA, 2014).
DOC
La DOC (4-cloro-2,5-dimetoxy-anfetamina) también pertenece a la familia de las fenetilaminas. Fue sintetizada por primera vez en 1972 en la Universidad de Alberta, EE. UU., y descrita en el PIKHAL de Alexander Shulgin. El primer caso confirmado de consumo recreativo de esta sustancia data de 2008 (Ovaska et al., 2008). En España no está fiscalizada.

Suele venderse en secantes, pastillas, polvo o líquido, siendo la vía oral la más frecuente aunque también puede esnifarse. Cuando se toma por vía oral, los efectos duran entre 12 y 24 horas, según relatan diversos informes anecdóticos. Las dosis se miden en miligramos considerándose una dosis fuerte a partir de los 4 mg.
No existe apenas literatura científica sobre los efectos de la DOC. Los informes de experiencias personales publicados en webs de información sobre drogas hablan de estimulación elevada, euforia, empatía, distorsiones visuales, colores brillantes, cambios en la forma percibida del cuerpo, mejora en la sensación táctil, alucinaciones internas y externas, disminución del apetito, aceleración del pensamiento, etc. Es decir, efectos típicamente alucinógenos como corresponde a este grupo de sustancias. Por otra parte, la literatura científica sobre los riesgos de esta sustancia habla de las convulsiones como uno de los problemas más importantes (Burish et al., 2015), habiéndose documentado un caso de muerte por consumo de DOC (Barnett et al., 2014). La toxicidad y los efectos en la salud a largo plazo no han sido descritos hasta el momento.
Conclusión y bibliografía
En un próximo artículo abordaremos la reducción de riesgos aplicada al consumo de LSD.
Bibliografía
Barnett, R. Y., Baker, D. D., Kelly, N. E., McGuire, C. E., Fassette, T. C., & Gorniak, J. M. (2014). “A fatal intoxication of 2, 5-dimethoxy-4-chloroamphetamine: a case report”. Journal of analytical toxicology, 38(8), 589-591.
Burish, M. J., Thoren, K. L., Madou, M., Toossi, S., & Shah, M. (2015). “Hallucinogens causing seizures? A case report of the synthetic amphetamine 2, 5-dimethoxy-4-chloroamphetamine”. The neurohospitalist, 5(1), 32-34.
European Monitoring Centre for Drugs and Drug Addiction (2014). “Report on the risk assessment of 2-(4-iodo-2,5-dimethoxyphenyl)-N-(2-methoxybenzyl) ethanamine (25I-NBOMe) in the framework of the Council Decision on new psychoactive substances”. Risk Assessments, Publications Office of the European Union. Luxemburgo.

Hofmann, A. (1983). LSD: My problem child. New York: J.P. Tarcher.
Kyriakou, C., Marinelli, E., Frati, P., Santurro, A., Afxentiou, M., Zaami, S., & Busardo, F. P. (2015). “NBOMe: new potent hallucinogens–pharmacology, analytical methods, toxicities, fatalities: a review”. European review for medical and pharmacological sciences, 19 (17), 3270-3281.
Ovaska, H., Viljoen, A., Puchnarewicz, M., Button, J., Ramsey, J., Holt, D. W., … & Wood, D. M. (2008). “First case report of recreational use of 2, 5-dimethoxy-4-chloroamphetamine confirmed by toxicological screening”. European Journal of Emergency Medicine, 15(6), 354-356.
Vidal, C. (2015). “De fraudes y drogas”. Cannabis Magazine, 132, 120-125.
Preguntas Frecuentes
P: ¿Qué es la LSD y en qué formas se comercializa?
R: La LSD, o dietilamida del ácido lisérgico, es un psicodélico comúnmente vendido en forma líquida o impregnada en papel secante conocido como ‘cartones’ o ‘tripis’.
P: ¿Cómo se clasifica la LSD dentro de los psicodélicos?
R: La LSD es una ergolina, que es un tipo de indolamina, una categoría de psicodélicos que comparte similitud estructural con la serotonina.
P: ¿Es preciso el conocimiento del contenido de lo que se compra como LSD?
R: No siempre, ya que el mercado ilegal presenta problemas como la adulteración y la sustitución por otras sustancias, por lo que los análisis, como los realizados por Energy Control, son útiles para conocer las características reales de las muestras.
Acerca del autor
Equipo editorial de Cannabis Magazine especializado en actualidad, cultura, industria, ciencia, salud, cultivo y regulación del cannabis y del cáñamo.



















